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domingo, 18 de enero de 2009

COMPETENCIAS

Hasta ahora, lo que más ha primado siempre es lo que consiguen los trabajadores en su puesto de trabajo, sin prestarle atención al cómo lo hacen. Pero no sólo importan los resultados sino también de qué forma se han llegado a conseguir.

El cómo se consiguen las cosas cada vez adquieren mayor protagonismo. Por ejemplo, podemos obtener las ganancias estipuladas con determinado cliente pero, si el servicio que le damos deja mucho que desear, le vamos a perder y no volveremos a contar con resultados positivos gracias a él por vuestros propios méritos.

El éxito no radica sólo en seguir una estrategia adecuada para conseguir nuestros objetivos sino en elegir la forma correcta de llevarla a cabo. Y para esto último todo cuenta hasta los más mínimos detalles.

Las cosas tienen que seguir su orden y llevar un plan previo establecido para conseguir los resultados y los objetivos marcados de forma correcta.

Por ejemplo, una persona puede tener los conocimientos adecuados de determinada capacidad (como trabajar en equipo) necesaria para conseguir lo que tiene marcado, sin embargo, no necesariamente tiene que querer trabajar así porque quizá no le ve la conveniencia a hacerlo y prefiere hacer sus tareas de forma individual porque es a lo que esta acostumbrado.

Entonces habrá que ayudarle a descubrir a esa persona las consecuencias positivas que tiene el trabajo en equipo para que lo aplique para la obtención de sus resultados de forma más satisfactorias. Esto es trasladable a todas las capacidades posibles.

La actitud es una motivación muy importante para ponernos en acción de cara a prestar más atención al como conseguir las cosas. Tenemos que ver las ventajas de las estrategias adecuadas para conseguir nuestros fines.

Nosotros mismos podemos conseguir ver cuales son las capacidades más adecuadas para desempeñar nuestro trabajo de una forma más eficaz. En caso de no ser capaces de hacerlo solos, tendremos que reconocer esto primero para estar dispuestos a que otros nos ayuden a hacerlo.

Al fin y al cabo las personas son el valor diferencial de las compañías y por eso tenemos que ayudar a las mismas a desarrollar las capacidades necesarias para desempeñar su puesto mejor y para ello tenemos que abrirles la mente. Todo se puede adquirir en esta vida sólo es cuestión de quererlo hacer.

El comportamiento humano es impredecible y por ello tenemos que ayudar a nuestras personas a comportarse de la mejor forma para que se sepan sacar partido que repercutirá positivamente de lleno en sus compañías.

Debemos prestar atención a estas cosas porque todas tienen una explicación. Lo único es que hace falta quererla ver o encontrar.

viernes, 17 de octubre de 2008

COMBATIR EL STRESS

El estrés esta muy de moda en la actualidad. ¿Quién no ha sufrido estrés en alguna ocasión a lo largo de su trayectoria profesional?

Pues creo que un número muy reducido de personas saben controlar muy bien sus emociones y reacciones ante las situaciones imprevistas.

De forma coloquial, podemos definir el estrés como una reacción o estimulo de las personas a determinadas circunstancias que pueden motivar una reacción positiva o negativa en función de las demandas que requiera cada situación a las personas y de los recursos con los que cuente cada persona para afrontarlas. Mientras haya equilibrio entre ambas circunstancias, no habrá ningún inconveniente. Es decir, nos estamos refiriendo a la capacidad de respuesta de cada individuo ante determinadas situaciones. Cada uno somos distinto como también lo son nuestras reacciones.

El estrés negativo es muy perjudicial, debido a que deja bloqueadas a las personas, sin capacidad de reacción. Se ven desbordadas por las exigencias, olvidándose por completo de los recursos con los que cuentan, porque la valoración interna que hacen es negativa. Haciendo que se canalice de una forma destructiva que paraliza su capacidad de respuesta previa porque se sienten amenazados por la situación.

Estos individuos, al encontrase con esta situación o circunstancia en su primera evaluación, se sienten amenazados en su interior con razón o sin ella lo que hace que surja la emoción que todos conocemos como ansiedad que hace que nos angustiemos y no reaccionemos. Así, no podremos pasar a la evaluación objetiva de ver con qué recursos contamos para resolver positivamente esta situación.

Aquí ya entran muchos factores subjetivos en función de cada persona; va a depender mucho de la autoestima, de la seguridad en uno mismo, de la actitud con que se toma las cosas, etc.

En nuestras vidas es necesario un punto de estrés positivo que nos permita avanzar y sacar nuestra capacidad de reacción para crecernos antes las circunstancias o situaciones adversas.

Antes estos hechos, estas personas se paran a pensarlo en un primer análisis sin sentirse presionados; así canalizan bien sus emociones. Esto hará que pasen a desglosar en su cabeza con qué recursos cuentan para poder hacer frente a esta situación e inmediatamente ponerse a resolverla porque sienten que tienen la misma controlada.

Estas personas suelen ser muy fuertes mentalmente porque confían en si mismas y en sus posibilidades. Mirando las situaciones con los pies en la tierra, con una actitud positiva que les ayudará a encararlo hacia delante.

Debemos ser capaces de autocontrolarnos y no permitir que las circunstancias nos superen y nos dejen bloqueados. En caso de que os pase esto debéis pasar a analizar minuciosamente qué es lo que se pasa por vuestra cabeza cuando aparecen estas situaciones paralizantes para poder ver de donde vienen y buscarle un reactivo que os haga salir del pozo interno en el que os metéis.

Luego debéis aprender a pensar positivamente teniendo claro que todo tiene varías soluciones posibles; sólo es cuestión de encontrar la adecuada tras observar todos los parámetros con calma. Si os alteráis, debéis relajaros y una vez conseguido esto, poneros a pensar en cómo resolver esa circunstancia nueva.

Debéis pensar que en vuestra vida precisáis algo de emoción para manteneros activos para que vuestro trabajo os siga sorprendiendo con nuevos retos. Pensad que si todos los días fueran iguales con las mismas cosas os aburriríais mucho.

A todos inicialmente nos tensa afrontar nuevas circunstancias y debemos ser prudentes y previsores que no es lo mismo que asustadizos y cobardes.

El asumir las cosas de forma positiva o negativa va a depender de cada uno de vosotros, de cómo lo asimiléis y lo encaréis.

El sufrir de estrés negativo os va a traer mucho sufrimiento y complicaciones que puede generar graves trastornos. Hay que ser inteligentes y no dejar que vuestra mente os gane la batalla.

Todos tenemos un yo interno fuerte que hace que nos comamos el mundo y otro yo interno débil que nos intentará martirizar con que no podemos acometer nada y que es mejor tirar la toalla. Por supuesto, debe ganar vuestro yo interno fuerte que deberéis de haber desarrollado de forma adecuada desde vuestra niñez.

Por eso, es fundamental que desde pequeños nos acostumbren a ser independientes para saber valernos por nosotros mismos. No olvidéis que la sobreprotección genera dependencia lo que hace que crezcan vuestras posibilidades de sufrir de estrés negativo.

viernes, 15 de agosto de 2008

¡UFFF! MAÑANA A TRABAJAR

Después de haber planificado nuestras vacaciones, llega el ansiado momento de disfrutarlas. Hay que saber desconectar del trabajo y disfrutar de nuestro merecido descanso para volver con fuerzas renovadas a nuestras tareas habituales.

Eso sí, debemos tener claro que, como todas las vacaciones, finalizarán y que tendremos que volver a nuestro trabajo, antes o después. Hay que asumirlo con normalidad y no hacer ningún drama al respecto.
Todo depende de cómo nos lo planteemos y la forma de afrontarlo; la depresión postvacacional es algo psicológico que nosotros mismos incentivamos.

Pensad que hay gente que, aun teniendo vacaciones, no disfruta de ellas en realidad porque no consigue desconectar completamente de su trabajo durante el disfrute de las mismas.
Pues igualmente no os obsesionéis durante vuestras vacaciones pensando que pronto acabarán porque os amargaréis durante las mismas.

Hay que asimilar las cosas con normalidad, sabiendo desconectar y disfrutar de cada cosa en su momento oportuno. Por lo tanto, aprovechad vuestras vacaciones a tope, dejando aparcados los temas laborales para la vuelta al mismo que llegará cuando tenga que llegar.

A veces, como bien dice el refrán, consejo vendo y para mi no tengo. Las personas que tenéis hijos, los animáis cuando les toca la vuelta al colegio después de un largo período vacacional para que no se desanimen y, al día siguiente de volver, están ya animados porque se reencuentran con sus amigos,... O incluso los que no tenemos hijos, damos estos consejos a otros amigos o familiares sin ser los primeros en cumplirlos.

Pues estos consejos han de trasladarse al ámbito laboral. Tras la vuelta de las vacaciones
nos toca reencontrarnos con nuestros compañeros de trabajo, con nuevos asuntos profesionales, con proyectos empezados, con otros temas que irán surgiendo porque, no olvidemos que, las empresas son organismos activos que permanecen constantemente dinámicos…

A veces, confundimos la melancolía por las vacaciones recién acabadas en las que hemos disfrutado de la compañía constante de nuestro círculo más cercano con una depresión.
Y esto puede convertirse en algo más serio; si no, dejamos de darle vueltas.

Pensad que mucho peor sería no tener trabajo en estos períodos de crisis económica en la que estamos embarcados. Por otro lado, estar constantemente de vacaciones, os aburriría más de lo os pensáis porque vuestros amigos, familiares, etc. estarían trabajando y no tendríais con quien disfrutar de ese tiempo.
Las personas necesitamos actividad y estar de vacaciones indefinidas no es tan bueno como en un principio os pueda parecer.

