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domingo, 23 de agosto de 2009

AYUDAS PARA LA MATRÍCULA EN UN MASTER OFICIAL

Finalmente, tras muchas conjeturas, el Gobierno publicó en el Boletín Oficial del Estado del pasado jueves 20 de agosto la Orden EDU/2278/2009, de 13 de agosto, por la que se convocan ayudas para la matrícula en un Máster oficial para titulados universitarios en situación legal de desempleo.

El artículo 4 establece cuáles son todos los requisitos necesarios que hay que cumplir para poder pedir las ayudas:

a) Tener nacionalidad española.
b) Haber nacido entre el 1 de enero de 1969 y el 31 de diciembre de 1983, es decir, tener entre 25 y 40 años
c) Estar en posesión de un título oficial universitario.
d) Encontrarse en situación legal de desempleo.
e) Tener reconocido el derecho a percibir prestación o subsidio de desempleo en la fecha de finalización del plazo de presentación de solicitudes y no haber expirado en esa fecha el período durante el cuál tiene derecho a su percepción.
f) Estar matriculado en el curso 2009-2010 en un curso completo de máster oficial, de acuerdo con el correspondiente plan de estudios, impartido por una universidad pública.

Las personas que cumplan todos estos requisitos deberán de presentar la solicitud (artículo 10) debidamente cumplimentada (se puede encontrar en la
Web de Educación) y además deberán presentar junto con la solicitud impresa y firmada lo siguiente: documento acreditativo de la situación legal de desempleo y la resolución de concesión de la prestación o subsidio por desempleo, en su caso, documentos que prueben los distintos supuestos que dan derecho a deducción (carnet de familia numerosa, certificados de minusvalía, etc). Más información

Todo esto se debe presentar en la Universidad Publica en la que se deba de efectuar la matricula para el máster elegido.

El plazo de presentación de solicitudes lo podréis efectuar desde el 21 de agosto hasta el día 30 de octubre de 2009 ambos incluidos (artículo 11).

Las ayudas cubren el precio de la matrícula del máster oficial, que podrá ser tanto de uno como de dos años de duración. El importe de la ayuda irá en función, por tanto, del precio público oficial que se haya fijado y que oscilará entre 832 y 1.878 euros, en el caso de los másteres de 60 créditos y entre 1.664 y 3.757 euros para los de 120 créditos.

Será motivo de devolución (artículo 8) de las ayudas concedidas a los solicitantes para la matricula del master elegido por ellos en la Universidad Publica:

a)
Haber anulado la matrícula.
b) El abandono de los estudios, entendiéndose también por tal no haber concurrido a examen de, al menos, un tercio de los créditos matriculados, en convocatoria ordinaria o extraordinaria, salvo el supuesto de que dicho abandono o no concurrencia a los exámenes estuviera motivado por haber encontrado el alumno un empleo, cuando así lo acredite debidamente.

En el supuesto de que el importe de las ayudas solicitadas fuese superior a la cuantía total prevista, las ayudas se adjudicarán de forma inversamente proporcional a la renta per cápita del solicitante ponderada con el coeficiente corrector a que hace referencia el artículo 7 y que da mayor apoyo a las personas de mayor edad. De todas formas para mayor información sobre este aspecto aconsejo consultar los artículos del 5 al 7 de esta orden.

Esta medida es una forma de incentivar y ayudar a que las personas puedan seguir apostando por la formación en estos momentos de apuros económicos. De todas formas, también se debe fomentar la formación de aquellas personas que no posean una titulación universitaria y que deben seguir formándose para ser más competitivos en el mercado laboral y tener más opciones de colocación.


De todas formas, para poder obtener más información y ayuda se debe acudir al Ministerio de Educación/Subdirección General de Becas, Ayudas y Movilidad de Estudiantes:


Atención telefónica: 902.111.225
Atención electrónica: becas.sg@educacion.es


domingo, 11 de enero de 2009

FAMA… ¡A CURRAR!

En estos últimos años, han proliferado los programas en los que personas desconocidas compiten en un programa de televisión para demostrar sus habilidades en alguna disciplina (Fama, Operación Triunfo, Factor X, Supermodelo, etc.) o en otras ocasiones van para vivir una experiencia y jugar sus cartas para intentar ganar bastante dinero y quizás dar el salto a la fama mediática (Gran Hermano).

Voy a centrarme más en los programas del primer tipo, en los que los concursantes van a aprender y demostrar lo que saben hacer en determinada disciplina, ya que tiene relación directa con el mundo laboral y la idea es hacer la correspondiente comparativa para ver las similitudes que existen y así que cada uno pueda sacar las conclusiones que le apetezca.

En este tipo de concursos, entran los candidatos que a juicio de los diferentes jurados, mejor han realizado las pruebas de los correspondientes castings. La primera pregunta que lanzo es ¿siempre entran los mejores y más preparados a este tipo de concursos?

Yo lo tengo claro y la respuesta es un no rotundo y absoluto; no entran los mejores de la habilidad que se busque, sino aquellos, que sin ser inadecuados, van a aportar unjuego mediático” que supondrá más ganancias a través de la publicidad, dejando en segundo término, el criterio que debería primar: las aptitudes para el perfil de la habilidad requerida para esa profesión o disciplina concreta.

Si os fijáis, este tipo de concursos en los que cada programa suele durar unas 2 ó 3 horas, se centran más en el cotilleo propio de la convivencia que en demostrarnos lo que saben hacer o cómo evolucionan en la habilidad o disciplina concreta. Desgraciadamente esto es lo que demanda la gente que ve este tipo de programas.

En las organizaciones empresariales pasa exactamente lo mismo. No siempre entran para los diferentes puestos vacantes aquellas personas más preparadas, con mayor valía o que mejor encajan con la oferta y con la organización. Va a depender mucho de la empresa y de los profesionales encargados de realizar el correspondiente proceso selectivo.

¿Cuántas veces entran a determinados puestos personas por “enchufe” porque son los amigos, conocidos, familiares de determinadas personas que ya están dentro de la organización, sin haber realizado el correspondiente protocolo selectivo para demostrar su valía? ¡Ojo! No digo que esto me parezca mal siempre que estas personas estén preparadas para los puestos que van a ocupar y no prime como único motivo de su selección el criterio subjetivo del “alto voltaje”. Porque a las empresas les interesa incorporar personas de confianza que vienen recomendadas por trabajadores que ya forman parte de la compañía porque son válidas para el puesto y cumplen sobradamente los requisitos solicitados porque esto va a aportar valor añadido a su candidatura. Está claro que entre dos personas que cumplen el perfil y que una viene recomendada por un trabajador y otra no, nos quedaremos con la recomendada.

El problema viene cuando determinadas personas entran a una organización porque conocen a “fulano o mengano” sin cumplir en absoluto el perfil requerido. Esto perjudica a las personas que ya están dentro y que son excelentes profesionales que van a tener que cargar con ese tipo de personas “intocables” que hacen que esas compañías no rindan adecuadamente.

