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viernes, 24 de octubre de 2008

¿ALGUIEN ENTIENDE LO QUE ESTÁ DICIENDO?

A muchos nos toca hacer alguna exposición en público ante determinado número de personas.

Si no se han hecho jamás, seguro que no se habrá parado uno a pensar este punto, pero como oyente habrás tenido sensaciones de lo más diversas.

En más de una ocasión se tiene que sufrir una charla en la que queda claro cuanto sabe el que expone sobre el tema pero uno se pregunta ¿alguien entiende lo que está diciendo?

Otras veces, la charla es somnífera. Resulta monótona, aburrida, y termina por perder la atención de la audiencia, porque el ponente estaba muy serio y no era capaz de buscar la forma interesante para exponer el tema.

¿Quién no ha acudido a una charla y se ha quedado corto de tiempo teniendo que terminar bruscamente a mita de la explicación?

Estos son solo tres casos de lo que suele pasar en las conferencias. Aquí van estos consejos que ayudarán a salir de este trago con éxito.

LA PRIMERA NO SERÁ LA PERFECTA. Está claro que en la primera exposición, se cometerán errores. Siendo conscientes de los mismos, habrá que intentar mejorarlos en las siguientes. Al fin y al cabo, todo es cuestión de “tablas”. Conforme se va adquiriendo experiencia, uno es consciente de los pequeños problemas que han de ser solventados.

SUDORES, TEMBLEQUES... Será normal, pero hay que evitarlos a toda costa.

COLETILLAS. “Osea”, “¿no?”, “evidentemente”... son frecuentemente utilizadas. Pero son aspectos a evitar. Todos las tenemos, pero hay que corregirlas. No hay nada mejor que grabarse, para poder analizar lo que se dice, cómo se dice y lo que se ha de evitar. Una vez detectadas tenéis que tener agilidad mental para modificarlas o evitarlas.

CLARIDAD. Antes de exponer nada en público se ha de ser muy claro en los mensajes a transmitir. Además, la charla tiene que estar unida, enlazando los diferentes puntos de una forma adecuada.

PREPARACIÓN. A este punto, yo siempre digo... Preparación, preparación y preparación. Toda la preparación que se haga nunca será de más. Además de los datos que se quieran transmitir, una parte muy importante de la preparación es el ENSAYO. Antes de estar en público, hay que llevarla a cabo en realidad, hablando en alto ante alguna persona que esté dispuesta a hacer de “conejillo de indias” para obtener una primera idea de si el mensaje ha sido claro, si hemos usado coletillas...

A muchas personas les ocurre en más de una ocasión que tienen claro lo que quieren decir ante su público, sin embargo, llegado el momento, por no haber preparado los puntos se van por los “Cerros de Úbeda” mezclando unos temas con otros, haciendo que no quede nada claro. En estas ocasiones el público asistente sale abrumado sin tener claro cuál es el mensaje que se quería transmitir, provocando dudas y desconcierto.

HABLAR, NO LEER. Hay quienes salen ante un público a leer un largo comunicado de hojas y hojas... Leer sabemos todos (gran generalización...) y con fotocopias, no haría falta el ponente. Hay que hablar, como si se estuviera contando un relato de una experiencia pasada. A veces, es necesario apoyarse en un papel por que la memoria nos puede fallar.

Para evitar este tipo de malos tragos, recomiendo escribir en tarjetas, los puntos clave, fechas, nombres raros, que vayan ayudando a la explicación, obviamente, en el orden en el que han de salir en la charla. Nos servirá de esquema, además de refrescarnos datos y ayudar a encontrarnos cuando nos perdamos.

CONTROLAR EL TIEMPO. Es vital dividir la charla en espacios de tiempo que tendremos que respetar. Somos muy dados a irnos por las ramas. Para evitarlo, habrá que asignar un tiempo a cada tema. Además, así se asegura poder llegar al final de la charla con el tiempo adecuado. Aquellos que interrumpan, deberán ser informados, que al final de la disertación se abrirá un tiempo para ruegos y preguntas.

EL RITMO, LA VOCALIZACIÓN, LA ENTONACIÓN son muy importantes para conseguirlo. Hay en ocasiones en las que los ponentes se embalan y parece que están esprintando en una etapa de la vuelta ciclista a España. El público asistente no entienden nada de lo que dice porque habla muy deprisa y no vocaliza. Incluso la entonación, en ocasiones, no ayuda a entender.

GESTICULAR. Así como se consigue la atención con un ritmo adecuado, se puede perder si nuestros brazos se ponen a bailar solos flamenco o una jota. Los brazos quietos, por favor.

LA CHARLA DEBE SER AMENA. Ante todo, para no “perder” al público, es muy importante hacer el tema interesante para no aburrir. Por eso, es fundamental que los primeros minutos de la exposición sean distendidos, amenos y consigan captar la atención de los asistentes.

