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viernes, 12 de junio de 2009

¿TODOS LOS QUE ESTÁN EN EL PARO BUSCAN EMPLEO?

Nunca se puede generalizar en ningún tema. Estamos en la España de más de 4 millones de desempleados y subiendo porque, tal y como están las cosas, parece que veremos la temible cifra de 5 millones. ¡Ojalá me equivoque!

Pero… Todas las personas que están en el desempleo ¿buscan y quieren trabajar?

Por curioso que pueda parecer, la respuesta será… “No todos”. Son una minoría pero ahí están.

LOS “POR SI DAN ALGO”…
Hay quienes llevaban tiempo sin trabajar, ni intención de hacerlo, que nunca se habían apuntado como demandantes de empleo, que lo están haciendo ahora “por si el gobierno nos da algo”. Esto no es como una tómbola en la que compramos boletos para ver si nos toca un premio.

LOS “¡ANDA! ¡DÉJAME EN PAZ!
Además, tenemos el caso contrario: los que no quieren trabajar que, curiosamente, son a los que les surgen las oportunidades profesionales que por supuesto no son el chollo que podría hacerles cambiar de opinión y se buscan las miles de excusas para no aceptarlo.

Las personas que no tengan intención de querer trabajar, no se deberían de apuntar al desempleo; si no lo hacen, no pueden percibir la prestación o subsidio que les corresponda. Si se está apuntado se les puede llamar para una oferta y tienen la obligación de acudir a la entrevista. Sin embargo, al llamarles las empresas, ya les indican que ellos sólo tienen interés en que les sellen la carta para presentar en su correspondiente oficina del servicio público del desempleo y pasar el trámite. Queda claro que los inspectores encargados de controlar esto son un “coladero”; nadie investiga que las personas que fueron citadas y que no consiguieron el puesto fuera porque no encajaban con el perfil y no porque no tenían intención de trabajar.

LOS “AHORA UNOS MESECICOS DE VACACIONES, QUE VIENE EL VERANO…”
También encontramos a esas personas que se han quedado en el desempleo en los últimos meses, que se auto engañan diciéndose a si mismos “después del verano me pondré a buscar trabajo porque ahora necesito unos meses de relax”. Les oyes la famosa frase de “tengo dos años de prestación” lógicamente esto es un colchón por si acaso la búsqueda se alarga más de lo deseado. Sin embargo, es un parche que no soluciona nada; no olvidemos que se está mejor trabajando. El tiempo pasa muy deprisa y a la comodidad pronto se acostumbra uno.

LOS “ACUMULATÍTULOS” también llamados LOS “ME VALGA O NO, YO LO HAGO”.
Son aquellos desempleados que sólo quiere hacer cursos para formarse, aunque su criterio a la hora de elegir los cursos no tiene una trayectoria clara. Tanto hace uno de cocina como de ebanistería, como de calceta… por decir algo. El formarse en algo debe tener una razón de ser. No es cuestión de hacer las cosas por que sí. Luego nos sorprendemos de que en cursos para desempleados (donde hay más demanda que oferta hoy en día) de 15 plazas sólo queden 6 ó 7 alumnos a lo sumo al final de la primera semana, porque sólo eran esos los que estaban realmente interesados y el resto, eran de esos que se apuntan a todo. La consecuencia es que personas con interés real en hacer esos cursos se quedan sin plaza, pudiéndose haber incorporado una vez empezado si hubiese notificaciones reales de bajas e interés por cubrir las mismas.

LOS “POR ESE DINERO, NO SALGO DE LA CAMA”
Quizás en épocas de mucha oferta, podían permitirse el lujo de tener esa actitud. Aun en el paro, se creen los mejores, los imprescindibles, los que pueden permitirse el lujo de despreciar ofertas… Son meros mercenarios que no son nada buenos para las empresas, pues no dejan de ser “TARZANES DE EMPRESA” ya que cambian más de trabajo que el personaje de ficción de liana.

LOS “SÍ, SÍ…”
Este colectivo es el que intenta convencer a su entorno de que buscan empleo pero, al primer comentario que hacen, se descubre que no lo están haciendo. Suele también ser frecuente en el sector que estudia oposiciones… Este grupo es el más peligroso, sobretodo, para ellos mismos, pues con su actitud extremadamente positiva, no son conscientes de la situación, hasta que es demasiado tarde.

