jueves, 6 de noviembre de 2008

¿CONTRATAMOS A UN HOMBRE O A UNA MUJER?

El año pasado entró en vigor en España la Ley Orgánica 3/2007, de 22 de marzo, para regular la igualdad efectiva de mujeres y hombres y establecer la equidad real necesaria.

Sin embargo, por mucha ley, sigue habiendo a día de hoy desigualdades entre los hombres y las mujeres.

Para que cambien las cosas, es fundamental un cambio cultural de nuestra sociedad. Debemos dejar a un lado los prejuicios y las cosas preconcebidas.

Las sociedades van evolucionando y las personas deberíamos hacerlo al mismo paso aunque no llevamos el mismo ritmo y, en más de una ocasión, ralentizamos esos cambios.

Las personas deben destacar por su valía y talento, independientemente de que sean hombres o mujeres. Cualquier tipo de discriminación, sea negativa o positiva, es contraproducente porque establece precedentes difíciles de cambiar a posteriori.

A nivel profesional, por ejemplo, tienen que llegar a los puestos de mayor nivel las personas con más talento y visión global. Que más da que en una organización todos los directores sean hombres o mujeres. Lo que debe primar es que estén ahí porque valen para desempeñar el puesto y no por otros méritos.

Desgraciadamente, en todos los sectores hay discriminaciones. Muchos seleccionadores de personal tienen en cuenta de distinta manera determinadas circunstancias en función de si el candidato que las relata es hombre o mujer. Al decir esto, muchas personas se echarán las manos a la cabeza pero es la verdad.


Por ejemplo, que un hombre candidato mencione en la entrevista que tiene hijos está bien visto, sin embargo, si la persona que lo cuenta es mujer suele contar negativamente de cara a conseguir el puesto.

Esto se produce por una subjetividad cultural incentivada desde muy pequeños por todos los ángulos posibles. El hecho de una mujer tenga hijos no significa que se vaya a involucrar menos en el trabajo o que se vaya a poder contar menos con ella en la oficina. A la figura femenina se la da mayor protagonismo a la hora de responsabilizarse de los hijos.

Deben cuidar a los hijos los hombres y las mujeres. Porque los hijos son de ambos. Todos estamos capacitados para responsabilizarnos de nuestros hijos, independientemente del sexo que tengamos. Es cuestión de que eduquemos a la sociedad para que lo vean así. ¿Quién tiene que acudir al médico con los niños? Es indiferente que sea el padre o la madre. Y por muchos argumentos que queramos esbozar para decir lo contrario, no tendrán ningún peso específico y estarán fundamentados en clichés sociales.

Desde hace ya tiempo que nuestra legislación contempla la posibilidad de que tanto la madre como el padre puedan disfrutar del descanso de maternidad. Lo único establecido es que las primeras seis semanas del permiso de maternidad deben ser disfrutados por la madre del recién nacido. A partir de aquí la podrá continuar la madre o comenzarla el padre. Aun así, pocos son los padres que deciden disfrutarla. No hay nada malo por ello.

Los recién nacidos no se van a criar peor porque les cuiden en los primeros meses de vida sus padres más que sus madres. Los padres y madres primerizos tienen la misma inexperiencia para coger a los bebes, para cambiarles, para bañarles, para darles de comer, para dormirles, etc. La seguridad la va a dar la práctica del día a día. No vale la típica excusa de “no puedo” porque a eso yo le llamaría “no quiero”.

Las primeras que no están preparadas son las empresas donde aun se quedan con la boca abierta de extrañeza cuando un hombre solicita disfrutar de parte del permiso de maternidad a partir de la sexta semana del parto en vez de su mujer. Es algo normal aunque no lo veamos. ¿Por qué no puede ser algo habitual? Está el derecho a elegir y en función de las circunstancias de cada pareja se hará de una forma u otra.

De todas formas creo personalmente que es muy positivo que se comparta el permiso maternal entre la madre y el padre para que el bebe establezca los mismos vínculos con ambos progenitores.

También hay un permiso paternal de 15 días naturales por nacimiento de hijo. Bueno pues muchos hombres no los disfrutan completamente, no porque no quieran, sino porque sus empresas no “lo ven bien”.

A mediados de este año un amigo mió fue padre y fue a solicitar el permiso paternal de 15 días que le correspondían; al ir a tramitarlo con los responsables de su empresa, le comentaron que si lo iba a disfrutar en serio. Los argumentos que le esbozaron fueron que en sus tiempos no existía este permiso porque no lo veían necesario.

Debemos educar culturalmente a nuestra sociedad para avanzar. Los tiempos van cambiando y que ese permiso no existiese hace tiempo no significa que fuese lógico. Las cosas cambian y, normalmente, porque son necesarias.

Debemos cortar de raíz con estas discriminaciones basadas en una mentalidad incentivada y anclada en el pasado de forma equivocada. Que esto lo hiciesen nuestros antepasados así desde hace siglos no quiere decir que fuese lo correcto. Un hombre promiscuo es un campeón y una mujer que hace esto es muy suelta, por decirlo de forma educada. Cada cual puede hacer lo que quiera, independientemente de que sea hombre o mujer. Es más, si una conducta es negativa será independientemente de que el que lo haga sea un hombre o una mujer.

