lunes, 3 de noviembre de 2008

MIEDOS

El miedo está basado en algo subjetivo que potenciamos las personas. Para tener miedo nos basamos mucho en nuestras sensaciones personales. Depende también de la forma de ser cada persona, del carácter y de la personalidad que haya forjado en las distintas épocas de su desarrollo natural.

La niñez suele ser la época en donde se tiene miedo a muchas cosas ya que son desconocidas por la falta de capacidad de comprensión. Por ello, se debe educar a los niños de una forma constructiva, haciéndoles ver las cosas y explicándoles el porque de las mismas para que las comprendan.

Igualmente, poco a poco, se debe ir acostumbrando a los infantes a que comiencen a ser independientes, aprendiendo a valerse por si mismos de una forma gradual. El ser autosuficientes ayuda a las personas a afrontar las cosas de una forma objetiva y madura.

Las personas dependientes de los demás son muchos más asustadizas porque les da pánico tener que hacer algo sin ayuda de nadie.

Todo es cuestión de a que nos acostumbremos o nos acostumbren. Por ejemplo, si unos padres acostumbran a su bebe a dormir con ellos desde el principio, luego no querrá de ninguna manera salir de la cama de sus padres para pasar a la suya propia. Lo conseguiremos reeducando su comportamiento con mucho esfuerzo (y lloros).

Lo nuevo no tiene que dar miedo, sino respeto que son dos cosas diferentes. El triunfo lo consiguen los valientes, los que se arriesgan.

Debemos de asumir esos riesgos como algo natural. Cuantos menos riesgos provoquemos, tendremos más posibilidades de éxito. Si un estudiante, de 50 temas que le entran para un examen, se estudia 10 está arriesgando mucho. Iría con menos riesgo si se estudiase todos. Aun así tendría algún riesgo inevitable. Se puede poner nervioso o “quedarse en blanco” por la falta de seguridad en si mismo, provocada por miedos internos mal asumidos.

Tenemos miedo a un nuevo trabajo. ¿Cómo será ese trabajo? ¿Será una empresa seria? ¿Los compañeros serán agradables?


También está el miedo a no ser capaces de cumplir con los objetivos. O el miedo de un cambio interno en la empresa. O el miedo a quedarse sin trabajo.
Ahora mismo, muchas personas están paralizadas con el tema de la crisis económica. En cierta medida, incentivado por los medios de comunicación que están a todas las horas con lo mismo, alarmando en vez de informar.
Pero los datos están ahí. El año pasado había por estas fechas dos millones de parados a día de hoy estamos cercanos a los 3 millones de personas desempleadas. Al incremento del mismo ha ayudado en gran medida el cataclismo del sector inmobiliario tras años de abuso.
A pesar de que la situación no pinte demasiado bien, según los expertos a los que escuchemos, se remontará antes o después, por lo tanto, ¿a cuáles hacemos caso?
Nadie tiene, ni ha tenido seguro el trabajo; todos estamos expuestos a quedarnos sin él de un día para otro por distintas circunstancias ajenas a nuestra voluntad. Esto lo debemos tener claro y asumirlo con naturalidad porque sino luego llega el miedo al desempleo. Una vea asumido deberéis trabajar por hacer que seáis necesarios y rentables para vuestras compañías haciendo que no les compense deshaceros de vosotros.
Si por otro lado percibís que vuestra compañía no va bien y corre riesgo de quebrar o cerrar debéis comenzar a ponerle remedio nada más que percibáis esta situación si sabéis leer los mensajes previos que se remontan en el tiempo. Las cosas no pasan porque sí. Hay que saber y querer ver la realidad de las cosas, afrontándolas, dejando a un lado miedos infundados.
Tener miedo y pánico a lo desconocido no ayuda. Debéis pensar las cosas antes de hacerlas teniendo en cuenta los pros y los contras para hacerlas o no. Ninguna generalización es buena.
Estamos en la sociedad el bienestar y a todos nos gusta vivir con todas las comodidades. Eso sí, todos debemos de vivir con respecto a nuestras posibilidades y no por encima. Antes de meterse a comprar una casa, coche o refundir varios créditos, hay que echar cuentas de si se podrá pagar.
Puede ser que se nos den muchas facilidades de compra y de pago. Uno no puede arriesgar todo su capital porque si les sale mal se queda en la ruina.
Los ciclos económicos cambian y eso hay que tenerlo claro, echando cuentas según los ingresos de los que disponéis. Digo yo muchas de las personas que están en esta situación ahora tienen miedo y pánico ¿Por qué no lo tenían cuando se embarcaron? Las cosas hay que analizarlas y verlas con realidad antes de acometerlas.
A veces nosotros mismos somos nuestros peores enemigos porque vemos las cosas según nos interesa. Las cosas hay que verlas tal y como son. En esta vida hay que arriesgarse pero teniendo claro lo que uno arriesga.
Miedo no hay que tener pero si prudencia a las cosas. El éxito es de los que se arriesgan con prudencia teniendo claro lo que hacen y porque. Hay que ser consciente de las cosas. La inconsciencia nos hace cometer muchos errores.

8 comentarios:

Jose Miguel Bolivar dijo...

Miedo no, prudencia sí. Me quedo con esa idea.

Me ha gustado mucho tu artículo y coincido con todo lo que en él dices.

JM

Juan Martínez de Salinas dijo...

Hola JM,

Me alegro que te guste este post.

Hay que saber diferenciar el ser prudente del ser miedoso ya que no tiene nada que ver.

Saludos,

Concha Barbero de Dompablo dijo...

Miedo no, presencia alerta, que dice Tolle, o consciencia, que dices tú.

Un saludo

alfredus dijo...

Juan me quedo con tu frase:
"El éxito es de los que se arriesgan con prudencia teniendo claro lo que hacen y porque".

Me ha gustado mucho tu post.
Saludos.

Juan Martínez de Salinas dijo...

Hola Concha,

En efecto, puede llamarse de muchas formas.

Gracias por pasarte.

Saludos,

Juan Martínez de Salinas dijo...

Hola Alfredus,

Gracias por pasarte por mi blog.

Me alegro que te guste el post.

Nos leemos.

Saludos,

Teresa Majeroni dijo...

Quizá el miedo es algo innato al ser humano, y venga dado genéticamente para su supervivencia. Ayuda a ser prudente, a meditar las decisiones, y a responsabilizarse de ellas.
Lo que no puede hacer es paralizar, dejar de actuar o de decidir para evitar equivocarse. Eso sería inmadurez...
Afrontemos lo que tiene de positivo el miedo, "saltándonos" sus efectos colaterales!

Juan Martínez de Salinas dijo...

Hola Teresa,

Gracias por pasarte y participar en mi blog.

Creo que el miedo es fruto del desconocimiento y la desconfianza.

Creo que hay una diferencia entre el miedo y la prudencia. El miedo nos paraliza sin dejarnos avanzar.

Esta claro que antes de decidir nada hay que pensar las cosas con calma y prudencia para saber lo que hacemos.

Saludos,