sábado, 13 de diciembre de 2008

PASIVIDAD

Hace poco leía un post muy interesante en el Blog de Pedro Robledo que me hizo pensar y reflexionar sobre la pasividad del ser humano ante las necesidades del prójimo.

Hoy en día, todo son prisas, nervios y stress. El ritmo de vida es más que intenso y parece que nos falta tiempo para todo, olvidando a veces lo que realmente es importante.

Este ritmo que nos marcamos nos hace ir cada vez más “a nuestro aire” y olvidarnos de los demás, pensando sólo en nosotros mismos, deshumanizándonos totalmente, dándonos igual las demás personas de nuestro alrededor a pesar de tener poco o ningún trato con ellas.

Hoy, la gente vive en tensión y salta a la mínima a pesar de no tener motivo para hacerlo. No tenemos sentido del humor ni paciencia para aguantar las cosas que cada día nos deparan nuestras vidas.

Vamos en el coche y a la mínima despotricamos por todo, ¡fíjate se puso el semáforo en rojo!, ¡cuánto tarda en cambiar!, ¡el "maula" ese no hace más que cambiarse de carril!, pitamos a la mínima o simplemente, como un acto reflejo, nos ponemos a insultar al conductor de al lado, de delante o de atrás por cosas que en realidad no tienen importancia. Digo yo ¿qué sacamos con ello?

Pues desde mi punto de vista, nada. Nos ponemos de mal genio y no sacamos nada positivo. A veces, saltamos ante las situaciones indebidas porque nos hemos estado aguantando internamente y, por no canalizar nuestras emociones del modo correcto, explotamos cuando ya no podemos más, independientemente del momento, lugar y persona con la que estemos.

Habitualmente, nos mostramos impasibles ante cosas intolerables en otros tiempos. Muchas veces, todos estamos en la fila del supermercado con el carro hasta arriba y vemos detrás nuestro una persona que lleva un par de cosas y no le dejamos pasar, simplemente, porque estamos nosotros antes. Hay que ser humanos y condescendientes con los demás. ¿Que más da dejarle pasar cuando se puede evitar la espera?

En otras ocasiones, la situación es la inversa y nadie os dejó pasar. No debemos caer en la tentación de comportarnos como todos los demás. Que lo haga el resto no quiere decir que sea lo correcto. Algo parecido pasa en el autobús o el metro, con los asientos preferentes para determinados colectivos (ancianos, mujeres embarazadas, etc.). Vemos a alguien que realmente necesita sentarse y nadie le cede el asiento. Es una cuestión de educación básica y de humanidad. Por supuesto, esto que comento se puede trasladar a muchas situaciones cotidianas.

Incluso nosotros mismos educamos a nuestros hijos bajo estas normas sociales, cuando podríamos enseñarles lo que nosotros creemos que es lo correcto.
Esto no es cuestión de falta de tiempo o de prisa; es cuestión de que todos estamos muy preocupados por nosotros mismos y no queremos problemas. Es muy triste que la gran mayoría de las personas vea todos los días situaciones injustas y no haga nada. Diciendo para autoconvencerse, que ese no es nuestro problema o que no podemos hacer nada. ¿Lo hemos intentado?

Os puedo asegurar que todos podemos cambiarlo; es cuestión de querer hacerlo.


Debemos disfrutar de la vida y aprovechar todos los días al máximo, prestando atención a todo lo que está a nuestro alrededor, sobre todo a lo que tiene que ver con las relaciones humanas.

Somos personas, no lo olvidemos y nos tenemos que ayudar los unos a los otros, no sólo en las cosas graves de la vida, sino también en las pequeñas cosas que son básicas y necesarias para que la convivencia sea cordial.

El ser humano es capaz de sacar lo peor de si mismo como hemos visto a lo largo de los siglos, sin pasar por alto los tiempos actuales. Tenemos que ayudar en lo que podamos a los demás. A veces para ayudar no hace falta más que mirar a tu lado y veras miles de situaciones en las que podéis mostrar la persona que lleváis dentro.

La pasividad es muy negativa porque nos hace olvidar de que tenemos que estar en acción, sabiendo reaccionar de la forma correcta ante cada situación, independientemente de que no lo hagan los demás o de que estos nos miren mal por ello.

Lo que realmente os tiene que importar es lo que hagáis o debáis hacer vosotros y no lo demás. Porque desgraciadamente tú no eres los demás. Hacer lo correcto sólo depende de vosotros mismos.

Está claro que uno solo no puede cambiar las cosas, sin embargo, con el tiempo conseguiremos que esta minoría se vaya aumentando y consigamos que la humanidad reaccione
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4 comentarios:

José Miguel Bolívar dijo...

Me ha gustado mucho tu post. Me quedo con un par de frases. "Debemos disfrutar de la vida y aprovechar todos los días de nuestra vida..." y "Lo que realmente os tiene que importar es lo que hagáis o debáis hacer vosotros y no lo demás".

JM

Juan Martínez de Salinas dijo...

Hola JM,

Me alegro que te guste este post. La verdad es que muchas veces damos demasiada importancia a lo que hacen los demás sin darnos cuenta que lo importante es lo que hagamos nosotros mismos. El que dirán nos mata muchas veces y la verdad que esto nos tiene que dar igual.

Saludos,

Gorka Murcia dijo...

Hola Juan,

Interesante Reflexion la que planteas aplicada al mundo de los RRHH. Al final esto es una cuestion de "Actitud" si tu cambias tu actitud transmites ese "posible cambio" en los demas.
Es claro que la mejor forma de cambiar tu realidad en el trabajo es cambiar tu mismo. Haz la prueba: Saluda a todas las personas que te encuentres el lunes por la mañana, dedicales una sonrisa y 1 minuto preguntando sobre cualquier tema que consideres relevante para ell@s... observa las respuestas a las 6 de la tarde.

Saludos
Gorka

Juan Martínez de Salinas dijo...

Hola Gorka,

En efecto, es una cuestión de actitud ante todo. Si nosotros cambiamos la misma podemos hacer ver a los demás cual es la adecuada para que sigan el ejemplo aunque desgraciadamente no es tan fácil porque sino las cosas a día de hoy funcionarían de otra manera.

Obviamente en el entorno laboral podemos cambiar nosotros mismos e intentar llegar a los demás, sin embargo, ellos también tienen que poner de su parte porque sino es la pescadilla que se muerde la cola.

Saludos,