sábado, 14 de junio de 2008

¿RECAPACITAMOS PARA MEJORAR LA GESTIÓN?

Cada vez más se esta hablando de la importancia que tiene para las organizaciones saber gestionar adecuadamente y optimizar sus personas para avanzar en todos los sentidos.

Sin embargo teóricamente es muy fácil; luego llega la dura realidad demostrándonos que aún nos queda mucho camino por recorrer para llegar a una adecuada gestión de las personas en muchas empresas.

Planteo estas preguntas que nos tienen que hacer recapacitar y aprender:

¿Por qué sigue habiendo tanta duplicidad de tareas entre departamentos y personas?


¿Tan complicado es coordinarse?

¿Por qué los gestores de personas antes que compañeros son jefes?


¿Por qué será que los mandos intermedios olvidan tan fácilmente que ellos también fueron subordinados?

Todos los trabajadores nos encontramos a lo largo de nuestro periplo profesional con diferentes tipos de jefes y sabemos muy bien el tipo de jefe que no nos gusta tener y el que sí, entonces, ¿Por qué cuando llegamos a ocupar esta posición sacamos normalmente el tipo de jefe que no queremos para nosotros mismos?

Los seres humanos tendemos a imitar lo que vemos, eso sí, lo que nos diferencia a unos de otros, es saber discernir entre los comportamientos que nos pueden servir de ejemplo y cuales no.

¿Para la optimización de los puestos es necesaria la colaboración, ayuda, etc, entre departamentos y gestores?

Por supuesto, al menos yo los considero algo fundamental. Muchos problemas comienzan en las empresas porque algunos gestores consideran que las personas de sus equipos son de su propiedad y olvidan que pertenecen a la organización.


Tenemos que aceptar esto y ceder aquellas personas de nuestros equipos a otros gestores de nuestra compañía que los puedan necesitar. Como se dice, hoy por ti y mañana por mí, es decir, hay que pensar en el bien común que no es otro que la buena marcha de la compañía que representáis.

Un buen gestor de personas tiene que tener muchas cualidades que a veces echamos de menos en muchos de ellos como son: saber reconocer sus propios errores, ser humildes, reconocer los logros de las personas de sus equipos, ayudarles a progresar dentro de la compañía, ser uno más del grupo, escuchar a toda su gente sin juzgarles, hacer participes a todos de los buenos resultados obtenidos por el grupo, saber comunicar las cosas indiferentemente de si son positivas o negativas, ser un ejemplo a seguir para todos los miembros de tu equipo, esforzarte igual que ellos, etc.

Muchas organizaciones, para comenzar a optimizar y gestionar adecuadamente sus personas, tendrían que plantearse varias preguntas ¿Todas las personas que ocupan estos puestos en vuestra compañía son buenos gestores? ¿Qué hace vuestra compañía por tener buenos gestores? ¿Qué hacéis vosotros para ser buenos gestores?


Está claro que hay que evaluar y analizar este tipo de cosas para seguir avanzando porque no olvidemos que es preferible tener pocos y buenos gestores de personas que muchos y malos.

Además, en la gestión de personas todos vamos a cometer errores; sin embargo, nos tenemos que esforzar para ponerle remedio. Querer es poder. Por otro lado, sino sabemos ponerle remedio, tenemos que solicitar ayuda para conseguirlo. Lo que es intolerable es que lo dejemos pasar asumiéndolo como inevitable.

Tenemos que comenzar a solucionar estos pequeños inconvenientes para seguir adelante en el apasionante mundo de la gestión de los personas. Todos tenemos que poner de nuestra parte para conseguirlo porque la buena gestión de las personas es responsabilidad de todos.

¿HACER HUELGA O SEGUIR TRABAJANDO?

Parece que la situación comienza a volver a la normalidad tras el parón producido en nuestro país por la huelga de los transportistas.

Es increíble las situaciones que se han vivido estos días pasados y, como siempre, nuestras autoridades toman medidas cuando han sucedido actos muy graves que vulneran algunos derechos fundamentales.

Está claro que es legal el derecho a declararse en huelga para reclamar las medidas de mejora que se crean convenientes, siempre y cuando, se haga de forma civilizada.


Respetando, por supuesto, la voluntad de cada trabajador sobre si quiere declararse en huelga o no, porque es una decisión personal de cada uno en la que no puede influir nada ni nadie.

Luego las personas y organizaciones que deciden ir a la huelga tienen que respetar el derecho de aquellos trabajadores que deciden trabajar, a pesar de la decisión de hacer huelga de otros compañeros de actividad. Bueno, pues esto claramente no ha pasado porque hemos vivido varios actos en los que se ha demostrado que algunos aprovechan la huelga para hacer actos intolerables.

Por ejemplo, digo yo ¿Qué se consigue intentando quemar a un camionero compañero de profesión? Pues lógicamente, nada positivo para lo que se reclama. Esta persona estaba durmiendo en su camión y unos energúmenos decidieron prenderle fuego para intentar matarle.

En este país, cada vez estamos menos acostumbrados a saber respetar las diferentes opciones que toman otras personas, por muy distintas que sean de la que nosotros defendamos en un determinado momento.

Sino se agrede a los trabajadores que hacen huelga ¿Porque hay que hacerlo con los que deciden trabajar ese día?

Tienen el mismo derecho que los huelguistas y hay que respetar su opción de querer trabajar.

Cada persona tiene su punto de vista y la decisión que tome no es ni mejor ni peor, eso si, es igual de respetable que todas.

