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domingo, 13 de julio de 2008

UN MES DE EXPO

Mañana hace un mes que se inauguró la Expo Zaragoza 2008 y podemos hacer balance de como está funcionando. El pasado 21 de junio, escribía un post sobre la organización de la Expo, a nivel de la gestión de personas, en las que la desorganización era lo que predominaba.

Hoy, como un domingo cualquiera se me ha ocurrido ir de nuevo a la Expo para continuar viendo los diferentes pabellones y espectáculos.
Sin embargo, aunque la finalidad principal de mi visita es disfrutar, no puedo dejar de fijarme en la organización de la gestión, por deformación profesional; ya lo sé, soy un caso.

En comparación con la anterior visita, puedo comentar que, por ejemplo, se han dotado de más máquinas de Fast Pass para poder sacarse la cita previa para los diferentes pabellones más solicitados. La idea no es mala, teóricamente.
El evitar hacer fila en los diferentes pabellones siempre es atractivo, pero no hacemos nada si las filas las pasamos del pabellón que sea a las máquinas de Fast Pass.

Eso sí, de poco sirve, cuando, sorprendentemente, hoy muchas de las máquinas de Fast Pass estaban estropeadas y, por lo visto, ya llevan varios días sin funcionar, así que nos quedamos igual que la primera vez que fui.


Enormes filas en las máquinas. Por lo menos, en esta ocasión había un empleado en cada máquina para ayudar a los visitantes en el funcionamiento de las mismas, que en mi anterior visita, no ocurría. Por lo tanto, alguna cosa ha mejorado.

Sin embargo, es lamentable la mala organización de las filas que se forman y del sistema de Fast Pass. Se supone que este sistema era para agilizar las esperas. La idea está bien pero no funciona como debería ser. No olvidemos que a la entrada, se forman largas filas que se eternizan porque todo el mundo lleva mochilas que han de pasar por el scanner. Por lo tanto, son dos filas al principio: la de la entrada y la de la máquina de Fast Pass. Y yo me pregunto ¿no hubiera sido mejor unificar ambas? A la vez que te validan la entrada podrían facilitarte hora para uno de los pabellones de más aforo.


Hoy, por fin, conseguí entrar al pabellón de España, para el cual hay filas imposibles y en el audiovisual había varias filas vacías de gente que no acudió. Pues bien, la lógica nos dice que los empleados que gestionan el flujo de visitantes deberían haber cubierto esas plazas libres con personas que esperaban para acortar las esperas. Eso demostraría demasiada profesionalidad. Esas dos filas se quedaron vacías. ¡Qué más da! ¡Que la gente espere!

Para empeorar las cosas, el pabellón de España “va por libre”. Tiene un sistema de Fast Pass independiente del resto, algo que no entiendo;
debería haber una homogeneidad y funcionar todos los pabellones a través del mismo sistema.

Hoy también, después de esperar un buen rato, conseguí entrar al pabellón de Kuwait y cual es mi sorpresa que, en la fila de espera, detrás de mi había un grupo de voluntarios y trabajadores de la Expo, que en su turno de trabajo estaban visitando los pabellones. Los voluntarios y personal en uniforme EXPO, tienen terminantemente prohibido visitar los pabellones. Quiero pensar que es algo puntual. ¿Dónde están los controles de sus coordinadores?
Y mientras tanto, muchos visitantes están desubicados mientras los trabajadores se divierten. ¡Qué bien!

En los puntos de información, ésta brilla por su ausencia. Por ejemplo, preguntes lo que preguntes de los medios de transporte de la muestra, no tienen ni idea, eso sí, la sonrisa y la amabilidad no les falta, sin embargo,
si ellos no saben este tipo de cosas ¿quién va a hacerlo? A este paso cuando acabe la muestra será cuando lo tengan todo aprendido.

Aunque no quieran reconocerlo, está viniendo menos gente de otras provincias y países de lo que se esperaba. En el primer mes, el 70% del total de visitantes son locales, de Zaragoza y su provincia. Los elevados precios de las plazas hoteleras y el escaso marketing hecho durante los meses previos al inicio de la muestra, no han ayudado.
El trabajo previo es fundamental y si no se hace bien pasa esto.