LOS “QUE ESPERAN EL DÍA QUE LES TOQUE EL GORDO”
Este es el grupo mayoritario. Son personas que realmente quieren trabajar y tienen ganas de hacerlo, sin embargo, no termina de llegar su oportunidad. Eso sí, deben diversificar sus esfuerzos y revisar su plan de acción y prioridades para ver si están en el camino correcto. Habrá que ser flexible y estar dispuestos a modificarlos.

Aunque lo he intentado explicar con un poco de humor, el tema es serio. El desempleo es un gran cajón de sastre que acumula personas con intenciones muy diferentes en cuanto a la posición ante la voluntad de trabajar. El problema es que el sistema presta la misma atención a los que quieren y a los que no quieren trabajar porque el único criterio para acceder a estos servicios es ser demandante de empleo.

Para evitar esto, deben existir mayores controles reales y no aparentes. Y las personas incumplidoras de sus obligaciones como demandantes de empleo hay que penalizarlas porque no olvidemos que las personas solamente aprenden la lección cuando les afecta a su bolsillo. Ya veríamos si a las personas que son citadas para una entrevista y ya van con la intención de no aceptarlo, independientemente de lo que les ofrezcan, si les quitases parte de su prestación de desempleo, iban con otra mentalidad. No hay que olvidar que los servicios públicos de empleo tienen bastantes carencias en la gestión de sus bases de datos como ya he abordado en otras ocasiones. Se solucionaría mediante la automatización de muchos servicios que ya se va haciendo pero en poca medida.

Uno se encuentra entre esos 4 millones de personas de todo. No podemos decir que todos no quieran trabajar pero tampoco que todos quieran hacerlo. Se mezclan unos con otros y nos los encontramos en el día a día de la búsqueda en cualquiera de sus ámbitos.

Hay personas que el desempleo lo toman como un paréntesis de 2 años donde se tumban a la bartola y luego se sorprenden que las empresas, cuando acuden a las entrevistas, les pregunten que qué han realizado durante esos dos años y que el no hacer nada sea algo negativo. Esto denota pasividad, vagancia y claramente, es algo que las empresas, no buscan.

Lógicamente nada es blanco o negro; la diferencia radica en la actitud con que se plantee el desempleo porque la búsqueda de trabajo es un trabajo en si, valga la redundancia y no una actividad complementaria.

Siempre aconsejo que hay que mantenerse activo, haciendo cosas porque, pese a que los servicios públicos de empleos tienen medidas y herramientas para ayudar a los desempleados, serán estos los que tendrán que enfocar la búsqueda en la dirección adecuada.

lunes, 13 de octubre de 2008

DESESPERACIÓN EN LA BÚSQUEDA DE EMPLEO

En épocas de crisis económica aumenta el número de personas que se quedan sin empleo. Es entonces cuando se viven situaciones angustiosas porque necesitan trabajar para vivir.

La creación de empleo baja considerablemente. Esto significa que para muchos perfiles profesionales buscados en concreto se inscriben el doble de personas que están en búsqueda activa de empleo por haberse quedado recientemente o no sin trabajo.

La competencia en las inscripciones a una oferta de trabajo concreta es considerablemente mayor y supuestamente con esta situación ¿las empresas tienen más posibilidades donde elegir?

Personalmente creo que la respuesta es negativa. De nada le sirve que a una oferta de trabajo se le inscriban 400 personas si las tres cuartas partes de los candidatos no cumplen en absoluto los requisitos mínimos necesarios para el puesto. Es preferible que se inscriban menos candidatos a una oferta pero que se ajusten a lo buscado.

Los perfiles están por algo y cada vez más las empresas concretan los requisitos imprescindibles para poder optar a un puesto y tener posibilidades. Con esto, pretenden no hacer perder el tiempo a los candidatos ni hacérselo perder a ellas.

Por ejemplo, si en una oferta de trabajo es requisito imprescindible tener un nivel alto de ingles y no se tiene, de nada sirve inscribirse a la oferta porque se descartará a ese candidato, no porque tengan nada personal contra él, sino porque no se cumple ese aspecto fundamental. Esto puede ser trasladado a cualquier proceso de selección.

