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miércoles, 1 de julio de 2009

EL PAPEL DE "POLI MALO"

Las entrevistas de trabajo, como ya he comentado en más de una ocasión, no son una reunión espontánea sino que tiene un fin muy claro y definido para ambas partes.

No hay una única forma de hacer las entrevistas de trabajo porque cada entrevistador tiene sus trucos y estrategias para obtener la información que precisa. Cada candidato también tiene una forma diversa de enfocarla. Debéis de ser flexibles ambas partes y adaptaros a cada entrevista y a cada interlocutor porque son distintos y eso nos tiene que hacer comportarnos de la forma más precisa a esa situación única.

Hoy quiero abordar la estrategia de algunos entrevistadores de personal que escogen el papel de “poli malo” y están decididos a toda costa en hacérselo pasar mal a los candidatos.

Cada entrevistador puede seguir su rol ideal o el que le manden interpretar en función de la empresa o cliente para el que trabaje, siempre y cuando tenga educación y respeto por todos los candidatos. Me parece una falta de respeto la actitud de esos entrevistadores que de una forma correcta les dicen de todo a los candidatos. Por ejemplo, imaginaros que algún entrevistador pone en duda que la institución donde cursasteis vuestros estudios sea buena o directamente se ría y menosprecie vuestro esfuerzo por estudiar eso porque lo considera carente de valor. O por otro lado, que os considere y os increpe que sois un mal estudiante porque os costo algún año más acabar la carrera. Estas preguntas pueden ser de tensión, sin embargo, esto que comento a modo de ejemplo no lo debéis de tolerar bajo ningún concepto o así lo veo yo. Es decir, deberíais interrumpir amablemente a este tipo de entrevistador, agradecerle su tiempo y decirle que tu no vas a tolerar esa falta de respeto porque estabas ahí para intentar obtener un puesto de trabajo que, gracias a su actitud, ya no te interesa.

Tampoco se debe permitir que os insulten, griten, infravaloren, ignoren o hagan perder vuestro tiempo porque este tipo de cosas se pasan de castaño oscuro y no es tolerable porque, como candidatos, tenéis derecho a que os traten correctamente y sino lo hacen os podéis plantear denunciarlo por trato inadecuado o abusivo. Esto dice mucho de los profesionales que usan este tipo de técnicas que, para mí, dejan mucho que desear.

Se puede obtener toda la información precisa de cada candidato mediante una entrevista planteada de forma distendida y relajada en la que se produzca un intercambio de información. Los candidatos relajados cooperan y se sinceran más. Con estas situaciones agresivas por parte de los entrevistadores se pretende que los candidatos pierdan los nervios al ponerles ante situaciones límite.

A otros entrevistadores les encanta meterse con la vida privada de cada candidato o con su forma de vestir o de actuar, etc. Determinadas preguntas íntimas no tenéis obligación de contestarlas, es decir, que podéis contestar que no veis relevante esa pregunta para el puesto de trabajo que vas a desempeñar. Igualmente, respecto a ideologías políticas o religiosas que pertenecen al ámbito más privado.

Pensad que los entrevistadores son la imagen de las empresas a las que queréis entrar a trabajar y si ya os tratan así en el proceso de selección, os pregunto yo ¿Cómo lo harán cuando os incorporéis a la empresa? ¿Os merece la pena ese tipo de organización?

Ya es hora de que los candidatos se planten y defiendan sus derechos en la selección de personal. No olvidéis que las empresas precisan de vuestros servicios para sacar adelante las tareas de sus organizaciones y que cuando os han citado para una entrevista es porque encajáis dentro del perfil ideal que buscan. Si no os incorporan, pierden más ellas que vosotros porque eso les supondría demoras y, a la par, pérdidas y quejas por falta del personal adecuado para determinadas funciones.

Para determinados puestos, las situaciones de stress son habituales y se debe comprobar la tolerancia a situaciones de presión sin necesidad de preguntas irrespetuosas y ofensivas. Mediante las pruebas in Basket que son hacer que los candidatos se enfrenten durante un rato a situaciones reales del puesto de trabajo para ver cómo reaccionan y su comportamiento no distará mucho de lo que harán si finalmente los incorporáis.