Así que, el día que os toque volver al trabajo, os lo tenéis que tomar con tranquilidad, volviendo a las rutinas diarias con naturalidad, poniéndoos al día poco a poco, con organización. Además, ahora en verano, es mucho más fácil la vuelta porque todo está mucho más tranquilo y esto nos permite dosificar mucho más nuestra adaptación de nuevo al entorno laboral.

A veces, los motivos por los que no se quiere volver al trabajo son otros que nada tienen que ver con dejar de estar de vacaciones, en cuyo caso tendréis que poneros manos a la obra para buscarle una solución adecuada a lo que necesitéis. Las cosas no cambian de un día para otro y hace mucho la actitud con la que afrontéis ese período previo al cambio.

Como consejo final, echadle sentido del humor y pensad que aun queda algún puente, la navidad está más cerca y siempre es recomendable que os dejéis algún día para desconectar, para hacer pequeños paréntesis que son muy necesarios. Por eso no se recomienda disfrutar de todas las vacaciones de golpe.

lunes, 21 de julio de 2008

EVITANDO MALENTENDIDOS

Cuando los departamentos de recursos humanos estamos cerrando la incorporación de nuevas personas que encajan con el perfil buscado hay que tener mucho cuidado con lo que se promete. Es decir, si se establecen pactos concretos con alguna persona incorporada hay que apuntarlos rigurosamente para acordarnos y aplicarlos en su momento. Es fundamental que haya coherencia y transparencia entre lo pactado y lo realizado con posterioridad.

Eso sí, no siempre estos malentendidos al comienzo de una vinculación laboral a una nueva organización se producen por culpa de los departamentos de recursos humanos. Hay que tener mucho cuidado cómo decimos las cosas porque luego cada persona entiende lo que quiere por muy claro que este. Por ejemplo, al incorporarse una nueva persona a la compañía es normal que, si hay plan de carrera en la misma, con evaluaciones trimestrales, semestrales o anuales, se indique que, pasado el plazo establecido para la misma, se hará la correspondiente revisión o evaluación de su desempeño.

Bueno, pues yo creo que, con esto, está claro que se le evaluará para ver qué tal fue este primer período, sin prometer nada concreto. Sin embargo, algunos recién incorporados, entienden con esto que, pasado ese plazo, se les subirá el salario, independientemente de la evolución.
Cada uno puede entender lo que quiera, a pesar de la claridad de estos mensajes.

No voy a negar que algunos profesionales de los recursos humanos usan técnicas poco lícitas, prometiendo cualquier cosa, con tal de contar con la incorporación de ciertos candidatos. Esto es perjudicial porque, tarde o temprano, van a ser conocedores del engaño, propiciando su malestar con esta compañía, que provocará finalmente su marcha.

Además, estas personas van a dar una imagen muy negativa de compañía por culpa de algunas personas que la representan.
No olvidemos que la imagen positiva o negativa de las empresas la producen las personas que las dirigen, independientemente de la compañía como ente.

Por eso, mi consejo particular a los candidatos recién incorporados a una nueva organización y a los profesionales de recursos humanos de una compañía que, en caso de llegar a acuerdos concretos sobre mejora de las condiciones laborales, pasado un plazo, se haga constar por escrito con firma de ambas partes. En este documento se debe reflejar de forma concreta los condicionantes que se tienen que producir para que lo que está plasmado en este escrito se lleva a efecto para evitar malentendidos.

Y acordaros de cumplirlo sin necesidad de que os lo recuerde el incorporado porque esto genera una muy mala imagen totalmente evitable mediante una organización rigurosa.

Estáis en vuestro derecho de exigir este tipo de documentos para salvaguardaros vuestras espaldas y evitar malentendidos posteriores, que no conducen a nada.
De la otra forma, será la palabra de una parte contra la otra.

Eso sí, los recién incorporados debéis ser coherentes y no entender aquello que más os interese. Porque después es muy fácil echar la culpa a los departamentos de recursos humanos que, lógicamente, nos equivocamos como todos y no tenemos problema en asumir nuestra culpa cuando nos corresponda.

Este tipo de malentendidos iniciales producen muchos conflictos que generan tensiones innecesarias.

Por ello, es fundamental dialogar pausadamente a la hora de cerrar las condiciones laborales, escuchando detalladamente y de forma activa a la otra parte para captar su mensaje. Y en caso de que nos genere dudas, ese es el momento de indicarlo para que no los aclaren y no a la vuelta de bastante tiempo.

martes, 15 de julio de 2008

SALIR POR LA PUERTA GRANDE

Cuando decidís causar baja de vuestro actual empleo no debéis olvidar quedar bien en está empresa dejando las cosas de vuestra competencia resueltas para evitar problemas.

Obviamente, cada uno tenéis que mirar por vuestros intereses y valorar qué es lo que más os conviene teniendo en cuenta todos los pros y contras. Las oportunidades aparecen cuando menos lo esperáis y, lógicamente, requiere tomar una decisión rápida, sin olvidar meditar pausadamente durante un tiempo prudencial para no precipitarse.
La empresa que esté interesada de verdad por vosotros esperará un par de días hasta que penséis qué hacer.

En caso de que la mejor opción sea renunciar a vuestro actual trabajo antes de pactar la fecha de incorporación en la nueva organización, debéis aseguraros del plazo de preaviso que estipula el convenio colectivo de vuestra empresa. Normalmente suelen ser 15 días, aunque según el convenio, pueden ser días naturales o laborables. No hay obligación de cumplirlo; eso sí, en caso de incumplirlo se os penalizará por los días de preaviso incumplidos por vuestra parte.

No podéis alegar que desconocíais que existía determinado plazo con el que avisar al causar baja voluntaria y que la empresa os debió informar.
Es responsabilidad de todo trabajador conocer este tipo de información. No olvidéis que el desconocimiento de la ley no exime de su cumplimiento para todo tipo de normativa.

La mejor opción
es negociar con tu empresa la fecha de salida que mejor os viene a las dos partes ya que no interesa que ninguna de las partes salgáis perjudicadas.

Como decía al principio, soy de la opinión de que debéis quedar bien en todas las empresas por las que paséis a lo largo de vuestra trayectoria profesional a la hora de causar baja por vuestra propia voluntad de las mismas. El mundo es muy pequeño y la vida da muchas vueltas y nunca sabéis si en algún momento necesitareis volver a alguna de las empresas anteriores. Por lo tanto,
debéis dejaros las puertas abiertas ya que no conviene irse por la puerta pequeña de una empresa.

Debéis demostrar que sois buenos profesionales competentes hasta el ultimo minuto que forméis parte de una organización. Por lo tanto, debéis cercioraros de que todos los asuntos profesionales urgentes están resueltos o puestos en manos de otros compañeros que los finalizarán adecuadamente. Si cuando os sale una oportunidad profesional mejor, es un momento crítico, laboralmente hablando, para vuestra compañía actual,
deberéis ser consecuentes y negociar con ambas organizaciones para no perjudicar a ninguna.

La nueva organización os va a meter prisa para que os incorporéis cuanto antes. Sin embargo, no os dejéis presionar por esto porque tiene que entender la nueva compañía que a veces no es posible incorporaros con tanta celeridad. Debéis dejar todo resuelto en vuestro trabajo actual. También es importante
que así se lo hagáis ver a vuestros responsables actuales para que sean conscientes que vais a finalizar los que tengáis comenzado con ellos y así no os podrán reprochar nada profesionalmente hablando.

Es importante hacerles ver las razones por las que decidís abandonar la organización para evitar suspicacias de cualquier tipo. Este tipo de cosas las debéis comunicar directamente a vuestros responsables, dando la cara y no ir por la espalda. Hay que ser valiente y afrontar esto con madurez.
Deberíais ser coherentes con nuestros actos y comportamientos.

Luego hay que entregar todos los útiles de trabajo propiedad de la compañía antes de abandonar la organización.

Tenéis que dar importancia a estos detalles que inicialmente muchas veces pasamos por alto y que más tarde nos pasan factura por no haber actuado según el protocolo correcto a la hora de abandonar una empresa anterior.

Nunca sabéis si vais a necesitar algo de ellos. Imaginaros que vuestra nueva aventura profesional sale mal y necesitáis solicitar cartas de referencia o favores profesionales a vuestras anteriores compañías. Si quedasteis bien no van a tener ningún inconveniente en hacerlo. Eso sí, si os portasteis como profesionales incompetentes al marcharos de la misma no esperéis su ayuda porque quizás os pagarán con la misma moneda, pudiendo llegar a dar hasta malas referencias.
No hay que escatimar el hecho de que los empresarios tienen mucha relación unos con otros y todos se conocen directa o indirectamente de alguna forma.

Vosotros exigís que vuestra compañía actual os finiquite correctamente abonándoos todo lo que os corresponde como es lógico. Pues ella os solicita que obréis en consecuencia. Tiene que haber cordialidad y buena voluntad hasta el último momento. Siempre que haya buena voluntad por la otra parte debéis actuar en consonancia. Dos partes no confrontan si una no quiere.

domingo, 13 de julio de 2008

UN MES DE EXPO

Mañana hace un mes que se inauguró la Expo Zaragoza 2008 y podemos hacer balance de como está funcionando. El pasado 21 de junio, escribía un post sobre la organización de la Expo, a nivel de la gestión de personas, en las que la desorganización era lo que predominaba.

Hoy, como un domingo cualquiera se me ha ocurrido ir de nuevo a la Expo para continuar viendo los diferentes pabellones y espectáculos.
Sin embargo, aunque la finalidad principal de mi visita es disfrutar, no puedo dejar de fijarme en la organización de la gestión, por deformación profesional; ya lo sé, soy un caso.