Por muy desesperado que se pueda estar de nada va a servir que uno se inscriba a todas las ofertas que aparezcan. Es fundamental leer los requisitos necesarios antes de apuntarse a la oferta y que sólo se haga si de forma objetiva se considera que se encaja.

Hay quien piensa que si no se inscribe uno a la oferta, el no está garantizado. Pero ciertamente, si no se cumple el perfil, es una tontería presentar la candidatura, pues no es más que hacer perder el tiempo y desesperarse. ¿Cuántas personas están constantemente diciendo “no me llaman para ninguna entrevista de los puestos a los que aspiro”? Yo ahora lanzo una pregunta a los que piensan así: ¿os habéis parado a pensar porque no os llaman?

En muchas ocasiones, la razón fundamental es no encajar con el perfil buscado y no porque no consideren vuestro perfil válido; la búsqueda está orientada a un perfil específico pero ahora no requieren incorporar un profesional de vuestras características.

Quizás no sea este momento de crisis el mejor para enviar autocandidaturas. Pero si aun así queréis probar fortuna, es preferible que preparéis la vuestra para determinadas empresas indicando que tipo de puesto buscáis y de esta forma procederán a guardar vuestro CV en su base de datos para cuando precisen cubrir un puesto de vuestro perfil, pudiendo pasar meses.

En la búsqueda activa de empleo se debe maximizar el tiempo en cosas útiles y que puedan aportar algo positivo a corto o largo plazo. Y os puedo asegurar que inscribirse a ofertas en las que no se cumple el perfil no aportará nada porque ese CV va a la carpeta de descartados.

Hoy en día, uno no se sorprende viendo a profesionales muy preparados en su rama técnica y con experiencia en la misma, inscribirse en ofertas de trabajo de auxiliar administrativo. Es comprensible que la necesidad aprieta y sólo sabe lo que se pasa aquel que se encuentra en desempleo.


Sin embargo, la desesperación no es buena compañera para encontrar trabajo porque os hace perder la realidad de lo adecuado para acercaros cada día más a vuestro objetivo principal “encontrar un trabajo adecuado a vuestro perfil”.

Y si realmente se necesita un trabajo de forma urgente para poder sufragar los gastos mensuales, siempre es posible acudir a trabajos en los que siempre hay necesidad de personal (hostelería, agricultura, telemarketing, comercio, etc.) hasta que surja algo del perfil profesional que se busque. No pasa nada por salirse del sector.

Lógicamente, soy consciente de que no es fácil afrontar el no tener trabajo; aun así, hay que sacar fuerzas para tirar hacia delante y hacer cosas que ayuden a avanzar. Por lo tanto, habrá que pensar las cosas antes de hacerlas y analizar también el porqué ocurren; muchas veces no es por casualidad.

lunes, 6 de octubre de 2008

CUANDO NOS QUEDAMOS SIN TRABAJO

La crisis económica extendida mundialmente, lleva ya unos meses en nuestro país, donde lo peor, según dicen, está aun por llegar.

Las congelaciones salariales, los expedientes de regulación de empleo en muchas empresas de distintos sectores empresariales van a comenzar a ser lo más habitual en los próximos meses. Desgraciadamente, creo que no es ser negativo sino realista.

En estos tiempos de crisis el tener trabajo o conservar el que se tiene es todo, un logro aunque no le deis importancia.

La crisis comienza a hacer estragos y en este mes de septiembre donde más gente se agolpa no es en los estadios de fútbol para animar a sus equipos, ni en los centros comerciales para equipar a los tiernos infantes para la vuelta al colé sino en las filas de las oficinas de empleo que no dan abasto frente a los aluviones de personas que diariamente están pasando a engrosar las temidas listas del paro.

Hay quien piensa que esto no va con ellos. Pero no es así porque cualquiera puede pasar de la noche a la mañana de tener trabajo o no tenerlo y tener que ponerse a buscar otro con rapidez.

Las compañías, en épocas de crisis, tienen que apretarse el cinturón y reducir gastos y mantener al personal justo y necesario. Además, hay que partir de la premisa que todos somos prescindibles.

Aun se agrava más la situación porque ya no solo hay que contar con la gente que tenía trabajo y que ahora está dejando de tenerlo sino que también está aumentando el paro de las personas menores de 30 años que se incorporan al mercado laboral por primera vez; este año se ha incrementado en comparación con las cifras del año anterior en más de un 30%.