Retomando el desarrollo de los concursos, vemos como en el avance de los mismos, se van eliminando a distintos concursantes por la decisión de la audiencia que, según se afirma, “es inteligente y con criterio”. Pero… ¿realmente lo es? Voy a lanzar un par de preguntas para que las respondáis por vosotros mismos: ¿se eliminan a los peores? ¿Siempre gana el mejor? De nuevo, mi respuesta a ambas es que no.

El publico que ve este tipo de concursos sólo ve una pequeña parte del desarrollo de los programas porque los organizadores de los mismos nos ponen un resumen de lo que a criterio de ellos es “más interesante o importante” desde el punto de vista de la audiencia a conseguir con la emisión de los mismos dejando a un lado la verdadera valía en esas disciplinas.

Los seguidores de este tipo de programas son influenciables por lo que les muestran programa a programa. En ese sentido, la edición del programa trasmitirá aquellas escenas que vayan encaminadas en la dirección que el programa quiere. Así, la audiencia es totalmente manipulable e influenciable.

Por ejemplo, es innegable el absoluto ridículo que hizo España en el pasado festival de eurovisión llevando al Chiquilicuatre como interprete por dejar la decisión en manos de la audiencia. Personalmente, de los finalistas, era el que peor cantaba y en donde primaba el espectáculo antes que la canción y sus habilidades. Eurovisión es un festival musical donde se debería evaluar la música y la calidad de la misma, quedando en un segundo plano el espectáculo. Este año, parece que la elección del representante la va a hacer un jurado profesional, que personalmente, es como debería ser. Esto es un ejemplo de lo que quiero mostrar. El que fuese este humorista es una falta de respeto para los cantantes y músicos que intentan ganarse la vida de esta forma, viendo como lo que menos se valora es como cante uno. Se hizo como un elemento mediático que tuvo su éxito. La canción se vendió y alguien se llevaría la “pasta” al bolsillo. Pero… ¿Era el mejor? ¿Era un candidato serio?

Volviendo al mundo empresarial, también ocurren situaciones similares. No hay cámaras que nos retransmitan los mejores momentos, pero de haberlas, seguro que muchos alucinarían. Las distintas empresas tienen en sus filas personas de todo tipo y condición. Y la pregunta a lanzar es ¿siempre permanecen en las mismas los mejores, desde un punto de vista profesional? Pues, aunque hay casos en los que así es, no siempre ocurre, aunque no nos lo creamos.

Muchos profesionales juegan sus cartas de forma dudosamente limpia porque hacen que entren en juego estrategias que nada tienen que ver con la forma de desempeñar sus puestos o lo que aportan, sino con sus propios intereses. De la misma forma que ocurre en los concursos donde hay una convivencia continuada entre los concursantes, se forman grupos con personas afines… y desgraciadamente, no tanto. Según la posición que tengan dentro del escalafón, ciertas personas van a hacen ver a los máximos dirigentes una situación distinta a la real, movidos por los intereses propios y no tanto por los de la empresa. Muchas veces, ocurre que este tipo de actuaciones “estratégicas” se llevan a cabo para ocultar sus limitaciones o carencias para desempeñar las tareas que se supone tienen que estar realizando.

Este tipo de actuaciones son más usuales de lo que uno piensa, como se puede ver en todos los programas de convivencia. Pero a diferencia de lo que pasa en televisión, las malas decisiones en una empresa entorpecen la supervivencia de la misma. Y al fin y al cabo, los verdaderamente culpables serán las personas que tomen las decisiones. En muchos casos, no habrán contrastado ambas versiones y se habrán dejado influir solamente por una parte, sin tener en cuenta lo que realmente beneficie a su empresa.

La teoría y la práctica tendrían que coincidir. Teóricamente, lo que debe primar es como desempeñen las personas su trabajo y lo que aporte a las compañías. La práctica dice que los intereses personales son los que mueven las decisiones de una empresa. Hay que saber separar la faceta profesional de la personal dentro del trabajo para ser justos.

Como en los concursos, la empresa va perdiendo “concursantes”. ¿Salen los peores o los que no apoyan las tácticas de ciertos puestos? ¿Se queda la empresa con “los mejores”?

Si se mueven por estos criterios subjetivos, que nada tienen que ver con el trabajo, la respuesta es clara. No. ¿Es la empresa realmente consciente de las decisiones que toma? Pongamos un ejemplo:

Imaginemos que una persona en un puesto estratégico está haciendo mal su trabajo o no llega a los objetivos esperados, por un mal planteamiento. Para salvar su puesto, enfoca la atención hacia otro compañero, que puede hacer su trabajo correctamente, sin embargo, no es lo que cuenta. Además, la persona encargada de tomar la decisión decide, curiosamente, que el puesto estratégico permanezca en el mismo, por su afinidad personal con esa persona, dejando a un lado lo verdaderamente importante. La víctima, aquel que menos se lo merecía.

Las compañías que tomen este tipo de decisiones no van a llegar demasiado lejos por sus propios méritos y tendrán que sacar, tarde o temprano, sus propias conclusiones de por qué pasa lo que pasa dentro de sus filas y de por qué las personas con valía, a la mínima oportunidad, abandonan la empresa o pierden el entusiasmo por el trabajo.

Pero, como se dice en el mundo de la “farándula”, el espectáculo debe continuar. Pero… tomando estas decisiones, la pregunta es clara: ¿hasta cuándo?

Las personas deben llegar al sitio que les corresponde por sus propios méritos jugando de forma limpia y aplicando el lema de que gane el mejor haciendo cada uno su papel compitiendo de una forma sana y saludable cosa que no siempre pasa. Tal y como vemos en la televisión, la vida no es justa. Estará en nuestra mano hacer que las cosas cambien, demostrando que tenemos criterio propio y que no necesitamos que nos digan qué es lo correcto o no.

miércoles, 9 de julio de 2008

¿SEGUIMOS DE CERCA A NUESTRAS PLANTILLAS?

El departamento de recursos humanos tiene que ser el encargado fundamental de gestionar adecuadamente a las personas que trabajan en su organización. No olvidemos que los “clientes” internos de este departamento son todos los empleados y como tales, tenemos que preocuparnos por ellos, además de tener un contacto directo para estar al tanto de sus problemas, necesidades, etc., para intentar ayudarles a ellos y a la organización.

De esta forma, los trabajadores se van a sentir parte importante de la organización viendo que se les valora teniendo en cuenta su opinión. Esto repercute positivamente en la empresa que va retener el talento para ella y va a tener un índice de rotación muy bajo.

El departamento de personal tiene que ser el nexo de unión entre la dirección de la empresa y los trabajadores. Ha de tener una labor mediadora importante ayudando en todo momento a resolver los conflictos de diversa índole que se puedan producir entre ambas partes.
Tiene que escuchar a las dos partes.

Por supuesto, los miembros del departamento de personal tienen que cumplir las directrices de la dirección de la empresa; sin embargo,
hay veces que tenemos que hacer ver a la cúpula, qué decisiones son las más acertadas para mantener a las personas de la organización contentas.

Debemos asesorar qué tipo de medidas son las más acertadas en cada momento para gestionar correctamente a las personas que forman parte de la organización.

