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miércoles, 11 de noviembre de 2009

“TIERRA TRÁGAME”

Siempre hay multitud de artículos en los que se habla de los errores y faltas de compostura de los candidatos en las entrevistas de trabajo.

Sin embargo, se pasa por alto o se le da menos importancia a las meteduras de pata y el no saber comportarse de los entrevistadores; parece que como ellos ofrecen el puesto de trabajo y deciden qué candidato es el elegido, hay que pasarles por alto todo.

No sería la primera vez que un candidato acude a la entrevista vestido de forma adecuada, con su traje y corbata y el entrevistador aparece bastante informal con un vaquero, polo de vestir y barba de un par de días. También depende del estilo de la organización aunque siempre soy partidario de una imagen formal, al menos en la primera entrevista. La formalidad, es cierto que no ha de reducirse a traje y corbata. Cada sector podrá tener una imagen más o menos relajada. Pero lo que está claro es que el entrevistador tiene que pasar desapercibido y no dar la nota.

¿Que pasaría si un entrevistador no puede evitarlo y en el transcurso de una entrevista le entra la risa por algo que dice el candidato, por sus pintas, por su forma de comportarse, etc.? Obviamente esto es intolerable aunque los entrevistadores antes que nada somos personas y podemos vernos superados por algo y darnos un ataque de risa. En caso de que ocurra esto no se debe ignorar sino que debemos pedir disculpas inmediatamente y cortarlo de raíz haciendo una pausa si fuese preciso para volver a tener la situación bajo control. La verdad que en esa situación uno dice “tierra trágame” porque es algo violento y uno no sabe como reaccionaria el candidato que, además, tendría toda la razón para pedir una explicación. Porque vosotros ¿qué haríais como entrevistadores si en medio de una entrevista una candidato se poner a reír a carcajada limpia? O si por el contrario ¿sois entrevistadores y no podéis aguantaros la risa en una entrevista?

Pongamos otro ejemplo. También se dan casos en los que tenemos al entrevistador adicto a su teléfono móvil al que no le da tregua ni en las entrevistas de trabajo y no tiene inconveniente en cogerlo en medio de una. Indudablemente, hay urgencias, pero al estar en entrevistas, es aconsejable apagar el móvil o no llevárselo. De la misma forma que no nos gusta que el candidato responda en medio de la entrevista, tenemos que actuar de la misma forma. Todos aquellos que nos llamen, deberían saber, de antemano, que estaremos en una jornada de entrevistas donde no se nos puede molestar.

Si seguimos con los modelos a no seguir, nos encontramos que no todas las empresas tienen disponible un espacio donde poder hacer una entrevista. Irremediablemente, se tiene que hacer en el despacho. Hay entrevistadores que han construido de forma artesanal e improvisada varios rascacielos de papeles que impiden ver su cabeza y es una situación esperpéntica. Si no existe esa sala de reuniones, es preferible organizarse el despacho antes de mostrar una mala imagen de empresa.

Otro ejemplo que me encanta es el de los entrevistadores a los que les encanta hacer monólogos en las entrevistas, en las que sólo hablan ellos de todo lo que uno se pueda imaginar, sin centrarse en preguntar cosas relevantes al candidato que tienen delante en ese momento. Estos son los entrevistadores que dicen que ellos, nada más ver al candidato, ya saben si encaja o no para el puesto. Viva la humildad y el sentido común.

¿Qué situaciones puedes aportar curiosas de los entrevistadores?

lunes, 9 de noviembre de 2009

“PARA TI ES MUY FÁCIL DECIRLO”

Habitualmente, todos conocemos a muchas personas que se encuentran estancadas en su carrera profesional y sufren en silencio, o no, la amargura que eso produce por permanecer inmóviles sin hacer nada para que eso cambie.

Su entorno cercano, bien sean familiares, amigos o compañeros de trabajo sufren las “lamentaciones” y cambios de humor que suelen tener, sin que estos sean culpables de su situación.

Lo que sí que le proponen es tomar alguna decisión que le permita cambiar y salir de esa situación negativa en la que vive. El trabajador amargado suele admitir que tienen razón, pero siempre encuentra alguna excusa para no hacer frente a la realidad diciendo frases del tipo de “para ti es muy fácil decirlo” “tu no sabes cuál es mi situación” “lo hago por mi familia” “ahora no puedo plantearme un cambio”, entre otras.

