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miércoles, 28 de octubre de 2009

EL PERFIL DE LA GENTE HISTÉRICA

Hace tiempo que no escribía un post sobre los diversos perfiles de trabajadores que nos podemos encontrar en toda la “fauna empresarial”; hoy vuelvo hablando del perfil histérico de aquellas personas que están al borde de un ataque de nervios constante como en la película de nuestro oscarizado Almodóvar.

Todas las empresas tienen personas histéricas y exageradas. Son las que hacen de un granito de arena una inmensa montaña, imposible de superar.
Ven fantasmas donde no los hay y sus actuaciones siempre están “justificadas” por algún tipo de conspiración.

Se creen imprescindibles, pensando que sólo ellos pueden hacer las cosas porque no tienen tiempo para poder enseñar a los demás. La palabra delegar para ellos es una pérdida de tiempo porque para explicar a otros como hacer las cosas, lo hacen ellos. ¿Acaso ellos nacieron enseñados?

Las personas histéricas “se montan su propia película” tras palabras, gestos, movimientos, comentarios en principio inocentes, que ellos desarrollan con gran imaginación. Una de sus frases preferidas es “¿Pasa o no pasa?” teniendo que aprobar o no todo aquello que pase por su entorno.

No tienen tiempo para nada o así lo quieren hacer ver. Otro rasgo que caracteriza a las personas que cumplen este perfil es que son maleducados, tratando a los demás como un trapo sin que los demás les den razones. Ellos tienen derecho a gritar, exagerar.
Sólo ven la parte de la historia que les interesa sin asumir la realidad y dar la cara.

Veamos un ejemplo práctico que lo refleja muy bien. Imaginemos una empresa pequeña o mediana, que en su departamento de compras surge la necesidad de contratar una nueva persona para un nuevo puesto de administrativo. Las personas responsables ya llevan su guión establecido. Siempre han alabado la labor de la persona que esta de auxiliar, dándole más funciones y diciéndole que tarde o temprano, tendrá la oportunidad de evolucionar y dar el salto a otros puestos. Lógicamente, qué mejor oportunidad que esta, sin embargo, sus responsables, alegando que no hay tiempo para formarla, deben de contratar a alguien de fuera, que lo sienten mucho pero que se presentarán otras oportunidades. ¿Cuáles? Porque siempre existirá el mismo problema. Su responsable, tras comunicárselo de esta forma, sin manifestarle los verdaderos motivos por los que no le da la oportunidad
que son que no le ven para ese puesto desde un punto de vista subjetivo.

Personalmente, puede ser que la auxiliar esté mosqueada pero no por esto último, sino porque su responsable no fue de cara y le dijo las cosas tal y como son, haciendo que se crease falsas esperanzas. Además, el responsable que pertenece a este perfil de histeria, la toma contra otras personas de la organización queriendo cargarles a ellos la responsabilidad de un asunto que solo es de él.

Contra este tipo de personas hay que tener mucha paciencia aunque al final, esto no es suficiente porque hagáis lo que hagáis nunca estarán contentas.

Creo que para empezar debéis de pararle los pies y no permitir que os griten, ni traten mal porque a ellos les superen todas las situaciones; esto no les da derecho a pagarla con nadie. Si os mantenéis firmes, al final no les quedará más remedio que reaccionar. Lo peor que se puede hacer con las personas histéricas y maleducadas
es asumir ese comportamiento como valido porque eso hará que se crezcan y hagan de su capa un sayo.

Las personas histéricas se creen con determinados privilegios por estar cercanos a las personas que regentan el poder en la organización y estos, como muchos otros,
les tienen miedo por sus reacciones y pasan siempre por el aro a sus exigencias.

Por supuesto, las personas con perfil histérico y maleducado nunca se equivocan (o al menos, eso creen) y pedir disculpas para ellos es algo que no va con ellos.

Son, por lo general,
personas muy inseguras de si mismas que tienen miedo de todo, hasta de ellos mismos y para ellos, todo y todos son una amenaza que tienen que parar mediante el grito, la pérdida de nervios, etc.

Vosotros tenéis que seguir con vuestro trabajo, haciéndolo cada día mejor, ignorando a estas personas haciendo que les prestáis atención para luego hacer lo que mejor os parezca, sin que lo perciba.