Por lo tanto, los piquetes informativos, sindicatos, etc., tienen que saber aceptar las opciones distintas a las que defienden. Soy consciente de que la gran mayoría de estas organizaciones condenan estos actos injustificables que he relatado anteriormente.

Nuestras autoridades tendrían que controlar mucho más estas cosas y tener un plan de acción previo para permitir que cuando un sector de actividad de nuestro país decida hacer huelga se respete rigurosamente tanto a los que deciden trabajar como a los que no. Lo que no se puede hacer es actuar posteriormente a ocurrir actos que vulneran los derechos de cualquiera de las dos opciones. Una vez más nuestros políticos actuaron tarde y mal ante unos acontecimientos que se les escaparon de las manos.

En relación con el parón producido en todo el sector industrial por la huelga de los transportistas he de mencionar otro punto intolerable como son los expedientes de regulación de empleo que se hacen estos días para encubrirlos y querer motivarlos por los parones temporales de actividad.

Está claro que si están motivados por parones puntuales, están justificados siempre que, cuando se vuelva a la normalidad, todos los trabajadores afectados por ellos vuelvan a ser readmitidos en sus puestos de trabajo. Estos últimos días se han producido muchos y este tipo de actuaciones tienen que estar mucho más controlados para evitar abusos injustificados por parte de los empresarios intentando darnos gato por liebre.

No se puede tolerar que se intenten encubrir con este tipo de expedientes de regulación de empleo que deben ser temporales actuaciones indefinidas en el tiempo.
Creo que hay que aprender mucho respecto a estos temas que comento para no dar una imagen tan lamentable a todos los niveles. Si no respetamos los derechos de los demás como pretendemos que se respeten los nuestros.

Hay que saber ser más tolerantes con los que piensan o efectúan acciones distintas a las nuestras; todas son iguales de aceptables. Los seres humanos somos capaces de sacar los peor de nosotros como hemos demostrado sobradamente en muchas ocasiones a lo largo de todos los siglos. Ya va siendo hora de actuemos como personas civilizadas que sabemos aceptar la diferencia en todas sus manifestaciones. El no compartir o entender determinada postura no quiere decir que no la aceptemos ¿Seremos capaces de conseguir esto definitivamente?

miércoles, 11 de junio de 2008

MI NON COMPRENDE

En España, el índice de siniestralidad laboral durante la jornada de trabajo es aún unos de los más altos de Europa. Por otro lado, el mayor número de accidentes se da entre trabajadores de nacionalidad no española, es decir, entre población inmigrante. Los sectores con mayor volumen de accidentes de trabajo son la construcción y la industria.

Conociendo estos datos, un factor que influye directamente en que el mayor volumen de trabajadores que sufren accidentes laborales sean los extranjeros es el desconocimiento del idioma español. Muchos de ellos acaban de llegar a nuestro país desconociendo totalmente el idioma y comienzan a trabajar sin hablarlo.


Y su llegada no viene simplemente por una migración gratuita a nuestro país. Aquí, se necesita mano de obra para llevar a cabo aquellos trabajos que por sus características, ya no quieren ser desempeñados por la población nacional. Aun existen reticiencias a ver como los extranjeros trabajan y se aprovechan de nuestro sistema. Pero seamos francos con nosotros mismos y pensemos qué trabajos llevan a cabo.

La prevención de riesgos es de obligado cumplimiento para todas las empresas. No obstante, las instrucciones de las medidas de seguridad a cumplir en el puesto de trabajo están por lo general únicamente en español y/o el idioma de la comunidad autónoma si es distinto al castellano. Esto es de lo más normal, pero teniendo en cuenta la cantidad de trabajadores de ciertos orígenes en nuestro país y conociendo las deficiencias lingüísticas de los mismos, deberían tomarse medidas sencillas que evitaran estos accidentes. Estos trabajadores que no hablan nuestro idioma van a percibir de una manera aceptable solo entre un 25% y un 40% de la información transmitida de vital importancia para el desempeño del puesto de trabajo con seguridad.

El Gobierno debería impartir cursos intensivos de español a los trabajadores inmigrantes de países no hispanohablantes para así garantizarles el poder entenderse y comunicarse en nuestro idioma, evitando así, accidentes por falta de comprensión.

Al fin y al cabo, esto ha de verse como una inversión en formación que va a ahorrar muchos gastos y costes laborales producidos por los accidentes de trabajo provocados directa o indirectamente por las interferencias en la comunicación de estos trabajadores.

También sería aconsejable que los empresarios tuvieran la normativa de seguridad de trabajo en todos los idiomas de las nacionalidades de los trabajadores que formen parte de su plantilla. Para ello, la administración también debería disponer de un sistema ágil de traducción para ayudar a las empresas.

Al fin y al cabo, el empresario tiene que responsabilizarse de que todos sus trabajadores trabajen en igualdad de condiciones para garantizarles la misma seguridad a todos.

También hay tener en cuenta que las personas de otros países del mundo están acostumbrados a otra forma de trabajar y por lo tanto inicialmente hay que invertir fuertemente en formación para que aprendan la forma de trabajar en España. Y esto no lo vamos a lograr si desconocen nuestro idioma, no porque no quieran, sino porque se encuentran con una barrera insuperable, que hace que perciban los mensajes equivocados y esto hace aumentar el riesgo de que tengan accidentes de trabajo y de que los provoquen.

Por lo tanto, simplemente pido a quien corresponda que se ponga manos a la obra para mejorar estas carencias. Sino, continuaremos viendo como aumenta el número de trabajadores fallecidos o heridos con graves secuelas de por vida.


