miércoles, 15 de abril de 2009

¿QUÉ VA A PASAR AHORA CON NOSOTROS?

Pocas son las empresas que no han reducido personal en los últimos meses o que lo tienen planteado a corto plazo. Así que las personas que aun conservan el empleo son mirados por los que lo perdieron como unos privilegiados.

En caso de que se produzcan despidos, hay que prestar especial atención a las personas que se quedan porque a ellos les surge una sola pregunta ¿Qué va a pasar ahora con nosotros? Esto conlleva que, por mucho que lo intenten, no puedan dejar de pensar en prácticamente otra cosa durante su tiempo de trabajo.

Está ansiedad que generan hace que se resienta su ritmo de trabajo y, por ende, su productividad haciendo que, al final, las principales perjudicadas sean las propias compañías.

El tranquilizar a los trabajadores que permanecen en la empresa es responsabilidad de la cúpula directiva dando información sobre los planes de choque para superar las situaciones adversas. Es hora de explicar ¿Qué vais a hacer? ¿Cómo lo vais a hacer? ¿En qué les afecta ellos? ¿Planes de futuro?


No es cuestión de que les deis todos los datos pormenorizados, ni de que les engañéis sino que debéis ser francos, lanzándoles un mensaje tranquilizador que les haga recobrar la calma perdida.

Ahora más que nunca vuestros trabajadores necesitan saber qué va a pasar para poder seguir confiando en su compañía. No es aconsejable decirles una cosa y luego hacer todo lo contrario porque esto va a producir el efecto de desconfianza.

Las empresas deben ser conscientes de que ahora más que nunca necesitan que los trabajadores estén centrados y dispuestos a involucrarse para salir reforzados de este bache global.

No se puede ignorar que las ventas, la producción… la generan vuestros trabajadores. Y en función de cómo se encuentren, puede reducirse porque tengan la cabeza en otro sitio; los rumores campan a sus anchas por todos los rincones de las compañías cuando no hay información tranquilizadora.

Si esos rumores no son ciertos ¿Por qué no los desmentís?

Los rumores están latentes y son incontrolables y llegan hasta la cúpula directiva que tiene la posibilidad de zanjarlos dando la información veraz que haga que desaparezcan.

Es muy fácil argumentar que lo que tienen que hacer los trabajadores es trabajar y no preocuparse de nada más. Sin embargo, los empresarios por una vez, deberían ponerse en su lugar y sentir la inseguridad. Con toda seguridad, sentirían lo mismo que sus trabajadores.

La mejor forma de evitar que los rumores resientan aun más vuestra maltrecha productividad es cortar los cotilleos de raíz con comunicados oficiales que les den información veraz que tiren por tierra las montañas de humo que suponen los rumores.

La solución esta en vuestra mano. Sino hacéis nada no tendréis derecho a quejaros porque los trabajadores en vez de trabajar estén indagando que ocurrirá con ellos. Porque sino les dais datos ¿Quién les dice a ellos que no van a ser los siguientes? Las cosas hay que decirlas claras y posteriormente demostrarlas con hechos que avalen la información.

Los rumores hacen bajar la productividad y prolongados en el tiempo hace que las personas comiencen a darle vueltas a todo, llevándose la incertidumbre a su casa, sin desconectar, provocando ansiedad y estrés, que perjudicará a todos.

Ahora mismo las empresas tienen que efectuar una gran labor tranquilizadora haciendo que los trabajadores sientan y perciban que se cuenta con ellos y que son los principales interesados en que estén bien, pero hay que demostrárselo día a día con hechos que lo ratifiquen.

4 comentarios:

Formación y Talento dijo...

Probablemente muchos empresarios son incapaces de dar seguridad a sus trabajdores por varias razones, pero creo que es sobre todo por la falta de liderazgo y porque ellos mismos se sienten inseguros. Personas que hasta hace poco tenían unos beneficios extraordinarios y un status envidiable ven ahora como todo ese conjunto de factores ha cambiado radicalmente.
La pasividad, la inmovilidad y la falta de ideas está haciendo que todos nos sintamos inseguros, tanto empresarios como trabajadores.

Saludos, Oliver

Juan Martínez de Salinas dijo...

Hola Oliver,

Gracias por pasarte y participar.

Por supuesto, los empresarios también están viviendo momentos de incertidumbre que les hace estar inseguros y paralizados. Sin embargo, son los primeros que tienen que tener calma para llevar el timón de su barco de forma adecuada para que no cunda el pánico y todo el mundo grite “que se salve quien pueda”.

Los empresarios son los primeros que se deben adaptar a los cambios que estamos viviendo y que no acaban más que de comenzar para salir fortalecidos. Desgraciadamente el inmovilismo y la pasividad no les benefician.

Saludos,

José Luis del Campo Villares dijo...

Son tiempos muy complicados los que estamos viviendo. No creo que nadie los haya vivido similares nunca. cada dia puede ser una sorpresa eso esta claro. En cualquier mometno ocurre lo que menos te lo esperas. Lo que si debiamos de ser en estos momento es "personas". Si algo sabemos que poude influir a nuestro equipo, comunicarselo sin rodeos, no dilatar las comunicaciones en el tiempo y menos desatar la rumorologia.

Estamos en una época que el oscurantismo y la falta de comunicaicñon van a retrasar todo.

Lo que ocurre es que muchos estan interesados en este oscurantismo.

Contra esto hay que luchar.

Un abrazo amigo

Juan Martínez de Salinas dijo...

Hola José Luís,

Claro que si son tiempos difíciles para todo el mundo porque este periodo de incertidumbre no tiene nada que ver con otros.

Lo que pasa es que como bien dices nos debemos de comportar como personas y ser conscientes de ellos.

La comunicación y la claridad en estos momentos son las armas que nos ayudaran a remontar el vuelo cunado las cosas mejores.

Las cosas claras y afrontándolas de frente todos juntos en la misma dirección formando una gran familia es lo mejor.

Aquellos que hagan todo lo contrario lo pagaran caro siendo consumidos por la situación actual.

Saludos,

Juan