Y el problema real es que tienen miedo al cambio porque es desconocido y prefieren seguir igual, por mucho malestar y pesar que tengan. Esta postura es respetable, pero ¿a dónde les conduce? A un callejón sin salida cada vez más hondo e insoportable.

Si estáis estancados en un puesto inferior a vuestras posibilidades, porque no llega el ascenso prometido, porque la carrera profesional marcada es irreal, porque vuestro responsable os anula, porque no se os tiene en cuenta, etc. debéis de plantearos qué habéis hecho para intentar cambiarlo. Además, también tendréis que ser conscientes del grado de responsabilidad que tenéis en esa situación. Siempre viene bien ponerse en el lugar de la otra parte para poder pensar con más perspectiva.

En estos casos, tras hacer este examen de conciencia y tener las conclusiones contrastadas y meditadas con alguien objetivo, es conveniente planteárselo abiertamente al responsable para poder ver qué alternativas hay y como se puede encontrar una solución. Que la otra parte ignora y no tenga interés en cambiar la situación no tiene que ser una barrera. Al menos hay que intentarlo. Si se comportan de una forma indiferente, estarán dejando muy claro cómo valoran vuestro talento.

Será el momento de buscar otro trabajo donde se pueda uno sentir realizado y donde se preocupen por el desarrollo profesional. Eso sí, será conveniente, al menos, intentarle buscar una solución porque eso demuestra profesionalidad y responsabilidad, pese a la respuesta de los responsables.

Esta claro que si ir a trabajar es un tormento diario, hay que poner todas las alarmas en marcha ya que algo no va bien. No conviene residir en una situación negativa durante un tiempo prolongado. Habrá que preguntarse: ¿Por qué me cuesta ir a trabajar? Y ¿Cómo puedo solucionarlo?

La solución menos adecuada es dejarlo correr y pensar que este tipo de comportamientos se pasarán con el tiempo porque, al final, remiten con más fuerza, produciendo graves secuelas en los protagonistas que los sufren.

Así que ya va siendo hora de tomar actitudes activas para cambiar lo que nos gusta o molesta en lo profesional. ¿A qué esperáis?

miércoles, 21 de octubre de 2009

¿ES NECESARIO QUE OS CAIGAN BIEN TODOS LOS COMPAÑEROS DE TRABAJO?

Hay una religión india, que promulga el no hacer mal a nadie, ni seres vivos, ni animales, ni plantas... Tampoco permite tener malos pensamientos hacia las personas. Pero en nuestra cultura, la verdad es muy diferente. Esa idílica imagen que se dan, en la que todo es bonito y maravilloso en el ámbito laboral cuando no lo es, no es más que una fachada que hace que nos mostremos políticamente correctos al guardar las apariencias.

Hace unos días, leía un interesante artículo titulado “
Todos detestamos a alguien en el trabajo” y en el post de hoy, quería dejar mis puntos de vista sobre este tema que parece tabú.

Las personas somos seres sociales que necesitamos estar en contacto los unos con los otros y no olvidemos que el trato constante hace que surjan roces y fricciones que, si no se saben resolver a tiempo, producen rencillas insalvables.

Cada persona es de una forma diferente y eso no se puede cambiar. Además, los compañeros de trabajo no se pueden elegir por lo que provoca siempre algún que otro choque frontal.

¿Es licito detestar a una persona de tu entorno de trabajo? Personalmente, mientras la cosa no vaya a mayores, no pasa nada por reconocerlo abiertamente porque a veces el problema está en vosotros y vuestras percepciones. Una vez aceptado el tema, hay que plantearse el por qué detestáis u odiáis a esas personas. Los motivos pueden ser de lo más diversos:
por que los veis como una competencia en vuestro trabajo, por como actúan, por como dicen las cosas, por como os tratan, etc.