Lógicamente cuando las personas se incorporan a la organización, el departamento de recursos humanos tiene que hacerles una acogida correcta y, posteriormente, seguir de cerca la evolución mediante un seguimiento especial hasta que superen el período de prueba y la integración en el equipo de trabajo sea plena.

Sin embargo, recursos humanos tiene que estar cercano a los trabajadores en todo momento. No solo hay que seguirles de cerca durante los primeros meses sino durante todo el tiempo que permanezcan el la organización.

Tenemos que estar disponibles para lo que puedan necesitar. Por lo tanto, tenemos que estar accesibles a ellos para que puedan vernos como un departamento en el que puedan confiar en caso de que tengan un problema o incidencia, para poder comenzar la labor resolutiva de cara a encontrar una solución que beneficie a todos.

Hay veces que nos enteramos de conflictos, problemas, malentendidos, esfuerzos, decepciones de los miembros de la empresa cuando ya es demasiado tarde para encontrar una solución debido a
que la labor mediadora ya no sirve de nada por que las posturas drásticas de las partes implicadas han llevado a tomar decisiones poco beneficiosas para la organización.

Está claro que habrá veces que, aunque ejerzamos una labor mediadora, no podremos conseguir una solución que contente a todas las partes y que el trabajador pueda decidir abandonar la organización;
eso si, al menos se ha intentado y ese trabajador no podrá decir que la empresa no se ha preocupado por él hasta el ultimo instante.

Así que es muy beneficioso que, varias veces al año, el departamento de recursos humanos mantenga entrevista de seguimiento con todos los miembros de la organización, independientemente del puesto que ocupen para, así,
poder conocer el sentir de la totalidad y poder detectar posibles problemas o incidencias que pueden estar activas en ese momento.

Para contar con la colaboración de toda la plantilla hay que explicar detalladamente los motivos de estas entrevistas. Igualmente, hay que garantizar la confidencialidad de la información que nos faciliten. Hay que indicarles qué se va a hacer con los resultados globales obtenidos, para que tengan toda la información.

La idea de estas entrevistas
es obtener resultados globales sobre las diferentes políticas y procedimientos de la organización para ver si las valoraciones totales son positivas o negativas y, en función de ello, presentarle un informe detallado a la dirección con medidas concretas que puedan ayudar a mejorar los aspectos necesarios.

También sirven estas charlas individuales con todos los empleados para conocer cómo se encuentra cada trabajador a nivel individual dentro de su equipo y dentro de la organización. Ver sus aspiraciones, necesidades, problemas… Es decir,
preocuparnos por nuestros “clientes” internos para intentar ayudarles dentro de lo posible.

Se trata de escucharles porque
ellos son el termómetro que nos va a marcar la temperatura de la organización indicándonos si la salud de la misma es saludable o si, por el contrario, corre grave peligro.

Normalmente, esto no se realiza desde los departamentos de personal poniendo como excusa la falta de tiempo u otro tipo de excusas. Está claro que lleva una inversión de nuestro tiempo de trabajo importante pero de vital importancia. Somos los encargados de la gestión de las personas y, como tal, tenemos que saber en todo momento como se encuentran buscando distintas alternativas que nos den esta información. Esto es inversión de tiempo y no perdida del mismo para recursos humanos.


No olvidemos que tenemos que anticiparnos, dentro de lo posible, a los problemas. Tenemos que saber percibir cuando se avecina una tormenta en la organización para tener las alternativas precisas para dar una solución a la misma.

En poco tiempo, vamos a ver los resultados positivos de esta dedicación a las personas. Veremos como la plantilla está más contenta a nivel general porque se sienten escuchados y valorados. Esto va a traducirse en menos índice de rotación y de absentismo laboral. Por otro lado, a parte de captar nuevo talento vamos a mantener el que ya tenemos porque van a ver a tu organización como un buen sitio para trabajar y desarrollar su carrera.

Por supuesto, el tener un dialogo constante con toda la plantilla no quiere decir que estemos de acuerdo con todas sus opiniones o que siempre tengan razón.
No se trata de esto, sino de conocer los diferentes puntos de vista sobre las políticas, decisiones, etc., para, de esta forma, buscar una solución lo más consensuada posible. Hay que escuchar más.

El departamento de personal, en muchas ocasiones, se apoya en los mandos intermedios para conocer, a través de ellos, cómo se encuentran los trabajadores a su cargo.
Esto está bien siempre que sea una herramienta complementaria de apoyo o ayuda a su labor de contacto directo con todos los trabajadores.

Es un error el usar exclusivamente el contacto con los mandos superiores o intermedios para conocer de primera mano como están las personas de nuestra empresa. Recursos humanos es un ente independiente
que tiene que conocer cómo se encuentran las personas de primera mano, por ellos mismos y no por la percepción de terceras personas que nos pueden ocultar situaciones que no les convienen que salgan a la luz.

Desgraciadamente, en España aun estamos muy lejos de esto porque muchos departamentos de recursos humanos dedican más del 60% de su tiempo a labores de personal de diversa índole administrativa de mayor o menor importancia, dedicando menos de un 15% a la gestión directa de las personas.
La dirección de las empresas tiene la última palabra para conseguir que esto cambie. Tienen que dar poder de decisión a recursos humanos. Como colaborador directo, la cúpula directiva tiene su feedback en las decisiones estratégicas de gestión de personas.

En un futuro, lo que va a marcar la diferencia de unas y otras organizaciones van a ser las políticas de gestión de personas.
Así que hay que cambiar de mentalidad, haciendo políticas activas y no reactivas en la gestión de recursos.

martes, 24 de junio de 2008

HOY TRABAJO EN LA EXPO, MAÑANA, NO

Según publicaba ayer el diario 20minutos en su versión digital territorial de Aragón, "decenas de trabajadores ya han abandonado voluntariamente sus puestos de trabajo en la Expo".

El volumen de trabajadores en el recinto de la Exposición Internacional de Zaragoza es superior a 6.000 personas. Como causas principales de abandono se especifican las largas jornadas de trabajo y la gran carga de trabajo que tienen que realizar.

"Los trabajadores que se van aseguran que el sueldo (de 1.100 a 1.500 euros brutos al mes) no es suficiente para lo que se les exige. Turnos de seis o siete días seguidos, jornadas de hasta 12 horas o sólo 15 minutos de descanso en ocho horas son prácticas habituales".


Las bajas voluntarias se producen tanto entre el personal de los pabellones como entre la plantilla de atención al público contratada por la Expo. "Me contrataron para atender a visitantes y acabé en un torno de entrada haciendo el trabajo de los compañeros que se escaquean", comenta una trabajadora que se acaba de despedir.

Obviamente, la rotación era de esperar porque se sabía que eran puestos temporales, limitados al tiempo de duración del evento. Por lo tanto, a la hora de seleccionar, había que centrar la búsqueda en determinados sectores de población (estudiantes, emigrantes,...). A priori, parece que los trabajadores, provienen de otros campos, dado el alto índice de bajas que se están produciendo hasta la fecha.