Por la tanto, llamo a la reflexión a las empresas para que vigilen más el trabajo de sus reclutadores para que den un trato profesional que haga que las organizaciones a las que representan sean consideradas impecables porque tratan a todos los candidatos correctamente, independientemente de que encajen o no con el perfil. Los candidatos transmiten luego imagen de todas las empresas con las que tienen contacto y sus comentarios pueden haceros mucho daño por no prestar importancia a las personas.

¿Cuéntanos situaciones desagradables que hayas vivido en alguna entrevista de trabajo? ¿Y como reaccionaste?

miércoles, 18 de marzo de 2009

Y TÚ, ¿CÓMO ME VES?

La autocrítica es una reflexión que se debe hacer con bastante frecuencia para poder analizarse y ver qué ha de cambiarse de nuestro carácter y forma de ser.

Así, se deberán analizar situaciones de vuestra vida profesional en las que hayáis tenido alguna controversia, intercambio de palabras de forma brusca, enfado, ira con otros compañeros, subordinados o responsables de vuestra compañía para que desgloséis quién o qué fue el causante y cómo se podría mejorar. También será necesario prestar atención a situaciones en las que se actuó mal o de forma no profesional (llegar tarde, “escaquearse”, no ayudar a otras personas, etc.)

Muchas son los que piensan que “hacen todo bien y al que no le guste, su problema es”. Obviamente, esta es una forma de actuar totalmente egocéntrica y egoísta, que demuestra que estas personas sólo miran por ellas, siendo muy radicales. Pero en verdad, lo que pasa es que no son capaces de ver sus errores porque hasta ese momento, puede que nadie se atreviera a mostrárselos por miedo a represalias. Puede ser, incluso, que ellos se hayan analizado de forma bastante benévola.

Muchas personas tienden a hacer una autocrítica suave, dando escasa importancia a los problemas o defectos detectados y justificándolos de forma absurda.

Es decir, podéis criticar fervientemente a otros compañeros cuando lleguen varios días tarde al trabajo sin justificar y no recuperen luego el tiempo, también cuando hacen más descansos de la cuenta o cuando os contestan mal a vosotros o a otros sin justificación porque ellos son así. Pero si este tipo de comportamientos los hacéis vosotros, seguro que cambia vuestra forma de juzgarlo, encontrando excusas de “lo más convincentes” como hoy llegue tarde y no lo recupero por los días que me he quedado de más, hoy descanso más porque estoy cansado, quemado o agobiado con mis tareas y necesito tomarme mi tiempo, no soy pelota simplemente me preocupo por los jefes porque necesitan mi atención desinteresada, si contestáis mal por supuesto esta justificado porque estáis pasando una muy mala temporada y no me soporto ni a mi mismo y los demás me buscan las cosquillas, etc. Esto esta muy bien, sin embargo, no es justificativo a pesar de que seáis vosotros los que realizáis este tipo de conductas injustificables porque denotan comportamientos poco profesionales.

A la hora de autoanalizaros debéis ser justos y honestos con vosotros mismos, siendo igual de exigentes que con el resto y objetivos a pesar de que sea duro. Tampoco es cuestión de ser masocas como algunas personas que se auto castigan siendo excesivamente exigentes y muy negativas. Las posiciones drásticas no ayudan hay que buscar un termino medio, sin dejar de ser realistas.

Tampoco olvidéis que cuatro ojos ven más que dos, es decir, que siempre va bien pedir ayuda a otras personas para que nos digan cómo nos ven ellos. En muchas ocasiones vosotros mismos sois incapaces de ver ciertos comportamientos o actitudes que tenéis con los demás porque lo veis como algo normal de vuestro comportamiento y a lo que no le dais importancia.

