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viernes, 6 de noviembre de 2009

¿LE DARÍAMOS ESA OPORTUNIDAD?

Nos guste o no, nuestras vidas están llenas de reglas que se deben de cumplir para conseguir determinadas cosas.

Hoy quiero abordar en este post el tema de las excepciones que se hacen muchas veces a determinadas personas que no cumplen las reglas del juego y se les tolera.

Lo voy a reflejar con un ejemplo que vi hace ya unas semanas en la televisión que, además, es un medio que incentiva los incumplimientos. Eran las 4 de la tarde, estaba haciendo zapping y finalmente acabe viendo el casting de selección de bailarines de fama que va por diversas ciudades para lo cual las personas interesadas han tenido que llamar previamente para pedir cita. Luego, en cada ciudad el jurado sale a la calle para seleccionar a unos pocos que van sin número para darles una oportunidad más, según cómo bailen en ese momento. Al fin y al cabo, no deja de ser una selección similar a la que nos enfrentamos los responsables de recursos humanos.

Cuando ya habían elegido a unos pocos de la multitud y se encontraban en el estudio, para hacer la prueba, llegó una listilla que se había colado porque no pidió cita y no la seleccionaron en la calle. La lógica, en este caso, es haberle invitado a que abandonara la sala, pero no fue así. Los seleccionadores le dieron la oportunidad de verla bailar. Creo que esto es un error grave, sobretodo, por tratarse de una falta de respeto para todos los demás que querían la oportunidad y no la tuvieron.

Especialmente en la televisión y este tipo de programas que son tan vistos por los jóvenes, se debería primar la ética. Porque al permitir esto están incentivando el “cuélate y échale morro” que igual suena la flauta por casualidad. Y si se hace una excepción, debería hacerse extensible a todos los que estén en similar situación.

Imaginaos que un candidato se entera de que estamos entrevistando para un puesto. Él cree cumplir los requisitos y se nos presenta sin haberle llamado a entrevista, sin tener nosotros su CV, ni nada... ¿Le daríamos esa oportunidad?

Yo soy de la opinión de que a los curriculums que lleguen fuera de plazo no se les debe de incluir a no ser que, posteriormente, se vea que con los que han llegado no son suficientes y se vuelva a abrir de nuevo el período de recepción de candidaturas.

Algo parecido ocurre cuando se pide enviar una carta manuscrita con las motivaciones para el puesto; quieren una carta escrita a puño y letra y no a ordenador. No tenéis obligación de hacerlo, sin embargo, si queréis participar debéis de enviar lo que se pide. Pero algunos seleccionadores, aceptan alguna candidatura aun no habiendo llegado la carta manuscrita. Entonces, ¿Para qué lo piden como requisito imprescindible?

El hacer este tipo de cosas es una falta de respeto para los que se toman en serio el proceso de selección, siguiendo paso a paso lo que se solicita.

Otro tema aparte es que algunas organizaciones, a la hora de llevar a cabo sus procesos de selección, solicitan una exageración de documentación para poder participar. Obviamente, si no os gusta, no lo enviáis y ya está.

Las excepciones tienen que estar muy argumentadas y con la debida justificación para evitar que se os pueda escapar de las manos y conseguir el efecto contrario al que se pretende. Porque si toleramos los casos especiales, tantas veces como ocurran, tantas veces que deberéis de tolerarlo porque sino, estáis discriminando de forma subjetiva.

No podemos encima pretender que el que se salta las reglas quede victorioso porque esto hace que se lance a los demás el mensaje equivocado. Los procedimientos, las filas, etc. están para cumplirlos porque si los demás lo hacen, ¿Por qué vosotros sois diferentes?

lunes, 19 de octubre de 2009

¿USTED ES FLEXIBLE?

Pues mire, sé hacer el pino puente y con mis clases de Yoga consigo llegar con mi cuerpo a una flexibilidad inmensa.

Fuera de bromas, actualmente, está muy de moda que en los procesos de selección, las empresas a la hora de efectuar el reclutamiento de personal exijan, por ejemplo, a que se comprometan en caso de ser los elegidos para el puesto a tener flexibilidad. Y claro muchos os preguntareis ¿Qué entienden las empresas por flexibilidad? Pues sin ir más lejos, que os olvidéis del horario desde el primer día y que estéis dispuestos a hacer más horas que un reloj.

