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domingo, 9 de noviembre de 2008

RECICLARSE

Actualmente, vivimos en unos tiempos donde todos los profesionales tenemos que estar más activos que nunca para que los cambios producidos con el paso del tiempo en el sector empresarial no nos dejen obsoletos a nivel profesional.

La sociedad va cambiando y de la misma forma las empresas que de igual manera, va cambiando sus necesidades.

Por ello, las personas, que somos parte fundamental de las compañías, debemos estar activas y dinámicas para avanzar en la dirección necesaria para permanecer estáticas.

El hecho de tener un trabajo no tiene que significar tumbarse “a la bartola” y perder todo el interés por continuar formándose y desarrollándose profesionalmente. Siempre he dicho que el tiempo libre se tiene que aprovechar para desconectar del trabajo y disfrutar del entorno familiar y personal. Y sobre todo para hacer lo que más apetezca, que para eso es tiempo libre.

Sin embargo, con organización, da tiempo para hacer de todo en el tiempo libre. Es cuestión de aprovecharlo al máximo.

Muchos de vosotros os preguntáis ¿para que necesitamos reciclarnos? A veces nos quedamos en la situación actual y no tenemos las suficientes miras de futuro. Igual hoy no lo necesitáis pero, a corto plazo, ¿quien lo sabe? El futuro no se puede predecir. Los trabajadores del sector de la construcción podían preguntárselo hace un año pero ahora muchos de ellos están sin empleo, planteándose hacia dónde enfocar su carrera profesional. Está claro que nunca es tarde. Aunque es mejor ir haciéndolo poco a poco y no de golpe, cuando surgen las adversidades.

Nunca está de más aprender nuevas cosas. Para ello, a pesar de que vuestra profesión os apasione, debéis diversificar y aprender nuevas cosas afines con vuestro sector que os pueda abrir vuestro abanico de posibilidades en caso de necesitarlo. Así que lo primero que debéis preguntaros: ¿Qué os gustaría aprender? ¿Qué no aprenderíais nunca?

Igualmente, debéis avanzar con vuestra profesión e ir aprendiendo las cosas que van desarrollándose para estar puesto al día con las nuevas actualizaciones y herramientas que no son ni mejores ni peores sino necesarias para vuestra profesión.

Por supuesto, aunque estéis centrados en un sector, también podéis aprender cosas que no tengan nada que ver con vuestro sector y que pertenezcan a otro totalmente distinto porque os guste. A veces, se aprenden habilidades transferibles, aunque no sea conocimiento lo que la formación aporte. El aprender nunca va mal. Además la vida da muchas vueltas y poder sacar partido a esos conocimientos que aprendiste como hobby.

De lo que tenéis que ser conscientes es que tengáis la edad que tengáis, nunca es tarde para nada si se tiene verdaderas ganas de hacerlo. Muchas personas buscáis excusas como “a mi edad…”, “mis circunstancias familiares…”, “mi perfil es muy especifico…”, “¿cómo voy a ponerme a estudiar a estas alturas?” “se me dan mal los idiomas…”.

Nadie dice que vaya a ser fácil porque esto normalmente se tiene que sobrellevar y compatibilizar con muchas otras cosas del día a día. Sin embargo, todo es posible. Por eso os podéis autoconvencer con todo tipo de excusas que resulten convincentes. Aunque si uno realmente quiere saca fuerzas de donde sea poniéndose el mundo por montera y haciendo verdaderos esfuerzos por conseguir formarse o enfocarse hacia otras oportunidades profesionales.

No habrá que olvidar la fabula de la hormiga y la cigarra porque se puede trasladar a la vida de las personas. Comparándonos unos con otros. Una persona poco a poco, con mucho esfuerzo, va realizando cursos, asiste a charlas, etc.; en los tiempos libres que le quedan tras atender sus asuntos familiares y profesionales. Otra persona cercana a él prefiere vaguear sin hacer nada a destacar en su tiempo libre.

Tras el paso del tiempo y si las cosas se ponen feas, la persona que se sacrificó y esforzó por desarrollarse y cultivarse tendrá mucho más fácil sobrevivir en el difícil y exigente mundo laboral que la persona que no hizo nada por sacarse partido a si mismo porque se estaba mejor sin hacer nada en su casa.

Cada uno puede hacer lo que quiera con su tiempo libre siempre y cuando sea consciente de lo que eso puede conllevarle. Porque cuando las cosas van bien no le dais importancia, sin embargo, cuando las cosas se ponen feas, sí que os acordáis, despotricando en muchas ocasiones de las personas que tienen más fácil reorientar sus carreras porque se estuvieron preparando con anterioridad.

Si estáis en el punto cero no es tarde para arrancar. Primeramente, debéis concienciaros y creer en que todo lo que hagáis va a merecer la pena. Así que debéis preguntaros ¿Qué os gustaría hacer? ¿Hacia donde queréis enfocaros? Una vez contestadas estas preguntas, habrá que buscar todo lo que os pueda ayudar a acercaros hacia vuestra meta u objetivo.

