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viernes, 26 de junio de 2009

DISCRIMINACIÓN POR EDAD

Cualquier tipo de discriminación es perjudicial. En el campo laboral, ayuda al retroceso del avance necesario a la hora de abrir la mente y saber ver más allá de determinados prejuicios que tienen un alto componente cultural y social que hacen mucho daño.

Toda discriminación tiene un potente arraigo cultural difícil de eliminar aunque debemos de luchar contra ello para que de una vez contra todas cambie. Normalmente, está avalada por personas que, en el fondo, tienen miedo e inseguridad en si mismas, por una clara falta de confianza. Suelen sentirse mejor al rechazar a otras personas, pues les pone en un status superior. Pero no deja de ser un autoengaño.

La discriminación es un estado que se expande muy rápidamente, aprovechando la falta de opinión personal o la necesidad de pertenecer a un grupo social. En casos, se trata de un buen lavado de cerebro, del que es difícil salir.

La solución viene dada por una clara tolerancia cero, penalizando cualquier acto que defienda esa discriminación. De no hacerse, terminará por ocasionar daños personales y/o materiales, convirtiéndose en un grave veneno social.

Desgraciadamente, la discriminación por edad en la selección de los candidatos sigue existiendo.

Cuando las empresas tienen necesidades de personal deben elaborar en primer lugar el perfil del puesto, indicando los requisitos imprescindibles que debe tener el candidato. El perfil debe hacer referencia a los estudios, conocimientos, experiencia, herramientas, capacidades, actitudes, aptitudes, etc. que debe tener el candidato acorde para ocupar esa posición. Si en este detallado perfil no se hace ninguna referencia excluyente en referencia a edad ni sexo del candidato, cualquier persona con los requisitos requeridos será válida. Lo importante es que valga para el puesto y aporte algo a la empresa y no cuantos años tiene o si es hombre o mujer. O al menos así lo pienso yo.

Hoy en día no hay motivos objetivos que sostenga el no elegir a un candidato que cumple el perfil por el hecho de si lleva falda o pantalón.

Luego las discriminaciones por edad no tienen justificación a no ser que se deje claro en el perfil. Por ejemplo, si es requisito imprescindible tener 10 años de experiencia en determinado puesto, está claro que una persona de 22 años de edad no cumplirá el perfil por motivos obvios, sin embargo, habrá que asegurarse que hay profesionales que cumplen el mismo. Porque imaginemos que ese requisito excluyente es irreal y hace que una vez comenzado el proceso de selección tengamos que flexibilizar el mismo y al final quedarnos con un candidato que tenia dos años de experiencia. En este caso se estaría discriminado por la edad por la mal definición del perfil. Un recién licenciado de 22 años podría haber cumplido el requisito con la flexibilización.

Es mas nunca hay patrones claros ni categóricos porque podemos tener recién licenciados universitarios con 35 años y personas con 10 años de experiencia con 26 años si comenzaron a trabajar desde muy jóvenes; todo depende como se quiera mirar.

Y si por ejemplo, para un puesto de trabajo se pide como requisito excluyente que sean recién licenciados en determinada rama académica, que más da que el recién licenciado tenga 22 ó 37 años porque eso no es relevante en la oferta. Las circunstancias personales de cada persona son un mundo a parte y no podemos juzgarlas según nos plazca a los entrevistadores y a los empresarios, sin recoger toda la información al respecto para poder sacar conclusiones categóricas de ningún tipo.

Puede ser que esa persona de 37 años lleve estudiando su carrera muchos años porque se haya dedicado a vaguear o porque no pudo comenzar hasta los 32 años sus estudios universitarios por circunstancias de la vida pero digo yo ¿Qué más da? Si se ofrece un puesto júnior y hay quien lo acepta, sea cual sea su edad, ¿por qué hay que discriminar por este factor?

El problema principal radica en que a partir de los 40 años, muchos empresarios y seleccionadores de personal tienen la idea preconcebida de que a esa edad, los candidatos ya no valen profesionalmente hablando porque según ellos están en el principio del fin de su carrera profesional, sin embargo, olvidan que les quedan aproximadamente 25 años (año arriba o abajo) de vida laboral. Entonces ¿Qué pasa?

Hay quienes son de la opinión de que a partir de los 40 años, se tiene ya un rodaje que les hace ser menos adaptables y exige mayor remuneración debido a la experiencia que tienen a su espalda. La gente con larga trayectoria profesional sabe adaptarse porque si quieren sobrevivir al mercado laboral actual que evoluciona todos los días tienen que estar con la mente abierta para continuar avanzando.

La valía se debe de pagar de forma adecuada, porque no hay que olvidar que el incorporar personal experimentado en el puesto a una organización va a hacer que ese rodaje se realice mucho antes, siendo productivos considerablemente antes que una persona sin experiencia de ningún tipo. Si bien hay gente ambiciosa, es cierto que a partir de los 40, se suele valorar otros puntos además del salario.

Reclutar a profesionales más jóvenes supone que, debido a su inexperiencia, pueden ser moldeados mejor y explotarlos laboralmente pagándoles muy por debajo de lo que se debería remunerar por desempeñar ese puesto. Si se actúa así, tarde o temprano, estos trabajadores verán el modus operandi de la empresa y se marcharan a la mínima oportunidad que tengan.