De cara a la galería, guardáis las apariencias y más cuando no os toca aguantarlos en el trabajo directamente, aunque a veces el choque es inevitable y surgen las confrontaciones no sanas. Se está predispuesto a la bronca por la aversión que os produce esa persona. En algunas ocasiones esa no tolerancia suele ser mutua por ambas partes porque las cosas se perciben. Otras veces es sólo de una parte por las primeras impresiones, sin dar una oportunidad a la otra persona para conocerla más en detalle. Incluso, puede darse el caso de que en ocasiones, sea una persona nueva y se odiase a su predecesor, por lo que ese mal estar, se extiende al nuevo, sin razón. También suele haber personas que se dedican a malmeter entre los compañeros.

Tiene que quedar claro que todos los compañeros de trabajo no tienen por qué compartir vuestro punto de vista negativo respecto a esa persona que no soportáis. Y eso hace que a veces algunos de vosotros pretendáis viciar a los demás. También puede ser que lo piensen y no lo digan porque es una opinión personal que no tienen que compartir.
Al fin y al cabo, hay que convivir con esa persona en el ámbito laboral.

Pero el odio hacia una persona, no tiene por qué ser publicado a bombo y platillo.
Hay que tener mucho cuidado a quien comentáis vuestros odios personales hacia otros porque a veces lo usarán en vuestra contra.

Muchas personas recomiendan que si se tiene una aversión hacia una persona la mejor es comentarlo para intentar solucionarlo con ella. Aunque sí que puede ser correcto en algunas ocasiones, en otras, personalmente, no lo tengo tan claro. Ese odio, suele ser más algo subjetivo y puede que plantearlo, suponga una complicación.

No pasa nada con asumir que no se congenia con una persona del entorno laboral. Sin embargo, si hay que trabajar en ocasiones con ella, será necesario asumirlo y aceptarlo para que no se note esa no tolerancia hacia su persona. No es bueno residir en el odio. Así que si no tiene solución, hay que admitirlo y evitar el contacto al máximo, para poder seguir adelante con el trabajo y que ese odio no influya al rendimiento.

Hay muchos gurús del trato humano que dicen que todos los problemas hay que hablarlos y que no se debe criticar a nadie a la cara. Y yo les pregunto ¿Ellos nunca han “puesto a caldo” a alguien a la espalda?

Otros, son de la opinión de que hay que decir lo que se piensa de los demás. Creo que es bueno, pero siempre con respeto. Nada se obtiene con decirle a otra persona que es un tal o cual y que no lo soportas. Las criticas destructivas no son buenas para el bienestar de uno mismo, así que si se opta por esta forma de comportamiento, habrá que transformarlas en constructivas.

Así que no hay que darles más vueltas al tema y aceptar las cosas como son. De todas formas, ¿Es necesario que os caigan bien todos los compañeros de trabajo? ¿Se pueden considerar amigos a los compañeros de trabajo?

Esta claro que habrá opiniones de todo tipo
aunque a veces lo más prudente es no mezclar demasiado las diversas facetas de nuestras vidas aunque irremediablemente están interrelacionadas en algún aspecto.

Y por acabar os lanzo una pregunta ¿Quién en alguna ocasión no ha sido políticamente correcto?

lunes, 28 de septiembre de 2009

CASO PRÁCTICO 3: CLIMA LABORAL

Una empresa de servicios, con grandes problemas internos generados por un elevado nivel de rotación en puestos de nivel bajo y medio decide investigar qué pasa. El departamento de recursos humanos propone a la dirección de la empresa realizar una encuesta de clima laboral para averiguar qué aspectos preocupan a los trabajadores que hacen que se marchen para así intentarle dar solución. Los niveles de rotación están muy por encima de las empresas de la competencia.

La dirección, a priori, les da margen total para poder realizarlo y presentarles el informe lo antes posible. Se decide que las variables a medir van a
ser las condiciones laborales, ambiente laboral y desarrollo profesional con bastantes subvariables en cada uno de estos apartados.

Se realiza, en primer lugar, una concienzuda labor de comunicación desde el departamento de personal para explicar qué se pretende hacer con esta encuesta y qué se hará con los resultados.
Se informa a todos los trabajadores que los resultados globales se harán públicos a todos y que se informará qué acciones son las que se van a acometer por la dirección de forma urgente de entre las que se vean que son mejorables.