Tened en cuenta que antes de efectuar a otras personas de vuestro entorno laboral la pregunta de ¿vosotros cómo me veis? debéis de tener claro que tienen que ser personas de vuestra confianza o cercanas que os den confianza y no aquellos que al cabo de un minuto van a estar criticándoos. Tendréis que saber aceptar las críticas constructivas porque quizás oigáis cosas que no os gusten y que desde su punto de vista serán claros puntos en los debéis de mejorar.

Igualmente, al obtener opiniones de otros, no es momento de justificar ni ponerse a la defensiva. Están haciendo una valoración porque se los solicitasteis y no pretenden que les deis explicaciones sino que simplemente os dan su opinión de qué aspectos debéis cambiar. Estará en vuestra mano el quererlo hacer o no.

No todo el mundo está preparado para este tipo de terapias, muy recomendables bajo mi punto de vista. Porque no es lo mismo que te digas tú mismo que tienes mal genio a que te digan que muchas de tus contestaciones están fuera de lugar y que deberías de pensar más seriamente lo que dices porque da la sensación que estás atacando constantemente. A pesar de tener confianza en ellos, no sienta bien y hay que ser capaz de asumirlo, sin ponerse como un energúmeno. De hacerlo, nunca más volverán a decirte nada a tu cara, aunque posiblemente sí a tu espalda.

Cuando son varias las personas que opinan determinadas cosas de uno mismo, algo de razón tendrán. Será necesario hacer un examen de conciencia para ver como solucionarlo. Es demostrativo de ser inteligentes reconocer los errores propios delante de los demás. No por decirnos lo que queremos oír nos estarán diciendo la verdad.

Pero en todas las empresas están los que malmeten y, sin haberles pedido opinión, opinarán. Pero a veces opinan aquellos que más tienen que callar.

En resumen, no todo el mundo está dispuesto a ayudar a avanzar y hacer ver lo que se debe mejorar; esto debéis tenerlo en cuenta para saber qué personas son las adecuadas. Por supuesto, estas no serán aquellas que os hacen críticas destructivas, pretendiendo hundiros. Sino todo lo contrario, personas que digan, de forma constructiva, lo que debéis pulir para mejorar. En caso de inexistencia de personas de confianza, habrá que valerse por uno mismo, siendo realista, para detectar carencias o defectos y convertirlas en fortalezas con esfuerzo y trabajo.

Así que ya sabéis, debéis miraros al espejo de forma más habitual. Las verdades duelen y hay que asumirlas porque la sinceridad está muy bien teóricamente pero el problema viene cuando se pone en práctica. Muchas personas se ponen a la defensiva cuando realmente, deberían de agradecer que les hubieseis hecho ver otro punto de vista sobre ellos mismos. Todo depende de cómo queráis mirar las cosas.

viernes, 3 de octubre de 2008

IS IT NECESSARY TO SPEAK ENGLISH?

La sociedad va avanzando cada vez más, sin embargo, hay cosas que no cambian demasiado a pesar de pasar el tiempo.

Me voy a centrar este post en el conocimiento o desconocimiento de inglés por parte de la gran mayoría de los españoles. No obstante, se puede hacer extensible a cualquier otro idioma. A día de hoy, un porcentaje aun muy pequeño de españoles habla bien este idioma. En un apartado, están aquellos que dicen saber hablarlo (es lo que pone en sus CVs pero a la hora de demostrarlo, se ponen nerviosos o se bloquean porque realmente no saben hablar inglés en condiciones).


En el conocimiento de idiomas, como ya he comentado en otras ocasiones, no se pueden mentir: se sabe o no. No hay duda. Los entrevistadores, si se precisa para un puesto de trabajo, lo van a comprobar porque el candidato, además de tener que demostrar sus aptitudes, tendrá que mostrar su nivel de inglés. A aquellos que se lancen a la piscina, esperando que no les preguntarán hablar inglés, les agradecería que no perdieran el tiempo ni se lo hicieran perder a los entrevistadores.

Hoy me gustaría ir más hacia atrás para averiguar cuáles son las causas que motivan esta situación global. Me centraré en el estudio del inglés en nuestro país.
Hoy por hoy, es el idioma más internacional que hay, sobretodo al nivel de negocios. Quien puede hablarlo de manera eficaz sale adelante en este mundo globalizado en el que vivimos. No por no hablarlo se es un fracaso. En nuestro país, muchos altos cargos no saben hablar otra lengua pero han conseguido el éxito.