He de comentar que la carga de trabajo, según tengo entendido, no es tan elevada como se pensaba. De hecho, he visto con mis propios ojos que, en el recinto de la Expo se ven grupos de trabajadores bastante "ociosos", siempre en grupos y hablando sobre temas no relacionados con el trabajo, dejando desatendidos puntos donde numerosos visitantes necesitan de su ayuda ( el polémico, Fast Pass, por mencionar alguno).

Al final, pagan justos por pecadores por que esto supone que otros trabajadores responsables tienen que asumir la carga de trabajo de estos trabajadores que se "escaquean". Como siempre, ¿dónde están los coordinadores para controlar que las personas de sus equipos desempeñan sus funciones de forma adecuada? No olvidemos que esto es parte de su trabajo. No quiero generalizar porque luego hay muchos trabajadores profesionales que hacen sus tareas con dedicación y que ven perjudicada su imagen por culpa de unos pocos.

También he de comentar que, aunque la organización no lo haya reconocido, ha tenido más problemas de los esperados para cubrir todos los puestos de trabajo ofertados, es más, a personas que dijeron en un principio que no les interesaba, les han llamado en varias ocasiones para ver si habían cambiado de opinión, aun habiendo declinado incorporarse. Esto, da una imagen de la organización de desesperación y apuros en la cobertura de todos los puestos de trabajo.

Esto puede explicar que tengan establecidos esos turnos de trabajo de tantas horas (hasta 12 horas seguidas) y semanas enteras de trabajo sin ningún día de fiesta. Esto no es positivo porque, con este tipo de medidas, se consigue "quemar" al personal, provocando que no les compense el acudir a trabajar en estas circunstancias.

Esto puede explicar, en cierta manera, el volumen de bajas que se ha producido ya para estas fechas porque Expoagua no ha facilitado el número exacto de bajas voluntarias producidas en estos primeros días. Lo cual es sospechoso, porque no hay nada de malo en publicarlo. Es más, han manifestado que "no les pilla de sorpresa y que en previsión hace más de mes y medio crearon una bolsa de más de mil currículos para estas vacantes que estaban prevista que se produjesen".

Además de este punto mencionado, la organización como no tiene habilitadas taquillas en las instalaciones para que los trabajadores dejen sus pertenencias personales durante su turno de trabajo. Para solucionar esto les ha facilitado unas mochilas que tienen que cargar a sus espaldas durante su turno de trabajo.

Tampoco tienen instalaciones habilitadas para poder comer. Es muy normal verlos refugiados en alguna de las escasas sombras del recinto, comiéndose la comida que se han traído de casa, totalmente visibles ante los visitantes. No hay nada de malo en que los trabajadores puedan optar a comer al aire libre, pero la imagen de la organización no es buena, pues deja "tirados" a sus trabajadores a los que no ayuda a "desaparecer" del público que les acosa con los problemas generados dentro del recinto y los deja "ahí tirados".

Lógicamente, la organización no tiene ninguna obligación de subvencionarles la comida, eso sí, al menos podría haberles habilitado unas instalaciones en condiciones para poder descansar adecuadamente. Tengamos en cuenta que Zaragoza, en estas fechas, es extremadamente calurosa y las infraestructuras no están provistas de sombras.

Obviamente, rotación es normal porque las personas que ocupan estos puestos de trabajo están abiertos al mercado y, en cuanto les sale algo más estable, se van.

Aunque en plena crisis, se ha producido un parón en la creación de nuevos puestos de trabajo y en muchos sectores se están produciendo despidos por la falta de trabajo.

Eso sí, también las personas que cogieron estos puestos de trabajo ya sabían que eran puestos temporales. Pero no todo es malo en la EXPO. La organización promueve el programa PARTE (programa de acogida y recolocación de trabajadores de Expo Zaragoza 2008 ) que es resultado del convenio entre la Diputación General de Aragón y CEPYME / Aragón para prever la recolocación del gran volumen de trabajadores de la muestra tras la conclusión de la misma.

Para ayudar al logro de dicho objetivo, el Programa PARTE, pone a disposición de las empresas aragonesas, de forma presencial y on-line, recursos gratuitos para el reclutamiento y selección de dichos trabajadores. Aquellos trabajadores que trabajan o han trabajado para la EXPO Zaragoza 2008 y necesitan encontrar un empleo o quieren conocer qué recursos laborales y sociales existen en Aragón, pueden beneficiarse de esta magnífica iniciativa.

Esto es muy positivo porque demuestra interés por el futuro próximo de las personas que trabajan en la Expo una vez que ésta acabe.

Así que solo pido a la organización que se "ponga las pilas" en la gestión de las personas que trabajan en el recinto de la Expo porque creo que pueden hacerlo mucho mejor de lo que están demostrando hasta ahora. La desorganización y falta de previsión queda de manifiesto día a día y han tenido tiempo suficiente para prepararse. Ahora, solo queda, poner en práctica las medidas correctivas.

domingo, 15 de junio de 2008

¿RESPETAMOS O ABUSAMOS DE NUESTROS DERECHOS?

El derecho a la intimidad se nos debe respetar en todos los ámbitos de nuestra vida. Donde más problemas y malentendidos suelen surgir con el respeto a la intimidad suele ser en el ámbito laboral. El tema se complica porque es un entorno en el cual hay intereses contrapuestos; están los de la persona física trabajadora y los de la persona física o jurídica del empresario.

Lógicamente, a todos los trabajadores, en nuestros puestos de trabajo se nos debe respetar/garantizar el derecho a nuestra intimidad y privacidad.

Eso sí, el trabajador no debe olvidar el lugar donde se encuentra y el motivo por el que esta allí, evitando confusiones que le pueden conllevar problemas.

Por otro lado, el empresario, para actuar con respecto a la legalidad, tiene que avisar a los trabajadores cuando comienzan su relación laboral en la compañía que las herramientas de trabajo deben usarse únicamente para estos fines. También debe indicar el empresario a sus trabajadores (en caso de que se produzca) que se pueden revisar el uso que los trabajadores hacen de estas herramientas. Y avisarles en el momento que se produzcan para evitar infringir sus derechos.

Si en la empresa existen zonas de video vigilancia, habrá que comunicarselo a todos los integrantes de la plantilla, indicándoles en qué zonas y dónde se encuentran, de cara a mantenerlos informados y cumplir, así, con la normativa legal vigente en esta materia.

Hasta aquí todos de acuerdo. El problema se produce cuando los trabajadores, a pesar de haberles avisado, hacen oídos sordos y dedican parte de su tiempo efectivo de trabajo a usar las herramientas de trabajo para fines particulares que nada tienen que ver con sus tareas de trabajo.

Siempre hay que saber interpretar las normativas vigentes en esta materia, usando el sentido común, es decir, no pasa nada porque en un momento puntual, un trabajador haga una llamada particular desde el teléfono de la empresa en horario de trabajo o visite un día en Internet de forma puntual una Web para buscar información para fines personales.

Otra cosa muy diferente es usar habitualmente las herramientas de trabajo para fines particulares dentro del horario laboral.

Después hay que ser conscientes de las consecuencias que pueden traernos el realizar este tipo de acciones en el puesto de trabajo. Tenemos que actuar con lógica y saber cuando obramos mal en nuestro puesto de trabajo. Por lo tanto, antes de actuar sin pensar, hay que recapacitar y meditar sobre ello.