Para rematar, este mediodía con todo el sol, he visto a una pobre trabajadora en unos nuevos puntos de información móviles, al sol y sin traje corporativo de la Expo. Esto es prevenir los riesgos laborales de los empleados. El miércoles pasado, el primer día que se ponía en marcha el tercer acto del espectáculo del Hombre Vertiente, en la que el actor principal vuela entre el publico. Volar, voló pero se estrelló contra el suelo y actualmente se encuentra recuperándose en la UVI del hospital Miguel Servet de Zaragoza. Afortunadamente, va mejorando aunque aun está grave. De momento, el espectáculo esta suspendido.
Habrá que investigar qué pasó aunque de momento no han dado datos de por qué se produjo.

He hecho mucha crítica constructiva, pero, para aquellos que no lo hayan hecho hasta ahora, merece la pena acudir a la Expo
. Sin embargo, hay que ir con una dosis extra de paciencia para no desesperarse. A nivel de gestión de personas, la muestra no demuestra mucha profesionalidad, pese a que han tenido tiempo para prepararse. No me vale que, con tanto volumen de visitantes, no se pueda conseguir. Es precisamente en los días de más afluencia de personas cuando se ve si a nivel organizacional funcionan las cosas correctamente. Hace no muchos días un periódico extranjero criticaba que era muy complicado encontrar trabajadores y voluntarios de la Expo que hablasen inglés para los visitantes de otros países. A los voluntarios no se les puede exigir este requisito pero los encargados de hacer la selección de trabajadores debieron de pasar esto por alto.
Sin omitir la dificultad de encontrar este tipo de perfiles para un evento temporal, no es imposible.

Creo que alguien tendrá que asumir su parte de responsabilidad porque quedan dos meses de muestra y como no se comience ya a mejorar vamos a dar una imagen lamentable. Aunque ya vamos a llegar tarde y mal.

martes, 17 de junio de 2008

ME HAN DICHO QUE.......

Como ya he manifestado en otras ocasiones, la comunicación corporativa es un elemento fundamental para conseguir que las cosas funcionen bien dentro de la misma.

El 80% del éxito del funcionamiento o fracaso de la implantación de una nueva política o procedimiento depende de como se haga la comunicación. Si queremos contar con el apoyo de todos los integrantes de nuestra empresa hay que hacerles partícipes desde el principio, sabiendo muy bien lo que hay que comunicar y como hay que comunicarlo.

Muchas veces, el no saber llegar a la plantilla no se debe a que aquello que se quiera implantar o comunicar sea o no interesante, sino a que no se hace en el momento adecuado, ni de la forma idónea, para que el mensaje exacto llegue a los destinatarios.


Por lo tanto, las organizaciones tienen que abandonar esa postura conservadora respecto a su política comunicativa. Siempre será preferible hacer un comunicado oficial para que los trabajadores obtengan dicha información por un canal oficial a que se enteren por el canal no oficial por excelencia; "el cotilleo o rumor". Éste, fluye de forma no controlada contando las cosas con verdades pero muchas mentiras.

La política comunicativa debe ser clara. Los trabajadores simplemente quieren (y deberían) estar informados. Si no se hace de forma correcta, es normal que se busquen otros canales y, así, puedan estar al tanto de lo que ocurre en su empresa.

Es muy triste que se comunique oficialmente una cosa que ya sea conocida por todo el mundo. A veces, es el propio servicio de comunicación el que es el último en enterarse, pues es el único departamento que entiende que sólo se puede hacer caso a la información oficial, que a veces, no llega a ellos tan rápido como los rumores.


Los rumores, normalmente ocurren porque alguien ha filtrado la información. Obviamente, para parar de cuajo la rumorología, habría que investigar quién "se ha ido de la lengua". Si identificamos una información no oficial pasando de boca en boca, lo mejor es intentar enviar una comunicación oficial, aun cuando sea para comunicar que no se sabe nada sobre determinado asunto y evitar, así, los "dimes y dirites" sobre ese asunto.