Esto es evitable concienciándonos y haciendo cumplir la normativa vigente en materia de seguridad en el desempeño del puesto de trabajo. Si la administración ofrece medidas de ayuda para que la seguridad laboral sea comprensible para todos, debería controlar tajántemente y sancionar ejemplarmente a los empresarios o trabajadores irresponsables que siguen sin cumplirla.

martes, 10 de junio de 2008

ESTRÉS

El concepto de estrés se remonta a la década de 1930 y su creador fue un joven austriaco llamado Hans Selye que definió el estrés ante la Organización Mundial de la Salud como: "la respuesta no especifica del organismo a cualquier demanda del exterior". El termino proveniente del idioma inglés que ha sido incorporado rápidamente a todos los idiomas; la idea, nombre y concepto se han alojado fácilmente en la conciencia popular.

En la actualidad, en nuestro país, el 75% de los trabajadores sufren estrés en su puesto de trabajo con consecuencias de todo tipo. Lo que está claro es que esta patología provoca pérdidas millonarias a las empresas, por la falta de productividad en la jornada laboral de los trabajadores que lo sufren.

El estrés es negativo porque hace que los trabajadores que lo sufren se bloqueen de tal manera que hace que su rendimiento baje en picado consiguiendo desestabilizarlos totalmente y dejándoles sin capacidad de respuesta. Por lo tanto, hay que saber adaptarse a las circunstancias adversas y tomarse las cosas de una forma adecuada para evitar que nos afecten más de la cuenta.

El trabajo hay que dejarlo aparcado hasta el día siguiente una vez que finalice nuestra jornada laboral por más que nos cueste. Teóricamente, es muy fácil hacerlo aunque en la realidad es más complicado; no obstante, sin duda alguna, depende totalmente de nosotros el hacerlo.

En el momento que no conseguimos desconectar del trabajo y que nos lo llevamos en nuestra cabeza todos los días a nuestra casa como un elemento más de nuestro tiempo libre comienza un verdadero calvario en el que es muy fácil entrar y bastante complicado salir.

Hay muchos factores que hacen que hoy en día padezca esta enfermedad un volumen tan alto de trabajadores entre los principales están:


1.- Trabajo de alto grado de dificultad o gran demanda de atención.

2.- Funciones contradictorias.
3.- Creatividad e iniciativa restringidas.
4.- Liderazgo inadecuado.
5.- Mala delegación de responsabilidades.
6.- Motivación deficiente.
7.- Falta de capacitación y desarrollo del personal.
8.- Carencia de reconocimiento.
9.- Ausencia de incentivos.
10.- Remuneración no equitativa.

11.- Promociones laborales aleatorias.
12.- Falta de comunicación adecuada que se traduce en desinformación y rumores.
13.- Cargas de trabajo excesivas.
14.- Autonomía laboral deficiente.
15.- Exigencias excesivas de desempeño.
16.- Trabajo monótono o rutinario.
17.- Ausencia de satisfacción laboral.
18.- Condiciones físicas laborales inadecuadas.
19.- Espacio físico restringido.
20.- Falta de flexibilidad laboral.
21.- Ambiente laboral conflictivo.
22.- Menosprecio o desprecio al trabajador.
23.- Jornadas de trabajo excesivas.
24.- Políticas inestables de la empresa.
25.- Ausencia de corporativismo.

Si además se juntan varios de estos factores ya se convierten en un bomba explosiva que hace que los trabajadores se saturen, bloqueen y finalmente sufran un colapso que les pueden provocar secuelas físicas y/o psicológicas de diferente consideración.

Por lo tanto, las organizaciones tienen que hacer todo lo posible por evitar este tipo de factores por su propio interés. El que tengan un gran volumen de los trabajadores de su plantilla con estrés les conlleva unas pérdidas directas e indirectas enormes. Así, invertir en conseguir que los trabajadores se sientan valorados, disfruten en su trabajo, estén satisfechos a todos los niveles, les supone un ahorro en volumen de costes que tendrían de la otra manera.

Es fundamental para evitar estas situaciones que en las organizaciones haya una comunicación fluida en todos los niveles, procurar un buen ambiente de trabajo, dar libertad a los empleados, delegar funciones, permitir la asunción de responsabilidades, implantar políticas de flexibilidad en todas las políticas laborales, valorar a los trabajadores, reconocer el trabajo bien hecho, incentivar adecuadamente a la plantilla, inculcar los valores de la compañía, hacer ver los errores y ayudar a superarlos, políticas retributivas adecuadas, promociones planificadas de acuerdo a un plan de carrera especifico, directrices claras y establecimiento de una política organizativa global.

Si asumimos nuestra parte de "culpa" y nos ponemos manos a la obra para cambiarlo, conseguiremos bajar este porcentaje tan alto de trabajadores que padecen esta patología. De lo contrario, si lo seguimos considerando como un mal necesario, continuará creciendo.

Tenemos que preocuparnos más de nuestros trabajadores para poder ayudarles a sentirse realizados en su puesto de trabajo.

lunes, 9 de junio de 2008

SERVICIO PÚBLICO... ¿DE EMPLEO?

Tanto las empresas, como las personas que buscan trabajo, nos preguntamos ¿por qué funciona tan mal el Servicio Público de Empleo?