Como es lógico, cuando uno comienza en una nueva compañía tiene que esforzarse el doble que el que ya lleva tiempo porque debe de ponerse al día para conocer cómo funciona todo y, además, ir haciendo vuestro trabajo para empezar a conseguir los resultados esperados. Vamos, que toca demostrar que las expectativas puestas en vosotros son las adecuadas y que no se equivocaron. Debéis de estar comprometidos con la nueva organización para sacar vuestro trabajo adelante y, si en determinadas épocas toca hacer más horas por determinados proyectos, no debe pasar nada. Eso sí, siempre y cuando se cumpla la máxima de “hoy por ti y mañana por mí”, es decir,
que la flexibilidad y el compromiso sean en ambas direcciones.

Lo que no se debe pretender es las empresas demande a un trabajador recién llegado que haga todos los días 10 horas porque sí. Igual esta persona acaba todas sus tareas y en las horas establecidas o incluso en menos. Lo importante es que haga bien su trabajo y aporte el valor esperado, no las horas que pase en el puesto de trabajo. Esto es demostrativo de la cultura de la presencia porque sí, en donde lo que más importa es que se esté en el puesto y en la oficina sin valorar el rendimiento real de cada persona, independientemente de las horas que pase en su puesto.

Personalmente, soy de la opinión que por flexibilidad debemos entender a que cada persona haga el trabajo que tiene que hacer, organizándose en función de los plazos con los que cuente. Obviamente, para esto, tienen que establecerse los cimientos adecuados en las organizaciones para que exista una confianza mutua que motive a las personas a involucrarse porque es lo que quieren y no porque se les obligue. No olvidemos que cuanto más se controla y más compromiso se exige, se consigue el efecto contrario sobre todo cuando las empresas piden sin dar nada a cambio, ni agradeciendo la buena labor desempeñada. Está claro que siempre hay que supervisar el resultado final y la carga de trabajo de cada persona para que sea adecuada a sus posibilidades. Hay veces que se pretende que una persona haga el puesto de 3 personas y, por muy efectivo que se sea, es imposible que rinda más de lo humanamente posible. Somos personas y no robots. De presionarle excesivamente, sólo se conseguirá “quemarles” y perder su talento y valía.

En otras ocasiones, determinados trabajadores no llegan a la carga de trabajo por una mala organización y en estos casos no hacemos nada. El problema seguirá ahí si no se actúa en consecuencia y deberéis de ver entre ambas partes cómo se puede mejorar. Las empresas son, al fin y al cabo, un equipo de personas de las que todos pueden aprender del resto.

Así que la flexibilidad y el compromiso deben ser mutuos. Cuando una compañía haga demasiado hincapié ya en el proceso selectivo a la flexibilidad en el horario, preguntad qué entienden por esto y cual es la política a este respecto para evitar malentendidos posteriores. También los candidatos debéis ser coherentes y flexibles, sobre todo al principio, que es cuando tenéis que demostrar y aportar más. Algunos candidatos que se incorporan, piensan que como ya tienen el puesto, se pueden “tumbar a la bartola” y pretenden trabajar como si estuviesen de vacaciones, con la ley del mínimo esfuerzo. La cuestión es esforzarse de forma productiva.

¿Qué es para vosotros flexibilidad?

viernes, 19 de junio de 2009

METAS Y OBJETIVOS

Todos nos planteamos metas; otra cosa es que las alcancemos pero, por intentarlo, que no quede.

El tener ganas de seguir evolucionando y la inquietud de tener sueños que alcanzar está muy bien, siempre y cuando tracéis un plan cuantificable que os ayude a alcanzarlo. Muchas veces, las metas no son más que soñar en alto sobre cosas que no llegaremos a realizar nunca, no porque no podamos sino porque no nos planteamos en serio ni de forma realista.

