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miércoles, 4 de noviembre de 2009

¿POR QUÉ DEBES SER TÚ UNO DE LOS ELEGIDOS?

Una de las herramientas de selección con las que cuentan las compañías y de las que ya he hablado en otras ocasiones es la dinámica de grupo. Y como es normal este tipo de pruebas no pierden su uso; es más, vaticino que, con el tiempo, pueden aumentar su uso en caso de que se planteen bien.

Las personas somos seres sociales por naturaleza que necesitamos relacionarnos unos con otros. Las dinámicas de grupo hacen que un número determinado de personas de (8 a 14) se reunan en una sala acondicionada para debatir y tratar un determinado asunto. Estas personas no se conocen previamente ni saben cómo se van a comportar los demás antes ese supuesto.

Si lo pensamos, el comenzar a trabajar en una organización es algo parecido porque, tras pasar el proceso de selección, no sabemos cómo son las personas con las que vamos a tener que convivir día a día. Es más, los primeros meses el recién llegado será observado por los demás ya que se enfrenta al período de prueba para ver si encaja. Si os dais cuenta, cuando uno comienza en un nuevo trabajo se enfrenta diariamente a muchas dinámicas de grupo en el que le toca interactuar con personas que no conoce ni sabe cómo trabajan, qué genio tiene, qué temas no han de tocarse, su sentido del humor...

Las empresas con la realización de las dinámicas pretenden observar y analizar como os comportáis ante un grupo de personas desconocidas porque no está tan alejado de cómo os comportaréis dentro de su organización con las personas que la integran. Por supuesto, tiene cierto margen de error porque las dinámicas se desarrollan en una situación forzada que exige demostrar cómo sois en un entorno grupal un día concreto y en un período de tiempo muy limitado. Y un mal día lo puede tener cualquiera. En la empresa se cuenta con tiempo “en plan dinámica” durante muchos días para poder arreglar el tropiezo que se tuvo algún día por los nervios. Aunque siempre estará presente en la mente de los veteranos.

En este tipo de pruebas se buscan analizar actitudes y comportamientos que mejor vayan para ese tipo de puestos. Se pretende catalogar a las personas en roles globales, es decir, el influyente, el líder, el observador, etc. Así que va bien que mostréis las competencias que se buscan para el puesto concreto. Por ejemplo, si se buscan personas con un perfil de ventas, se valorará la iniciativa, la capacidad comunicativa, capacidad de negociación, el don de gentes, etc. y deberéis centraros en eso.

Desaconsejo discutir con los demás participantes porque pensad que en las empresas nunca estaréis de acuerdo con todos vuestros compañeros sobre las decisiones o medidas a realizar y eso no quita que tengáis que colaborar con ellos para llegar aun consenso porque hay que saber dejar las discrepancias particulares a un lado. No se os ocurra no escuchar o interrumpir a los demás y en caso de hacer esto último, siempre habrá que pedir disculpas inmediatamente.

En igual medida, no habrá que permanecer callados sin participar porque necesitan llevarse alguna impresión positiva. Porque las personas que pasan desapercibidas tanto en las dinámicas como en los puestos de trabajo son prescindibles rápidamente y esto os coloca en una posición muy delicada. Tenéis que saber demostrar vuestro valor diferenciador que demuestre que tenéis algo que no poseen los demás y hacer que tenga gran valor en vuestra posición laboral y, por ende, en la empresa que representáis. Lo importante no es lo que hagáis sino que las personas adecuadas os recuerden por lo que hacéis y representáis siempre enfocado de una forma positiva.

Las dinámicas se pueden practicar con otros compañeros que igual no conozcas demasiado y que estén en tu misma situación de búsqueda de trabajo.

Por ejemplo, os preguntaré para que me contestéis y me deis una razón por la que en un grupo de 8 personas que no conocéis de nada ¿Por qué debéis de ser vosotros uno de los 4 que ocupe una de las plazas de la balsa para salir de la isla desierta en la que os encontráis retenidos? Antes de pensar el planteamiento y la estrategia debéis pensarlo porque sino se os puede volver en vuestra contra.

sábado, 29 de noviembre de 2008

EL NIÑO CON EL PIJAMA DE RAYAS

Hace ya un tiempo leí el libro de John Boyne “El niño con el pijama de rayas” que recomiendo leer porque es un gran libro muy rápido de leer que nos engancha desde el principio. Hace poco, han estrenado la película y la verdad que no la he visto aunque las críticas no la ponen muy bien.