Una vez “pescados”, es muy complicado que pierdan el interés. Si el tema es algo aburrido, habrá que ir intercalando algún motivo gracioso, para poder “repescar” a aquellos que suelen desconectar. Incluso, lanzar una pregunta retórica al público suele ser una forma de atraer su atención. También, todo recurso visual que podamos usar, hará nuestra presentación más comprensible e interesante.

HERRAMIENTAS. Si se dispone de un retroproyector, ayudará saber cómo funciona. Pero cuando se quiere llamar la atención de algún dato, son muchos los que pasan “a través” de la proyección para con el dedo, puntuar algo en particular. Señores, un puntero láser, no cuesta mucho y da mucha mejor imagen.

PRESENTACIÓN – DESARROLLO – CONCLUSIÓN. Es como una fórmula mágica. Se presenta, se desarrolla el tema y finalmente, se concluye.

MOVERSE. Sin llegar a ser una peonza, es muy positivo el moverse de vez en cuando por la sala donde dais la charla evitando a toda costa posturas estáticas durante la misma que no os van a ayudar en absoluto.

HAY QUE MIRAR AL PÚBLICO Y EVITAR DARLES LA ESPALDA. Siempre que nos dirijamos a nuestro público tendremos que mirarles. Al fin y al cabo, estamos hablándoles. Al haber mucha gente, hay que fijar un punto de referencia, aunque es aconsejable ir cambiando regularmente de punto. Así todos se sentirán como que se les está hablando a ellos. Por supuesto, totalmente prohibido mirar al suelo.

No se puede hablar a la vez que se escribe en la pizarra algún ejemplo que se quiere poner porque si estáis haciendo las dos cosas a la vez vuestros asistentes van a perder la atención porque no puedan seguir ambas cosas como es lógico.

SELECCIÓN DEL REGISTRO. No debéis pasar por alto a qué público se va uno a dirigir. Será fundamental adaptar el lenguaje a usar a la audiencia. Solo así, será comprensible el mensaje. No tiene sentido usar un montón de tecnicismos para impartir una charla a unos alumnos de primer curso porque no van a comprender nada. En cambio, un lenguaje excesivamente simple, no es recomendable en una reunión de expertos. El usar un lenguaje más o menos coloquial va a depender de a quien vaya dirigido, aunque, personalmente, no lo recomiendo.

Nadie nace enseñado y hasta los más exitosos ponentes del mundo comenzaron un día sin controlar el tema de las presentaciones. Hay que prepararse poco a poco. Siempre se recuerda la primera exposición en público no porque fuese estupenda sino por los sudores, olvidos, por quedarse en blanco... en fin, por demostrar que erais novatos.

viernes, 3 de octubre de 2008

IS IT NECESSARY TO SPEAK ENGLISH?

La sociedad va avanzando cada vez más, sin embargo, hay cosas que no cambian demasiado a pesar de pasar el tiempo.

Me voy a centrar este post en el conocimiento o desconocimiento de inglés por parte de la gran mayoría de los españoles. No obstante, se puede hacer extensible a cualquier otro idioma. A día de hoy, un porcentaje aun muy pequeño de españoles habla bien este idioma. En un apartado, están aquellos que dicen saber hablarlo (es lo que pone en sus CVs pero a la hora de demostrarlo, se ponen nerviosos o se bloquean porque realmente no saben hablar inglés en condiciones).


En el conocimiento de idiomas, como ya he comentado en otras ocasiones, no se pueden mentir: se sabe o no. No hay duda. Los entrevistadores, si se precisa para un puesto de trabajo, lo van a comprobar porque el candidato, además de tener que demostrar sus aptitudes, tendrá que mostrar su nivel de inglés. A aquellos que se lancen a la piscina, esperando que no les preguntarán hablar inglés, les agradecería que no perdieran el tiempo ni se lo hicieran perder a los entrevistadores.

Hoy me gustaría ir más hacia atrás para averiguar cuáles son las causas que motivan esta situación global. Me centraré en el estudio del inglés en nuestro país.
Hoy por hoy, es el idioma más internacional que hay, sobretodo al nivel de negocios. Quien puede hablarlo de manera eficaz sale adelante en este mundo globalizado en el que vivimos. No por no hablarlo se es un fracaso. En nuestro país, muchos altos cargos no saben hablar otra lengua pero han conseguido el éxito.

Miremos a nuestros políticos. Los idiomas no son sus puntos fuertes. Pero soy de la opinión que las cosas han de cambiar. El buen conocimiento de un idioma es esencial y pienso que en muchas ocasiones, si se empezara desde pequeños, sería más fácil.

En primer lugar tenemos que comenzar por los planes de estudios desde los 3 años hasta los 14 años que se olvidan de la lengua extrajera. En nuestro país se empeñan en machacar la gramática, dejando en un segundo plano casi olvidada la conversación.

En estos primeros años de aprendizaje, tendrían que centrarse en practicar la conversación y aprender vocabulario para que los alumnos se vayan “soltando” en la lengua y cojan fluidez. Se trata de perderle el miedo y saber defenderse para luego ir perfeccionando. Por ello, creo que en estos primeros años no se debería dar tanta importancia a las evaluaciones de esta asignatura.