La primera pregunta que nos debemos formular es: ¿Qué queremos alcanzar? Una vez que esto esté claro, deberemos de pasar a la siguiente cuestión: ¿Qué hay que hacer para conseguirlo? ¿Qué plan de acción tenemos?

Las metas han de plasmarse en objetivos por escrito; serán los pasos a seguir para llegar al fin, que no es otro que lograr nuestra meta. Todo aquello que quede plasmado por escrito adquiere cierto compromiso; supone que ya no se quedan sólo en nuestros pensamientos. Será conveniente, pues, marcarse el posible recorrido.

Los objetivos deben ser pocos, importantes, realistas, alcanzables y medibles. Además, al plasmarlos, se ha de permitir cierta flexibilidad, por una sencilla razón: Puede ocurrir que una vez puestos manos a la obra, nos demos cuenta de que habíamos calculado mal y será necesario replantearse alguno de los objetivos para poder seguir avanzando.

Nadie dice que al intentar cumplir los objetivos y metas no surjan inconvenientes. Podemos abandonar a la primera de cambio, si nos surgen muchos problemas, si vemos que no podemos sobrepasar los inconvenientes que van surgiendo. Es el camino fácil ante los problemas, pero no el correcto, en muchas ocasiones. Si nos hemos medido bien las fuerzas y estamos realmente concienciados, nada nos desviará del camino correcto. Así que, antes de comenzar con la planificación, nos tendremos que concienciar y medirnos las fuerzas, es decir, tendremos que llevar a cabo un autoanálisis del esfuerzo requerido y si estamos dispuestos a asumirlo. Si realmente apostamos por ello, tendremos que cambiar ciertos hábitos que nos impiden hacer las cosas de otra forma. Siempre lo hemos hecho así... ¿por qué cambiar? Las cosas tienen muchas formas de hacerse y debemos estar abiertos a otras posibilidades. Os pregunto ¿no es aburrido hacer las cosas siempre de la misma forma? El que hagamos las cosas de una manera no quiere decir que sea la mejor ni la más adecuada.

Las metas son nuestros pensamientos hechos realidad si sabemos ser mentalmente fuertes y llevarlos a ejecución. La motivación es vital para lograrlo porque debemos de creer en nuestras posibilidades siempre que hagamos lo estipulado por nuestra parte para conseguirlo. Porque no olvidemos que sin esfuerzo no alcanzaremos nada. La pereza aparecerá alguna vez, sin embargo, si todo está trazado bien y de forma realista la superaremos. El tirar la toalla es muy fácil pero supone que realmente no teníamos un plan de acción concreto adecuado ni ganas reales de llevar a efecto nuestras metas y objetivos.

lunes, 16 de marzo de 2009

FLEXIBILIDAD SALARIAL

El tema salarial está complicado en estos tiempos. Bueno, ahora y siempre lo ha estado. Ahora mismo que un desempleado pueda conseguir un trabajo ya es un logro. Puede ser incluso desesperante, según la situación personal de cada uno, pero no por ello, hay que dejar de “jugar sus cartas” para conseguir unas condiciones aceptables.

Las personas que en la actualidad buscan trabajo deben ser más flexibles de lo que hasta hace unos meses era aceptable. Hay que adaptarse a la nueva coyuntura. No ayudará nada la mentalidad de “yo mínimo quiero ganar lo que cobraba en el anterior trabajo”. Desgraciadamente, es algo pasado. Lógicamente en el trabajo anterior se tenía un nivel salarial que costaría su tiempo alcanzar, demostrando valía. No es que sea imposible llegar a un nivel similar o incluso superior, pero en estos tiempos de crisis, la cosa está “chunga”, como se dice coloquialmente y va a ser más normal que la oferta salarial sea inferior para un puesto semejante.

Por supuesto, se tiene experiencia, pero también unas aspiraciones y un ritmo de vida que no gustaría reducir. Pero la situación actual es diferente a la de hace unos meses. No os cuento nada nuevo. Hay mucha más gente buscando empleo, por lo que hay mucha más competencia. También hay menos ofertas laborales. Es por eso, que recomiendo ser prudentes y adaptables inicialmente en el aspecto salarial. De lo contrario, se corre el riesgo de no conseguir trabajo porque otros candidatos saben ser más flexibles. Con esto no estoy diciendo que haya que aceptar cualquier salario. Siempre hay unos mínimos razonables que no se pueden bajar porque entonces incentivamos que se las empresas abusen.