Este libro refleja la grandeza y la miseria del ser humano porque muestra el lado positivo y negativo de nuestro comportamiento.

También nos muestra de forma muy inteligente que, dependiendo de con que perspectiva se miren las cosas, se pueden ver los mismos acontecimientos de una forma muy diferente, en función de quien nos los cuente. Muchas veces apoyamos posturas o ideas, no porque las compartamos sino porque las personas que las defienden merecen nuestro total apoyo; son de nuestra confianza y nos transmiten seguridad cada vez que nos cuentan las cosas.

Tienen una gran facilidad de palabra y nos transmiten un mensaje muy claro por distintos canales. Nos convencen de que eso es lo mejor para todos nosotros y nos hacen creérnoslo totalmente.

Por eso, es fundamental conocer todos los lados de una misma historia y, una vez recopilada toda la información precisa, podremos decantarnos por la parte con la que más nos identifiquemos.

En este libro, vemos la versión del holocausto judío desde ambos lados, relatado por dos niños. Por un lado, tenemos al hijo de un alto mando de un campo de concentración y por otro lado, a un niño que vive en el campo de concentración.

Cada uno cuenta su versión. El hijo del oficial alemán de las SS cuenta lo que le ha transmitido un pilar en su vida como es su figura paterna y no lo pone en duda porque para él, es una persona muy buena. Este niño cuenta lo que transmite su círculo más cercano. Cuenta lo que ve desde una perspectiva paralela.

El niño prisionero en el campo de concentración da su punto de vista fundamentado en lo que vive en su día a día. Es decir, cuenta lo que ve desde una perspectiva real.

El niño alemán comienza a dudar de su perspectiva una vez que, por casualidad, entra en contacto con el otro lado, representado por el niño judío que le cuenta lo que hay ahí en primera persona. Sus versiones son muy distintas. El niño judío al conocer el otro lado de la historia se muestra escéptico, haciendo caso omiso porque no le da ninguna veracidad.

Una vez que comienza a hacerse preguntas y generarle dudas, intenta que se las responda su familia, sin obtener la respuesta que él esperaba.

Por lo tanto, comienza una duda interna que le lleva a investigar más mediante la observación al detalle de su lado. A parte recopila más información día a día del otro lado llegando a establecer un vínculo de confianza que les cala hondo a ambos. La amistad de la infancia es inocente y verdadera porque, de momento, no se ha viciado por diversos agentes externos e internos.

El niño alemán ve que las personas que están al otro lado de la valla pasan hambre y que a ellos les sobra. No entiende esto porque ve a las personas de dentro de la valla y a las de fuera iguales. Es más, tiene más confianza y le caen mejor personas del otro lado que del suyo.

La moraleja está muy clara: todas las personas somos ante todo personas y, como tales, debemos tratarnos. Da igual nuestro origen, raza, sexo, ideología, orientación, religión, etc. Las personas tenemos que saber ver mas allá de esas características y ver a la persona que todos somos, independientemente de todo lo demás.

Está claro que coincidiremos más con unas personas que con otras por afinidad, sin embargo, eso no es excusa para dejar de tratar adecuadamente a las otras personas con las que menos afinidad tengamos.

Hay que respetar a todo el mundo porque todas las opciones son válidas siempre y cuando no causen un daño real a otras personas.

Esto es algo que no debemos olvidar y en la que todos tenemos que poner nuestro empeño para poder salvar las diferencias que tengamos con otras personas, usando fórmulas constructivas, como la comunicación.

El conflicto no nos lleva a nada bueno porque sólo consigue alejarnos. Las diferencias no son malas si sabemos tolerarlas y vivir con ellas. La diversidad es buena; si todos fuésemos iguales la vida seria muy aburrida.

También hay que saber detectar a los líderes correctos y no dejarnos arrastrar por personas que son líderes con facilidad de palabra pero cuyos fines no son nada buenos. Un líder hay que juzgarlo por lo que hace y no por lo que dice.

Tenemos que ir hacia delante, aunque desgraciadamente en nuestros tiempos actuales seguimos sin saber ver lo verdaderamente importante de las personas y nos influyen mucho las diferencias viendo a estos como enemigos cuando no lo son. Los enemigos somos nosotros mismos por verlo así.

sábado, 28 de junio de 2008

¿QUÉ CUALIDADES O HABILIDADES BUSCAMOS EN NUESTROS EMPLEADOS?