En comparación con la anterior visita, puedo comentar que, por ejemplo, se han dotado de más máquinas de Fast Pass para poder sacarse la cita previa para los diferentes pabellones más solicitados. La idea no es mala, teóricamente.
El evitar hacer fila en los diferentes pabellones siempre es atractivo, pero no hacemos nada si las filas las pasamos del pabellón que sea a las máquinas de Fast Pass.

Eso sí, de poco sirve, cuando, sorprendentemente, hoy muchas de las máquinas de Fast Pass estaban estropeadas y, por lo visto, ya llevan varios días sin funcionar, así que nos quedamos igual que la primera vez que fui.


Enormes filas en las máquinas. Por lo menos, en esta ocasión había un empleado en cada máquina para ayudar a los visitantes en el funcionamiento de las mismas, que en mi anterior visita, no ocurría. Por lo tanto, alguna cosa ha mejorado.

Sin embargo, es lamentable la mala organización de las filas que se forman y del sistema de Fast Pass. Se supone que este sistema era para agilizar las esperas. La idea está bien pero no funciona como debería ser. No olvidemos que a la entrada, se forman largas filas que se eternizan porque todo el mundo lleva mochilas que han de pasar por el scanner. Por lo tanto, son dos filas al principio: la de la entrada y la de la máquina de Fast Pass. Y yo me pregunto ¿no hubiera sido mejor unificar ambas? A la vez que te validan la entrada podrían facilitarte hora para uno de los pabellones de más aforo.


Hoy, por fin, conseguí entrar al pabellón de España, para el cual hay filas imposibles y en el audiovisual había varias filas vacías de gente que no acudió. Pues bien, la lógica nos dice que los empleados que gestionan el flujo de visitantes deberían haber cubierto esas plazas libres con personas que esperaban para acortar las esperas. Eso demostraría demasiada profesionalidad. Esas dos filas se quedaron vacías. ¡Qué más da! ¡Que la gente espere!

Para empeorar las cosas, el pabellón de España “va por libre”. Tiene un sistema de Fast Pass independiente del resto, algo que no entiendo;
debería haber una homogeneidad y funcionar todos los pabellones a través del mismo sistema.

Hoy también, después de esperar un buen rato, conseguí entrar al pabellón de Kuwait y cual es mi sorpresa que, en la fila de espera, detrás de mi había un grupo de voluntarios y trabajadores de la Expo, que en su turno de trabajo estaban visitando los pabellones. Los voluntarios y personal en uniforme EXPO, tienen terminantemente prohibido visitar los pabellones. Quiero pensar que es algo puntual. ¿Dónde están los controles de sus coordinadores?
Y mientras tanto, muchos visitantes están desubicados mientras los trabajadores se divierten. ¡Qué bien!

En los puntos de información, ésta brilla por su ausencia. Por ejemplo, preguntes lo que preguntes de los medios de transporte de la muestra, no tienen ni idea, eso sí, la sonrisa y la amabilidad no les falta, sin embargo,
si ellos no saben este tipo de cosas ¿quién va a hacerlo? A este paso cuando acabe la muestra será cuando lo tengan todo aprendido.

Aunque no quieran reconocerlo, está viniendo menos gente de otras provincias y países de lo que se esperaba. En el primer mes, el 70% del total de visitantes son locales, de Zaragoza y su provincia. Los elevados precios de las plazas hoteleras y el escaso marketing hecho durante los meses previos al inicio de la muestra, no han ayudado.
El trabajo previo es fundamental y si no se hace bien pasa esto.

Para rematar, este mediodía con todo el sol, he visto a una pobre trabajadora en unos nuevos puntos de información móviles, al sol y sin traje corporativo de la Expo. Esto es prevenir los riesgos laborales de los empleados. El miércoles pasado, el primer día que se ponía en marcha el tercer acto del espectáculo del Hombre Vertiente, en la que el actor principal vuela entre el publico. Volar, voló pero se estrelló contra el suelo y actualmente se encuentra recuperándose en la UVI del hospital Miguel Servet de Zaragoza. Afortunadamente, va mejorando aunque aun está grave. De momento, el espectáculo esta suspendido.
Habrá que investigar qué pasó aunque de momento no han dado datos de por qué se produjo.

He hecho mucha crítica constructiva, pero, para aquellos que no lo hayan hecho hasta ahora, merece la pena acudir a la Expo
. Sin embargo, hay que ir con una dosis extra de paciencia para no desesperarse. A nivel de gestión de personas, la muestra no demuestra mucha profesionalidad, pese a que han tenido tiempo para prepararse. No me vale que, con tanto volumen de visitantes, no se pueda conseguir. Es precisamente en los días de más afluencia de personas cuando se ve si a nivel organizacional funcionan las cosas correctamente. Hace no muchos días un periódico extranjero criticaba que era muy complicado encontrar trabajadores y voluntarios de la Expo que hablasen inglés para los visitantes de otros países. A los voluntarios no se les puede exigir este requisito pero los encargados de hacer la selección de trabajadores debieron de pasar esto por alto.
Sin omitir la dificultad de encontrar este tipo de perfiles para un evento temporal, no es imposible.

Creo que alguien tendrá que asumir su parte de responsabilidad porque quedan dos meses de muestra y como no se comience ya a mejorar vamos a dar una imagen lamentable. Aunque ya vamos a llegar tarde y mal.

sábado, 12 de julio de 2008

¿QUÉ QUIERE?

Conforme hemos ido avanzando en el progreso siglo a siglo hasta llegar a la era actual nos hemos vuelto cada vez menos exigentes y más conformistas; esto es muy contradictorio y que no tiene ninguna lógica.

Me explicaré para que entendáis mi razonamiento. Ahora mismo, hay una competencia feroz en todos los sectores profesionales y tendríamos que tener como estandarte diferenciador, la calidad del producto a ofrecer y del servicio prestado a nuestros clientes efectivos o potenciales. Sin embargo, esto no es muy habitual encontrarlo. Muchas veces, el producto adquirido, es de malísima calidad por diferentes aspectos;
sin embargo, da igual porque hoy en día, todo vale aunque sea una chapuza. Ciertos profesionales piensan que, una vez vendido, ya no es problema nuestro y están muy equivocados.

El futuro cercano, después de la compra, va a generar muchas reclamaciones aunque, a veces, no todas las que se deberían poner; la gente se ha vuelto muy comodona, dando la impresión de que no quiere problemas.
Habéis pagado por un producto o servicio que tiene que ir en perfecto estado; sino podríais reclamar una rebaja por ser “tarado” en términos de funcionamiento.

La atención prestada es cada vez peor y es complicado encontrarse con verdaderos profesionales, a pesar de haber muchos. Desgraciadamente, los malos profesionales cunden mucho más que ellos. Hoy en día, vas a comprar algo y tienes tu más interés que el trabajador que te atiende
¿Debería ser al revés?

Desde mi modesto punto de vista, sí.
Las personas que trabajan de cara al público están prestando un servicio y lo tienen que dar de forma adecuada, a pesar de no estar contentos o de no ser el trabajo de su vida; los clientes no tienen la culpa de esto.

Y soy consciente de que la atención al público es complicada; hay clientes muy desagradables con los que es difícil tratar, aun así, no dejan de ser clientes y tendremos que armarnos de paciencia y atenderlos educadamente con profesionalidad.
Ponernos a su altura nos deja en muy mal lugar y no ayuda.

Hay profesionales que trabajan de cara al publico que no derrochan amabilidad en absoluto y parece que, más que atendiendo a personas, están domesticando animales salvajes. En España, esto no siempre ha sido así y ahora mismo tendríamos que aprender de la mayoría de los países asiáticos donde se desviven por el cliente y su trato es exquisito. Una sonrisa no cuesta tanto y ayuda a romper el hielo en situaciones tensas.

Cada vez la cosa va peor. Los trabajadores en general no somos lo suficientemente profesionales tirando siempre que tenemos oportunidad balones fuera y nos vale cualquier cosa como válida.


Esto no es así y solo nos puede valer el trabajo perfecto y, si por un casual, algo falla, se asume el error y se da una solución rápida y eficaz. La gente tiene paciencia, siempre y cuando, no se le tome el pelo.

miércoles, 9 de julio de 2008

¿SEGUIMOS DE CERCA A NUESTRAS PLANTILLAS?

El departamento de recursos humanos tiene que ser el encargado fundamental de gestionar adecuadamente a las personas que trabajan en su organización. No olvidemos que los “clientes” internos de este departamento son todos los empleados y como tales, tenemos que preocuparnos por ellos, además de tener un contacto directo para estar al tanto de sus problemas, necesidades, etc., para intentar ayudarles a ellos y a la organización.

De esta forma, los trabajadores se van a sentir parte importante de la organización viendo que se les valora teniendo en cuenta su opinión. Esto repercute positivamente en la empresa que va retener el talento para ella y va a tener un índice de rotación muy bajo.

El departamento de personal tiene que ser el nexo de unión entre la dirección de la empresa y los trabajadores. Ha de tener una labor mediadora importante ayudando en todo momento a resolver los conflictos de diversa índole que se puedan producir entre ambas partes.
Tiene que escuchar a las dos partes.

Por supuesto, los miembros del departamento de personal tienen que cumplir las directrices de la dirección de la empresa; sin embargo,
hay veces que tenemos que hacer ver a la cúpula, qué decisiones son las más acertadas para mantener a las personas de la organización contentas.

Debemos asesorar qué tipo de medidas son las más acertadas en cada momento para gestionar correctamente a las personas que forman parte de la organización.