Las personas mayores de 40 años también pueden trabajar y merecen una oportunidad. Incluso, por contratarles, los empresarios reciben cuantiosas subvenciones y exenciones que es un punto a tener en cuenta. No obstante, esto también es discriminación, aunque sea positiva. Puede conllevar que un profesional más joven se quede en la calle porque el mayor de 45 es más ventajoso para la empresa. En estos momentos críticos de la crisis, toda ayuda es necesaria.

Si se descarta a un profesional de 40 años, debería ser por incumplir algún punto: no hablar ingles, falta de formación... pero no por la edad. El primer caso es por motivos objetivos y en el segundo por motivos subjetivos que no tienen justificación.

Además no olvidéis que es muy bueno para las organizaciones tener variedad de trabajadores de diferentes edades porque se complementan muy bien unos con otros, apoyándose los unos a los otros en sus carencias y virtudes.

Así que ya sabéis: la edad no importa a la hora de seleccionar a los candidatos para los puestos de trabajo sino que lo que debe de contar es si cumplen el perfil o no. Como profesionales de recursos humanos, tenemos que defender esta visión aperturista y justa ante quien sea porque vuestro papel debe ser seleccionar a las personas que mejor encajen con el perfil elaborado y si no es así que os lo hagan saber desde un principio para que obréis en consecuencia.

lunes, 13 de octubre de 2008

DESESPERACIÓN EN LA BÚSQUEDA DE EMPLEO

En épocas de crisis económica aumenta el número de personas que se quedan sin empleo. Es entonces cuando se viven situaciones angustiosas porque necesitan trabajar para vivir.

La creación de empleo baja considerablemente. Esto significa que para muchos perfiles profesionales buscados en concreto se inscriben el doble de personas que están en búsqueda activa de empleo por haberse quedado recientemente o no sin trabajo.

La competencia en las inscripciones a una oferta de trabajo concreta es considerablemente mayor y supuestamente con esta situación ¿las empresas tienen más posibilidades donde elegir?

Personalmente creo que la respuesta es negativa. De nada le sirve que a una oferta de trabajo se le inscriban 400 personas si las tres cuartas partes de los candidatos no cumplen en absoluto los requisitos mínimos necesarios para el puesto. Es preferible que se inscriban menos candidatos a una oferta pero que se ajusten a lo buscado.

Los perfiles están por algo y cada vez más las empresas concretan los requisitos imprescindibles para poder optar a un puesto y tener posibilidades. Con esto, pretenden no hacer perder el tiempo a los candidatos ni hacérselo perder a ellas.

Por ejemplo, si en una oferta de trabajo es requisito imprescindible tener un nivel alto de ingles y no se tiene, de nada sirve inscribirse a la oferta porque se descartará a ese candidato, no porque tengan nada personal contra él, sino porque no se cumple ese aspecto fundamental. Esto puede ser trasladado a cualquier proceso de selección.

Por muy desesperado que se pueda estar de nada va a servir que uno se inscriba a todas las ofertas que aparezcan. Es fundamental leer los requisitos necesarios antes de apuntarse a la oferta y que sólo se haga si de forma objetiva se considera que se encaja.

Hay quien piensa que si no se inscribe uno a la oferta, el no está garantizado. Pero ciertamente, si no se cumple el perfil, es una tontería presentar la candidatura, pues no es más que hacer perder el tiempo y desesperarse. ¿Cuántas personas están constantemente diciendo “no me llaman para ninguna entrevista de los puestos a los que aspiro”? Yo ahora lanzo una pregunta a los que piensan así: ¿os habéis parado a pensar porque no os llaman?

En muchas ocasiones, la razón fundamental es no encajar con el perfil buscado y no porque no consideren vuestro perfil válido; la búsqueda está orientada a un perfil específico pero ahora no requieren incorporar un profesional de vuestras características.

Quizás no sea este momento de crisis el mejor para enviar autocandidaturas. Pero si aun así queréis probar fortuna, es preferible que preparéis la vuestra para determinadas empresas indicando que tipo de puesto buscáis y de esta forma procederán a guardar vuestro CV en su base de datos para cuando precisen cubrir un puesto de vuestro perfil, pudiendo pasar meses.

En la búsqueda activa de empleo se debe maximizar el tiempo en cosas útiles y que puedan aportar algo positivo a corto o largo plazo. Y os puedo asegurar que inscribirse a ofertas en las que no se cumple el perfil no aportará nada porque ese CV va a la carpeta de descartados.

Hoy en día, uno no se sorprende viendo a profesionales muy preparados en su rama técnica y con experiencia en la misma, inscribirse en ofertas de trabajo de auxiliar administrativo. Es comprensible que la necesidad aprieta y sólo sabe lo que se pasa aquel que se encuentra en desempleo.


Sin embargo, la desesperación no es buena compañera para encontrar trabajo porque os hace perder la realidad de lo adecuado para acercaros cada día más a vuestro objetivo principal “encontrar un trabajo adecuado a vuestro perfil”.

Y si realmente se necesita un trabajo de forma urgente para poder sufragar los gastos mensuales, siempre es posible acudir a trabajos en los que siempre hay necesidad de personal (hostelería, agricultura, telemarketing, comercio, etc.) hasta que surja algo del perfil profesional que se busque. No pasa nada por salirse del sector.

Lógicamente, soy consciente de que no es fácil afrontar el no tener trabajo; aun así, hay que sacar fuerzas para tirar hacia delante y hacer cosas que ayuden a avanzar. Por lo tanto, habrá que pensar las cosas antes de hacerlas y analizar también el porqué ocurren; muchas veces no es por casualidad.