Miremos a nuestros políticos. Los idiomas no son sus puntos fuertes. Pero soy de la opinión que las cosas han de cambiar. El buen conocimiento de un idioma es esencial y pienso que en muchas ocasiones, si se empezara desde pequeños, sería más fácil.

En primer lugar tenemos que comenzar por los planes de estudios desde los 3 años hasta los 14 años que se olvidan de la lengua extrajera. En nuestro país se empeñan en machacar la gramática, dejando en un segundo plano casi olvidada la conversación.

En estos primeros años de aprendizaje, tendrían que centrarse en practicar la conversación y aprender vocabulario para que los alumnos se vayan “soltando” en la lengua y cojan fluidez. Se trata de perderle el miedo y saber defenderse para luego ir perfeccionando. Por ello, creo que en estos primeros años no se debería dar tanta importancia a las evaluaciones de esta asignatura.

No es cuestión de aprobar o suspender, sino de aprender a hablar un idioma. ¿Cuántas personas han aprobado todos los años la asignatura de inglés y no tienen ni idea de hablarlo a pesar de saber mucha gramática?

Desgraciadamente la gran mayoría de españoles que hablan bien inglés son quienes han acudido a colegios bilingües privados y que practican la conversación desde el primer día. Pero las cosas han de cambiar.

Los primeros que tienen que verlo así son nuestros gobernantes, que imponen y llevan a cabo las medidas educativas que deberían ayudarnos a mejorar. Muchas veces se les pregunta y ven nuestro sistema educativo público maravilloso y entonces yo les lanzo una pregunta si lo ven tan perfecto ¿Por qué no llevan a sus hijos a las escuelas públicas?

En el ámbito de secundaria, siempre se hace hincapié en las evaluaciones. Está claro que tiene que haber progreso en cada alumno pero, ¿lo hacemos bien? También soy de la opinión de que hay que dedicar más horas semanales al aprendizaje de la lengua inglesa en las escuelas e institutos. En este estadio, nuestros compatriotas europeos, suelen estar estudiando un segundo idioma.

La Universidad, para aquellos que continúan estudiando, es el siguiente paso. Allí, debería ser una asignatura obligatoria en todas las carreras desde el primer año de carrera, para potenciar su uso y tenerlo fresco a la hora de aventurarnos en el mercado de trabajo. Además, daría más capacidades a nuestros estudiantes para poder salir al extranjero a buscar empleo, y por qué no, desarrollarse en el ámbito formativo (pudiendo acceder a fondos bibliográficos en inglés que aun no estén traducidos) o profesional.

Muchos extranjeros de otros países se sorprenden al llegar a España y comprobar que apenas nadie se defiende con el idioma inglés y tienen que orientarse a través de signos para sobrevivir. Y puede ser normal. El español es el idioma oficial y aquellos que vivan aquí, deberán tenerlo que hablar. Pero no es excusa para no aprender otro idioma.

No debemos pasar por alto la necesidad de real o no de saber inglés para la gran mayoría de puestos de responsabilidad media o alta, como ya he comentado. El mundo empresarial está cambiando.

Ya son muchas multinacionales las que se han instalado en España o han absorbido una compañía. Así, por ejemplo, en las filiales españolas de grandes multinacionales se necesita defenderse muy bien en inglés para conseguir entrar a trabajar en ellas. Aunque parezca increíble, será esencial para cierto puesto, sobretodo si hay que trabajar en conjunto con otras filiales y desgraciadamente, si se quiere ascender, el inglés será necesario, además de otras habilidades propias del puesto.
Aunque tampoco tenemos que olvidar que el tejido empresarial de nuestro país lo conforma la pequeña y la mediana empresa; en ellas, no es tan requerido el conocimiento del idioma inglés, a no ser que se necesite para puestos que se enfocan al extranjero.