Lógicamente cuando las personas se incorporan a la organización, el departamento de recursos humanos tiene que hacerles una acogida correcta y, posteriormente, seguir de cerca la evolución mediante un seguimiento especial hasta que superen el período de prueba y la integración en el equipo de trabajo sea plena.

Sin embargo, recursos humanos tiene que estar cercano a los trabajadores en todo momento. No solo hay que seguirles de cerca durante los primeros meses sino durante todo el tiempo que permanezcan el la organización.

Tenemos que estar disponibles para lo que puedan necesitar. Por lo tanto, tenemos que estar accesibles a ellos para que puedan vernos como un departamento en el que puedan confiar en caso de que tengan un problema o incidencia, para poder comenzar la labor resolutiva de cara a encontrar una solución que beneficie a todos.

Hay veces que nos enteramos de conflictos, problemas, malentendidos, esfuerzos, decepciones de los miembros de la empresa cuando ya es demasiado tarde para encontrar una solución debido a
que la labor mediadora ya no sirve de nada por que las posturas drásticas de las partes implicadas han llevado a tomar decisiones poco beneficiosas para la organización.

Está claro que habrá veces que, aunque ejerzamos una labor mediadora, no podremos conseguir una solución que contente a todas las partes y que el trabajador pueda decidir abandonar la organización;
eso si, al menos se ha intentado y ese trabajador no podrá decir que la empresa no se ha preocupado por él hasta el ultimo instante.

Así que es muy beneficioso que, varias veces al año, el departamento de recursos humanos mantenga entrevista de seguimiento con todos los miembros de la organización, independientemente del puesto que ocupen para, así,
poder conocer el sentir de la totalidad y poder detectar posibles problemas o incidencias que pueden estar activas en ese momento.

Para contar con la colaboración de toda la plantilla hay que explicar detalladamente los motivos de estas entrevistas. Igualmente, hay que garantizar la confidencialidad de la información que nos faciliten. Hay que indicarles qué se va a hacer con los resultados globales obtenidos, para que tengan toda la información.

La idea de estas entrevistas
es obtener resultados globales sobre las diferentes políticas y procedimientos de la organización para ver si las valoraciones totales son positivas o negativas y, en función de ello, presentarle un informe detallado a la dirección con medidas concretas que puedan ayudar a mejorar los aspectos necesarios.

También sirven estas charlas individuales con todos los empleados para conocer cómo se encuentra cada trabajador a nivel individual dentro de su equipo y dentro de la organización. Ver sus aspiraciones, necesidades, problemas… Es decir,
preocuparnos por nuestros “clientes” internos para intentar ayudarles dentro de lo posible.

Se trata de escucharles porque
ellos son el termómetro que nos va a marcar la temperatura de la organización indicándonos si la salud de la misma es saludable o si, por el contrario, corre grave peligro.

Normalmente, esto no se realiza desde los departamentos de personal poniendo como excusa la falta de tiempo u otro tipo de excusas. Está claro que lleva una inversión de nuestro tiempo de trabajo importante pero de vital importancia. Somos los encargados de la gestión de las personas y, como tal, tenemos que saber en todo momento como se encuentran buscando distintas alternativas que nos den esta información. Esto es inversión de tiempo y no perdida del mismo para recursos humanos.


No olvidemos que tenemos que anticiparnos, dentro de lo posible, a los problemas. Tenemos que saber percibir cuando se avecina una tormenta en la organización para tener las alternativas precisas para dar una solución a la misma.

En poco tiempo, vamos a ver los resultados positivos de esta dedicación a las personas. Veremos como la plantilla está más contenta a nivel general porque se sienten escuchados y valorados. Esto va a traducirse en menos índice de rotación y de absentismo laboral. Por otro lado, a parte de captar nuevo talento vamos a mantener el que ya tenemos porque van a ver a tu organización como un buen sitio para trabajar y desarrollar su carrera.

Por supuesto, el tener un dialogo constante con toda la plantilla no quiere decir que estemos de acuerdo con todas sus opiniones o que siempre tengan razón.
No se trata de esto, sino de conocer los diferentes puntos de vista sobre las políticas, decisiones, etc., para, de esta forma, buscar una solución lo más consensuada posible. Hay que escuchar más.

El departamento de personal, en muchas ocasiones, se apoya en los mandos intermedios para conocer, a través de ellos, cómo se encuentran los trabajadores a su cargo.
Esto está bien siempre que sea una herramienta complementaria de apoyo o ayuda a su labor de contacto directo con todos los trabajadores.

Es un error el usar exclusivamente el contacto con los mandos superiores o intermedios para conocer de primera mano como están las personas de nuestra empresa. Recursos humanos es un ente independiente
que tiene que conocer cómo se encuentran las personas de primera mano, por ellos mismos y no por la percepción de terceras personas que nos pueden ocultar situaciones que no les convienen que salgan a la luz.

Desgraciadamente, en España aun estamos muy lejos de esto porque muchos departamentos de recursos humanos dedican más del 60% de su tiempo a labores de personal de diversa índole administrativa de mayor o menor importancia, dedicando menos de un 15% a la gestión directa de las personas.
La dirección de las empresas tiene la última palabra para conseguir que esto cambie. Tienen que dar poder de decisión a recursos humanos. Como colaborador directo, la cúpula directiva tiene su feedback en las decisiones estratégicas de gestión de personas.

En un futuro, lo que va a marcar la diferencia de unas y otras organizaciones van a ser las políticas de gestión de personas.
Así que hay que cambiar de mentalidad, haciendo políticas activas y no reactivas en la gestión de recursos.

jueves, 3 de julio de 2008

TÚ COMPAÑIA ¿FUNCIONA EN BLANCO Y NEGRO O EN COLOR?

Cada vez más, el futuro del éxito está en desjerarquizar las organizaciones empresariales. A este respecto, las empresas anglosajonas nos llevan mucha ventaja. No obstante, se está notando que los empresarios de nuestro país se están concienciando de esto.

Obviamente, en las empresas tiene que haber una mínima estructura para que rija un mínimo escalafón necesario para el correcto funcionamiento de las mismas. La clave está en tener los niveles jerárquicos precisos, aunque es habitual en muchas organizaciones españolas que abunde demasiado la figura del Jefe.

Cuantas más jerarquías hay en las empresas más se demora en el tiempo la toma de decisiones; hay demasiadas manos involucradas y todas y cada una de ellas es fundamental.

Tenemos que abrir nuestra cultura corporativa a todos los niveles eliminando las barreras del pasado, en donde los trabajadores de los escalafones inferiores no se podían relacionar directamente con la cúpula gerencial de su compañía. Todos los componentes de una organización pueden aportar cosas de interés.

Tiene que ser algo habitual en las organizaciones del siglo XXI, por ejemplo, un jefe de departamento o director de área con la recepcionista o el personal de mantenimiento coman juntos en la misma sala; esta mezcolanza es necesaria y muy recomendable, ya que humaniza las empresas.

Debemos dar menos importancia al puesto que ocupamos cada uno en nuestra organización porque esto es independiente de cara a relacionarnos con las personas que ocupan cualquier puesto en nuestra misma compañía. El clasismo en el trato tiene que desaparecer, es decir, los jefes no solo tienen que mantener trato con los de su mismo escalafón y viceversa. Este tipo de comportamientos es algo de épocas que nos quedan muy lejanas. Hay que modernizar las organizaciones de arriba a abajo.

No obstante, quedémonos un momento en las empresas que se mantienen estos clichés. Lo hacen por miedo a cosas infundadas, que desconocen y piensan que mezclar a las diferentes jerarquías es negativo. Cuando es todo lo contrario ya que se produce mayor involucración y cercanía a todos los niveles del escalafón aportando todos ideas innovadoras que pueden ayudar a la buena marcha de la empresa.

Se tiene la concepción equivocada de que solo pueden aportar ideas geniales las personas de la cúpula directiva o gerencial. Pero insisto, todos los trabajadores pueden aportar ideas. Así que es muy conveniente implantar reuniones informales entre personas de la compañía que ocupen diferentes puestos en la jerarquía para conocer su opinión sin dar importancia al puesto que ocupen sino a las ideas que aporten.

De esta forma, estamos valorando las capacidades de todos los trabajadores de la compañía, independientemente del puesto que ocupen, porque su organización les tiene en cuenta para contar con su opinión sobre diferentes aspectos relacionados con la compañía.

No hacerlo supone una falta de respeto hacia las jerarquías inferiores porque da la impresión que su opinión no es importante y hace que se desanimen porque también son parte importante de la misma. En los puestos inferiores puede haber futuros jefes que tienen grandes ideas; solo necesitan una oportunidad y este tipo de iniciativas lo fomentan.

Hace unos días veía en un programa de la televisión autonómica, un reportaje sobre Dinamarca, en el que salían trabajadores españoles que trabajaban en compañías danesas en el país escandinavo y se percibía que las políticas corporativas eran de cercanía y flexibilidad, independientemente del puesto que se ocupase. Había amplias salas de descanso con futbolines, mesas de pin pon, videoconsolas, sofás, televisión, etc. donde coincidían todos los trabajadores, porque es algo natural sin importar quién eres. Esto, en España, en muchas organizaciones es impensable por temas de mentalidad. Muchos jefes piensan “¿cómo voy a comer en el comedor con mi equipo y de vez en cuando celebran una comida informal fuera de la oficina?”. Estas cosas tienen que hacerse habitualmente con normalidad en el día a día para que surta los efectos adecuados. Y mi pregunta es ¿Por qué no se puede?

Os puedo asegurar que no hay ningún argumento con solidez que lo avale. El querer es poder.