Siempre va a estar en nuestra mano el decidir si hacer lo correcto o lo incorrecto con las herramientas de trabajo.

Por otro lado, no hay que olvidar las molestias que podemos ocasionar al resto de trabajadores de la empresa por usar herramientas de trabajo para fines particulares. Por ejemplo, usar la red en el trabajo para descargarse películas o música hace que esta funcione muy lenta. No es admisible que el resto de los compañeros tengan que sufrir el mal funcionamiento de la red, cuando hay alguien que no la usa adecuadamente y perjudica al resto.

Al llamarle la atención, este tipo de trabajadores suelen negar las evidencias cuando son pillados o plantan cara diciendo que se están violando sus derechos, como si se tratase de una travesura propia de un colegial. Y yo me pregunto, ¿Piensan ellos en las obligaciones laborales que están vulnerando? ¿Qué pasa con los derechos del empresario que están siendo olvidados?

A estos trabajadores se les esta pagando por trabajar y esto engloba el utilizar todo su tiempo efectivo de trabajo en ser productivos sin contar, por supuesto, los tiempos que la legislación les marca de descansos durante la jornada laboral.

Obviamente, el empresario es consciente de que a lo largo de las jornadas de trabajo los trabajadores pasan por diferentes períodos en los que se es más productivo que en otros, dependiendo de diferentes circunstancias.

Este tipo de trabajadores caradura, afortunadamente, minoritarios, hacen que paguen sus consecuencias la totalidad de los trabajadores. Por ejemplo, en muchas compañías que se permitía el acceso a Internet se ha restringido su uso por el abuso que se realizaba del mismo para fines no laborales. Así, solo se deja acceder a Internet a los trabajadores que lo precisan por su trabajo o solo se permite el acceso a las paginas que se precisan.

Este tipo de medidas no son la solución, sin embargo, muchas veces no queda otro remedio que tomarlas para cortar de cuajo, este tipo de conductas. Los trabajadores tienen que saber hacer un uso adecuado y responsable de las herramientas de trabajo.

Deberíais haceros la siguiente pregunta : ¿Qué coste suponen para los empresarios el tiempo de trabajo en el que usáis las herramientas de trabajo para fines personales?

Por otro lado, no olvidéis que prolongar este tipo de comportamientos en vuestro puesto de trabajo os puede conllevar diferentes penalizaciones, que pueden ir desde leves hasta graves. Se os puede suspender de empleo y sueldo durante un tiempo por estas conductas. También se puede proceder a despediros por estos actos cuando son muy graves o muy habituales.

El trabajador tiene que ponerse en el lugar del empresario y éste en el del trabajador para encontrar el punto de equilibrio. Hablando, todas las partes, se entienden. Ambas partes han de poner empeño para conseguirlo. ¿Cómo os sentaría a vosotros que un mes se os pague menos salario del que os corresponde? Por supuesto, muy mal y menos, sino se os avisa previamente dándoos una explicación.

Ahora, imaginaros cómo le sentaría al empresario que os llevaseis herramientas del trabajo a vuestro domicilio sin avisarle de ello y sin darle las correspondientes explicaciones.

Nuestro derecho a la intimidad se debe respetar siempre y cuando no estemos vulnerando los derechos de las otras partes.

domingo, 8 de junio de 2008

RECHAZO AL NUEVO

Si antes hablaba de los culebrones en las empresas, ahora le dedico otra entrada a un tema similar. El rechazo al nuevo.

Tras superar el proceso de selección, los candidatos seleccionados finalmente para incorporarse a un puesto de trabajo, piensan que lo peor ya ha pasado, sin embargo, en ocasiones se encuentran que lo peor, no ha hecho más que empezar.

Los primeros días, sobretodo, los seleccionados van a tener que demostrar que son válidos para desempeñar su puesto y que, por lo tanto, los seleccionadores no se equivocaron con ellos. Obviamente, éstos, van a seguirles de cerca para ver su evolución y adaptación al puesto.

El problema, a veces están en el propio departamento donde se integra el recién llegado. Las necesidades de personal vienen justificadas por peticiones de los afectados, que por cargas de trabajo o por nuevas atribuciones, no consiguen sacar adelante adelante con los recursos existentes.

La llegada de un nuevo trabajador al departamento tendría que ser muy bien acogida por el resto de integrantes del mismo ya que les va a aliviar en el volumen de trabajo a realizar diariamente. Al fin y al cabo, han sido ellos quienes lo han solicitado.

Sin embargo, muchas veces el recién llegado se encuentra con una oposición frontal del resto de los compañeros y sin hacer méritos para ello, simplemente por el hecho de ser nuevo.

Este rechazo se debe a que los otros miembros del departamento ven una amenaza en el recién llegado y por lo tanto se niegan a enseñarle tareas que hasta ahora han realizado solamente ellos. Se niegan a delegar funciones porque las consideran de su propiedad.


No tienen que olvidar estas personas que ningún puesto ni tarea es dominio de nadie y que para el mejor funcionamiento del departamento es necesario que todos vayan sabiendo hacer todas las tareas.

El responsable del departamento tendrá que hacérselo ver, por las buenas o por las malas. Es parte de su trabajo el gestionar las personas y las tareas del departamento de forma correcta.

Es más, si es consiente de este tipo de comportamientos, es igual de culpable que las personas que las realizan. Algunas veces, hay que mostrar autoridad para recordarles quien es el encargado de marcar el funcionamiento del departamento. Son muchas veces los propios integrantes del departamento los que han solicitado ayuda y no es comprensible como al dotarsela, se nieguen a integrarla.

Estos trabajadores no se dan cuenta que con esta actitud, lo único que consiguen es hacer pasar malos ratos al recién llegado que se va a encontrar, en la mayoría de las ocasiones, superado por estos acontecimientos y puede que finalmente decida tirar la toalla, buscándose otro trabajo.

Haga lo que haga, si se les ha "cruzado" al resto, todo será usado en su contra. Ante la situación de que no le ayuden para aprender el funcionamiento de las tareas, se "busca la vida" para hacerlo por si mismo y lo consigue hacer satisfactoriamente aun le van a coger más "tirria". Lo verán como una amenaza y si no pueden causarle mal con pasar de él, sin ayudarle en nada, pasaran al plan alternativo, que es poner al resto de personas y responsables contra el nuevo, inventándose todo tipo de rumores mal intencionados.

Este tipo de comportamientos hay que cortarlos de raíz. Nos toca convivir con diferentes personas en nuestro puesto de trabajo y tenemos que hacer todo lo posible por llevarnos de forma cordial con todos a pesar de que congeniemos mejor con unos que con otros. Todos tenemos nuestras cosas y nos tenemos que amoldar unos a otros. Se trata de trabajar en equipo, complementándonos unos compañeros con otros.

Mi última reflexión es la siguiente ¿qué conseguimos con que el recién llegado se vaya?