¿Qué cualidades o habilidades buscamos en nuestros empleados? A veces, las cualidades las poseen de forma innata; otras, hay que formarles en ellas de forma adecuada.

Respondiendo a la pregunta inicial, lo más apreciado hoy en día y para según qué puesto, son el liderazgo, la comunicación y el trabajo en equipo.

El liderazgo, como todas las habilidades, es algo que se puede adquirir y habrá que ver qué tipo de liderazgo es el más adecuado para cada situación y equipo de trabajo.


El liderar supone integrase en un equipo, pero siendo quien marque las directrices para conseguir los objetivos. Hay gente que por liderar entiende dar órdenes "porque lo digo yo que tengo el mando". Incluso hay quien piensa que gritando se es mejor líder y ahí está equivocado.

Aquel que tiene capacidad de liderar suele llegar a ocupar puestos de responsabilidad. Desgraciadamente, no todos los que ocupan puestos de responsabilidad tienen capacidad de liderar de forma adecuada, ni todos los que tienen la habilidad de liderar ocupan puestos importantes dentro de la organización. El llegar a los puestos de responsabilidad depende de muchos factores y no sólo de la valía de cada trabajador.


Para poder adquirir la habilidad de liderar hay que tener actitud para conseguirlo, teniendo en todo momento los pies sobre la tierra, para no ir hacia terreno peligroso.

La comunicación es algo que cada vez adquiere mayor relevancia en el mundo empresarial. En ella, intervienen siempre dos partes: el emisor y el receptor. Y para que interactúen, la comunicación debe ser eficaz. No consiste en soltar una serie de palabras.

La comunicación es algo que ocurre a lo largo del día. El hacerlo correctamente va a evitar problemas más adelante. Por ello, hay que ser claro, conciso y , en todo momento, adaptarse al entorno. No sólo en lo que a la comunicación oral se refiere. También en la escrita, e incluso, en la no verbal.

Hay quien piensa que el que conoce un cierto campo en profundidad es el que mejor puede, hablar, opinar... Pero a veces, nos encontramos con expertos con graves problemas de comunicación.

El trabajo en equipo supone que tenemos que interactuar con un colectivo. Todos trabajamos con otras personas y cada ser humano por naturaleza somos distintos.

Esto hace que el congeniar con nuestros compañeros de trabajo o responsables no sea fácil. Cada uno tenemos una forma de hacer las cosas que no es ni mejor ni peor sino nuestra manera de hacerlas.

Creo que ya he comentado en alguna ocasión, que al integrarse en un grupo ya establecido se suscitan muchas suspicacias, sobre el nuevo: "viene a quitarme mi trabajo" suele ser una idea que ronda a algunos "compañeros". Obviamente, quien piensa así, no es buen trabajador de grupo. Además de rasgos propiamente laborales, el trabajo en equipo lleva implícitos ciertos rasgos sociales; habilidades transferibles que debemos aplicar en el equipo, para amoldarse y adaptarse a los demás buscando el punto de equilibrio entre todos los miembros del equipo de forma que seamos un maquinaria compacta haciendo que todo funcione a la perfección. Un buen equipo, además, será consciente de los puntos débiles y fuertes de cada uno y trabajará aprovechando esta información para ser exitoso.

Según recientes estudios estas son las habilidades más demandadas por las organizaciones. Yo, además añadiría otras cualidades igualmente importantes:

- Saber escuchar. (aunque es una extensión de la comunicación) Toda opinión ha de ser escuchada, para poder opinar. Debemos ponernos más en el lugar de los otros. Esto no quiere decir que estemos de acuerdo con lo que dice. Escuchando obtenemos la información necesaria para interactuar correctamente con nuestro entorno.


- Capacidad de delegación. (aunque también puede considerarse como una extensión de liderazgo). Todos tenemos muchas labores que realizar y muchas veces, no llegamos a todo. Si hablamos de un equipo, todos los integrantes deberían ser capaces de delegar ciertas tareas. Esto va a ser útil para evitar el tradicional papel de "imprescindible". Si todo el equipo es capaz de hacer todo, evitando, así, que si alguien es el que suele hacer una tarea, el día que falte al trabajo (enfermedad, vacaciones) alguien pueda sustituirlo adecuadamente.