Los trabajadores deciden participar, rellenando unas encuestas anónimas y teniendo una pequeña entrevista con los miembros de recursos humanos para que puedan matizar preguntas que creen que son importantes.
Por supuesto, está garantizada la confidencialidad para evitar suspicacias de cualquier tipo. Consiguen que participe el 99% del personal en plantilla.

Tras la recogida de datos se pasa el informe a dirección y sale a la luz que los motivos principales por los que los trabajadores abandonan la compañía son por posibilidades de desarrollo profesional, tema económico, porque consideran que sus salarios están muy por debajo del sector, comunicación interna muy caótica y escasa motivación por la desidia de la dirección hacia su papel en la compañía.

Recursos humanos presenta este informe a dirección y ésta se enfada al ver los resultados y le comenta a recursos humanos que no piensan cambiar nada y que al que no le guste ya sabe donde esta la puerta. Por supuesto, los resultados globales nunca se hicieron públicos por expresa orden de la cúpula directiva. El departamento de recursos humanos quedó desacreditado y el ambiente aun empeoró entre los trabajadores además de no mejorar la tendencia de rotación dentro de la empresa.

Las preguntas que os dejo para resolver son ¿Qué fallo aquí? ¿Tiene solución esta situación en una organización? ¿Qué parte de la encuesta de clima laboral no se hizo bien? ¿Cómo actúa recursos humanos aquí? Y ¿Por qué la dirección no pretende cambiar nada?

lunes, 13 de julio de 2009

¿TRABAJO O REALITY SHOW?

Hace ya unas cuantas semanas, leí en prensa que la cadena de televisión Fox está preparando, a pasos agigantados, un reality show para la pequeña pantalla, titulado Someone's gotta go (Alguien se tiene que ir), para el cual, aun no está prevista la fecha de comienzo. La idea de este concurso es: empleados de empresas reales que pasan por apuros económicos tendrán que decidir cada semana qué trabajador es despedido por ellos tras recibir del jefe (único intocable) la información referente al salario que cobra cada uno de ellos, evaluaciones del desempeño y toda la información relevante de índole laboral de cada uno de los trabajadores. Con toda esta información, tendrán que consensuar una decisión con el razonamiento que a ellos les parezca, es decir, todo vale.

El programa es idea de Fox y la cadena tiene los derechos para Estados Unidos, pero ha encargado la producción a Endemol, la compañía holandesa que lanzó el programa Gran Hermano, así que, tarde o temprano, tendremos que “sufrirlo” en España.

Por supuesto, este tipo de programas tratan temas de actualidad aunque con el único fin de hacer negocio de la desesperación que sufren millones de ciudadanos anónimos en todo el mundo que han perdido su puesto de trabajo o tienen posibilidad de hacerlo.

Si pensábamos que habíamos visto todo ya en el mundo de la televisión, parece que no.. Los seres humanos somos morbosos y cotillas por naturaleza, por lo que no será descabellado asegurar que alcanzará cotas de audiencia increíbles, ojala me equivoque.

Obviamente, cuando las empresas pasan por situaciones económicas adversas se deben reducir costes, intentando por todos los medios que el despido de trabajadores sea la última consecuencia. Sin embargo, este programa ya da por hecho que la única opción es despedir a trabajadores y no intentar ajustar costes por otro lado, ahorrando en viajes, gastos varios, reubicando al personal, etc. ¿Quién será el ganador? ¿Cuándo terminará el concurso? Esto aun no ha transcendido y espero que tengamos suerte y que este concurso al final no vea la luz.

Esto es jugar con algo muy serio y delicado porque la imparcialidad e injusticia primará en la toma de decisiones de qué trabajador deberá abandonar la empresa cada semana; los complots y zancadillas estarán servidos y veremos como cada trabajador saca lo peor de si mismo, haciendo que semana tras semana trabajadores rentables y con un desempeño magnífico sean despedidos por otros que trabajan menos y que son más prescindibles; podríamos afirmar que el programa dejará patente si los menos trabajadores, pero buenos estrategas, serán los que puedan garantizar el futuro de la empresa. Al fin y al cabo, el fin del concurso es reducir costes de personal de forma arbitraria y no sabiendo qué personas son prescindibles para quedarnos con las personas que van a garantizar el futuro y supervivencia gracias a su valía y trabajo. ¿Serán las empresas con grandes hermanos encubiertos?