A lo que me refiero es que si surge un trabajo en el área que buscáis, puede ser que las condiciones salariales no sean las que esperabais. Este momento será el adecuado para comenzar a demostrar vuestra valía para el puesto y la suerte que tiene la compañía de contar con vosotros. Una vez conseguido esto ya podréis solicitar mejoras salariales acorde a vuestro desempeño que lo podréis justificar con hechos reales, algo que al empezar a trabajar no podíais demostrar.

Por otro lado, tenemos a las personas recién incorporadas al mercado laboral que, tras acabar sus estudios o formaciones especificas, intentan acceder a un trabajo. Tiene que quedar claro que en estos momentos, vuestras prioridades no pueden ser el aspecto salarial, sino adquirir experiencia profesional en el área que hayáis elegido, que os permita especializaros y revalorizaros en el mercado con el paso del tiempo. Tenéis que mirar con perspectivas de futuro las oportunidades que os salgan porque vuestra meta es alcanzar un rodaje laboral.

Cualquier opción será de ayuda. Un convenio de prácticas (en este caso no hay relación contractual con la compañía) o conseguir un contrato de prácticas, son buenas formas de empezar, para poder tener posibilidades de “meter la cabeza” en una empresa; tras su finalización, si habéis demostrado vuestra valía y la empresa precisa incorporar alguien en ese momento podéis estar en la lista de seleccionados. De no ser así, os llevaréis una experiencia que os habrá permitido aprender muchas cosas. Es el momento de absorber toda la experiencia que podáis para abriros camino. Como digo, todo cuenta.

Pero no hay que olvidar que hay que ser humildes y realistas. Nada más terminar la licenciatura, sólo podéis ofrecer una titulación universitaria como otros tantos, así que deberéis hacer cosas que aporten valor a vuestra candidatura. Si por ser diplomados o licenciados pretendéis ya cobrar un sueldo de alguien con experiencia, siento ser tan duro, pero… la lleváis clara. Aunque parezca mentira, ciertos salarios no los cobran muchos profesionales con estudios y con experiencia de más de 5 años en su sector profesional. Todos podemos intentarlo, claro que sí, pero hay que ser realistas.

Lógicamente, el salario a percibir depende también mucho de la zona geográfica en la que se busque empleo, del tipo de organización en la que se pretenda entrar, incluso, del sector en el que se quiera trabajar. Así que tenéis que ir con los pies sobre la tierra para no daros golpes.

Por ultimo, tenemos las personas que hoy en día tienen la suerte de tener un trabajo pero que pretenden obtener una subida salarial porque creen que ya toca. Ahora mismo no es el mejor momento para ir con exigencias de este tipo aunque tampoco tiene porque ser imposible. No olvidéis que las empresas, a pesar de la crisis, tienen que seguir evolucionado. Cuando se pide un aumento salarial, habrá que justificarlo, es decir, tiene que haber una motivación objetiva por el valor que aporta vuestro trabajo. No podéis tener como argumento para solicitar un aumento salarial “por que me lo merezco”. Porque esto no ayuda a vuestra candidatura sino viene avalado por unas razones sólidas.

Tampoco es buen argumento compararse con otras personas, aduciendo que fulanito no hace tal y tú sí… Cada persona es un mundo. Y vosotros tenéis que preocuparos por vosotros mismos, utilizando argumentos que hagan justificable vuestra subida salarial.

Luego debéis ser flexibles a la hora de solicitarlo porque ahora mismo es mal momento por la crisis y cualquier incremento de costes de cualquier tipo se mira con lupa, es decir, que siempre podéis negociar una subida progresiva en el tiempo para hacerla más llevadera a la empresa o establecer un período de transición y marcar una fecha concreta a corto o medio plazo en el que se ejecute la subida.