En compañías internacionales son los trabajadores los que determinan los valores de la compañía porque quién mejor que ellos para hacerlo ya que representan a la misma.

Tiene que haber una cercanía real entre la cúpula y la base de las compañías. Los jefes tienen que estar accesibles para cualquier miembro de la compañía, sea cual sea su puesto. Porque el tiempo de todos los trabajadores es igual de importante.

Implantar este tipo de medidas innovadoras y aperturistas en nuestras organizaciones nos sorprenderán porque van a traer muchas sorpresas agradables.

Todos lo verán como algo normal y no se va a producir un abuso debido a que esta comunicación sin barreras la tienen disponible en cualquier momento y solo la usarán cuando la precisen.


Además se va a reducir considerablemente la rotación en este tipo de compañías y el índice de absentismo disminuirá. Igualmente la reputación de la misma va a salir reforzada hacia el exterior en gran medida gracias a la publicidad de sus propios beneficiarios, los trabajadores.

Solo hay que intentarlo y buscar aquella cultura corporativa de cercanía que más vaya con las peculiaridades de cada compañía en función de múltiples factores. Escuchando a la mayoría de los integrantes de la compañía conseguirás percibir los que se necesita para avanzar hacia la compañía 2.0.

Tu compañía ¿funciona en blanco y negro o en color? La respuesta depende directamente de vosotros ya que os verán de una forma o de otra en función de como actuéis en el escaparate empresarial.

domingo, 29 de junio de 2008

¿ESTAMOS SATISFECHOS?

Echando un vistazo al resultado del “Estudio Anual Cátenon de Satisfacción Laboral y Calidad de Vida 2008” realizado por la filial española de Cátenon Worldwide Executive Search, se aprecian cosas que me llaman la atención.

El 67 % de los españoles estaríamos dispuestos a irnos al extranjero a trabajar, siempre y cuando nos surgiera una buena oportunidad profesional a la que no pudiésemos decir que no.
Eso sí, este porcentaje tan alto, para aceptar irse a trabajar lejos de su país, exigirían cobrar al menos un 50% más del salario que perciben en su puesto de trabajo de España; sino declinarían la oferta.

También comentar que la gran mayoría de los españoles encuestados se iría al extranjero por un tiempo limitado, inferior a 3 años, para posteriormente volver a vivir a España.

Esto resalta que a la gran mayoría de los españoles lo que principalmente les influye para irse a trabajar lejos de su casa es que vayan a percibir una remuneración económica muy superior a la que perciben. Está claro que el salario es importante; todos trabajamos por dinero,
sin embargo, éste no puede ser el único motivo por el cual nos vamos a trabajar al extranjero. Tiene que haber otros motivos, a parte de este, como perfeccionar un idioma, desarrollarnos profesionalmente, adquirir experiencia internacional, etc.

Si el único motivo por el cual nos vamos fuera de nuestro país es el salarial pronto volveremos; el dinero no lo es todo.
Cuando nos trasladamos a trabajar a otro país tenemos que tener unos objetivos fijados a alcanzar que sean los que nos animen a seguir allí.

Las diferencias entre hombres y mujeres vuelven a ser evidentes en cuanto a los motivos que más les influyen para continuar en su puesto de trabajo.

A Los hombres lo que más les retiene es:
-
La responsabilidad.
- Autonomía en el puesto.
- El reconocimiento dentro de la empresa.
- Sentirse bien pagado.

A las mujeres lo que más les retiene es:
-
El buen ambiente laboral.
- El reconocimiento dentro de la empresa.
- La flexibilidad de horarios.

Una vez, vemos que las inquietudes de hombres y mujeres son distintas y que, de forma general, ellas valoran mucho más, para mantenerse en un trabajo, los aspectos que les permite compatibilizar vida laboral y familiar. En este aspecto los hombres, a nivel general, seguimos siendo más egoístas pensando aun más en nuestras carreras profesionales sin estar dispuestos a sacrificarnos.
Y esto no es porque ellas quieran sino porque hay un componente social muy grande y difícil de cambiar.

Otra cosa interesante son los motivos por los cuales los hombres y las mujeres estamos animados a cambiar de trabajo aunque en el primer motivo coincidimos.

Los hombres cambiarían de trabajo por:
-
La retribución económica.
- La responsabilidad.
- Las posibilidades de promoción
.

Las mujeres cambiarían de trabajo por:
-
La retribución económica.
- Las posibilidades de promoción.
- Flexibilidad de horario.

Vemos que las mujeres piensan en su carrera profesional siempre y cuando les permita compatibilizarlo con su vida familiar, ya que, si no es, así la gran mayoría renuncia o pospone para más adelante el desarrollo profesional.

El 72% de los encuestados considera que para alcanzar una brillante carrera profesional hay que sacrificar y renunciar a una parte muy importante de nuestra vida personal. Entre las medidas que propone para conciliar mejor la vida laboral y la vida personal son:

1.- Horario flexible.
2.- Distribución libre de las horas de trabajo a lo largo del año.
3.- Posibilidad de trabajar desde casa.
4.- Posibilidad de reducir la jornada o disfrutar de excedencias.

Eso sí, se desprende de este estudio que los trabajadores españoles quieren conciliar ambas facetas de su vida y que ya no están dispuestos a sacrificar tantas cosas por el trabajo como en épocas pasadas. El 72% estaría dispuesto a renunciar a una parte razonable de su salario para poder mejorar su calidad de vida personal.

Cada vez más las empresas tienen que desarrollar el concepto de horario flexible y la distribución irregular de las horas de trabajo a lo largo del año para que cada trabajador se pueda acoger al que más le interese, dentro de unos mínimos y máximos controlables.

Igualmente, de aquí a no demasiado tiempo, la gran mayoría de los empleados desempeñarán parte de su jornada laboral en su domicilio, que les permitirá conciliar mejor ambas facetas. Lógicamente, esto entraña dificultades que se pueden atajar, simplemente, con ganas de hacerlo y con la puesta en marcha de la infraestructura necesaria para poder hacerlo.
Los empresarios que comprendan la necesidad de ofrecer flexibilidad tendrán menor rotación en sus plantillas debido a que atenderán las necesidades de sus empleados.

Para finalizar, tengo que comentar que el 62% de los españoles están entre contentos y muy contentos con su trabajo actual. A nivel de retribución económica solo el 50% está contento con el salario que percibe, eso sí, solo el 14% considera que está mal pagado. Por lo tanto, de esto podemos extraer la conclusión
de que la percepción que tenemos los españoles respecto a nuestra remuneración es mejor de lo que imaginamos o al menos eso dicen en las encuestas.

Este tipo de estudios nos permiten ver, a nivel general, qué opina la sociedad trabajadora española respecto a aspectos relacionados con el trabajo. Las encuestas, normalmente, tienen un porcentaje de respuestas que no se ajustan a la realidad, pero si a los participantes se les explica adecuadamente los motivos de estas encuestas, suelen participar indicándote su parecer real sobre lo que se les pregunta. Por lo tanto, considero este tipo de iniciativas muy positivas para poder estar al tanto del sentir de la sociedad en general.

Los representantes políticos de la Unión Europea deberían mirar este tipo de encuestas para ver qué medidas ven positivas los trabajadores y los empresarios. La idea de ampliar la jornada laboral máxima a 65 horas semanales puede que haya salido en el círculo político, pero aun estamos esperando que nos preguntes a las partes implicadas. Si nos preguntasen por las cosas a realizar cambiarían muchas cosas. ¿Les conviene consultarnos?

jueves, 26 de junio de 2008

¿CAPTAMOS O SELECCIONAMOS?

El mundo de la selección de personal ha experimentado un cambio radical en los últimos años, más que nada, por la situación cambiante a la que estamos expuestos todos.

Hace no demasiados años, cualquier departamento de recursos humanos insertaba una oferta de trabajo a través de cualquier medio y se inscribían al mismo un número elevado de candidatos en cuestión de horas o días.

Hoy insertamos una oferta de trabajo a través de cualquier medio y, con suerte, obtenemos entre 10/20 candidatos interesados. Eso, tras pasar varias semanas desde la publicación de dicha oferta.

Los profesionales de recursos humanos han tenido que bajar del pedestal en el cual vivían para bajar a la mundanal realidad. Antes, sin, por decirlo así, ningún esfuerzo levantaban un dedo y tenían candidatos a diestra y siniestra. Ahora, tenemos que salir a la búsqueda (y captura) de candidatos, usando estrategias de todo tipo. Así, conseguimos unas cuantas entrevistas para cada puesto de trabajo ofertado.

Antes, se hacía una verdadera selección de personas a través de una campaña de captación de personas, ayudándonos del marketing. Ahora, tenemos que elegir entre lo que nos llega. Aunque parezca mentira, no es lo mismo. No todo lo que nos llega es lo que buscamos. La presión de los diferentes departamentos por cubrir ciertos puestos hace que en muchas ocasiones, no dispongamos de más tiempo para seleccionar un candidato que cumpla las expectativas. Es bastante frecuente que "cojeen" en algún aspecto, que antes, no les hubiera hecho pasar a la siguiente fase.

¿Estamos haciendo mal nuestro trabajo? Si lo miramos de una forma teórica, tendría que admitir que no lo hacemos del todo bien. Es cierto que hay una "criba" y que se elige al mejor... pero también he de admitir que los candidatos que acceden a ciertos puestos, no siempre disponen de la formación relevante, experiencia necesaria, aptitudes deseadas o, incluso, no se ajustan a nuestra oferta económica. El tiempo y la falta de previsión por parte del resto de la empresa, son nuestros enemigos.