Bajo mi punto de vista, nada positivo. Si había venido para ayudarnos, no sacamos nada con cerrarle la puerta. Hay que sacar el volumen de trabajo al que no llegabais y ahora vais a tener que seguir haciéndolo vosotros solos. Quizás no os incorporen a nadie más porque durante el tiempo que ha estado en vuestro departamento habéis dedicado parte de vuestro tiempo de trabajo a hacerle la vida imposible dejando en un segundo plano vuestras tareas y esto no dice mucho a vuestro favor.

Por lo tanto, ya va siendo hora de que nos comportemos como verdaderos profesionales y dejemos a un lado complejos, miedos, etc. producidos por nuestra imaginación. El que llegue una persona nueva no va a poner en peligro vuestro puesto de trabajo, siempre y cuando lo continuéis haciendo de forma satisfactoria.

sábado, 7 de junio de 2008

FALCON CREST

En las teleseries de la sobremesa basan sus argumentos en infinidad de circunstancias sorprendentes que rara vez podemos creer como posibles.

Sin embargo todas esas traiciones, engaños, estrategias, conspiraciones, odios, amores prohibidos, etc. que pasan en los "culebrones", no son tan irreales, pero ya no solo en la vida, sino incluso, en las propias empresas.

Muchos estaréis pensando que definitivamente se me ha ido la pinza, pero os demostraré a continuación, que no es tan irreal. Voy a centrarme en el tema de las traiciones o conspiraciones en el trabajo.

Quien menos os esperéis puede estar conspirando, engañando o traicionando a la organización de la que forma parte para sus propios intereses. Los trabajadores que ocupan puestos de responsabilidad, suelen disponer de acceso a mucha información que puede utilizar, incluso en contra de la misma empresa. No estoy diciendo que sea negativo, ni mucho menos, sin embargo, hay que establecer un control para evitarse sorpresas futuras.

Los cambios en la conducta o forma de comportarse en el trabajo de ciertos miembros, nos tienen que alertar de posibles peligros de este tipo. Por ejemplo una persona conflictiva que deje de repente de generar malentendidos dentro de su empresa, es muy sospechoso y habría que investigar las causas.

Las traiciones o conspiraciones aun son más fáciles de poder llevar a cabo en delegaciones territoriales que se encuentran en ciudades diferentes de la sede central de la empresa. La persona al frente de estas oficinas deben ser personas de confianza. Porque por mucho que se quiera controlar, la distancia está ahí y debemos depositar mucha responsabilidad en los responsables de esta delegación.
En estos casos desde la sede central, hay que desplazarse habitualmente a cada una de las diferentes sedes territoriales para ver que todo esta bajo control.

Sobre todo hay que poner más atención cuando se producen acontecimientos fuera de lo común como que en un corto período de tiempo causen baja voluntaria bastantes trabajadores de una misma delegación, que la rentabilidad de una delegación pase de la noche a la mañana de ser la mejor a ser la peor, que baje el ritmo de peticiones habituales de trabajo de una delegación hacia la central, etc.

Antes circunstancias de este tipo hay que ponerse rápidamente manos a la obra para investigar y comenzar a atar cabos; las cosas nunca ocurren porque si.

Las conspiraciones o traiciones más graves dentro de una empresa suelen producirse por altos cargos que tienen una situación privilegiada dentro de la misma. Las motivaciones que les inducen a realizar este tipo de actos ilegales pueden ser de diferente índole; eso sí, nunca están justificados, sea cual sea su razón.
No olvidemos que si un trabajador no está contento en su empresa y no va a ser capaz de superar esa sensación siempre puede buscar otro trabajo; nadie le obliga a continuar en el mismo.

Lo que está claro es que,
mientras un trabajador forme parte de una empresa, tiene que velar por los intereses de ella, pese a estar más o menos "quemado". Recordemos, que el salario que percibe es de esta empresa.

Aun así, hay trabajadores sin escrúpulos de ningún tipo, que cuando aun forman parte de una compañía deciden valerse de su puesto para hacer y deshacer a su gusto en su propio beneficio.

Este tipo de profesionales pueden ser capaces de realizar cualquier cosa para "tapar" estos acontecimientos que están perjudicando a la compañía. No dudarán en mentir o enfrentarse a cualquier miembro de su compañía, ocupen el puesto que ocupen, para alcanzar sus objetivos.

La traición puede conllevar perdida de clientes, de empleados, de cuota de mercado, de imagen empresarial, que será de más o menos relevancia, en función del tiempo que se lleve haciendo, de los empleados que estén implicados en el asunto, del margen de maniobra que se les haya dejado etc.

Cuando la denuncia de estos hechos solamente la sostiene algún trabajador aislado quizás no tenga mucha transcendencia. Lo primero que hace la organización es poner en duda este tipo de actuaciones. No se puede permitir el lujo de admitir que ha perdido el control. Se piensa que estos trabajadores que están denunciando el complot, mienten. Pero si mienten, los primeros perjudicados son ellos mismos, que pueden poner en peligro su puesto de trabajo. La investigación es necesaria.

En este tipo de conflictos, puede que otros integrantes de la empresa, afines a la misma, denuncien que algo pasa en su departamento y, curiosamente, que su responsable directo diga todo lo contrario, incluso afirmando que todo va fenomenal. Esto es síntoma evidente de que algo esta pasando.

El pastel se desvela. Una vez "pillados" no hay excusas que valgan. Normalmente este tipo de trabajadores, a pesar de tener recopiladas pruebas contra ellos, suelen negar todo, haciéndose los sorprendidos o ingenuos.

La empresa tiene que ir hasta el final y hacer que todos los trabajadores traidores paguen por los actos ilegales o fraudulentos que han hecho contra ella. Tendrán que dar cuentas a la justicia de sus delitos porque los actos tienen consecuencias.

Sin embargo la compañía a parte tiene que hacer autocrítica y depurar responsabilidades para ver que ha fallado dentro de la organización para que algo tan grave haya ocurrido. Tiene que resolver las siguientes preguntas:

¿Qué tiene que cambiar internamente para que no vuelva a pasar? Además, tendrá que asegurarse de que no haya más personas implicadas que aun están en la compañía.

Está claro que tienen que cambiar muchas cosas a nivel organizacional dentro de la empresa para evitar que se vuelvan a producir. Luego, cada parte tienen que asumir las culpas que le correspondan y ponerle remedio.

Finalmente, habrá que unirse y recomponer la situación para recuperar la normalidad lo antes posible por mucho que nos cueste.

jueves, 5 de junio de 2008

¿PREPARADOS PARA TRABAJAR?

Nunca se puede generalizar. Meter en el mismo saco a todas las personas que se incorporan por primera vez al mercado laboral es un error. Sin embargo, hay cosas que no pueden dejarnos indiferentes y que son una realidad en la actualidad.

Los diplomados y licenciados universitarios, una vez finalizados sus estudios, se sumergen en el mundo empresarial y su primer trabajo es un nuevo mundo que les abre otra dimensión. Muchos de estos jóvenes, en muchos aspectos, están acostumbrados a conseguir las cosas con facilidad. No olvidemos que, aunque no todos, generalmente, ante un contratiempo, han tenido a alguna persona de su círculo más cercano, que se lo ha resuelto.