La cuestión, para todos los casos que he planteado, es adaptarse a los nuevos tiempos, avanzando hacia delante de cara a conseguir nuestros objetivos. El adquirir ahora mismo posturas rígidas en el aspecto salarial no os van a ayudar a conseguir una respuesta positiva.

Debéis ser inteligentes, pensando muy bien la estrategia a seguir de cara a conseguir lo que pretendéis.

Por ultimo, también me gustaría pedir a las compañías que sean responsables y honestas, sin pretender abusar de la posición dominante que tienen en estos momentos en el aspecto salarial. Porque hay que pagar acorde a lo que se exige que aporte cada trabajador.

domingo, 24 de agosto de 2008

¿QUÉ MASTER ELIJO?

Cuando acabáis de finalizar vuestros estudios universitarios, se os abre ante vosotros multitud de dudas sobre qué hacer a partir de entonces. En primer lugar, deberéis decidir si queréis comenzar a trabajar o si preferís seguir formándoos, realizando algún master o postgrado de vuestro interés. Sino siempre os queda la opción de complementar ambas cosas, buscando alternativas que os permitan trabajar y seguir estudiando a la vez. Como se suele decir, querer es poder y siempre hay postgrados y másteres que se pueden cursar a distancia para la gente que a la vez trabaja.

Esto es lo primero que tenéis que decidir; tendréis que mediros las fuerzas porque hay veces que como dice el refrán el que mucho abarca poco aprieta. Se pueden complementar varias actividades a la vez; solamente es cuestión de que os organicéis y seáis constantes.

Dicho esto, me voy a centrar en las personas que deciden cursar un postgrado o master, independientemente de si trabajan a la vez o no. Una vez que decidís cursar un master, antes de matricularos al mismo, deberéis formularos y responder la siguiente pregunta. ¿Por qué queréis cursar un master o postgrado?

Ahora mismo, puede ser que no veáis importante responder a esta pregunta; sin embargo, es de vital importancia para no haceros perder el tiempo. Se suele pensar que el hacer uno os va a dar un empleo a la finalización del mismo. ¡Ojala fuera así! Sí que es cierto que pueden encauzaros a unas prácticas que pueden tener una continuidad. Pero, como veis, son muchos “puede”. También son positivos los contactos que se pueden hacer, sea con compañeros, profesores o incluso empresas.

Por mi parte, deciros que no se debe uno matricular en un master o postgrado con la intención de conseguir un trabajo. Como ya he dicho, puede llevar a uno o no. Si fuera tan fácil, todo el mundo querría invertir en un master para obtener un trabajo. Los centros formativos de este tipo de enseñanzas no cuentan toda la verdad a la hora de informaros. No todos los que dicen tener un trabajo, lo tienen de forma oficial. A veces simplemente son prácticas, que buenas son, pero no es un trabajo como tal.

Tenéis que tener otro tipo de inquietudes para cursarlo; por ejemplo, ampliar vuestra formación en cierta materia que os interese. El saber no ocupa lugar.

Imaginaros que cursáis el master o postgrado y no os da trabajo de forma inmediata; si este fue el único motivo porque el que lo cursasteis, pensaréis que no os ha servido para nada. Pero no es así. Todo en esta vida sirve, siempre y cuando, se tenga una razón de peso para hacerlo. Por eso, habrá que saber elegir qué tipo de formación recibir. Tendremos que tener claro en qué dirección ir, para obtener información. El master ha de ser el punto de partida, pero como he dicho, no siempre será una puerta abierta para un trabajo.

Por eso, debéis seguir contestando preguntas ¿Cuál de todos los disponibles cursar? ¿Cuánto puedo gastarme? ¿Qué institución elegir? ¿En qué modalidad?

Deberéis decantaros por uno que os ayude a especializaros en algo y que complemente de alguna forma vuestros estudios previos. Tampoco olvidéis que tiene que ser sobre alguna área que os guste; estáis invirtiendo en complementar vuestra formación y posiblemente, en obtener una especialización en lo que va a ser el área de vuestro trabajo.

No caigáis en la trampa de pensar que el master o postgrado más caro es el mejor. Obviamente es importante que sepáis con exactitud el presupuesto máximo que podéis invertir para realizar el master o postgrado. Siempre podéis contemplar la posibilidad de buscar fórmulas alternativas de financiación que os permitan ir pagándolo poco a poco a vuestro ritmo.