Además, las organizaciones se han convertido en productos que tienen que conseguir entrar por los ojos de los candidatos para que decidan apostar por trabajar en nuestra empresa y no la de la competencia. Si lo trasladamos a un símil más mundano, hoy en día estamos "vendiendo" puesto de trabajo y no manzanas. La manzana, una vez que la han comprado, ya hemos ganado; para volverlo a hacer, ya pensaremos nuevas campañas impactantes.

Sin embargo, el candidato que decide "comprar el producto" de nuestra organización va darse cuenta rápidamente si le hemos vendido realidad o ficción. En este caso, el mantener al comprador es de vital importancia ya que, si a los 4 días, decide abandonarnos, nos va a generar pérdidas difíciles de recuperar.

También no olvidemos que los demandantes de empleo han experimentado un cambio radical; antes eran más conformistas, sin embargo, ahora se han vuelto más exigentes. Ahora tienen otras prioridades. Si no están contentos, nada les frena para cambiar de trabajo.

Pero no todo el cambio viene dado por los candidatos. Los departamentos de recursos humanos no valoraban a las personas en tiempos pasados. ¿Quién no ha esperado en una empresa a ser entrevistado porque el seleccionador llegaba tarde? ¿Quién ha ido a una entrevista, no ha sido seleccionado y se le ha comunicado que no había sido elegido?
Sin ser una situación causa-efecto, ahora se ve que los candidatos nos tratan mal a nosotros, no apareciendo a las entrevistas acordadas, por ejemplo. Ninguno de los dos comportamientos es justificable por muchos argumentos que queramos buscar.

El problema está ahí. Tenemos que aprender de los errores pasados, pero no lo hemos hecho. ¿Qué vamos a hacer para solventar los problemas que nos encontramos a la hora de buscar candidatos? ¿Esperar a que caigan del cielo?

Una fórmula que se está usando es la captación. En la captación, el objetivo es convencer al candidato para que decida venirse con nosotros contándole o prometiéndole lo que sea necesario para que nos de un "si quiero", a pesar de que luego, la realidad sea otra en la que no nos acordemos ni de la mitad de las cosas que se dijeron en la campaña de captación.. Se sigue la táctica del "prometo hasta convencer y una vez captado no cumplo nada de lo prometido".

Esto desacredita aun más la selección. La captación es palabrería barata que nos recuerda a las campañas políticas en las que, hace tiempo que se perdió la cordura. Si leemos ese tipo de acciones, los políticos aun se preguntan por qué cada vez más la gente no se implica más en la política. Bajo mi punto de vista, los políticos se alejan de la realidad. Nosotros, no podemos seguir sus pasos, pues sino nos mantenemos cercanos a la gente, no conseguiremos atraerlos.

La selección es un arte en la que hay que desgranar minuciosamente cada candidatura; ver si encaja con lo que buscamos para el puesto; dedicando el tiempo preciso para encajar las piezas exactas en el puzzle.
Para ello, es cierto que habrá que que usar todo tipo de herramientas que ayuden a realizar la selección. Pero, habrá que usar las correctas.

Distorsionar la realidad no ayuda a la selección porque no hace más que desacreditarla. Hay que ir con la verdad por delante, ofreciendo a los candidatos lo que se van a encontrar si deciden incorporarse a nuestra compañía.
Es preferible incorporar en nuestra organización a un candidato convencido que a 5 engañados.

El engaño hace que los trabajadores nos paguen con la misma moneda, siendo poco comprometidos, irresponsables en su trabajo haciendo que continúe aumentando la rotación y el absentismo.

Aquellas empresas que se esfuercen en contratar a las personas mostrándose tal y como son y posteriormente los cuiden teniéndoles en cuenta mediante técnicas corporativas adecuadas van a ser las que marquen tendencia positiva.
El trabajo bien hecho, tarde o temprano, es recompensado.

Tenemos que impresionar al candidato cumpliendo sus expectativas y si es posible superarlas. Está claro que muchos candidatos y empresas mienten, engañan, actúan en los procesos de selección de cara llevarse "el gato al agua". Sin embargo, esto no justifica a la otra parte a realizar este tipo de comportamiento reprochable.

Habrá muchos departamentos de recursos humanos que se negarán a ver esta realidad, sin embargo, los candidatos sabrán apreciar, con el tiempo, que esta forma de actuar merece la pena.

En los tiempos difíciles es donde hay que marcar la diferencia para poder diferenciar claramente la excelencia de la mediocridad. Por eso, las empresas tienen que estar preparadas para cuidar y ofrecer a las personas que las integran, lo que necesitan.

Y no olvidemos, que ambas partes tenemos que cooperar para mejorar la reputación de la selección, usando como principales herramientas, la educación y el respeto hacia la otra parte.

martes, 24 de junio de 2008

EL PODER DEL MANDO DEL AIRE ACONDICIONADO

Con la llegada del verano se produce una lucha interna en las organizaciones en torno a la temperatura de las oficinas y aire acondicionado. La temperatura es un factor muy importante para poder realizar el trabajo en condiciones de bienestar que nos permita efectuar el mismo de forma adecuada.
La legislación establece una temperatura estándar que considera adecuada para los diferentes ámbitos en los que se puede realizar el trabajo. Yo me voy a centrar exclusivamente en el trabajo de oficina donde las temperaturas estándar para verano es una temperatura de 22 a 25 grados en función de diferentes factores.

Aun así, esto es muy relativo porque cada persona tenemos un comportamiento diferente según nuestra temperatura corporal, es decir, lo que para una persona es un temperatura adecuada para otra puede ser frió o calor.

En las empresas se ha optado por tener reguladores de temperatura generales por salas que suelen estar reguladas por el departamento de mantenimiento (u otro al que le "caiga" la responsabilidad del... mando) poniendo las temperaturas estándar acordadas para cada temporada del año. Si el termostato se deja a la regulación de los trabajadores de las diferentes dependencias de la empresa se producen verdaderas batallas para imponer en cada sector la temperatura que considera ideal, claro está, desde su punto de vista. Cuantas más personas están en el mismo recinto peor es la convivencia por culpa de algo tan tonto como el aire acondicionado.

Eso sí, los hombres, con sus trajes y corbatas se ven acalorados por el "uniforme". Por otro lado, nos encontramos a las mujeres que tan apenas llevan un cordoncillo que sujeta en su posición sus escasos vestidos. El aire acondicionado se enciende, y empieza la batalla campal.


Tenemos que darnos cuenta de que en la oficina no estamos solos y que tenemos que convivir con otras personas. Esto supone en ceder en el tema de la temperatura intentando llegar a un consenso. A veces, una simple chaqueta puede cubrir.

Las oficinas se convierten en verdaderos centros meteorológicos (bueno... simplemente hay termómetros por todas partes) que hacen que un número sea motivo de discordia.

La máquina del aire acondicionado, tampoco ayuda. En muchas ocasiones, el sistema tampoco está del todo bien instalado. A veces el termostato, dice que hace una temperatura pero se siente más frío o más calor. En fin, que tampoco ayuda, como decía.

No podemos pretender imponer nuestro criterio porque esto demuestra poco compañerismo y siempre tendremos que consultar con el resto si les parece adecuado. O establecer períodos en los que todos vayamos haciendo concesiones. Todos, en el fondo, somos especiales, sin embargo, el límite está en saber comportarnos sin superar los límites considerados lógicos.

La persona encargada del mando tiene una labor difícil. Contentar a todos. Tampoco olvidemos que m
uchas veces también la sensación de calor o frió es psicológica; simplemente oyendo como el sistema empieza a funcionar, nos sugestiona a sentir el frío.

La oficina es un lugar de trabajo, no solo para unos, sino para todos y hay que llegar a un consenso. Ante todo, habrá que seguir intentando incentivar el trabajo en equipo para crear un clima de cooperación que se va a trasladar a todos los ámbitos ayudándonos a resolver estas pequeños conflictos sin importancia.

HOY TRABAJO EN LA EXPO, MAÑANA, NO

Según publicaba ayer el diario 20minutos en su versión digital territorial de Aragón, "decenas de trabajadores ya han abandonado voluntariamente sus puestos de trabajo en la Expo".

El volumen de trabajadores en el recinto de la Exposición Internacional de Zaragoza es superior a 6.000 personas. Como causas principales de abandono se especifican las largas jornadas de trabajo y la gran carga de trabajo que tienen que realizar.

"Los trabajadores que se van aseguran que el sueldo (de 1.100 a 1.500 euros brutos al mes) no es suficiente para lo que se les exige. Turnos de seis o siete días seguidos, jornadas de hasta 12 horas o sólo 15 minutos de descanso en ocho horas son prácticas habituales".


Las bajas voluntarias se producen tanto entre el personal de los pabellones como entre la plantilla de atención al público contratada por la Expo. "Me contrataron para atender a visitantes y acabé en un torno de entrada haciendo el trabajo de los compañeros que se escaquean", comenta una trabajadora que se acaba de despedir.

Obviamente, la rotación era de esperar porque se sabía que eran puestos temporales, limitados al tiempo de duración del evento. Por lo tanto, a la hora de seleccionar, había que centrar la búsqueda en determinados sectores de población (estudiantes, emigrantes,...). A priori, parece que los trabajadores, provienen de otros campos, dado el alto índice de bajas que se están produciendo hasta la fecha.

He de comentar que la carga de trabajo, según tengo entendido, no es tan elevada como se pensaba. De hecho, he visto con mis propios ojos que, en el recinto de la Expo se ven grupos de trabajadores bastante "ociosos", siempre en grupos y hablando sobre temas no relacionados con el trabajo, dejando desatendidos puntos donde numerosos visitantes necesitan de su ayuda ( el polémico, Fast Pass, por mencionar alguno).