Pero si además, mezclamos al público en la toma de decisiones, me temo que permanecerán los más vividores y vagos que hagan entretener a las personas, olvidando que se debe valorar el trabajo que aporta cada trabajador y prescindir de los que menos aportan, independientemente de lo que cobren.

Por supuesto, el jefe es intocable, aunque sí que se verá expuesto a las críticas y frustraciones de sus empleados, que podrán manifestarle sus quejas por las injusticias de las decisiones.

Igualmente, se vulnera por todos los sitios, la confidencialidad de datos personales y profesionales de cada trabajador que sólo incumben a cada trabajador y al departamento de recursos humanos, encargados de gestionar esos datos. Así que los trabajadores os podréis negar a participar en esta pantomima que no tiene ni pies ni cabeza, sin embargo, la cadena de televisión organizadora “untará” bastante bien de dinero a las empresas participantes y a sus trabajadores para que acepten participar en este show que vulnera muchas libertades y que supone ir hacia atrás.

¿No sería mejor que hiciesen un programa de televisión que incentivase la creación de nuevas empresas innovadoras que generen puestos de trabajo? Pero claro se me olvidaba que esto no da tanto dinero porque el fin de estas productoras no es ayudar a las personas que no tienen trabajo a encontrarlo sino a ganar dinero a costa de ellos. Así que las personas que están sin trabajo o que tienen grandes posibilidades de hacerlo tienen que boicotear este tipo de programas en defensa de su dignidad.

¿Qué os parece esto?

lunes, 22 de junio de 2009

¿HACEMOS BIEN LAS REUNIONES?

Es muy habitual en el ámbito laboral oír decir a muchos compañeros “no tengo tiempo” “el día no tiene suficientes horas para todas las tareas que debo realizar”; sin embargo olvidan que al organizarnos, planificarnos y priorizar las tareas, se puede llegar a todo.

El tiempo es oro aunque no lo parezca y, como decía Séneca, “nuestro tiempo, en parte nos lo roban, en parte nos lo quitan y el que nos queda los perdemos sin darnos cuenta”.

Muchas veces se nos pasa la jornada laboral sin saber muy bien cómo ha pasado porque hicimos muchas cosas pero no las más prioritarias para nuestro trabajo porque te robaron tu tiempo o mejor diría yo que te lo dejaste robar.

Uno de los ladrones de tiempo más perniciosos son las reuniones de trabajo. Siempre he dicho que son la forma más “eficiente” de perder tiempo y dinero para las organizaciones. Suelen ser muchas, largas e inútiles. Debemos saber para qué nos reunimos teniendo un objetivo claro. Mark Twain dijo: “cuando hemos perdido de vista definitivamente nuestro objetivo es entonces cuando redoblamos nuestro esfuerzo”. Dedicamos el doble de tiempo cuando no tenemos claro qué hacer, debemos focalizarnos hacia las metas que previamente hemos identificado.

REUNIONES QUE NO DEBERÍAN LLEVARSE A CABO:

1. LAS REUNIONES “MISTERIOSAS” o sin orden del día: son totalmente improvisadas, en las que uno no sabe si se hablará de los resultados económicos, de la enésima victoria de Nadal, de la interminable crisis o de qué. En el momento de comenzar se lanza el tema elegido que coge a los asistentes por sorpresa, sin datos, sin información... que conllevará una segunda reunión, donde cada uno de los integrantes podrá defender su área. También se habla y habla sin dirección alguna y aunque se traten los temas que el organizador de la misma tuviera en su cabeza, se tarda en llegar a esos temas o simplemente, hace que la reunión sea interminable.