- Capacidad de reconocer los errores. No hay nadie perfecto. Todos nos equivocamos. Hay que evitarlos, está claro, pero si pasan, tenemos que saber asumir nuestra responsabilidad. El reconocer los errores también supone buscar las medidas necesarias para que no vuelvan a ocurrir. Pero también nos encontramos con los trabajadores inmaduros que jamás van a reconocer que se equivocaron. Todo comentario les hiere, como si un error fuera en detrimento de su persona. Volvemos a "saber escuchar". Esto esta directamente relacionado con la humildad de cada persona.

- Tolerancia y paciencia. Todos somos humanos y bajo presión es posible que podamos perder los nervios en alguna ocasión. No obstante, eso es algo que tenemos que evitar, "inyectándonos" una de dosis de paciencia y tolerancia. Siempre encontraremos en nuestro equipo compañeros que argumentan nuestras decisiones y opiniones. Todas las posturas, dentro de un equipo deben ser tomadas en cuenta. A veces, nuestros compañeros se plantan en una posición radical. Con paciencia y tolerancia, usando, la buena comunicación, tenemos que avanzar, a veces, aceptando la postura del otro. Perder los nervios, no nos va a ayudar a dar pasos adelante.
No olvidemos que no por gritar más o por perder la compostura, los problemas o la carga de trabajo, van a desaparecer; sino todos chillaríamos.

Debemos saber tomarnos las cosas de forma constructiva. También hay que saber tolerar todo tipo de ideas y de actitudes de las diferentes personas con las que tenemos que trabajar, por mucho que nos cueste.

- La capacidad de gestión. La jornada de trabajo tiene las horas que tiene y en ellas tenemos que hacer todo lo que nos marquemos para esa jornada. El distraernos es fácil. Hay que concentrarse. También están los compañeros que son "monotarea" que no pueden empezar algo nuevo sin haber terminado lo que estaban haciendo anteriormente.

Desgraciadamente, hoy en día, a veces, tenemos varios frentes abiertos, que tendremos que ir controlando y cerrando así como podamos. Por lo tanto, hay que aprender a ser buenos gestores de nuestro tiempo, sabiendo diferenciar las tareas a las cuales hay que darles una solución ya y las que pueden esperar, haciéndoselo ver a los que las solicitan. Esta habilidad está directamente relacionada con la capacidad de organización; una cosa tras otra. Tenemos que ir cerrando temas porque sino vamos a tener 50 tareas empezadas y ninguna acabada y nos va a generar mucho caos.

- Creatividad. Cada vez más se solicita a los trabajadores que sean creativos. Es algo que podemos y debemos potenciar porque, en muchas ocasiones, tenemos que echar imaginación para buscar alternativas que nos ayuden a sacar nuestro trabajo adelante. Hay que pensar y pensar para que se nos ocurran las ideas. Está claro que es más fácil tirar la toalla y ahogarnos en la pena, sin embargo, esto no es nada útil.

Como he dicho al principio, no todos los trabajadores tienen estas de forma innata. Hay que formarles. Las empresas, cada vez invierten más en formar a sus plantillas en habilidades para conseguir que, en función del puesto de trabajo que ocupen, potencien más unas u otras en función de lo que requiera. Esto es un valor al alza que hace que los trabajadores que reciben este tipo de formaciones noten los cambios desde el primer día. Formar en habilidades es invertir en las personas que van a saber sacar mayor partido de si mismos y va a ser reflejado directamente en un mejor desempeño de su trabajo que, a la que más beneficia, es a su organización.

Estas habilidades son muy importantes tenerlas o potenciarlas; eso sí, de nada nos sirven sino sabemos utilizarlas de forma profesional y eficiente.
Porque podemos formarnos, desarrollando estas habilidades, sin embargo, tendremos que ser nosotros los que, aplicando el sentido común, sepamos cuándo se pueden usar y por qué. A veces, las personas usan este tipo de habilidades sin saber hacerlo y esto no lo da la formación.

Debemos desarrollar todas estas habilidades, bien sea aquellas que tenemos de forma innata, así como aquellas habilidades que necesitemos aprender. Esto conllevará que llevaremos a cabo nuestro trabajo de una forma más efectiva y al mismo tiempo, nos ayudará a progresar dentro de la empresa y por qué no, nuestra vida.