Todos son conjeturas, críticas y pérdida de confianza de ambas partes en el servicio público de empleo, transferida su gestión en la actualidad a las Comunidades Autónomas. Si evaluamos dicha transferencia a cada comunidad autónoma, nos daremos cuenta que nada ha mejorado este servicio, es más, diría que lo ha empeorado más.

Las empresas directamente ignoran este servicio gratuito y cuando tienen necesidad de incorporar nuevos recursos a sus plantillas, directamente hacen ellas la selección o recurren a fórmulas que les suponen un coste adicional, como pueden ser las empresas de trabajo temporal, las consultoras de recursos humanos, los portales Web de empleo (infojobs, infoempleo, etc.) y muchos otros, que por lo menos les aseguran unos resultados acordes a sus necesidades reales.

Es vergonzoso que un servicio público de empleo que está siendo mantenido por los empresarios y los trabajadores funcione tan mal. No olvidemos que los salarios de los funcionarios salen de las aportaciones mensuales de los empresarios y los trabajadores a las arcas de la seguridad social.

Por otro lado, los trabajadores que no tienen empleo y los que tienen pero quieren mejorar de empleo, recurren al servicio público de empleo para ver si les pueden ayudar a conseguir lo que buscan. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, reciben la callada por respuesta y no tienen ningún tipo de noticias de este ente. Al final, tiene que buscar empleo por cualquier otra vía alternativa.

Por poner un ejemplo, han sido varias ocasiones, que en mi empresa hemos procedido a insertar una oferta de empleo en el servicio publico de empleo teniendo que rellenar un formulario bastante incómodo, que te pide muchas especificaciones del puesto, que luego pasan por alto al buscarte candidatos que encajen con dicho perfil. Una vez enviada esta solicitud, los plazos para enviarte candidatos son de lo más aleatorios.

Con suerte, en una semana, recibirás a algún candidato; otra cosa es que cumplan con el perfil solicitado. Otras veces, pueden pasar más de dos semanas. Incluso me ha pasado que te envían demandantes de empleo que no tienen ningún interés en la oferta y que solamente quieren que les selles su papel acreditativo, donde indica que se pusieron en contacto con la empresa para no ser sancionados por no presentarse a este servicio. Y yo me pregunto ¿Qué tipo de controles hacen para que pase esto?

Para ir más lejos, hace unas semanas insertamos una oferta en el servicio público de empleo, para cubrir un puesto técnico cualificado con el requisito imprescindible de que tuviese un grado de minusvalía igual o superior al 33%. De los 6 candidatos que nos enviaron solamente 1 cumplía este requisito, los otros 5 no lo cumplían. Entiendo que este requisito no lo cumplan muchos candidatos, sin embargo, pienso que si se especifican ciertos requisitos, deberían tenerse en cuenta.

Para conseguir cambiar esta situación el servicio público de empleo tiene que dejar de echar balones fuera y hacer autocrítica para cambiar la situación.

Podría comenzar por modernizar sus aplicaciones y crear un portal donde las empresas pudiesen insertar sus ofertas de trabajo y los demandantes de empleo inscritos en su correspondiente oficina de empleo (en Aragón, INAEM) pudiesen inscribirse a las ofertas de su interés. Otra cosa que ayudaría, es permitir a las empresas acceder a la base de datos de candidatos, para ver cuáles pueden y así, acortar plazos, siempre bajo la supervisión del servicio público de empleo que a su vez, controlaría que se cumpliesen la normativa sobre confidencialidad y protección de datos. Tal vez también ya va siendo hora de que los funcionarios de este servicio visitasen las empresas y a los colectivos que requieren de sus servicios para llamar su atención.


Tienen que cambiar esa mentalidad "comodona" de que si quieren algo de nosotros que nos busquen "dentro de mi horario de trabajo" con el riesgo de que si están en la pausa del café, tengas que esperar más o menos tiempo; lo que no es aceptable, es la concepción por parte de los funcionarios de que "los que van a las oficinas de empleo tenemos todo el tiempo del mundo".

Deberían dar un servicio acorde a las necesidades y esto tal vez requiriera un sacrificio por parte de los funcionarios de este servicio público que tienen un horario de atención al público de lunes a viernes de 9 a 14 y los jueves de 17 a 19 de la tarde. Por supuesto, en el período comprendido entre el 1 de julio y el 15 de septiembre inclusive, las oficinas, solamente permanecerán abiertas, en horario de mañana. Tal vez deban plantearse tener que hacer horario continuo de 8 a 18 con una hora para comer y así, adaptarse a las necesidades de sus "clientes", las empresas y los demandantes de empleo.

Algunos funcionarios del servicio público de empleo pueden que se echen las manos a la cabeza al leer este artículo, sin embargo, su realidad es diferente a la que se vive en la actualidad. Entonces a mi me surge una pregunta ¿Qué hace en realidad el servicio público de empleo? Está claro que tan apenas ayudan a las empresas a encontrar trabajadores acordes a sus necesidades, ni a los desempleados que buscan trabajo a encontrarles puestos acordes a su perfil. De seguir así, sin cambio alguno, ¿merece la pena que siga existiendo?

Me gustaría ser positivo, sin embargo, no puedo serlo porque veo que los años van pasando y que no cambia nada. Hace años, cuando finalicé la carrera busqué empleo y confiaba en el sistema público de empleo, así que me inscribí en mi oficina correspondiente y aún estoy esperando; si encontré empleo, no fue gracias a su ayuda. Ahora como trabajador que requiere sus servicios para cubrir vacantes en la empresa, sigo igual. Quiero confiar en ellos, pero su servicio es claramente deficiente.