El inglés es punto fundamental para ciertos perfiles medios y altos aun en pequeñas y medianas empresas. En un proceso de selección, se seleccionará a un candidato que cumpla este requisito.
Pero también nos encontraremos ocasiones en las que se inserte una oferta de trabajo, pese a no tener necesidad de hablarlo.
Aunque no está mal que dispongamos de personal que pueda hablar idiomas, no es justo que se pida para una posición, habilidades que luego no se van a utilizar.
Si más adelante, una vez incorporado, el candidato seleccionado precisara saber inglés, ya se buscaran las herramientas para formarlo, aunque, seamos francos, un idioma no se aprende de la noche a la mañana.

Si hoy en día os encontráis dentro del gran número de profesionales que no saben hablar inglés, lo primero que tenéis que hacer es quitaros el miedo y la vergüenza. Nadie sale aprendido y como dice un amigo mío, equivocándose, también se aprende. Ante todo, no debéis perder el sentido del humor. Será duro, pero veréis como con vuestro progreso, os sentís mejor.

Día a día iréis mejorando; al principio, no se trata de hablarlo a la perfección sino de conseguir que os entiendan, que ya es mucho.

De todas formas, creo que el sistema educativo de los idiomas en España tiene que dar un cambio radical para que consigamos mejorar en el ámbito de idiomas. Será igual de preocupante que vuestros hijos suspendan en matemáticas y lengua española como en inglés; son tres asignaturas claves para su futuro profesional.

Es necesario comenzar a concienciarnos y cambiar en nuestra actitud con los idiomas. Estamos a años luz de muchos de nuestros países vecinos de Europa. Lógicamente, se va mejorando aunque muy lentamente para lo que es necesario. Los colegios de primaria, ya empiezan a impartir clases bilingües. Pero no hemos de recaer en la pena y verlo como una grave carencia, sino que tenemos que ponernos a buscarle soluciones adecuadas.

domingo, 27 de abril de 2008

¿HASTA CUÁNDO SE PUEDE APRENDER?

Muchas personas, una vez finalizados sus estudios reglados, dejan de estudiar y pierden el hábito de estudio que tanto tiempo les costó adquirir.

La memoria hay que tenerla activa en todo momento; cualquier edad es buena para seguir aprendiendo. Lo que hay que tener al día es el hábito del aprendizaje.

A lo largo de nuestra vida, tenemos que continuar formándonos y aprendiendo nuevas cosas que nos ayuden en el día a día. Es más, va muy bien reciclarse a nivel de conocimientos para estar actualizado en las materias que nos interesan o en las que trabajamos, porque con el paso del tiempo, van cambiando.

Existe el tópico de que cuando van pasando los años nos es más complicado aprender, sin embargo, es totalmente falso. Desde mi punto de vista, cualquier edad es buena para seguir aprendiendo. Otra cosa es que cambie la percepción del aprendizaje en función de la etapa de vuestra vida en la que os encontréis.

Cambia la forma de ver las cosas; las prioridades, inquietudes y necesidades de aprendizaje no son los mismos en función de la edad de cada persona.

Los formadores tan solo tienen que saber impartir de formaciones adaptándose al perfil de las personas que van a asistir a sus formaciones. La forma de impartir las formaciones cambiará en función del perfil del grupo de alumnos al que se dirija la misma.

Es y fácil tirar la toalla y hacernos creer a nosotros mismos que ya no podemos continuar aprendiendo. Las barreras al aprendizaje os las ponéis vosotros mismos. Con voluntad y ganas todo es posible.

viernes, 18 de enero de 2008

HUMILLACIÓN PROFESIONAL

Es sorprendente como en nuestros días es posible encontrarse en el entorno laboral situaciones de verdadero abuso y humillación entre compañeros de trabajo. Más espeluznante aún es que muchos compañeros son testigos de estas situaciones de “linchamiento psicológico” a un compañero y, a pesar de ello, vuelven la vista a un lado como si nada pasase. Estas personas son encubridores de los profesionales que maltratan, de palabra o de obra, a otros compañeros. Hay que reprocharles este tipo de comportamiento sea cual sea su cargo.