Para mí, lo más complicado es elegir la institución donde cursarlo. Debéis estudiar al detalle el programa que os imparten en cada uno de ellos; si el curso es solamente teórico o si también alterna la práctica como forma alternativa de enseñanza.

Es muy importante que este enfocado lo máximo posible al mundo empresarial, a la vertiente laboral que queremos escoger y que se ajuste a la realidad que os vais a encontrar luego en el mercado laboral.

A la hora de inscribiros, es importante preguntar qué tipo de evaluaciones tenéis que pasar para conseguir el titulo. Considero muy importante que, a parte de tener exámenes periódicos y un examen final de toda la materia impartida, tengáis que presentar un proyecto final de master sobre un caso real tratando alguna o varias materias del master; esto os permitirá descubrir cómo afrontaríais un caso similar vosotros. También deberíais preguntar como son las clases. Ahora ya casi todos los centros tienen todas las modalidades (presencial, semi presencial, a distancia, online). No hay una modalidad mejor que otra; depende de las circunstancias particulares de cada uno de vosotros.

Finalmente preguntad si a la finalización del master os facilitan la realización de prácticas en alguna empresa. A este aspecto mucha gente le da vital importancia, sin embargo, creo que no es lo más importante porque las prácticas os las podéis buscar luego vosotros con bastante facilidad en cualquier empresa.

Creo que es primordial comparar la oferta de varios centros y tomaros vuestro tiempo. Os presionarán en todos ellos, diciendo que les quedan pocas plazas y que tenéis que decidiros ya mismo. Pero recordad que es una táctica comercial y su finalidad es vender esos programas formativos. Así que, paciencia y nada de precipitarse. Hay que estar seguro de qué centro elegimos para evitar luego arrepentimientos de última hora.

Para evitaros sorpresas negativas deberéis verificar que toda la publicidad que os anuncian los centros que los imparten es cierta; a veces, en sus campañas de captación usan todo tipo de estratagemas para captar nuevos alumnos. Al contratar un master o postgrado con determinado centro, os tienen que facilitar todo que se os prometió, sino, debéis reclamarlo.

Parece muy complicado pero no lo es tanto; comparando, veréis que hay grandes diferencias entre unos y otros. Al final encontraréis el que mejor se amolde a vuestras necesidades. El saber que se busca es complicado aunque es más importante que sepáis qué es lo que no queréis; eso limita más de lo que os pensáis vuestra búsqueda.

martes, 22 de julio de 2008

¿DÓNDE ESTÁ LA OFICINA?

La flexibilidad en las empresas cada día más, es necesario aplicarla, sobretodo, en lo que respecta a nuestros empleados aunque, siempre, dentro de un mínimo control.

El futuro está en romper la barrera de los horarios rigurosos de presencia en el puesto de trabajo siempre que sea posible. Hay que “liberalizar” el sitio desde donde realizar nuestras tareas laborales. En esta ocasión no me estoy refiriendo a la modalidad contractual del teletrabajo que es otra opción. Simplemente, a dar libertad en el sitio desde el que desempeñar nuestro trabajo en función de nuestras propias necesidades. A veces, es mejor trabajar desde tu casa o desde otro lugar remoto distinto a tu oficina por distintas circunstancias. También puede surgir, incluso el hacer media jornada desde casa y la otra mitad desde la oficina.

A efectos reales, da igual porque, si tu cumples con tus tareas, debería ser indiferente desde donde las efectúes. Dotándonos de las herramientas de trabajo adecuadas, podemos efectuar nuestro trabajo desde cualquier sitio. Esto se puede extrapolar a un puesto típicamente de oficina o de atención al cliente en los que las principales herramientas de trabajo son un equipo informático y teléfono de empresa que se pueden instalar en cualquier lugar con facilidad.