Así que en una entrevista de trabajo debe influir la trayectoria profesional y académica de cada candidato. Es decir, debemos quedarnos con la persona que mejor cumpla el perfil con independencia de si lleva falda o pantalón.

Igualmente, a la hora de fijar los salarios de cada nueva contratación, no debe influir para pagar más o menos que un puesto lo ocupe un hombre o una mujer. Deberá influir para que una persona cobre más o menos su valía, trayectoria, experiencia, etc.

No por ser hombres o mujeres se tiene derecho a cobrar más o menos sueldo.

Hay que dejar a un lado el sexo de las personas y dejarse llevar por lo que cada persona aporte y sea por si misma a nivel global.

Debemos educar a la sociedad y esto comenzará a pasar el día que dejemos de hacer propaganda a esta tonta guerra de sexos. A la mujer hay que tratarla igual que al hombre; no mejor ni peor como suele pasar en más de una ocasión sobre todo esto último.

Este tipo de leyes no ayudan porque obligan a establecer la igualdad por decretazo, eso sí, de otra forma no se haría.

Se debe trabajar en educar y formar a las sociedades en un cambio cultural con campañas de concienciación y con acciones formativas.

Avanzaremos el día que deje de ser noticia que una persona destaca o es noticia sólo por ser hombre o mujer y lo haga por su valía sin prestar atención a su sexo. ¿Crees que esto tardará mucho en llegar?

6 comentarios:

Carol dijo...

Está muy bien el post. Aún hay demasiadas diferencias de género en el trabajo, pero también fuera del trabajo.
El permiso de paternidad me parece excelente, los papás también tienen derecho a disfrutar de sus bebés, aunque sea 15 días.
En cuanto a la discriminación de la mujer en el tema laboral, creo por desgracia que aún nos tocará luchar bastante, si bien es cierto que ha mejorado de unos años a esta parte.
Un saludo.

Jose Miguel Bolivar dijo...

Un gran post que por cierto he compartido en mi blog.

Creo que el reto es dejar de hablar de hombres y mujeres y empezar a hablar de personas.

El otro gran reto es dejar de ver la maternidad como un coste para la empresa o la sociedad.

En mi trabajo veo como las madres de otros países europeos se toman varios años para criar a sus hijos y luego se reincorporan a sus puestos sin más problemas ni por parte de la empresa ni por parte de los compañeros.

Con la esperanza de vida actual y cuando hablamos de la jubilación a los 70, que una mujer se tome tres o cuatro años de su vida para criar a los hijos supone una gota de agua en su carrera profesional y redundaría en beneficio de toda la sociedad.

JM

Juan Martínez de Salinas dijo...

Hola Carol,

Efectivamente, aun hay muchas diferencias de género en el trabajo y fuera del mismo.

El permiso de paternidad tendría que estar implantado desde hace mucho tiempo. La sociedad tiene que abrir la mente y cambiar el chip de antaño.

La discriminación de la mujer en el mundo laboral aun esta ahí. Hemos mejorado mucho, sin embargo, que da un largo camino por recorrer.

Saludos,

Juan Martínez de Salinas dijo...

Hola JM,

Gracias por destacar este post en tu blog.

Por supuesto, hay que comenzar a hablar de personas y no de hombres y mujeres. Es indiferente el sexo de las personas. Lo que realmente importa es lo que cada persona puede aportar para hacerla diferente.

La maternidad no puede verse como un coste ni por la empresa ni por la sociedad. Ya que gracias a la natalidad estamos asegurando la continuidad de nuestra raza. Lo que pasa es que requiere abrir la mente y dejar aun lado determinadas posturas seguidas hasta ahora.

En otros países de la Unión Europea están mucho más avanzados en estos temas. Lo ven como algo normal y se adaptan a las personas que son madres. Dándoles todas las facilidades. Es más debería de extenderse estas facilidades a las dos personas que son padres.

El tomarse un breve paréntesis en la carrera profesional no debe suponer un parón en la misma como ocurre a veces en España.

Saludos,

Anónimo dijo...

Dicen que más vale tarde que nunca y a pesar de que en mi opinión es un tema que debería estar solucionado en las empresas. Existen consultorías que se preocupan de formar a los equipos y técnicos de RRHH para implantar la Ley de Igualdad, a ver si las empresas s elo toman más en serio con la ley en mano!en nuestra empresa nos han impartido un curso de ley de igualdad en Applus, ya os contaré que tal la aplicación!
saludos

Juan Martínez de Salinas dijo...

Hola Anónimo,

Gracias por pasarte y participar.

Esto tendría que estar solucionado hace tiempo. Sin embargo, implantar este tipo de leyes de igualdad no es la solución. Aunque no hay otro remedio para que la gente se conciencie de una vez.

Si las empresas deben preocuparse en formar en estas materias a sus departamentos de recursos humanos para que estén al tanto del funcionamiento.

Saludos,