No hay razón alguna que justifique atentar contra la dignidad de otro compañero, ignorarle de forma premeditada cuando se dirige a nosotros, reírse de un compañero delante de otros compañeros, infravalorarle en público, etc.

Podemos tener conflictos en el ámbito laboral con compañeros de trabajo con razones de peso para ello, sin embargo, esto, no nos da derecho a llevar el problema al terreno personal. Ante todo, hay saber comportarse con las personas con las que nos toca convivir diariamente a nivel profesional.

Si tenemos un conflicto con un compañero tenemos que solucionarlo lo antes posible a través del dialogo para aclararlo y solucionarlo. El ignorar a esa persona no va a solucionar nada; lo único que se va a conseguir es agravar el problema. Y digo yo ¿esto qué efecto positivo consigue? De forma rotunda contesto que ninguno.


Párate a pensar fríamente ¿cómo te sentirías tú si se te ignorase o humillase cuando te dirigieras a un compañero? Igual de grave es que te lo hagan a ti como hacerlo tú por lo tanto no busques excusas tontas para justificar este tipo de actos. Hay que perseguir este tipo de actos y sancionarlos de forma ejemplar.

Tenemos que reunirnos en privado con este trabajador y, antes de nada, escucharle para que nos explique qué le ha pasado sin juzgarlo, luego tendremos que hacerle ver su equivocación y ayudarle a buscar una solución satisfactoria para ambas partes.

Detrás de este tipo de comportamiento totalmente reprochable se encuentran motivaciones personales de inseguridad, prepotencia, ignorancia, que les hace ser agresivos o groseros como signo de fuerza para anular a sus compañeros y así poder destacar con este tipo de tácticas para tapar sus carencias.

Para ser el mejor no necesitas hundir ni humillar a tu compañero.

Si tienes la desgracia de convivir en tu trabajo con profesionales de este calibre, no lo permitas y plántales cara, no poniéndote a su nivel, sino ignorando sus reproches y continuando con tu labor, ya que si ve que no te afecta le estarás venciendo.

No basta con decir no trates a los demás como no quieres que te traten a ti sino que hay que ir más allá; ponerlo en práctica no cuesta tanto, solo es cuestión de tener voluntad de querer hacerlo.

¿Quién es peor, el que humilla o el que es testigo mudo de la humillación?

domingo, 23 de diciembre de 2007

CARENCIAS EDUCACIÓN ESPAÑOLA

El Informe PISA 2006 (famoso estudio de la OCDE) no deja al sistema educativo español en muy bien lugar; ya que analizando nuestros resultados con el del resto de los adolescentes de otros países, es lamentable que nos deje en tan mal lugar; sin embargo, estamos donde nuestros gobiernos nos han hecho estar por méritos propios, así que nada de despejar balones y asumamos nuestra responsabilidad.

En la actualidad España utiliza de forma habitual, la repetición de curso como una solución al fracaso escolar. Pero el sistema, además, permite pasar adelante con asignaturas no aprobadas, algo que para quien ha estudiado en otro plan, parece increíble.

No hay que olvidar que esto consume muchos recursos y es poco productivo para los principales interesados, los estudiantes. ¿No sería mucho más rentable la ayuda individualizada a los alumnos con problemas de aprendizaje que nos permitirá centrarnos en los problemas concretos de cada estudiante? No olvidemos que la estandarización en el estudio, no es posible: cada estudiante es un mundo.
Por otro lado, cada vez que hay un alumno retrasado, afecta al resto de la clase, que ya no pueden seguir el ritmo adecuado.

El informe refleja que el sistema educativo español adolece de falta de control sobre los colegios, incentivos a los docentes y ayuda individualizada al alumnado. También es cierto, que no toda la culpa la tienen los colegios. Todo empieza en casa.

Desgraciadamente el sistema educativo español se ha deteriorado cada vez más, con cada reforma que ha sufrido. Los colegios, hoy en día, no son más que meras guarderías, donde los padres lo único que esperan es que sus "tan apreciados hijos" estén "aparcados" en un recinto seguro. Si bien la idea de que sus hijos aprendan está ahí, los mismos padres, al igual que sus hijos, no conciben una critica (¿constructiva?) del avance de sus hijos.