Esto, pese a que parezca lo contrario, a la larga, es negativo, por una sencilla razón: tienen que aprender a resolver las dificultades por ellos mismos. En el mundo laboral, no siempre van a tener a esa persona cercana que les ayude a solucionar cualquier cuestión que surja.

En la empresa vemos que esta sobreprotección a la que se han acostumbrado, se traduce en falta de madurez de muchos jóvenes a la hora de enfrentarse al día a día de su trabajo.

Algunos jóvenes piensan que el mundo laboral es la continuidad natural de la universidad pero están muy equivocados. En todos los trabajos, se van a enfrentar con contratiempos y dificultades que tendrán que resolver como adultos. Tienen que aprender a amoldarse al resto de sus compañeros de trabajo y crear un clima adecuado que les permita adaptarse al grupo. Hay que recordar que a los compañeros de trabajo no se les puede elegir. Vienen ya con el puesto.

Tendréis que evolucionar y saber adaptaros al carácter y forma de ser de vuestros compañeros y no congeniaréis igual con todos. Muchas veces hay que hacer verdaderos esfuerzos para conseguir entendernos con algunos compañeros de trabajo, sin embargo, esto es la realidad laboral. Hay empresas donde el ambiente es tan cerrado, que supone un esfuerzo extra al nuevo. Desgraciadamente, el "buen rollito" de la universidad no se traslada al nuevo equipo de profesionales que te rodean. En un departamento ya consolidado, muchas veces hay que ganarse la integración. No todos están por la labor de admitir a uno nuevo.

Lo que no puede ser es que muchos jóvenes de hoy en día, al mínimo contratiempo, malentendido, roce a nivel comunicativo con un compañero o superior piden cambio de equipo o se quejan. A esto le llaman problema cuando no lo es. Nadie dijo que el comenzar en el mundo laboral fuese fácil. No es lo mismo comunicarnos con nuestros familiares o amigos que con nuestros compañeros de trabajo.

La humildad y saber reconocer los propios errores suele ser una buena forma de entrar. Recordemos, que no siempre tendréis razón. Os queda mucho por aprender y tendréis que escuchar a otros profesionales de vuestra organización que tienen más experiencia. No podéis rebatir todo constantemente porque las cosas, en muchas ocasiones, son como se os dice y no tienen una explicación. En las empresas las reglas están para cumplirlas, nos parezcan bien o mal.

Todos los trabajos van a conllevaros tener que hacer tareas que os gusten más y otras que os gusten menos, como es normal.

Por eso, tenéis que saber asumir las críticas constructivas porque con ellas no se pretende dejaros en evidencia delante de vuestros compañeros sino ayudaros a mejorar y aprender. Está claro que en cada situación y empresa, la situación será distinta. Pero en principio, no deberíais tomároslo como algo personal y ser rencorosos hacia los profesionales que intentan que avancéis. No hay que dar a las cosas más importancia de la que tienen. Cuando a un tema pasado hace tiempo se le sigue dando vueltas es porque no se ha superado y nos sigue molestando algo del mismo.

Deberéis solucionar los malentendidos o dificultades que os surjan con vuestros compañeros de forma adulta y profesional, hablando las cosas con naturalidad siendo sinceros con la predisposición de querer solucionarlo. Hay que mirar las cosas con realidad y no con negatividad. Simplemente hay que tener intención y ganas de querer resolverlo. Lo que pasa es que muchas veces, a los jóvenes, el orgullo os puede y esto no es bueno.

Hay que saber mantener la calma y la educación; en el momento que se pierde alguna de estas dos cosas se deja de tener la poca o mucha razón que tengáis.

Luego debéis pensar las cosas dos veces antes de tomar decisiones precipitadas. No creáis que la mejor salida es abandonar el trabajo. Hay que aprender a afrontar las dificultades. No penséis que la solución está en escapar. El próximo puesto, puede que os espere con aun más dificultades. Y no haremos nada rasgándonos las vestiduras y viviendo en la negatividad o "todo el mundo contra mi".

Bajo mi punto de vista, es parte del aprendizaje el darse vida, solventar los problemas y avanzar. Todos los trabajos tienen cosas buenas y malas. El miedo es el peor compañero de viaje que os podéis echar en cualquier faceta de vuestra vida.

Tenéis que ser adultos y cambiar el chip. Ya que en todas las facetas de vuestra vida os encontráis dificultades y las tenéis que resolver. Por ejemplo, en vuestra etapa de estudiantes, seguro que os encontrasteis con algún profesor que explicaba los temas de forma poco comprensible. El profesor estaba asignado y como no se podía cambiar, os tuvisteis que buscar la vida para comprender esa asignatura y aprobarla. Pues en el mundo laboral es igual, con dificultades de otro tipo, que deberéis asumir para aprender rápidamente.

Obviamente todos los jóvenes de hoy en día no actúan así, sin embargo, hay más casos de los que nos creemos motivados por muchas razones del nuevo estilo de vida, proteccionismo familiar, etc.

Hay que aprender que este tipo de conductas que comento no son propias de buenos profesionales, sino de personas que aún no están preparadas para dar el salto al mundo empresarial.

sábado, 17 de mayo de 2008

APRENDIENDO A APRENDER

Cuando las organizaciones seleccionan a personas que están finalizando o que acaban de terminar sus estudios para la realización de prácticas son conscientes de la inexperiencia de los mismos. También se sabe que, en la mayoría de los casos, les falta experiencia laboral en el área de sus estudios y que, por lo tanto, van a requerir una formación práctica a conciencia desde el primer día de su incorporación.

No se pueden pedir grandes requisitos a estos candidatos porque no olvidemos que se incorporan a través de una beca o en prácticas, por lo que no hay vinculación contractual inicial. Hay veces que se requiere que hayan cursado una licenciatura, diplomatura o grado superior concreto para poder optar a esas prácticas, aunque no es lo más fundamental. Lo imprescindible, bajo mi punto de vista, es su predisposición y actitud hacia el aprendizaje. Cada vez más, los seleccionadores de este tipo de perfiles tenemos que fijarnos en sus ganas de aprender y en sus motivaciones personales hacia estas prácticas. La empresa va invertir tiempo en enseñarles, por lo tanto, tiene que saber a quien elige; lo que aprenden se queda ya para ellos, continúen o no en esa organización.
Quizás el conocimiento específico del trabajo no les sea de mucha utilidad, pero sí les servirán las habilidades transferibles, es decir, aquellas habilidades que luego ellos podrán aplicar a otras tareas.

También debemos ser conscientes de que hay que ser flexibles con ellos. No hay que olvidar que la finalidad principal es que aprendan y que conozcan la realidad empresarial. Hay que tratarlos igual que a los empleados de nuestra compañía porque están prestando un servicio importante para nosotros. Los que demuestren su valía durante estas prácticas pueden tener muchas posibilidades de incorporarse a la plantilla como trabajadores, si es que la empresa necesita incorporar nuevo personal.