Para finalizar lanzo un par de preguntas ¿Qué podemos hacer para cambiar esto? ¿Quién tiene que cambiarlo?

domingo, 8 de junio de 2008

RECHAZO AL NUEVO

Si antes hablaba de los culebrones en las empresas, ahora le dedico otra entrada a un tema similar. El rechazo al nuevo.

Tras superar el proceso de selección, los candidatos seleccionados finalmente para incorporarse a un puesto de trabajo, piensan que lo peor ya ha pasado, sin embargo, en ocasiones se encuentran que lo peor, no ha hecho más que empezar.

Los primeros días, sobretodo, los seleccionados van a tener que demostrar que son válidos para desempeñar su puesto y que, por lo tanto, los seleccionadores no se equivocaron con ellos. Obviamente, éstos, van a seguirles de cerca para ver su evolución y adaptación al puesto.

El problema, a veces están en el propio departamento donde se integra el recién llegado. Las necesidades de personal vienen justificadas por peticiones de los afectados, que por cargas de trabajo o por nuevas atribuciones, no consiguen sacar adelante adelante con los recursos existentes.

La llegada de un nuevo trabajador al departamento tendría que ser muy bien acogida por el resto de integrantes del mismo ya que les va a aliviar en el volumen de trabajo a realizar diariamente. Al fin y al cabo, han sido ellos quienes lo han solicitado.

Sin embargo, muchas veces el recién llegado se encuentra con una oposición frontal del resto de los compañeros y sin hacer méritos para ello, simplemente por el hecho de ser nuevo.

Este rechazo se debe a que los otros miembros del departamento ven una amenaza en el recién llegado y por lo tanto se niegan a enseñarle tareas que hasta ahora han realizado solamente ellos. Se niegan a delegar funciones porque las consideran de su propiedad.


No tienen que olvidar estas personas que ningún puesto ni tarea es dominio de nadie y que para el mejor funcionamiento del departamento es necesario que todos vayan sabiendo hacer todas las tareas.

El responsable del departamento tendrá que hacérselo ver, por las buenas o por las malas. Es parte de su trabajo el gestionar las personas y las tareas del departamento de forma correcta.

Es más, si es consiente de este tipo de comportamientos, es igual de culpable que las personas que las realizan. Algunas veces, hay que mostrar autoridad para recordarles quien es el encargado de marcar el funcionamiento del departamento. Son muchas veces los propios integrantes del departamento los que han solicitado ayuda y no es comprensible como al dotarsela, se nieguen a integrarla.

Estos trabajadores no se dan cuenta que con esta actitud, lo único que consiguen es hacer pasar malos ratos al recién llegado que se va a encontrar, en la mayoría de las ocasiones, superado por estos acontecimientos y puede que finalmente decida tirar la toalla, buscándose otro trabajo.

Haga lo que haga, si se les ha "cruzado" al resto, todo será usado en su contra. Ante la situación de que no le ayuden para aprender el funcionamiento de las tareas, se "busca la vida" para hacerlo por si mismo y lo consigue hacer satisfactoriamente aun le van a coger más "tirria". Lo verán como una amenaza y si no pueden causarle mal con pasar de él, sin ayudarle en nada, pasaran al plan alternativo, que es poner al resto de personas y responsables contra el nuevo, inventándose todo tipo de rumores mal intencionados.

Este tipo de comportamientos hay que cortarlos de raíz. Nos toca convivir con diferentes personas en nuestro puesto de trabajo y tenemos que hacer todo lo posible por llevarnos de forma cordial con todos a pesar de que congeniemos mejor con unos que con otros. Todos tenemos nuestras cosas y nos tenemos que amoldar unos a otros. Se trata de trabajar en equipo, complementándonos unos compañeros con otros.

Mi última reflexión es la siguiente ¿qué conseguimos con que el recién llegado se vaya?

Bajo mi punto de vista, nada positivo. Si había venido para ayudarnos, no sacamos nada con cerrarle la puerta. Hay que sacar el volumen de trabajo al que no llegabais y ahora vais a tener que seguir haciéndolo vosotros solos. Quizás no os incorporen a nadie más porque durante el tiempo que ha estado en vuestro departamento habéis dedicado parte de vuestro tiempo de trabajo a hacerle la vida imposible dejando en un segundo plano vuestras tareas y esto no dice mucho a vuestro favor.

Por lo tanto, ya va siendo hora de que nos comportemos como verdaderos profesionales y dejemos a un lado complejos, miedos, etc. producidos por nuestra imaginación. El que llegue una persona nueva no va a poner en peligro vuestro puesto de trabajo, siempre y cuando lo continuéis haciendo de forma satisfactoria.

EL ¿ARTE? DE LA SELECCIÓN

A raíz de varios post de Senior Manager en los que habla de por qué mienten los candidatos en las entrevistas y de por qué las empresas de selección han perdido la profesionalidad en la realización de su trabajo, me ha surgido la necesidad de hacer una reflexión en alto sobre "la selección de personas".

Bajo mi punto de vista, la selección es un arte al que hay que dedicar el tiempo necesario para poder llevarlo a cabo con profesionalidad. Hoy en día, a cualquier cosa se le llama entrevista de trabajo. Parte de la culpa de esto, la tienen las empresas, porque consideran que cualquier persona, con un mínimo de formación, puede realizar este trabajo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que realizar una entrevista de trabajo a un candidato es mucho más que realizar una serie de preguntas tras analizar previamente el CV de cada candidato.