También debéis potenciar determinadas competencias y habilidades muy demandadas por todas las empresas en los diferentes perfiles profesionales como la iniciativa, el trabajo en equipo, la creatividad, etc. Unas personas pueden tener más facilidad para ello, sin embargo, con la práctica de forma adecuada todo se puede conseguir porque nadie nace enseñado. Debéis ser responsables y exigentes con vosotros mismos.

Muchas personas demuestran constantemente que con ganas y dedicación es posible.

Debéis enfocaros hacia lo que queréis conseguir, siempre contrastando que eso tiene una salida profesional. También hemos de ser conocedores de qué sectores están en auge en la creación de empleo y qué profesiones son las más demandadas para ser conscientes de la realidad y, en función de esto, decidir hacia donde queréis enfocar vuestro futura búsqueda de empleo.

Como os abran dicho en más de una ocasión hay que arrepentirse de lo que no se intento y no de lo que se intento. Hay que arriesgarse porque por muy buenos que seáis no os van a ir a buscar a vuestras casas. Tenéis que mostraros al mundo para que conozcan vuestra valía y esto supone estar dispuestos a demostrar de lo que sois capaces en los sitios adecuados que permitan que os vean.

miércoles, 8 de octubre de 2008

¡NO, NO, NO NOS MOVERÁN!

Las personas somos muy territoriales en todos los ámbitos de la vida y cómo no, también en el ámbito laboral.

Ninguna de las cosas, sitios, etc. que ocupáis en vuestra organización os pertenecen en el sentido literal de la palabra; son propiedad de vuestra empresa que os ha cedido su uso.
Pero ni siquiera aun siendo algo que usáis desde hace años, se convierte en vuestro. Si esto estuviera claro para todos, se evitarían multitud de malentendidos.

Todos necesitamos nuestro espacio y tendemos a personalizarlo para sentirnos como en nuestra propia a casa. Eso sí, no hay que confundirse. Por mucho que se personalice el puesto de trabajo, no hay que olvidar que se está en terreno de la compañía.
Cuando alguien se acerca demasiado al puesto de trabajo, pertenencias, etc. suele crear nerviosismo, tensión o incomodidad. Hay gente muy puntillosa. El moverles “sus” cosas de sitio no suele gustarles. Se considera propiedad propia, cuando no lo es. Pero todo tiene solución. Aquello que no se quiera que se toque, se guarda en un sitio fuera del alcance del resto. Así, se evitan tentaciones.

La ubicación, disposición de mesas, o incluso el mobiliario es algo que vuestra empresa puede cambiar en cualquier momento, pese a que por alguna razón, os guste más la posición anterior. Esto generará protestas, pero hay que tener en cuenta que todo aquello que sea privado, cambiará también con vosotros. Lo único que cambia es la ubicación. Tarde o temprano el nuevo espacio será normal, os habituareis a él, olvidando el anterior.

En todas las compañías se producen verdaderos problemas a la hora de mudarse a unas nuevas instalaciones porque toca el dilema de colocar a todo el mundo. Y se haga lo que se haga, nunca va a estar todo el mundo contento; protestar es lo que más os gusta a todos.

Las mudanzas no son fáciles. Suele ser normal aprovechar para unificar los departamentos en un mismo sitio, solventando las improvisaciones que las viejas instalaciones habían obligado y que habían supuesto la dispersión de los compañeros de un mismo departamento. También supone que se unan personas que hasta ahora no se llevaban bien. Pero es algo que tendrán que solventar, para evitar que la convivencia sea nefasta para todos.
Si estáis al frente de estos movimientos, tendréis que estar preparados a las críticas.

Pero hay que tener en cuenta que todos los argumentos que os comuniquen no tendrán mucho valor. Simplemente habrá que tener en cuenta que se mantengan o mejoren los aspectos ergonómicos y ambientales para que los nuevos puestos estén colocados adecuadamente.

lunes, 1 de septiembre de 2008

“¡BAH! YA LO LIMPIARÁ LA DE LA LIMPIEZA”

Nadie va a discutir que la flexibilidad y la adaptación de la empresa a las nuevas circunstancias y necesidades de los trabajadores sea algo muy necesario para avanzar por el camino adecuado. Sin embargo, hay en otras muchas cosas en las que vamos cada vez a peor, sin ver por ningún lado intención de cambiar.

Los trabajadores y los empresarios tienen una serie de derechos y obligaciones que han de cumplir. Aunque, como pasa siempre, las obligaciones se olvidan o ignorar muy fácilmente pero nunca renunciando a los derechos.

Hoy quiero hablar de la desidia existente entre ciertos trabajadores a la hora de cuidar las instalaciones, mobiliario, enseres, etc. de vuestras organizaciones. Muchos decís “como no es nuestro, qué más da” o “como nosotros ya lo hemos usado, me da igual como se lo encuentren los demás”. Opiniones, desgraciadamente muy usuales, poco solidarias, bastante egoístas y para nada, del agrado de la empresa.

Empezare por los baños de las oficinas. Todas las empresas disponen de un servicio de limpieza encargado de limpiarlos, normalmente, todos los días. Aun así, hay trabajadores que usan los baños demostrando ser verdaderos marranos; cuando se termina de hacer uso de ellos, hay que dejarlos como los encontrasteis, usando la escobilla si fuera necesario y nunca olvidando el activar la cadena. No están ahí de adorno. De la misma forma que vosotros queréis llegar a los mismos y poderlos usar, el resto, también. Regla básica de convivencia.