Es lamentable, que en nuestro país todos los alumnos no tengan las mismas oportunidades de aprendizaje ya que depende mucho de la escuela a la que puedan ir.
Esto no tiene ningún sentido ya que el nivel exigido y adquirido tendría que ser el mismo por todos los alumnos de nuestro sistema educativo con independencia del tipo de escuela (pública o privada) a la que acudan.

Por otro lado nuestro sistema hace a nuestros jóvenes totalmente dependientes de sus familias, ya que vivimos en una sociedad demasiado proteccionista que hace que generaciones futuras no se acostumbren en absoluto a ser autónomos en el desarrollo de sus vidas. Esto es muy negativo para ellos mismos, ya que les va a hacer muy dependientes de otros.
Cuando todos sabemos que es muy valioso saber valerse por uno mismo y cuando antes se comience a aprender mejor.

También recordar que en nuestro sistema los alumnos "listillos" o problemáticos son los populares de la clase. Si uno de estos alumnos no hace los deberes o copia en un examen, todos los demás compañeros le van a reír las gracias y acabara siendo el ejemplo a seguir por la sociedad caótica en la que vivimos, en la que se ha perdido el sentido común respecto a muchas cosas.

En España, todos hemos copiado un examen. Algo que en Inglaterra o Estados Unidos, no solo es algo de lo que no sentirse orgulloso, sino que además, es considerado entre los compañeros como injusto y para nada algo de lo que enorgullecerse y regocijarse.

El material escolar sufragado por nuestro estado da pena verlo, ya que los usuarios no lo cuidan, ni respetan; es más, si pueden destruirlo, mucho mejor. "Como es gratis..." da igual. Estos gamberros, en muchos casos protegidos y auspiciados por los propios padres, tienen que saber que lo sufragamos todos los españoles (incluidos ellos). No olvidemos el enorme coste de nuestro estado para reparar esas destrucciones, que podrían ser usados para cosas más necesarias.

Por otro lado, los buenos modales, brillan por su ausencia; en primer lugar porque los niños, eso es lo que ven en su entorno más cercano. Como ya he dicho antes, los padres, son las principales causas de estos comportamientos. Desgraciadamente, hoy en día, muchos padres, no tienen tiempo para enseñar a sus hijos, ya que tienen otras cosas más prioritarias. Por lo tanto, el profesorado español intenta marcar pautas de respeto, que los alumnos no entienden por no estar acostumbrados. Incluso, conllevan comentarios jocosos entre los menores, que ven dichas recomendaciones como irreales. Todos hemos sido jóvenes, y oíamos a nuestros mayores decir... "esto no pasaba en mis tiempos"...

No inculcamos hábitos correctos a nuestros jóvenes como leer, realizar los deberes antes de nada para cumplir con su trabajo de estudiante, etc. Eso si, les enseñamos a ver la tele a todas las horas, a jugar al ordenador, por supuesto que esto no es malo, sin embargo, tenemos que hacerles ver que hay tiempo para todo esto y ayudarles a dar prioridad a cada tarea. Estos cambios, los trae la sociedad actual, que tiene a los padres trabajando por "cuatro perras" durante largas horas y descuidando a sus hijos que actúan a su libre albedrío.

Con este panorama no nos podemos sorprender de que lo habitual es que nuestros estudiantes acaben sus estudios obligatorios aprobando por los pelos, chapurreando cuatro palabras en ingles (los más avanzados) y sin el menor interés por la lectura. Esto se traduce en un lenguaje con un elevado contenido de jerga callejera, que traducida al papel, conlleva innumerables faltas de ortografía, así como una carencia absoluta de una sintaxis clara.

El Gobierno, que tiene también culpa de esto, está permitiendo que la educación deje de ser tal, permitiendo que nuestros alumnos (por llamarlos así) crezcan como salvajes incultos. ¿Es la sociedad que queremos?