También, nuestro gobierno ha pasado de la situación de “papeles para todos” que estaba garantizando a todos los inmigrantes a la prudencia de dar prioridad a las personas españolas para acceder al empleo vacante.

Cuando la necesidad aprieta, como ahora, los nacionales de nuestro país están dispuestos a trabajar en profesiones que hace no tanto rechazaban y necesitaban ser cubiertas por personal inmigrante de diferentes países (construcción, agricultura, hostelería, etc.). Esto hace que en las oficinas de empleo se vivan situaciones dramáticas, protagonizadas por personal inmigrante que necesitan trabajar para poder permanecer legalmente en nuestro país.

El nuevo segmento de población más afectado por el desempleo va a ser los jóvenes recién incorporados al mercado laboral tras la finalización de sus estudios. Nuestros jóvenes están cualificados por encima de las necesidades para muchos de los trabajos que se demandan por las empresas. A los recién incorporados al mercado laboral mi consejo es que bajen a la realidad para no estrellarse. No se puede empezar arriba del todo. Hay que ir subiendo, poco a poco.

Es normal que los jóvenes quieran encontrar un trabajo relacionado con sus estudios e intereses. Sin embargo, antes que estar parados es preferible trabajar en algún otro trabajo menos cualificado hasta que se obtenga un trabajo acorde al perfil y formación.

Si no siempre queda la opción de seguir formándose en aquellas materias más demandadas que os pueden abrir nuevas puertas. Lo que no es nada positivo es quedarse inactivo, sin hacer nada, esperando a que alguien llame a la puerta. Tampoco hay que dejarse llevar por el pesimismo; desgraciadamente no ayuda.

En épocas de crisis hay que prepararse más concienzudamente porque hay más competencia. Ahora mismo, las empresas vuelven a dominar hasta que la situación económica mejore y tienen variedad donde elegir.

Es increíble como en los tiempos que corren los demandantes de empleo siguen cometiendo errores básicos como:

- No saber venderse a través de su carta de presentación o currículum; al fin y al cabo, es lo que abre o no las puertas hacia el empleo buscado. No conviene enviar el mismo CV a todas las ofertas de trabajo ya que hay que adaptar el mismo a cada oferta, destacando aquellos aspectos del perfil que más encajen con los requisitos solicitados para cada oferta de trabajo.

- No usar todas las vías posibles de búsqueda de empleo. Hay que organizarse y usar la multitud de portales de empleo que existen en la red. Habrá que consultar los periódicos de empleo, usar los contactos disponibles, porque nunca se sabe quien puede proporcionar el empleo, a veces las personas que menos esperáis.

- Prestar atención a los pequeños detalles que dicen mucho (vestimenta, puntualidad, educación, etc.) y que muchos pasan por alto.

Hay que ser previsores y apretarse el cinturón por si acaso cuesta encontrar empleo más de los que se piense. Se puede vivir sin caprichos una temporada sin problemas. Es cuestión de saber priorizar y de tener control mental.

Aun así, no se debe dramatizar, insisto, porque la economía va por ciclos y ahora toca la parte mala.

Las personas sin trabajo han de buscar sus oportunidades en los nuevos nichos de empleo y en las profesiones con escasez de profesionales. Nunca es tarde para reorientar una carrera profesional y más si la búsqueda de ciertos perfiles está en la actualidad totalmente parada por la crisis. Hay que saber adaptarse a las necesidades para superar las adversidades que tenemos en las diferentes épocas de nuestra vida.

Sin embargo, los profesionales de los recursos humanos debemos unirnos y brindar nuestra ayuda a todas las personas que la puedan precisar de cara a aconsejarles de qué forma pueden conseguir un empleo, como enfocar su CV, qué curso realizar...

A veces, el sufrir situaciones complicadas de necesidad como el quedarse sin trabajo hace que uno se bloquee sin ver salida al final de túnel. Así que, como ya han hecho otros bloggeros como Senior manager, brindo mi modesta ayuda a todo aquel que pueda necesitar algún consejo de cómo afrontar su carrera profesional desde el desempleo.

Ante todo mucho ánimo y paciencia. No se puede tirar la toalla y hay que seguir llamando a todas las puertas posibles porque al final darán sus frutos.