Aun nos encontramos “personajillos” que eluden dejarlos limpios porque dicen que “para eso esta el personal de la limpieza”.

Otro capítulo, digno de mención, es el uso que hacéis de las instalaciones comunes de la empresa, como el comedor de empresa. Se nota que os preocupáis mucho por los compañeros que tengan que usarlo después de vosotros. Es de sentido común dejar lo que usamos en el mismo estado en el que nos lo encontramos para que los demás puedan usarlo. Desafortunadamente, no pasa.

Normalmente, las mesas nos las encontraremos llenas de migas y manchas. Así pues, tendremos que empezar por limpiar la mesa, cuando esto lo tendrían que haber hecho las personas que habían hecho uso de esas mesas anteriormente.

Caso semejante el de los contenedores de papel de la fotocopiadora, con sus bandejas de papel, etc. No se vacían o llenan por arte de magia. Tenemos que colaborar todos para el buen funcionamiento de todos estos elementos comunes. Nadie tiene obligación de estar al tanto de estas cosas y tenemos que ser todos conscientes de ello. Para evitar suspicacias, lo mejor es establecer turnos para que sean labores que vayan rotando ya que sino siempre lo hacen los mismos. No hay ningún departamento encargado de esto y estas labores son mucho más sencillas de hacer que otras muchas de vuestro trabajo; solo hacen falta voluntad y ganas de querer hacerlo.

Pero la falta de compañerismo se extiendo a más áreas: los coches de empresa, que usan diferentes trabajadores para viajes de empresa. Bueno pues en más de una ocasión, nos encontramos los coches hechos una porquería; nadie se acordó de limpiarlo. Siempre habrá alguien que se pregunte: ¿Quién es el responsable de hacerlo? Pues las personas que los usáis, digo yo. Si cuando habéis terminado su uso, está el depósito de la gasolina vacío, deberíais llenarlo para que el siguiente usuario lo encuentre lleno. Lo mismo cuando está sucio o tiene algún otro depósito vacío; este tipo de cosas no se hacen solas. ¿Por qué ocurre esto? No vale la excusa de que tenéis que pagarlo de vuestro bolsillo porque todo esto está contemplado como gasto de empresa y es la empresa la que asume el cargo. Que pasa si por vuestra desidia alguien de vuestra empresa sufre un percance por no estar el coche en las condiciones óptimas de uso por la falta de cuidado de vosotros sus usuarios.

Pero no acaba ahí el egoísmo de ciertas personas: normalmente ocurre que si se es el que ocasiona esta situación, lo veis de lo más normal, ahora, si sois la víctima, ponéis el grito en el cielo. Ahí, os están dando la misma medicina y… ¿a que no sabe bueno?

También son frecuentes los curiosos “robos” de ordenadores de empresa… que desaparecen de las formas más increíbles… “Estaba en mi habitación después de cenar terminando el informe X. Me fui al servicio… y al salir… ya no estaba”. ¡Venga ya!

Podría continuar contando casos y casos en relación con esto que se viven a diario en todas las organizaciones.

No olvidéis que se os puede amonestar por el mal uso del material de empresa, siempre y cuando haya mala fe por vuestra parte. A parte de que se os podría descontar de vuestro salario el coste de la reparación o el importe de otro nuevo.

Está claro que el material de empresa se puede romper o estropear a pesar de usarlo adecuadamente. Sin embargo, tengo que comentar que en más de una ocasión hay poco cuidado a la hora de usarlo y si se rompe se suele pensar que “como no es mío, no pasa nada”. Sí que pasa, porque es propiedad de vuestra empresa y va a tener que destinar otra partida de dinero para comprar más material. Esto supone coste de empresa y si conseguimos ahorrar en este tipo de costes, estas partidas de dinero se podrían destinar a otras cosas que suelen ser demandadas.

Si hemos hablado de las desapariciones misteriosas de ordenadores, no son menos misteriosas las reposiciones del pequeño material de oficina. Los bolígrafos, rotuladores y otro tipo de material de las empresas, termina en casa de sus empleados, que disponen de un verdadero arsenal de material. Si lo necesitáis para vuestro uso particular, os lo compráis. Porque esto es hurtar, a pesar de que su importe sea pequeño. Vamos, que no tiene justificación a pesar de que se le busque.

Para cuidar el material y mobiliario de la organización no es necesaria una formación específica. Es cuestión de ser responsables y cuidadosos en su uso. A parte de usar el sentido común y la educación básica que se tiene que aplicar, pensando también en los demás.


En resumen, todo este tipo de mal uso de elementos de empresa tiene que cambiar. No se puede tolerar que unos sufran el egoísmo de otros. Al fin y al cabo, tan culpables es el que lo hace como el que lo permite. De nada servirá que esto esté contemplado en los procedimientos de las compañías si nadie se acuerda de cumplirlo y exigirlo con rigor.

Más hacer y menos decir que hay que hacer.