También nos pueden llegar consultas que la rumorología haya distorsionado y haya creado cierta inquietud entre los trabajadores. Igualmente, habría que actuar de forma similar.

La empresa es una pequeña o a veces no tan pequeña comunidad de personas en la que tenemos que establecer unas reglas para convivir adecuadamente. En las empresas tarde o temprano todo se sabe. Por que como dice un amigo mió si algo no quieres que se sepa ni lo pienses.

Por lo tanto, es mejor mantener informada a la gente por canales oficiales. Hay que comunicarles aquellas cosas que les afecten directamente o indirectamente de alguna manera. Muy recomendable comunicar e informar a toda la plantilla de nuevas políticas, cambios organizativos, nuevas incorporaciones, destituciones o bajas de personas de la cúpula directiva, noticias relacionadas con la empresa, etc. No olvidemos, que si estamos por delante de la rumorología, ésta, terminará desapareciendo.

Analizad ahora vuestra empresa. Si el rumor es el canal comunicativo por excelencia es que no tenéis implantada una política comunicativa o que la que hay, hace aguas por todos los lados. Para cambiar esta situación, solo hay que ponerse manos a la obra. La cúpula directiva es la que tiene la llave para hacer cambiarlo. Todo depende de que estén dispuestos a cambiar de mentalidad y ser conscientes que la información que ellos manejan debe tratarse adecuadamente.


Si la implantación de la política comunicativa oficial es eficaz, será muy bien acogida por los trabajadores. Hay que dar a la gente más de lo que esperan e informarles de las cosas antes de que pregunten.

Últimamente para involucrar a todos los trabajadores en la política comunicativa de su organización y hacer que se sientan parte activa de la misma se están poniendo de moda las revistas y blogs corporativos. En este tipo de herramientas puede participar cualquier trabajador que tenga algo que contar o aportar a nivel corporativo. Son unas herramientas muy adecuadas para conseguir que los trabajadores interactúen a nivel corporativo.

Con ellas, podemos acercarnos a cada departamento, averiguar qué hacen, quien lo forman,... En fin, una forma de darse a conocer al resto de la organización. Por otro lado, se pueden crear secciones temáticas en las que se publiquen artículos sobre temas relacionados con esa temática que resulten de interés.

Una formula para incentivar la participación es involucrar a la gente para que nos informen de que temas les gustaría que se hablasen en estas herramientas corporativas.

Ahora nos puede parecer esto una locura, sin embargo, en estas nuevas herramientas que aun son pioneras esta el futuro de la comunicación corporativa.

Hay que apostar por invertir en políticas comunicativas porque es una inversión de futuro que va a darnos unos resultados por encima de lo esperado. La dirección ha de abrir la mente en este sentido, como paso hace tiempo con la implantación de las políticas formativas.

Eso sí, cada empresa tendrá que ir a su ritmo; no podemos pretender comenzar por el tejado si aun no hemos construido la base sobre la que se sujete el mismo. Las que comienzan a dar los primeros pasos en la comunicación corporativa aun tienen que ir paso a paso para establecer unos cimientos sólidos que perduren el tiempo. Como digo yo, sin prisa pero sin pausa.

Muchas veces, las organizaciones exigen a sus empleados claridad y sinceridad para hacerlas partícipes de los problemas, necesidades, sugerencias, etc.

¿Pueden pedirnos algo que son ellas las primeras que no cumplen?

domingo, 15 de junio de 2008

¿NOS BENEFICIA AMPLIAR LA JORNADA LABORAL?

Los países de la Unión Europea (UE) acordaron la semana pasada por mayoría cualificada ampliar los límites de la jornada laboral para que un empleado pueda trabajar hasta un máximo de 65 horas semanales, si así lo acuerda con el empresario.