Hay que saber ver más allá de su trayectoria académica y profesional, que es lo que, normalmente, viene en su CV.

Hay que prestar más atención a sus inquietudes, valores, aspiraciones, que no vienen reflejadas en el CV y que nos pueden ayudar a determinar si ese candidato encaja para el puesto.

Luego no hay que olvidar solicitar explicaciones sobre el porqué ha estudiado determinada carrera o por qué decidió trabajar en determinado sector.

Es importante hacer hincapié en que nos cuente su día a día en el trabajo. Así, descubriremos las dificultades con las que se encuentra en su trabajo y como las resuelve. También poder analizar cuales son las tareas más habituales que realiza.

Una entrevista de trabajo convencional, sin generalizar, por supuesto, no debería centrarse simplemente en comprobar si los candidatos cumplen los requisitos imprescindibles para el perfil buscado sin ir mas allá. Por supuesto que hay que tener en cuenta esto, pero en su justa medida, ya que la curriculitis nos ha hecho volvernos locos, al fin y al cabo, nos estaríamos guiando solo por lo que pone en un trozo de papel y eso, nos llevaría a engaño. Como dice un amigo mío, el papel todo lo aguanta.

Y hoy en día, pocos son los profesionales de los recursos humanos que piden a los candidatos que entrevistan los documentos oficiales que demuestren que realmente es cierto lo que pone en su CV. Por lo tanto, queda reflejado que si no indagamos en la vida profesional del candidato, no averiguamos como es realmente. El que todos actuemos así, hace que los candidatos, generalizando, tengan mucha seguridad en si mismos y nos mientan muy bien. Lo que se dice normalmente, que una mentira es una mentira a uno mismo, también lo tendremos que aplicar a nuestro trabajo, si no lo hacemos bien. Nos estamos mintiendo.

Las entrevistas "en batería" que hacemos, tampoco es una forma lógica de trabajar. No es bueno llevar el tiempo tan marcado para realizar las entrevistas de trabajo a los candidatos, porque tienen que durar el tiempo necesario para poder recopilar la información que precisamos para saber con seguridad si ese candidato encaja con el perfil o no. Hay veces que la rapidez en la realización de la selección nos genera mucho más trabajo, en vez de quitárnoslo.

Hay entrevistas que duran menos de 20 minutos y con este tipo de actuaciones no hacemos más que desacreditar nuestra profesión. En menos de 20 minutos, por lo general, no se puede hacer una idea clara de un candidato para cualquier puesto de trabajo. Hay profesionales de los recursos humanos que dedican más tiempo para tomarse un café que para realizar una entrevista de trabajo y con esto que cada uno que saque sus propias conclusiones.

Luego nos quejamos de que los candidatos mienten en sus CV, sin embargo, ¿qué ejemplo les estamos dando muchas veces los profesionales de los recursos humanos? Les pedimos puntualidad, seriedad, humildad, sinceridad, veracidad, etc. a ellos en sus candidaturas y nosotros muchas veces no les damos a ellos esto. ¿Cuántos profesionales de los recursos humanos mienten a los candidatos en las condiciones a ofrecerles, en el tipo de puesto, etc.?

Esto se ha convertido en un teatro en ver qué parte hace mejor su papel y finalmente se lleva el gato al agua. Sin embargo, seamos realistas y ninguna parte gana. Si un profesional de recursos humanos miente a un candidato y, por ello, acepta el puesto tarde a temprano al incorporarse al puesto se dará cuenta de la realidad. La perjudicada, en este caso, la empresa que es la que ha dado mala imagen a través de la persona que hacía las entrevistas. Si miente el candidato puede que consiga una vez el puesto, sin embargo, se está mintiendo a el mismo y se desacredita el solo.

Las empresas tienen que plantearse seriamente varias preguntas ¿Dais la importancia necesaria a la selección en vuestras compañías? ¿Marcáis las pautas sobre el tipo de candidatos que queréis que seleccionen? ¿Os preocupáis por saber lo que dicen vuestros profesionales de recursos humanos en las entrevistas de trabajo?

Habrá quienes sean conscientes de esto, y para ellos, me callo, pero habrá quienes no estén realizando su trabajo en condiciones; en muchas ocasiones, los profesionales de los recursos humanos siguen indicaciones de sus organizaciones aunque no siempre. Si los empresarios no dan importancia a sus profesionales de recursos humanos, ¿cómo van a dar ellos importancia al trabajo que tienen que realizar?

Hay veces que los profesionales de recursos humanos nos justificamos de no hacer bien nuestro trabajo en no tener tiempo y esto es una mera excusa. Lo que más cuenta es querer hacerlo porque tiempo siempre hay para lo que cada uno queramos.

Tenemos que volver a recuperar la normalidad y conseguir dar, de nuevo, seriedad e importancia a nivel global a la selección de personas. Tenemos que tener profesionales que disfruten con la realización de este trabajo y que se dediquen a esto porque realmente les gusta.

sábado, 7 de junio de 2008

FALCON CREST

En las teleseries de la sobremesa basan sus argumentos en infinidad de circunstancias sorprendentes que rara vez podemos creer como posibles.

Sin embargo todas esas traiciones, engaños, estrategias, conspiraciones, odios, amores prohibidos, etc. que pasan en los "culebrones", no son tan irreales, pero ya no solo en la vida, sino incluso, en las propias empresas.

Muchos estaréis pensando que definitivamente se me ha ido la pinza, pero os demostraré a continuación, que no es tan irreal. Voy a centrarme en el tema de las traiciones o conspiraciones en el trabajo.