Tiene que quedar claro que no se les puede explotar ni abusar de ellos porque esto perjudica seriamente a las organizaciones que realizan esto con las personas de prácticas. Sí que es cierto, que llevarán a cabo un trabajo similar al de un trabajador y la empresa no tendrá grandes gastos económicos por este trabajo, pero tampoco es de recibo que se les obligue a hacer horas extras o se les someta a una presión excepcional.

Por otro lado, los becarios no tienen que olvidar que el convenio de prácticas regula una serie de derechos y obligaciones para ambas partes, no solo para la empresa. Por lo tanto ambas partes adquieren el compromiso mutuo de cumplir con lo estipulado en la firma del convenio.

Algunos becarios se piensan que el realizar prácticas supone continuar sus estudios en una institución en la que se va estar encima de ellos en todo momento. Aquí están equivocados. La empresa debe preocuparse de su formación; no es una formación tipo colegio como algunos se piensan. Se les irán mandando tareas de menor a mayor dificultad en función de su evolución.
Parte del aprendizaje, como he dicho, no es teórico, sino de cómo llevar a cabo un trabajo, desarrollando capacidades de organización, de expresión, de trabajo en equipo, de trabajo individual...

Tendrán que aprender a saber afrontar las dificultades y a buscarse la vida en el desempeño de las prácticas por si mismos. Las prácticas suponen un cambio en el aprendizaje. No es ya un profesor el que les dotará del conocimiento. El trabajo implicará otro tipo de aprendizaje que tendrán que aprender, a veces, cometiendo equívocos, otras veces, con la ayuda de sus compañeros.

Tienen que ser concientes de que las personas de la empresa que supervisan sus prácticas van a preocuparse de su evolución.
Eso sí, esto no supone estar constantemente encima de ellos porque estas personas también tienen que hacer su trabajo diario, además de enseñarles y supervisarles.

Si algún becario se encuentra con alguna dificultad tiene que hacérselo saber a sus compañeros para que le ayuden. Igualmente sino están contentos con las prácticas, lo tienen que hacer saber y así, buscar una solución. Si no hacen esto, los becarios están demostrando que no están preparados para este paso después de su formación en colegio o universidad. Son aspectos como el desinterés, apatía, falta de iniciativa, nulo interés por aprender, falta de recursos, etc. que no han sabido desarrollar y se han quedado en un paso intermedio, algo infantil, por llamarlo de alguna manera.
Así que ya sabéis, si algo no os gusta hacerlo saber.

No estoy dramatizando. La falta de adaptación de los estudios medios y superiores de España a la vida empresarial es una realidad. La enseñanza no está adaptada a las necesidades reales del mercado laboral. Prueba de ello es que, cada vez más, los alumnos salen menos preparados a nivel práctico para dar el salto a la vida profesional.

Hace unas semanas me quede muy sorprendido ya que una persona de prácticas de mi organización se mostraba muy introvertido con sus compañeros y tenía una actitud distante hacia las tareas que se le encomendaban hasta el punto que no las acababa, sin explicar los motivos. Su evolución de aprendizaje era lenta. Pasados unos días decidió, sin pedir permiso, salir de trabajar antes de su hora en varias ocasiones.

Se tuvo una reunión con él para hablar de su caso. Su responsable y Recursos Humanos creíamos que tenía algún problema personal. En esa reunión, descubrimos que no se trataba de ningún problema personal sino que se aburría en las prácticas. Él aducía que no se le formaba como en el colegio, ni se le resolvían los problemas y, es más, que se le mandaban tareas que antes de comenzar las prácticas no dominaba.

Se le clarificó que la finalidad de unas prácticas es aprender cosas nuevas y que esto requería un esfuerzo extra por su parte para conseguirlo. En el trabajo todos nos tenemos que enfrentar a retos constantes frente a cosas que no dominamos y que nos exigen buscarnos la vida. También se le explico que otra parte del aprendizaje es expresar su opinión a su superior.

Él basó esta falta de comunicación en su timidez y, obviamente, no hay que confundir ésta con el pasotismo que demostraba su actitud. Por otro lado se le indico que a pesar de que pudiese tener más o menos razón, la había perdido en el momento que se tomo la justicia por su mano, incumpliendo sus obligaciones básicas al ausentarse sin justificación ni permiso.

Al no ver por su parte un avance, se procedió finalmente a rescindir el convenio de prácticas.
Eso sí, intentamos hacerle ver por su propio bien, sin conseguirlo, que este tipo de comportamiento le ayuda muy poco y que decía muchas cosas negativas de él que, sino las cambiaba, le iban a traer problemas en el mundo laboral.

Por lo tanto, las personas jóvenes que vayáis o que estéis realizando prácticas tenéis que tener claro que la empresa no es un colegio en el que van a estar una y otra vez encima vuestro para corregiros vuestros errores.
En las prácticas tendréis que demostrar vuestras actitudes y aptitudes que les hagan ver vuestra valía.

Obviamente esto no quiere decir que no os vayan a ayudar cuando os encontréis con dificultades. Previamente, tendréis que intentar ser autosuficientes y demostrar iniciativa buscando una solución.
Lo importante no es que lo hayáis conseguido solucionar sino el que lo hayáis intentado solucionar.

Debéis ser conscientes de esto porque, en los trabajos, no os vais a encontrar con todas las cosas echas como hasta ahora; en la empresa os van a pagar por realizar un trabajo en el cual vais a tener que buscar multitud de soluciones, para resolver problemas que surjan en el día a día. Por lo tanto, durante vuestra vida de estudiantes, deberéis comenzar a ser, lo antes posible, autosuficientes. Recordad que no vais a tener siempre alguien que os solucione vuestras dificultades.

domingo, 27 de abril de 2008

¿HASTA CUÁNDO SE PUEDE APRENDER?

Muchas personas, una vez finalizados sus estudios reglados, dejan de estudiar y pierden el hábito de estudio que tanto tiempo les costó adquirir.

La memoria hay que tenerla activa en todo momento; cualquier edad es buena para seguir aprendiendo. Lo que hay que tener al día es el hábito del aprendizaje.

A lo largo de nuestra vida, tenemos que continuar formándonos y aprendiendo nuevas cosas que nos ayuden en el día a día. Es más, va muy bien reciclarse a nivel de conocimientos para estar actualizado en las materias que nos interesan o en las que trabajamos, porque con el paso del tiempo, van cambiando.

Existe el tópico de que cuando van pasando los años nos es más complicado aprender, sin embargo, es totalmente falso. Desde mi punto de vista, cualquier edad es buena para seguir aprendiendo. Otra cosa es que cambie la percepción del aprendizaje en función de la etapa de vuestra vida en la que os encontréis.

Cambia la forma de ver las cosas; las prioridades, inquietudes y necesidades de aprendizaje no son los mismos en función de la edad de cada persona.

Los formadores tan solo tienen que saber impartir de formaciones adaptándose al perfil de las personas que van a asistir a sus formaciones. La forma de impartir las formaciones cambiará en función del perfil del grupo de alumnos al que se dirija la misma.

Es y fácil tirar la toalla y hacernos creer a nosotros mismos que ya no podemos continuar aprendiendo. Las barreras al aprendizaje os las ponéis vosotros mismos. Con voluntad y ganas todo es posible.