La reforma de la directiva de Tiempo de Trabajo consagra la hasta ahora transitoria cláusula del "opt out" -introducida en su día a petición del Reino Unido- que ofrece a los empleados la posibilidad de trabajar por encima del máximo vigente de las 48 horas semanales.

El texto acordado por los ministros establece que este límite de 48 horas podrá superarse en caso de acuerdo entre el trabajador y el empresario, siempre, por debajo de un techo máximo que queda fijado en 65 horas a la semana si se incluyen períodos de guardia.

Sin ellos, el límite estará en 60 horas semanales, a no ser que exista un convenio colectivo o un acuerdo entre patronal y sindicatos que ponga un tope más alto.

Eso sí, el empresario no puede obligar a los trabajadores a realizar más de 48 horas semanales sin contar con su aprobación, es decir, el trabajador lo tiene que hacer de forma voluntaria y no obligado por el empresario.

Creo que este tipo de medidas no nos benefician en absoluto. La directiva deja claro que hay que contar con el consentimiento del trabajador para hacer más de 48 horas semanales de trabajo. Eso sí ¿qué pasa en realidad si el empresario lo exige y el trabajador se niega? Pues que le puede traer al trabajador consecuencias negativas a pesar de que la ley ampare su derecho a negarse.

Los mandatarios de cada país no tienen que olvidar que todos los trabajadores necesitan su trabajo para vivir y que no lo van a poner en juego por exigir algo que les puede conllevar perder su puesto de trabajo.

Así que por una vez, la UE tiene que establecer medidas claras que amparen este derecho de los trabajadores y que castiguen severamente a los empresarios que no respeten la voluntad de sus trabajadores para evitar que se produzcan precedentes negativos por un vació normativo como en otras ocasiones.

De todas formas, creo que esto es dar un paso atrás e ir peligrosamente hacia épocas pasadas en las que los derechos de los trabajadores estaban en un segundo plano. Ahora mismo, estamos en la época en la que hay que intentar, cada vez más, conciliar la vida personal y profesional de los trabajadores. ¿Cómo se va a poder hacer si hay que trabajar 13 horas diarias?

El tener que trabajar tantas horas es muy perjudicial, es especial, para la prevención de los accidentes en el puesto de trabajo. El hacer más horas supone mucho más cansancio para los trabajadores que les conlleva mayor riesgo de sufrir accidentes por falta de concentración en las tareas por el agotamiento.

Cada vez más se está exigiendo la calidad en el trabajo que efectuamos. El aumentar el número de horas diarias de trabajo, por ejemplo a 13 horas, no beneficia en absoluto esto, debido a que, a partir de determinado número de horas de trabajo al día, se pierden reflejos, atención, ritmo; esto se traduce en una menor calidad del trabajo efectuado durante este tiempo.

Hay que aprobar e incentivar medidas que sean beneficiosas para ambas partes y esta no creo que lo sea.

A parte si esto se lleva a efecto en la realidad y a partir de ahora las empresas empiezan a aplicar jornadas de trabajo de más de 48 horas semanales tendrán que cambiar en muchos sentidos la normativa laboral.

De momento, esto es una decisión del sistema pero no de los trabajadores y empresarios. ¿Alguien ha preguntado a los trabajadores si quieren trabajar 60 horas semanales en determinados períodos? Igualmente, los empresarios ¿han manifestado en algún momento que este tipo de medidas sean beneficiosas para ellos?

Y pensemos fríamente el tema, desde el lado económico. El trabajar más horas, supondrá pagar más por trabajador, por lo que la rentabilidad de la empresa, bajará. No es lo mismo tener a dos trabajadores que hagan 7 horas cada uno, que uno que trabaje 13 horas. Como ya he dicho, la productividad bajará en este segundo caso. Es poco probable, que un empresario quiera pagar más, para obtener un resultado de producción no proporcional. También puede ocurrir, que aquellos que suelen hacer más horas de las que se marca en el convenio, porque, en la empresa donde trabajan, se "exige" salir más tarde del horario pactado, puedan ganar, así, algo más.