¿Que experiencias tenéis con este tipo de personas?

lunes, 19 de octubre de 2009

¿USTED ES FLEXIBLE?

Pues mire, sé hacer el pino puente y con mis clases de Yoga consigo llegar con mi cuerpo a una flexibilidad inmensa.

Fuera de bromas, actualmente, está muy de moda que en los procesos de selección, las empresas a la hora de efectuar el reclutamiento de personal exijan, por ejemplo, a que se comprometan en caso de ser los elegidos para el puesto a tener flexibilidad. Y claro muchos os preguntareis ¿Qué entienden las empresas por flexibilidad? Pues sin ir más lejos, que os olvidéis del horario desde el primer día y que estéis dispuestos a hacer más horas que un reloj.

Como es lógico, cuando uno comienza en una nueva compañía tiene que esforzarse el doble que el que ya lleva tiempo porque debe de ponerse al día para conocer cómo funciona todo y, además, ir haciendo vuestro trabajo para empezar a conseguir los resultados esperados. Vamos, que toca demostrar que las expectativas puestas en vosotros son las adecuadas y que no se equivocaron. Debéis de estar comprometidos con la nueva organización para sacar vuestro trabajo adelante y, si en determinadas épocas toca hacer más horas por determinados proyectos, no debe pasar nada. Eso sí, siempre y cuando se cumpla la máxima de “hoy por ti y mañana por mí”, es decir,
que la flexibilidad y el compromiso sean en ambas direcciones.

Lo que no se debe pretender es las empresas demande a un trabajador recién llegado que haga todos los días 10 horas porque sí. Igual esta persona acaba todas sus tareas y en las horas establecidas o incluso en menos. Lo importante es que haga bien su trabajo y aporte el valor esperado, no las horas que pase en el puesto de trabajo. Esto es demostrativo de la cultura de la presencia porque sí, en donde lo que más importa es que se esté en el puesto y en la oficina sin valorar el rendimiento real de cada persona, independientemente de las horas que pase en su puesto.

Personalmente, soy de la opinión que por flexibilidad debemos entender a que cada persona haga el trabajo que tiene que hacer, organizándose en función de los plazos con los que cuente. Obviamente, para esto, tienen que establecerse los cimientos adecuados en las organizaciones para que exista una confianza mutua que motive a las personas a involucrarse porque es lo que quieren y no porque se les obligue. No olvidemos que cuanto más se controla y más compromiso se exige, se consigue el efecto contrario sobre todo cuando las empresas piden sin dar nada a cambio, ni agradeciendo la buena labor desempeñada. Está claro que siempre hay que supervisar el resultado final y la carga de trabajo de cada persona para que sea adecuada a sus posibilidades. Hay veces que se pretende que una persona haga el puesto de 3 personas y, por muy efectivo que se sea, es imposible que rinda más de lo humanamente posible. Somos personas y no robots. De presionarle excesivamente, sólo se conseguirá “quemarles” y perder su talento y valía.

En otras ocasiones, determinados trabajadores no llegan a la carga de trabajo por una mala organización y en estos casos no hacemos nada. El problema seguirá ahí si no se actúa en consecuencia y deberéis de ver entre ambas partes cómo se puede mejorar. Las empresas son, al fin y al cabo, un equipo de personas de las que todos pueden aprender del resto.

Así que la flexibilidad y el compromiso deben ser mutuos. Cuando una compañía haga demasiado hincapié ya en el proceso selectivo a la flexibilidad en el horario, preguntad qué entienden por esto y cual es la política a este respecto para evitar malentendidos posteriores. También los candidatos debéis ser coherentes y flexibles, sobre todo al principio, que es cuando tenéis que demostrar y aportar más. Algunos candidatos que se incorporan, piensan que como ya tienen el puesto, se pueden “tumbar a la bartola” y pretenden trabajar como si estuviesen de vacaciones, con la ley del mínimo esfuerzo. La cuestión es esforzarse de forma productiva.

¿Qué es para vosotros flexibilidad?

viernes, 15 de mayo de 2009

RECONOCER LOS ERRORES

Siempre surge el eterno debate sobre si es bueno aceptar nuestros errores o es demostrativo de debilidad. Está claro que cada uno puede pensar lo que quiera porque somos libres de hacerlo, otra cosa es que se comparta su opinión.