Quien menos os esperéis puede estar conspirando, engañando o traicionando a la organización de la que forma parte para sus propios intereses. Los trabajadores que ocupan puestos de responsabilidad, suelen disponer de acceso a mucha información que puede utilizar, incluso en contra de la misma empresa. No estoy diciendo que sea negativo, ni mucho menos, sin embargo, hay que establecer un control para evitarse sorpresas futuras.

Los cambios en la conducta o forma de comportarse en el trabajo de ciertos miembros, nos tienen que alertar de posibles peligros de este tipo. Por ejemplo una persona conflictiva que deje de repente de generar malentendidos dentro de su empresa, es muy sospechoso y habría que investigar las causas.

Las traiciones o conspiraciones aun son más fáciles de poder llevar a cabo en delegaciones territoriales que se encuentran en ciudades diferentes de la sede central de la empresa. La persona al frente de estas oficinas deben ser personas de confianza. Porque por mucho que se quiera controlar, la distancia está ahí y debemos depositar mucha responsabilidad en los responsables de esta delegación.
En estos casos desde la sede central, hay que desplazarse habitualmente a cada una de las diferentes sedes territoriales para ver que todo esta bajo control.

Sobre todo hay que poner más atención cuando se producen acontecimientos fuera de lo común como que en un corto período de tiempo causen baja voluntaria bastantes trabajadores de una misma delegación, que la rentabilidad de una delegación pase de la noche a la mañana de ser la mejor a ser la peor, que baje el ritmo de peticiones habituales de trabajo de una delegación hacia la central, etc.

Antes circunstancias de este tipo hay que ponerse rápidamente manos a la obra para investigar y comenzar a atar cabos; las cosas nunca ocurren porque si.

Las conspiraciones o traiciones más graves dentro de una empresa suelen producirse por altos cargos que tienen una situación privilegiada dentro de la misma. Las motivaciones que les inducen a realizar este tipo de actos ilegales pueden ser de diferente índole; eso sí, nunca están justificados, sea cual sea su razón.
No olvidemos que si un trabajador no está contento en su empresa y no va a ser capaz de superar esa sensación siempre puede buscar otro trabajo; nadie le obliga a continuar en el mismo.

Lo que está claro es que,
mientras un trabajador forme parte de una empresa, tiene que velar por los intereses de ella, pese a estar más o menos "quemado". Recordemos, que el salario que percibe es de esta empresa.

Aun así, hay trabajadores sin escrúpulos de ningún tipo, que cuando aun forman parte de una compañía deciden valerse de su puesto para hacer y deshacer a su gusto en su propio beneficio.

Este tipo de profesionales pueden ser capaces de realizar cualquier cosa para "tapar" estos acontecimientos que están perjudicando a la compañía. No dudarán en mentir o enfrentarse a cualquier miembro de su compañía, ocupen el puesto que ocupen, para alcanzar sus objetivos.

La traición puede conllevar perdida de clientes, de empleados, de cuota de mercado, de imagen empresarial, que será de más o menos relevancia, en función del tiempo que se lleve haciendo, de los empleados que estén implicados en el asunto, del margen de maniobra que se les haya dejado etc.

Cuando la denuncia de estos hechos solamente la sostiene algún trabajador aislado quizás no tenga mucha transcendencia. Lo primero que hace la organización es poner en duda este tipo de actuaciones. No se puede permitir el lujo de admitir que ha perdido el control. Se piensa que estos trabajadores que están denunciando el complot, mienten. Pero si mienten, los primeros perjudicados son ellos mismos, que pueden poner en peligro su puesto de trabajo. La investigación es necesaria.

En este tipo de conflictos, puede que otros integrantes de la empresa, afines a la misma, denuncien que algo pasa en su departamento y, curiosamente, que su responsable directo diga todo lo contrario, incluso afirmando que todo va fenomenal. Esto es síntoma evidente de que algo esta pasando.

El pastel se desvela. Una vez "pillados" no hay excusas que valgan. Normalmente este tipo de trabajadores, a pesar de tener recopiladas pruebas contra ellos, suelen negar todo, haciéndose los sorprendidos o ingenuos.

La empresa tiene que ir hasta el final y hacer que todos los trabajadores traidores paguen por los actos ilegales o fraudulentos que han hecho contra ella. Tendrán que dar cuentas a la justicia de sus delitos porque los actos tienen consecuencias.

Sin embargo la compañía a parte tiene que hacer autocrítica y depurar responsabilidades para ver que ha fallado dentro de la organización para que algo tan grave haya ocurrido. Tiene que resolver las siguientes preguntas:

¿Qué tiene que cambiar internamente para que no vuelva a pasar? Además, tendrá que asegurarse de que no haya más personas implicadas que aun están en la compañía.

Está claro que tienen que cambiar muchas cosas a nivel organizacional dentro de la empresa para evitar que se vuelvan a producir. Luego, cada parte tienen que asumir las culpas que le correspondan y ponerle remedio.

Finalmente, habrá que unirse y recomponer la situación para recuperar la normalidad lo antes posible por mucho que nos cueste.

jueves, 5 de junio de 2008

¿PREPARADOS PARA TRABAJAR?

Nunca se puede generalizar. Meter en el mismo saco a todas las personas que se incorporan por primera vez al mercado laboral es un error. Sin embargo, hay cosas que no pueden dejarnos indiferentes y que son una realidad en la actualidad.

