El éxito y el fracaso van unidos en una misma línea. La diferencia entre conseguir uno u otro es muy pequeña. Además, la distinción es muy personal; depende como se mire, lo que para unos puede significar un fracaso, para otros es un éxito.
La subjetividad influye a la hora de definir lo que supone un éxito o fracaso en nuestras vidas. No hay que olvidar, por otro lado, que a veces el éxito es efímero sino se sabe administrar y dosificar de forma adecuada. Igualmente, los fracasos pueden ser momentáneos y algo que en el momento de su creación o puesta en marcha, pasó desapercibido, alcanza, con posterioridad, una popularidad asombrosa de la forma más inesperada.
Los compañeros éxito y fracaso van de la mano en la misma montaña rusa que hace que tan pronto podamos estar arriba de la cima disfrutando de lo bueno como abajo intentando salir del pozo del olvido.
¿Cuántos excelentes profesionales de diferentes disciplinas, a lo largo de su vida, han realizado un excelente trabajo que ha pasado sin pena ni gloria y el reconocimiento les llega con posterioridad a su muerte? Sabemos que a veces, éste llega tarde porque como todos sabemos la vida no es justa.
Desgraciadamente todos somos un producto y depende del marketing que tengamos detrás llegaremos más o menos alto. Muchas veces, a los encargados de mover la maquinaria publicitaria exitosa, no les gusta vuestro producto porque no le encaja y esto para muchos supone un fracaso. Y tras esta experiencia, deciden tirar la toalla porque se creen que su producto no es bueno.
Efectivamente, ha sido por un lado un éxito porque habéis demostrado que el que os cerró la puerta, tenía razón y eso va a conseguir que su opinión coja peso. Por otro lado, es un fracaso porque habéis demostrado no que no tengáis talento o valía para ello, sino constancia y perseverancia por lograr llegar lejos.
De elegir esa ruta, la mediocridad os va a acompañar durante toda vuestra vida, a pesar de poder tener talento, porque os importa más una puerta cerrada que continuar trabajando duramente a pesar de no llegar a la popularidad. La popularidad, aunque os lo creáis, no siempre significa éxito y, mucho menos, que se tenga talento.
A veces un “no” es un gran éxito porque, debido a eso, aprendemos una gran lección que nos ayudara a conseguir un “si” mucho más importante.
Si creemos en nosotros mismos, tenemos la fuerza y el equilibrio suficiente para no desistir a pesar de las dificultades o de la tardanza en conseguir a llegar a ser alguien en nuestra disciplina, lo alcanzaremos. Sin embargo, igual no llega cuando esperamos a pesar de ello el intentarlo habrá sido un éxito y tarde o temprano serás reconocido a pesar de no verlo cuando tu deseas.
No podemos dejar influenciarnos por los demás y tenemos que ser objetivos para poder discernir si el trabajo que hacemos es bueno o malo a pesar de no triunfar. A parte el triunfar o no va a depender de lo que entendamos por esto. Igualmente pasa lo mismo con el fracaso. Por lo tanto, júzgalo tú mismo y saca tus propias impresiones sin dejarte influenciar por las opiniones externas o cercanas que a veces son contaminantes y perjudiciales.
Hay que conseguir que muchos factores coincidan para llegar a triunfar con rapidez entre los que está la valía aunque, desgraciadamente, va en el furgón de cola de los que más influyen. Los que más influyen son factores no controlables, como la suerte. O factores poco válidos como tener contactos que nos hagan llegar al sitio que les corresponde por méritos propios a otros.
A pesar de esto ¿Estáis dispuestos a intentarlo?
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sábado, 12 de julio de 2008
¿ÉXITO O FRACASO?
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