Los gobernantes tienen que escuchar más lo que demandan las diferentes partes involucradas antes de tomar medidas que les afecten. Si esto se hiciese nos iría mucho mejor.

lunes, 21 de abril de 2008

¡MIRA QUÉ CASUALIDAD!

En la sociedad avanzada del siglo XXI se quiere tener todo controlado y para ello se hacen estudios minuciosos para poder tener todo previsto y evitar los imprevistos o casualidades en cualquier actividad, evento, etc.

Sin embargo, por mucha preparación previa hacia los actos en los que vamos a participar, planificar o realizar, siempre van a poder ocurrir imprevistos que no son evitables bajo ningún concepto.

Esto, también, le da emoción y a la definitiva, no deja de ser la vida misma. Las cosas pasan por algo. En algunas ocasiones, estas casualidades son más positivas que en otras. Lo que está claro es que de todas tenemos que aprender a llevar esto con naturalidad y filosofía.

Voy a pasar a detallar casualidades que os van a sonar cercanas:

1.- Pensáis en una persona a la que no os gustaría encontraros y ese mismo día os tropezáis con ella en cualquier sitio.

2.- Una mañana hacéis algo que tenéis la impresión de haberlo vivido ya.

3.- Nos pitan los oídos y nos da la impresión de que alguien está hablando mal de vosotros, tal y como cuenta la leyenda pero, al poco tiempo, se comprueba que es realidad.

4.- Tener la sensación con personas de vuestro entorno de que vosotros no les caéis bien, ni ellos a vosotros.

5.- Pensáis en llamar a una persona y en ese mismo instante te suena el teléfono y es ella la que os llama.

6.- Tenéis que acudir a una cita a la que nos os apetece acudir, por lo cual os inventáis una excusa para ausentaros y os encontráis ese mismo día a otros asistentes de ese evento que tampoco han ido.

7.- Asistir a una cena y llevar el mismo vestido o traje que otro de los asistentes al evento que casualmente se sienta en vuestra mesa e incluso al lado.

8.- Salir a comprar algo en concreto y comprar de todo menos lo que ibas a comprar.

9.- Estar deseando ver una película o programa y os quedáis dormidos durante la emisión del mismo.

10.- El agua caliente siempre se nos estropea a todos en invierno y en día festivo.

11.- Nos coinciden varias bodas, comuniones, etc.; el mismo día y tenemos que ver de que forma nos organizamos para poder compaginarlos.

12.- Estudiarte para un examen todos los temas menos dos y caerte todas las preguntas del mismo sobre esos 2 temas que no estudiaste.

13.- El día que tienes algo previsto en la agenda a primera hora pillas un atasco de los de antología y llegas tarde.

14.- Nos encontramos con alguien que hace mucho tiempo que no vemos y al preguntarle por su pareja nos indica que lo acaban de dejar.

15.- Asistir a una reunión en la que que hay un orden del día establecido y finalmente se habla de todo menos de lo que estaba previsto.

16.- Enteraros los últimos de algo que os afecta directamente y por personas a las que no les interesa ese tema.

17.- Buscar alguna cosa por todos los sitios y al darlo por perdido nos compramos otro y posteriormente encontramos el que pensábamos que habíamos perdido.

18.- Desechar a un candidato y verlo más tarde en otra empresa incluso en un puesto mejor.

19.- Tener en una selección a varios candidatos de una misma empresa.

20.- Comentar a un conocido o amigo un proceso de selección para un puesto de vuestro interés en el que estáis participando y finalmente él también decide participar y, además, es el seleccionado.

21.- Asistir a una formación en la que un alumno sabe más de la materia a impartir que el formador.

Innumerables casualidades. Podría continuar con muchos más supuestos en los que interviene la casualidad y no acabaría nunca.

Por lo tanto os planteo varias interrogantes que espero que me respondáis:

¿Creéis en la casualidad?
¿Cómo reaccionasteis la primera vez ante alguno de estos hechos?
¿Alguna casualidad graciosa que os haya ocurrido?