2. LAS REUNIONES “HASTA CUANDO SEA”. Son reuniones sin hora de finalización y son peores que una maratón non-stop de películas pastelonas. No puede ser que duren tanto porque no se está resolviendo el fin del mundo. Debemos aprender a resumir e intentar ser breves. Tampoco es aceptable una subespecie. LAS REUNIONES “AHORA VOY” o “EMPEZAD SIN MÍ”. Suele pasar que quien convoca la reunión no acude a la hora, o deja a sus invitados que empiecen sin él... ¿De qué querrá que se hable si quien la convoca no está? Hay que ser metódicos e intentar, por todos los medios, seguir el horario establecido en el orden del día. Cada tema debe tener su espacio de tiempo y evitar por todos los medios saltar de tema en tema sin orden lógico. Este tipo de reuniones consiguen que sus asistentes se descentren, o saquen a relucir las diferencias con otros compañeros/departamentos, sin venir al caso.

3. LAS REUNIONES “PER TUTTI”. Las reuniones con miles de asistentes que parecen más una quedada de antiguos alumnos del colegio o de la universidad de tu promoción porque hay algunos que no sabes quienes son y te preguntas a ti mismo ¿estos trabajan aquí? A las reuniones deben asistir las personas estrictamente necesarias porque a mayor número de personas se duplica el tiempo de la reunión para no llegar a nada. Hay personas en las empresas que les encanta coleccionar su asistencia a reuniones porque así pasan el rato. Cuantas veces os habéis planteado la pregunta ¿son necesarios todos los que están en la reunión? Incluso... ¿Y a mí, para qué me han convocado, si esto no va conmigo?

4. LAS REUNIONES “ME COMPROMETO A... NO HACER NADA”. Se suele llegar a acuerdos o reparto de tareas con muchas ganas en la misma reunión, pero a los días, todo el mundo se olvida de lo pactado y de las tareas que tienen que hacer porque, al final, nadie lo va a controlar. Eso sí, igual en un mes la reunión vuelve a convocarse, para hablar de lo mismo y comprometerse a... hacer nada.

5. LAS REUNIONES “BATALLA CAMPAL”. Como ya he comentado en el punto uno, las reuniones sin agenda suelen terminar en reproches interdepartamentales o entre compañeros. La cuestión es buscar culpables que no sean uno mismo. Sólo se escuchan excusas baratas y argumentos que vuelven hacia atrás en vez de avanzar. No podemos llevar las reuniones a lo personal porque, naturalmente, cada uno defenderá su postura. Una reunión de este tipo no es como la camorra aunque a veces lo parece y más de uno si pudiese………

6. LAS REUNIONES “OTELO”. Se trata de una reunión monólogo donde suele haber más gente, sin embargo, hay determinadas personas que toman la palabra y ya no la sueltan, hablando y hablando, sin dejar meter baza e incluso, contradiciéndose. Estas personas se equivocaron de carrera y deberían plantearse la faceta teatral para ir de gira.

7. LAS REUNIONES “SÍ, SÍ, QUÉ BONITO ES TODO”: Quizás sean las más peligrosas, pues demuestran la gran hipocresía que existe dentro de las empresas. Todos los asistentes parecen estar de acuerdo con todo lo debatido, pero tras abandonar la reunión les falta tiempo para empezar a despotricar: “¡Fíjate lo que me han hecho! O ¡no me han dejado hablar!... El momento para haber protestado y defendido la postura propia era antes. Nuestro sabio refranero español ya lo dice claro: “habla ahora o calla para siempre”.

8. LAS REUNIONES “AL FINAL DEL HORARIO LABORAL”.Todos tenemos muchas cosas que hacer. Pero si la jornada termina a las 6, no es lógico poner una reunión a las 6. Los asistentes llevan todo el día trabajando por lo que el nivel de atención bajará. Si además, sumamos esta a una reunión “misteriosa”, “hasta cuando sea” y “empezad sin mí”, “per tutti” “batalla campal” “Otelo”... puede llevar a una catástrofe.

Podríamos continuar con más y más tipos, haciendo una lista interminable. Pero me quedo con estos 8 tipos, como pincelada anecdótica. Quiero mostrar con todo esto que las reuniones tienen que ser provechosas para todos, centrándose en los temas a tratar, con la preparación suficiente, el tiempo controlado y los asistentes necesarios. Sólo así, tendremos reuniones eficaces.

¿Qué otro tipo de reunión pérdida de tiempo añadiríais vosotros?