Los diplomados y licenciados universitarios, una vez finalizados sus estudios, se sumergen en el mundo empresarial y su primer trabajo es un nuevo mundo que les abre otra dimensión. Muchos de estos jóvenes, en muchos aspectos, están acostumbrados a conseguir las cosas con facilidad. No olvidemos que, aunque no todos, generalmente, ante un contratiempo, han tenido a alguna persona de su círculo más cercano, que se lo ha resuelto.

Esto, pese a que parezca lo contrario, a la larga, es negativo, por una sencilla razón: tienen que aprender a resolver las dificultades por ellos mismos. En el mundo laboral, no siempre van a tener a esa persona cercana que les ayude a solucionar cualquier cuestión que surja.

En la empresa vemos que esta sobreprotección a la que se han acostumbrado, se traduce en falta de madurez de muchos jóvenes a la hora de enfrentarse al día a día de su trabajo.

Algunos jóvenes piensan que el mundo laboral es la continuidad natural de la universidad pero están muy equivocados. En todos los trabajos, se van a enfrentar con contratiempos y dificultades que tendrán que resolver como adultos. Tienen que aprender a amoldarse al resto de sus compañeros de trabajo y crear un clima adecuado que les permita adaptarse al grupo. Hay que recordar que a los compañeros de trabajo no se les puede elegir. Vienen ya con el puesto.

Tendréis que evolucionar y saber adaptaros al carácter y forma de ser de vuestros compañeros y no congeniaréis igual con todos. Muchas veces hay que hacer verdaderos esfuerzos para conseguir entendernos con algunos compañeros de trabajo, sin embargo, esto es la realidad laboral. Hay empresas donde el ambiente es tan cerrado, que supone un esfuerzo extra al nuevo. Desgraciadamente, el "buen rollito" de la universidad no se traslada al nuevo equipo de profesionales que te rodean. En un departamento ya consolidado, muchas veces hay que ganarse la integración. No todos están por la labor de admitir a uno nuevo.

Lo que no puede ser es que muchos jóvenes de hoy en día, al mínimo contratiempo, malentendido, roce a nivel comunicativo con un compañero o superior piden cambio de equipo o se quejan. A esto le llaman problema cuando no lo es. Nadie dijo que el comenzar en el mundo laboral fuese fácil. No es lo mismo comunicarnos con nuestros familiares o amigos que con nuestros compañeros de trabajo.

La humildad y saber reconocer los propios errores suele ser una buena forma de entrar. Recordemos, que no siempre tendréis razón. Os queda mucho por aprender y tendréis que escuchar a otros profesionales de vuestra organización que tienen más experiencia. No podéis rebatir todo constantemente porque las cosas, en muchas ocasiones, son como se os dice y no tienen una explicación. En las empresas las reglas están para cumplirlas, nos parezcan bien o mal.

Todos los trabajos van a conllevaros tener que hacer tareas que os gusten más y otras que os gusten menos, como es normal.

Por eso, tenéis que saber asumir las críticas constructivas porque con ellas no se pretende dejaros en evidencia delante de vuestros compañeros sino ayudaros a mejorar y aprender. Está claro que en cada situación y empresa, la situación será distinta. Pero en principio, no deberíais tomároslo como algo personal y ser rencorosos hacia los profesionales que intentan que avancéis. No hay que dar a las cosas más importancia de la que tienen. Cuando a un tema pasado hace tiempo se le sigue dando vueltas es porque no se ha superado y nos sigue molestando algo del mismo.

Deberéis solucionar los malentendidos o dificultades que os surjan con vuestros compañeros de forma adulta y profesional, hablando las cosas con naturalidad siendo sinceros con la predisposición de querer solucionarlo. Hay que mirar las cosas con realidad y no con negatividad. Simplemente hay que tener intención y ganas de querer resolverlo. Lo que pasa es que muchas veces, a los jóvenes, el orgullo os puede y esto no es bueno.

Hay que saber mantener la calma y la educación; en el momento que se pierde alguna de estas dos cosas se deja de tener la poca o mucha razón que tengáis.

Luego debéis pensar las cosas dos veces antes de tomar decisiones precipitadas. No creáis que la mejor salida es abandonar el trabajo. Hay que aprender a afrontar las dificultades. No penséis que la solución está en escapar. El próximo puesto, puede que os espere con aun más dificultades. Y no haremos nada rasgándonos las vestiduras y viviendo en la negatividad o "todo el mundo contra mi".

Bajo mi punto de vista, es parte del aprendizaje el darse vida, solventar los problemas y avanzar. Todos los trabajos tienen cosas buenas y malas. El miedo es el peor compañero de viaje que os podéis echar en cualquier faceta de vuestra vida.

Tenéis que ser adultos y cambiar el chip. Ya que en todas las facetas de vuestra vida os encontráis dificultades y las tenéis que resolver. Por ejemplo, en vuestra etapa de estudiantes, seguro que os encontrasteis con algún profesor que explicaba los temas de forma poco comprensible. El profesor estaba asignado y como no se podía cambiar, os tuvisteis que buscar la vida para comprender esa asignatura y aprobarla. Pues en el mundo laboral es igual, con dificultades de otro tipo, que deberéis asumir para aprender rápidamente.

Obviamente todos los jóvenes de hoy en día no actúan así, sin embargo, hay más casos de los que nos creemos motivados por muchas razones del nuevo estilo de vida, proteccionismo familiar, etc.

Hay que aprender que este tipo de conductas que comento no son propias de buenos profesionales, sino de personas que aún no están preparadas para dar el salto al mundo empresarial.