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miércoles, 15 de octubre de 2008

LENGUAJE CORPORAL

Aunque no lo creamos, cuando no estamos hablando, seguimos comunicando más de lo que creemos con el lenguaje corporal o no verbal. Con nuestros movimientos y gestos externalizamos lo que pensamos internamente sin ser conscientes.

Obviamente, se puede llegar a controlar el lenguaje corporal a través de la práctica y desarrollando una gran fuerza mental que haga que controlemos nuestro cerebro y cuerpo, para que trabajen a la vez.

Las otras personas que nos observan tendrán que saber captar los mensajes que transmitimos inconscientemente con nuestro cuerpo. Los entrevistadores de personal, cada vez prestan más atención al lenguaje corporal que se transmite a la vez que se está comunicando verbalmente.

En más de una ocasión se afirma algo de forma verbal pero a través de vuestros gestos o movimientos se deja claro que no se está diciendo la verdad; hay contradicciones claras en lo que se dice y lo que se hace. Los entrevistadores lo captarán e incidirán en esos aspectos.

Las partes del cuerpo que más transmiten son la cara a través de los ojos y las manos.


La mirada, como se dice, es el espejo del alma y con los ojos decimos muchas cosas que hay que saber obtener mediante la observación. Cuando hablamos, transmitimos mucho con la mirada. Por ejemplo, cuando estamos hablando sobre algún tema y evitamos la mirada directa con el entrevistador suele ser porque estamos mintiendo o porque nos da miedo hablar demasiado sobre ese tema.

Al enfrentarse a una entrevista de trabajo, hay que estar seguros de uno mismo y es normal tener respeto, pero no miedo. Por ello, habrá que mirar a los ojos del entrevistador a la hora de responder a sus preguntas para demostrar estar seguro de uno mismo.

Mirar cuando hablamos hacia los lados suele ser síntoma de duda sobre lo que comentamos, que es síntoma de que la veracidad de lo que contamos no es total.
El esquivar la mirada también es síntoma de introversión e inseguridad en uno mismo.

Las manos también comunican muchas cosas. Estar constantemente tocándose las manos y los dedos es síntoma de inseguridad y nerviosismo que puede ser consecuencia de no estar diciendo la verdad. O a la vez, se puede manifestar duda. Los entrevistadores buscan candidatos seguros de si mismos que sean coherentes con lo que dicen y hacen.

Se deben controlar los nervios para evitar sudar en las manos a la hora de saludar al entrevistador y hacerlo de una forma enérgica; así recibirán la energía inicial del candidato, que siempre ayuda.

Se debe controlar el movimiento de las manos y brazos y usarlos sólo las veces que sea imprescindible. Despistar al entrevistador con movimientos de manos y brazos no es aconsejable. Eso hará que deje de prestar atención a algún mensaje verbal.

Aunque alguno no esté de acuerdo, en la entrevista, no se está interpretando ni debatiendo; el mover muchos las manos y brazos puede ser síntoma de exaltación y siempre se aconseja mostrarse calmado.

Una posición a evitar son los brazos cruzados. La lectura de esta postura es de defensa ante las preguntas del entrevistador; eso no debe de ser así porque el candidato no se ha de defender de nada. Simplemente habrá que transmitir las sensaciones adecuadas a través del relato de las cosas como realmente son.

Nada de sujetarse la cabeza con las manos; esto transmite aburrimiento al entrevistador. El candidato ha de mostrarse receptivo y transmitir en todo momento interés por lo que se está hablando.

Tampoco es recomendable cruzar las piernas o a lo sumo poner una encima de otra en forma de arco. Los brazos tienen que estar en posición relajada.

Aunque en alguna ocasión sea difícil, hay que rehuir de ticks provocados por los nervios porque despistarán al entrevistador. Con fuerza de voluntad todo se puede superar. Es cuestión de poner empeño en superarlo y poco a poco se conseguirá con un buen plan de acción.

La expresión global de la cara también debe vigilarse. Es cuestión de controlar el cuerpo y practicar las entrevistas de trabajo, haciendo simulaciones reales de las mismas en las que se formulen preguntas tipo de entrevista ayudándose de grabaciones en la medida de lo posible, para poder observarse y ver como se gestiona el lenguaje corporal al hablar, además de identificar coletillas que se usen repetidamente.

Ante determinadas preguntas de los entrevistadores, la cara del candidato transmite sorpresa, miedo, duda, cabreo, etc. y eso el entrevistador lo captará. Se ha de ser capaz de controlar la expresión general y tener siempre una expresión homogénea que no transmita nada más que tranquilidad y seguridad en uno mismo.

Ante la pregunta ¿Por qué tardaste más años en acabar la carrera? habrá que evitar la sorpresa. Los motivos serán los que sean, pero si la cara se pone roja o se queda uno desencajado, esa cara transmitirá incomodidad que estará causada por algo.

Debe de haber correspondencia entre lo que se dice en la comunicación verbal y en lo no verbal; así transmitiremos lo mismo que se piensa a nivel interno.

Cuerpo y mente han de controlarse. Diciendo la verdad o no, siempre uno se lo tendrá que creer y transmitirlo. Las mentiras, siempre terminan por saberse.
Quizás puedan ayudar a pasar la fase de la entrevista, pero luego, si el candidato no ha contado la verdad, demostrará sus verdaderas limitaciones y/o verdades.

Debéis conocer vuestro cuerpo para poderlo controlar y ser conocedores de lo que transmitís al hablar con el mismo. Por ello, es muy recomendable que dediquéis tiempo a la auto observación. A veces, somos grandes desconocedores de nosotros mismos. Lo más importante es conocerse de cara a tener claras muchas cosas. Esto es un signo de identidad que os va a diferenciar y a ayudar a ser alguien.

Nuestra personalidad se transmite en un 80% a través del lenguaje corporal y debemos de hacer llegar a la otra parte como somos y de lo que somos capaces a través de nuestros movimientos y gestos. Debéis dejaros llevar y ser capaces de transmitir lo que lleváis dentro.

Igualmente, debéis aprender a saber interpretar el lenguaje corporal de los entrevistadores ya que os darán pistas de los que piensan sobre vosotros mismos.

La comunicación corporal es una joya en bruto que hay que saber explotar y usar en vuestro propio beneficio.