Personalmente, lo tengo claro: rectificar es de sabios y dice mucho de las personas que lo hacen y también de las que no.

Por ejemplo, muchas personas que ocupan puestos de responsabilidad se piensan que siempre tienen que mostrar una posición de supremacía y seguridad por su imagen. Con esto, equivocadamente, creen que ellos siempre llevan razón y que, por lo tanto, nunca se equivocan. Por esto, ellos no tienen que reconocer nada porque, en caso de que haya culpables, siempre serán otros y no ellos.

Lógicamente, con este pensamiento “tan abierto” les pregunto una cosa ¿Realmente nunca se han equivocado? Y por otro lado me gustaría que me dijesen ¿Qué tiene de malo reconocer que se han equivocado?

Para comenzar, me gustaría decir que todos nos equivocamos y el que diga lo contrario, está claramente mintiendo. Otra cosa es que se niegue a reconocerlo por distintos motivos que, por el momento, no llego a entender. Siempre estoy abierto a escuchar sus comentarios.

Tengo también claro que reconocer que nos hemos equivocado no tiene nada de malo. Todo lo contrario: creo que es muy positivo. Está claro que a nadie nos gusta equivocarnos pero es inevitable y hay que llevarlo con naturalidad, asumiéndolo. Lo verdaderamente importante no es cometer el error sino reconocerlo y buscarle soluciones, analizando qué lo motivó para evitar que vuelva a ocurrir. Si no fuera así, el respetable refranero español no tendría el refrán “el hombre es el único animal que tropieza varias veces en la misma piedra”. En caso de pretender dejar pasar el error como si no hubiera pasado nada provocará que, en el futuro, lo podamos volver a cometer por no haber sabido ponerle remedio en su momento.

También opino que las personas que ocupan puestos de responsabilidad son los primeros que tienen que reconocer públicamente que se han equivocado y asumirlo porque esto demuestra que son personas de carne y hueso como todos los demás que hace el resto de miembros de su organización los vean a partir de ese momento de una forma mucho más positiva.

Independientemente del puesto que ocupen, aquellos que no reconocen sus errores, suelen ser personas inseguras y con muchos complejos, que no se aceptan a si mismas y que pretenden proyectar una imagen equivocada, adquiriendo actitudes prepotentes que pretenden dejar a los demás siempre mal, haciendo lo que sea preciso para estar siempre por encima o, al menos, aparentarlo. Este tipo de comportamientos o actitudes son totalmente infantiles y demuestran la clase de profesionales que son.

En las empresas, de arriba a abajo y en todas las direcciones, tienen que fluir libremente la transparencia, llevando las cosas con normalidad. No hay que sacar ninguna situación de contexto ni tomar decisiones precipitadas porque alguien se equivoque. Esto dependerá mucho de cómo se comporte la persona que se equivoco. Ante todo hay que dar la cara y asumir con humildad lo que tenga que venir independientemente de que en un principio os pueda conllevar consecuencias poco agradables, sin embargo, conforme pase el tiempo veréis que tomasteis la decisión adecuada y que se os tendrá en cuenta de forma positiva.

Pasando al campo político, por ejemplo y hablando de asumir errores, lanzo una pregunta ¿Cuánto cargos políticos asumen sus errores? Pues podemos afirmar que muy pocos. Si os dais cuenta, son raras las excepciones de políticos que dimitan o asuman sus errores, intentando siempre “pasarle el marrón” a otro o desviar la atención hacia otro lado. No sé que tiene el poder.

Ante todo, debemos ser responsables y coherentes con nosotros y con nuestros actos independientemente de lo que piensen los demás porque todos sabemos lo que está bien y mal; otra cosa es que queramos o nos interese verlo.

Conclusión de todo esto: no pasa nada por reconocer que os equivocáis porque es algo que le ocurre a todo el mundo y no es lo mismo cometer un error a propósito que de forma accidental o sin darnos cuenta porque la cosa cambia considerablemente respecto a las consecuencias que puede conllevar.

Así que todo el mundo debe estar dispuesto a dar la cara para lo bueno y para lo malo. La comunicación siempre es positiva y hay que saberla usar a nuestro favor porque no olvidéis que tarde o temprano todo se sabe aunque muchas veces se intente ocultar.