No es cuestión de aprobar o suspender, sino de aprender a hablar un idioma. ¿Cuántas personas han aprobado todos los años la asignatura de inglés y no tienen ni idea de hablarlo a pesar de saber mucha gramática?

Desgraciadamente la gran mayoría de españoles que hablan bien inglés son quienes han acudido a colegios bilingües privados y que practican la conversación desde el primer día. Pero las cosas han de cambiar.

Los primeros que tienen que verlo así son nuestros gobernantes, que imponen y llevan a cabo las medidas educativas que deberían ayudarnos a mejorar. Muchas veces se les pregunta y ven nuestro sistema educativo público maravilloso y entonces yo les lanzo una pregunta si lo ven tan perfecto ¿Por qué no llevan a sus hijos a las escuelas públicas?

En el ámbito de secundaria, siempre se hace hincapié en las evaluaciones. Está claro que tiene que haber progreso en cada alumno pero, ¿lo hacemos bien? También soy de la opinión de que hay que dedicar más horas semanales al aprendizaje de la lengua inglesa en las escuelas e institutos. En este estadio, nuestros compatriotas europeos, suelen estar estudiando un segundo idioma.

La Universidad, para aquellos que continúan estudiando, es el siguiente paso. Allí, debería ser una asignatura obligatoria en todas las carreras desde el primer año de carrera, para potenciar su uso y tenerlo fresco a la hora de aventurarnos en el mercado de trabajo. Además, daría más capacidades a nuestros estudiantes para poder salir al extranjero a buscar empleo, y por qué no, desarrollarse en el ámbito formativo (pudiendo acceder a fondos bibliográficos en inglés que aun no estén traducidos) o profesional.

Muchos extranjeros de otros países se sorprenden al llegar a España y comprobar que apenas nadie se defiende con el idioma inglés y tienen que orientarse a través de signos para sobrevivir. Y puede ser normal. El español es el idioma oficial y aquellos que vivan aquí, deberán tenerlo que hablar. Pero no es excusa para no aprender otro idioma.

No debemos pasar por alto la necesidad de real o no de saber inglés para la gran mayoría de puestos de responsabilidad media o alta, como ya he comentado. El mundo empresarial está cambiando.

Ya son muchas multinacionales las que se han instalado en España o han absorbido una compañía. Así, por ejemplo, en las filiales españolas de grandes multinacionales se necesita defenderse muy bien en inglés para conseguir entrar a trabajar en ellas. Aunque parezca increíble, será esencial para cierto puesto, sobretodo si hay que trabajar en conjunto con otras filiales y desgraciadamente, si se quiere ascender, el inglés será necesario, además de otras habilidades propias del puesto.
Aunque tampoco tenemos que olvidar que el tejido empresarial de nuestro país lo conforma la pequeña y la mediana empresa; en ellas, no es tan requerido el conocimiento del idioma inglés, a no ser que se necesite para puestos que se enfocan al extranjero.

El inglés es punto fundamental para ciertos perfiles medios y altos aun en pequeñas y medianas empresas. En un proceso de selección, se seleccionará a un candidato que cumpla este requisito.
Pero también nos encontraremos ocasiones en las que se inserte una oferta de trabajo, pese a no tener necesidad de hablarlo.
Aunque no está mal que dispongamos de personal que pueda hablar idiomas, no es justo que se pida para una posición, habilidades que luego no se van a utilizar.
Si más adelante, una vez incorporado, el candidato seleccionado precisara saber inglés, ya se buscaran las herramientas para formarlo, aunque, seamos francos, un idioma no se aprende de la noche a la mañana.

Si hoy en día os encontráis dentro del gran número de profesionales que no saben hablar inglés, lo primero que tenéis que hacer es quitaros el miedo y la vergüenza. Nadie sale aprendido y como dice un amigo mío, equivocándose, también se aprende. Ante todo, no debéis perder el sentido del humor. Será duro, pero veréis como con vuestro progreso, os sentís mejor.

Día a día iréis mejorando; al principio, no se trata de hablarlo a la perfección sino de conseguir que os entiendan, que ya es mucho.

De todas formas, creo que el sistema educativo de los idiomas en España tiene que dar un cambio radical para que consigamos mejorar en el ámbito de idiomas. Será igual de preocupante que vuestros hijos suspendan en matemáticas y lengua española como en inglés; son tres asignaturas claves para su futuro profesional.

Es necesario comenzar a concienciarnos y cambiar en nuestra actitud con los idiomas. Estamos a años luz de muchos de nuestros países vecinos de Europa. Lógicamente, se va mejorando aunque muy lentamente para lo que es necesario. Los colegios de primaria, ya empiezan a impartir clases bilingües. Pero no hemos de recaer en la pena y verlo como una grave carencia, sino que tenemos que ponernos a buscarle soluciones adecuadas.