Al final, pagan justos por pecadores por que esto supone que otros trabajadores responsables tienen que asumir la carga de trabajo de estos trabajadores que se "escaquean". Como siempre, ¿dónde están los coordinadores para controlar que las personas de sus equipos desempeñan sus funciones de forma adecuada? No olvidemos que esto es parte de su trabajo. No quiero generalizar porque luego hay muchos trabajadores profesionales que hacen sus tareas con dedicación y que ven perjudicada su imagen por culpa de unos pocos.

También he de comentar que, aunque la organización no lo haya reconocido, ha tenido más problemas de los esperados para cubrir todos los puestos de trabajo ofertados, es más, a personas que dijeron en un principio que no les interesaba, les han llamado en varias ocasiones para ver si habían cambiado de opinión, aun habiendo declinado incorporarse. Esto, da una imagen de la organización de desesperación y apuros en la cobertura de todos los puestos de trabajo.

Esto puede explicar que tengan establecidos esos turnos de trabajo de tantas horas (hasta 12 horas seguidas) y semanas enteras de trabajo sin ningún día de fiesta. Esto no es positivo porque, con este tipo de medidas, se consigue "quemar" al personal, provocando que no les compense el acudir a trabajar en estas circunstancias.

Esto puede explicar, en cierta manera, el volumen de bajas que se ha producido ya para estas fechas porque Expoagua no ha facilitado el número exacto de bajas voluntarias producidas en estos primeros días. Lo cual es sospechoso, porque no hay nada de malo en publicarlo. Es más, han manifestado que "no les pilla de sorpresa y que en previsión hace más de mes y medio crearon una bolsa de más de mil currículos para estas vacantes que estaban prevista que se produjesen".

Además de este punto mencionado, la organización como no tiene habilitadas taquillas en las instalaciones para que los trabajadores dejen sus pertenencias personales durante su turno de trabajo. Para solucionar esto les ha facilitado unas mochilas que tienen que cargar a sus espaldas durante su turno de trabajo.

Tampoco tienen instalaciones habilitadas para poder comer. Es muy normal verlos refugiados en alguna de las escasas sombras del recinto, comiéndose la comida que se han traído de casa, totalmente visibles ante los visitantes. No hay nada de malo en que los trabajadores puedan optar a comer al aire libre, pero la imagen de la organización no es buena, pues deja "tirados" a sus trabajadores a los que no ayuda a "desaparecer" del público que les acosa con los problemas generados dentro del recinto y los deja "ahí tirados".

Lógicamente, la organización no tiene ninguna obligación de subvencionarles la comida, eso sí, al menos podría haberles habilitado unas instalaciones en condiciones para poder descansar adecuadamente. Tengamos en cuenta que Zaragoza, en estas fechas, es extremadamente calurosa y las infraestructuras no están provistas de sombras.

Obviamente, rotación es normal porque las personas que ocupan estos puestos de trabajo están abiertos al mercado y, en cuanto les sale algo más estable, se van.

Aunque en plena crisis, se ha producido un parón en la creación de nuevos puestos de trabajo y en muchos sectores se están produciendo despidos por la falta de trabajo.

Eso sí, también las personas que cogieron estos puestos de trabajo ya sabían que eran puestos temporales. Pero no todo es malo en la EXPO. La organización promueve el programa PARTE (programa de acogida y recolocación de trabajadores de Expo Zaragoza 2008 ) que es resultado del convenio entre la Diputación General de Aragón y CEPYME / Aragón para prever la recolocación del gran volumen de trabajadores de la muestra tras la conclusión de la misma.

Para ayudar al logro de dicho objetivo, el Programa PARTE, pone a disposición de las empresas aragonesas, de forma presencial y on-line, recursos gratuitos para el reclutamiento y selección de dichos trabajadores. Aquellos trabajadores que trabajan o han trabajado para la EXPO Zaragoza 2008 y necesitan encontrar un empleo o quieren conocer qué recursos laborales y sociales existen en Aragón, pueden beneficiarse de esta magnífica iniciativa.

Esto es muy positivo porque demuestra interés por el futuro próximo de las personas que trabajan en la Expo una vez que ésta acabe.

Así que solo pido a la organización que se "ponga las pilas" en la gestión de las personas que trabajan en el recinto de la Expo porque creo que pueden hacerlo mucho mejor de lo que están demostrando hasta ahora. La desorganización y falta de previsión queda de manifiesto día a día y han tenido tiempo suficiente para prepararse. Ahora, solo queda, poner en práctica las medidas correctivas.

lunes, 23 de junio de 2008

DESCIENDE EL INTERÉS POR LAS INGENIERÍAS

Noticia muy preocupante y real la que aparece hoy en el Periodico de Aragón que indica que la falta de ingenieros en Aragón pone en apuros a las empresas. Sin embargo, es algo que se lleva notando hace tiempo en todas las provincias españolas porque, desgraciadamente, ha caído el interés por las ingenierías, especialmente por la de Telecomunicaciones y la de Informática.

Como se indica en este artículo, es incongruente que la investigación, el desarrollo y la innovación, están cada vez más de moda pero, por otro lado, hay menos mano de obra cualificada disponible en el mercado laboral aragonés.

Hace unos años, la nota de corte para entrar en Ingeniería de Telecomunicaciones era una de las más altas, haciendo que muchos alumnos interesados en cursarla se quedasen fuera. Ahora la nota de corte está en un 5 "pelado" y aun así, no se cubren todas las plazas que se ofertan. Cada año baja el número de alumnos matriculados en este tipo de ingenierías y, por otro lado, cada año el número de alumnos que finalizan estos estudios es inferior, lo que hace que el gran volumen de empresas que requieren este tipo de perfiles luchen por ellos, con uñas y dientes.

Además, suele pasar que las mejores ofertas para estos profesionales se encuentran fuera de Aragón, concretamente en Madrid, Barcelona o, incluso, fuera de nuestro país. Por lo tanto, esto aun hace mucho más daño al sector. Al haber más oferta que demanda, las condiciones laborales empiezan a ser moneda de cambio y hacen que el sector se llene de trabajadores "mercenarios". La rotación es alta y la movilidad no suele ser un problema, si la paga lo compensa.

Desde el Colegio de Ingenieros comentan que una de las causas que influye en el descenso del interés por este tipo de estudios en que "cuando estos alumnos salen de la Universidad ven que compañeros suyos que han cursado una FP están ocupando los mismos puestos que ellos, con una formación y un esfuerzo inferior pero sueldos similares".

Además, las personas que provienen de los grados medios y superiores de FP disponen de unos conocimientos "inferiores" a los que cursan estos estudios universitarios. Aunque, por lo visto, quizá sean suficientes.

Sin embargo, he de comentar que los alumnos universitarios de este tipo de ingeniería, cada vez más están peor preparados y requieren una formación adicional en lenguajes de programación muy demandados en el mundo laboral que no los contemplan los planes universitarios actuales en la profundidad requerida. Esto demuestra, como ocurre en otras carreras universitarias en España, que la universidad se aleja de la realidad laboral.


Este punto es muy peligroso, pues al fin y al cabo, el estudio universitario, debe preparar al estudiante para el futuro. No hacemos nada con formarlo de forma teórica, cuando la realidad laboral va a ser totalmente distinta y va a suponer una formación extra. No hacemos nada con estudiar, estudiar y estudiar, si lo que estudiamos, valga la redundancia, no tiene una aplicación en el mundo laboral.

La diferencia entre los alumnos de los módulos de FP, que disponen de una educación más práctica y no tan teórica (incluso no tan extensa) y de los licenciados universitarios sea cada vez menor, si la medimos, no tanto como conocimiento específico, sino como utilidad a la hora de enfrentarse al mundo laboral.

Muchas empresas, desde hace tiempo, están incorporando personas con estos perfiles, provenientes de otras provincias españolas más pequeñas en las que no hay cobertura para todas las personas con este perfil ofreciéndole ventajas en materia de vivienda, etc.

Las grandes empresas han optado por la contratación en origen de trabajadores de otros países ante la incapacidad de cubrir todas sus necesidades con los nacionales pese a todas las complicaciones administrativas que esto conlleva.

Efectivamente, este tipo de carreras requieren un esfuerzo añadido por parte de los alumnos; sin embargo, cada vez más, hace que salgan menos preparados. Esto requiere mayor inversión en formación por parte de las empresas lo que hace que los salarios iniciales hayan dejado de ser desorbitados para pasar a ser más normales. Ya estamos hablando de 1.000 euristas o incluso, de salarios más bajos. No obstante, en este sector, suelen incrementarse después del primer
año de experiencia profesional.

Creo que es un tema complejo que no se soluciona poniéndose de un lado u otro porque todas las partes involucradas tienen su parte de razón. Eso sí, creo que tiene que producirse, para empezar, un cambio radical de los planes de estudios de este tipo de ingenierías que se adapten mejor a las necesidades de mano de obra solicitadas por las empresas.

Esto hará que las empresas se adapten a las nuevas circunstancias, pagando lo que sea preciso por una mano de obra cualificada y preparada tras acabar sus estudios universitarios.

Igualmente las empresas tienen que analizar que han hecho ellas para hacer que las nuevas generaciones pierdan el interés por estas carreras tan demandadas hace no tanto. ¿Se han sabido adaptar a las nuevas circunstancias?

Hay que saber marcar la diferencia para dar siempre a la otra parte más de lo que espera, dentro de unos criterios lógicos.

Además los alumnos universitarios de este tipo carreras técnicas y de cualquier tipo tienen que tener en cuenta de que las cosas cuestan esfuerzo conseguirlas. Las nuevas generaciones de jóvenes ¿cada vez se sacrifican menos?

Esperemos que mejore el tema porque los profesionales de los recursos humanos que conocemos este sector sabemos que, como no se produzca un cambio radical, lo peor aun no ha llegado.

¿Qué crees que falla para haber llegado a está situación? ¿Qué debería cambiar para darle la vuelta?

MANTENERSE AL MARGEN

Hace unos días, me refería al complicado perfil de los trabajadores que siempre tienen que tener la razón discutiendo todo para sacar de quicio a los demás compañeros de trabajo y jefes manteniendo un pulso constante.

Hoy, voy a hablar de un perfil de trabajadores del extremo. Todos en algún momento hemos coincidido en algún trabajo con trabajadores que jamás se decantan por ningún asunto de trabajo, ni de un lado ni de otro.

Se mantienen al margen de todo asunto, evitan discutir y jamás dan su opinión particular sobre cualquier asunto profesional. Curiosamente, ellos siempre saben qué opinamos nosotros.

Hay que tener claro, no obstante, que en determinados puestos de trabajo la discreción es muy necesaria por el tipo de información que se maneja. A parte, siempre hay que saber delante de quién podemos dar nuestra opinión y sobre qué asunto hacerlo, porque la prudencia es algo que nos tiene que acompañar en nuestro día a día. Esto tiene toda su lógica.

Sin embargo, no es de recibo solicitar la opinión sobre determinado asunto que nos incumbe a todos y que determinados trabajadores no den su parecer ni tampoco debatan sobre los puntos de vista de los demás.

Desgraciadamente, en los asuntos de trabajo que afectan a una "comunidad", todos los involucrados nos tendremos que mojar dando nuestra opinión; teniendo encima de la mesa los diferentes puntos de vista se logra alcanzar la solución más adecuada, tras valorar todas las posibilidades.

No olvidemos que en esta vida solo se equivocan aquellos trabajadores que se arriesgan tomando decisiones, a pesar de no estar seguros de si será la decisión adecuada. Peor es la opción que, ante la duda, no se decida nada, esperando que las cosas las decidan otros, o por si solas.

Dentro de este tipo de trabajadores, hay un subgrupo, que engloba a aquellos que, sin dar su opinión delante de los demás involucrados, una vez conocida la decisión consensuada por el resto, se dedica a malmeter, usando esa información para fines peligrosos.

Este tipo de profesionales no dan la cara delante de los demás y, cuando menos te lo esperas, van por la espalda, a hacer todo el daño posible.

Soy de la opinión que, si alguien no está de acuerdo con determinada decisión, lo tiene que hacer saber en el momento de buscar la mejor alternativa, planteando su discrepancia a la misma delante del resto de compañeros afectados.

Hay que saber comportarse dentro del grupo, dando la cara cuando no se piensa lo mismo que el resto de los demás. Este tipo de perfil de trabajadores que son muy peligrosos. No se atreven a dar la cara y usan como estrategia mantenerse al margen para conocer el punto de vista de los demás y usarlo, a posteriori, según les convenga.

Son, los que además, intentan llegar lejos dentro de la compañía, manteniendo una actitud diplomática, llevándose bien con todos los compañeros. Así, poseen mucha información que pueden usar en uno u otro sentido, según les pueda interesar. Se llevan bien con todo el mundo o, al menos, lo aparentan. Muchas veces nos dirán lo que queremos oír para demostrar que están a nuestro lado y poder sacarnos información. Este tipo de personas no van a dudar en usar la información que les proporcionemos en su propio interés, a pesar de que puedan perjudicar a alguien.

Por lo tanto, mucho cuidado porque una vez que consigan la información que buscaban, cambiaran de actitud hacia ti si ya no les sirves para sus propios fines.

Sospechosas son, igualmente, aquellas personas que jamás dan su opinión sobre un asunto de trabajo les afecte o no porque prefieren omitirla y manifestar la que más les interese más adelante, conociendo la postura del resto.

En el trabajo hay que saber adaptarse a los acontecimientos, evolucionando con las nuevas circunstancias porque este no se mantiene en ningún momento estático; es más, cada vez es más cambiante. Eso sí, hay que involucrarse, dando nuestra opinión sobre los asuntos de trabajo. Mantenerse al margen es la opción más fácil y a la vez más cobarde.

Es mucho más beneficioso encontrarnos con compañeros de trabajo que nos dicen las cosas a la cara, sean positivas o negativas; al menos, sabemos lo que piensan.
Lo raro son estas personas que se llevan bien con todos sus compañeros de trabajo pero que, a la hora de la verdad, no tienen verdadera confianza con unos ni con otros. La confianza es algo que se va dando con el tiempo según vayas viendo correspondencia por la otra parte.

Hay que saber evolucionar, comportándonos con profesionalidad; el discrepar de la opinión de los demás es lógico porque cada uno tenemos una opinión distinta que no es mejor ni peor. Por lo tanto, hay que tener criterio propio y saberlo mantener cuando sea preciso.

A este tipo de personas solo decirles que maduren afrontando sus miedos y sabiendo abrirse a los demás diciendo lo que piensan. Tienen que llegar al lugar que les corresponde por sus propios medios y no usando técnicas poco éticas, abusando de la confianza de los demás.

Por lo tanto, tenemos que analizar minuciosamente estas cosas que comento para saber qué tipo de personas tenemos a nuestro alrededor.

lunes, 16 de junio de 2008

SI TU TE PIENSAS QUE TE VOY A DAR LA RAZÓN.....

Todos, en algún momento de nuestra vida profesional, nos mantenemos firmes en alguna postura, sin dar nuestro brazo a torcer, porque estamos seguros al 100% de tener razón. De vez en cuando, hay que tener firmeza y no ceder para dejar claro que, en ocasiones, sabemos mantener una decisión, pese a quien pese.

El ser cabezota en su justa medida es positivo porque demuestra tener las ideas claras. No es lógica, tampoco, la actitud de ciertas personas que ceden en todo para no crear conflictos. Esto demuestra tener poca personalidad y criterio propio. Pero no siempre, la cabezonería es una buena característica.

Lógicamente, el ser cabezota supone saber reconocer cuando nos hemos equivocado y saber dar nuestro brazo a torcer en los asuntos que no llevamos razón. Demuestra mucha madurez el reconocer a la otra parte que nos equivocamos y que en esta ocasión su postura era la correcta.

Aun así, en el mundo laboral, nos encontramos con ciertos trabajadores que siempre tienen que tener razón y que han adquirido como rol el discutir todo a sabiendas de no tener la razón en muchas ocasiones. Es una forma de comportarse ante los demás que suele darse comúnmente en personas muy orgullosas, que son incapaces de reconocer sus errores por miedos internos mal plateados. Argumentan todo lo que les llega a sus oídos, leen, o simplemente ocurre en su entorno. Saben de todo. De todo opinan. Y, curiosamente, son los que más se suelen oír.

Desgraciadamente, es complicado convivir con este tipo de trabajadores. Ellos llevan todo comentario a una provocación constante, que les permite sentir que dominan la situación. Lo que esperan y más les gusta es que entremos al juego de discutir. Disfrutan acalorando a sus interlocutores y cuanto más tensa es la situación, más firmes, más opuestos se posicionan.

Debéis saber tener una escala de valores propios en el trabajo, con unos límites muy claros de en qué temas tenéis que ceder y en cuales no se puede hacer.

A estos trabajadores, hay que saber llevárselos a su terreno y la mejor forma es con una de cal y otra de arena, para que vayan educándose en sus relaciones con cada compañero de trabajo.

Muchas veces, el ignorarles también es un buena formula disuasoria de este tipo de comportamientos. Les sabe fatal pasar desapercibidos o ser ignorados cuando están intentando defender, una vez más, su criterio.

Personalmente, creo que lo peor que podemos hacer es entrar en su juego. No podemos entrar al trapo para discutir sobre cualquier cosa de forma acalorada, como él/ella quiere. Son personas que buscan sacar de quicio a los demás y que discuten por todo. Por lo tanto, tenemos que saber mantener la calma a pesar de que nos cueste.

Muchas veces, el usar el sarcasmo ante este tipo de personas es una buena forma de afrontarlos, porque les estamos dando de su propia medicina.

Nunca sabes como acertar; van a protestar por todo y siempre van a encontrar una razón que les justifique a ellos mismos el llevar la contraria.

Son personas que a lo largo de sus vidas han estado acostumbrados a conseguir todo lo que se proponían y que no les han sabido marcar en su infancia y adolescencia (etapas claves del desarrollo) una reglas claras de comportamiento que todos tenemos que aprender, antes o después, dependiendo de la forma de ser de cada uno.

Hay que guiar a estas personas hacia el camino correcto de forma planificada e inteligente. Esto es como ir a pescar. Debemos preparar el anzuelo y soltarlo para que algunas veces los atrapen a la primera y otras no lo consigan a pesar de intentarlo. En ocasiones soltamos el hilo de nuestra caña para que ellos ganen terreno cediendo en esta ocasión. En otras ocasiones, debemos recoger el hilo rápidamente tensando nuestra postura que les hará verse avocados a ceder ante nuestra estrategia.

Es la única manera de convivir, dentro de lo que cabe, con este tipo de trabajadores, educándonos en primer lugar a nosotros mismos respecto a la forma de actuar con ellos y, posteriormente, educarles a ellos, exponiendo las reglas de nuestro juego. Hay que hacerles que creer que dominan la situación, al menos teóricamente, aunque, en la práctica, sea todo lo contrario.

Ahora lanzo un par de preguntas para conocer vuestra opinión:

¿Cuál es vuestra estrategia antes este tipo de personas? ¿Entrar al trapo os aporta algo?