A priori, os puede parecer descabellado pero, simplemente hay que experimentarlo y más trabajadores de los que pensáis se acogerán a esa flexibilidad de ubicación del puesto de trabajo. Con esto, deja de tener tanta importancia el concepto rígido de horario de trabajo, pasando a un segundo plano. Lo que más importa es cumplir con los plazos previstos para la entrega del trabajo, independientemente del número de horas que se dediquen al día desde la oficina o desde el lugar que elijas para desempeñar tu trabajo. Efectivamente, el control seguirá existiendo porque si durante una temporada larga se decide desempeñar tu trabajo desde otra ubicación distinta a la oficina, tendrás que reportar habitualmente a tu responsable sobre tus avances en tus tareas mediante alguna herramienta telemática.

Lógicamente, este tipo de flexibilidad respecto a la ubicación del puesto de trabajo es imposible a día de hoy en sectores industriales en la que la mayoría de los puestos requiere la presencia física en la fábrica por trabajar en cadenas de fabricación en las que es imposible realizar esto.

Dando esa libertad, también hay que cambiar el concepto de reuniones de trabajo ya que no es necesaria la presencia física de todos los miembros para poder realizarse. Es decir, puede hacerse vía multiconferencia en la que algunos asistentes estén presentes vía telefónica o telemática desde cualquier ubicación. Previamente, debería de haberse producido una coordinación entre los asistentes para hacerse llegar la información precisa para hacer este tipo de reuniones lo más productiva posible.

No obstante, tampoco hay que obsesionarse en deslocalizar a los trabajadores. El sentirse parte de una organización, de un grupo de trabajo,… también es necesario y reuniones periódicas deberían hacerse en la oficina o al menos, insistir en que fueran presenciales, donde todos los integrantes de ese grupo pusieran sus puntos de vista en común.

Pero volvamos a la propuesta de deslocalización de los trabajadores. Dando esta opción, se reducirán drásticamente en las organizaciones el índice de absentismo laboral, de bajas laborales, de solicitud de excedencias por diferentes circunstancias. Esto permite conciliar a muchas personas su vida profesional y familiar, sin renunciar a ninguna de estas facetas.

Los empresarios tienen que ver que, aunque ciertos trabajadores no desempeñen siempre su trabajo desde su oficina, van a poder llevar un control sobre ellos y estar al tanto de cómo van avanzando en sus tareas.

Muchos dirán que no es lo mismo, sin embargo, voy a lanzarles una pregunta ¿sabéis en todo momento lo que hacen vuestros trabajadores que están desempeñando físicamente sus tareas en la oficina? Pues a pesar de que os cueste reconocerlo, la respuesta va a ser no. Así que los trabajadores pueden “vaguear” en el cumplimiento de sus tareas, teniendo su puesto de trabajo en la oficina, en su domicilio o en una cafetería, en igual medida.

Efectivamente, la deslocalización tiene ciertos peligros, como el aislamiento del ambiente laboral, la incomunicación con sus compañeros de trabajo…

Esto son excusas porque el que las personas se sientan involucradas con sus organizaciones se pueden hacer de muchas formas, independientemente de que desempeñen su puesto de trabajo desde la oficina, haciendo eventos corporativos fuera del trabajo que incentiven el contacto entre compañeros. Incluso podríamos afirmar que muchos compañeros que están ubicados mesa con mesa en la oficina, tienen entre ellos incomunicación absoluta, por distintos motivos. La comunicación no es más fluida por tener el puesto de trabajo en la misma ubicación. Es cuestión de organizarse y coordinarse para que la comunicación sea un éxito, independientemente de la ubicación de cada parte participante en la comunicación.

No estoy diciendo que no haya complicaciones porque las tiene, sin embargo, hay que abrir la mente y estar abierto a nuevas posibilidades que van a ayudar a vuestras organizaciones a avanzar hacia el futuro. No olvidéis que hay que innovar en todo lo relacionado con el trabajo.

Debéis dotar a vuestras organizaciones de herramientas que faciliten el implantar estas medidas. Os puedo asegurar que se puede llevar un control igual de riguroso, independientemente de donde desempeñen su trabajo las personas que forman parte de vuestras organizaciones.

viernes, 11 de julio de 2008

LA JORNADA INTENSIVA

Desde finales de junio hasta principios de septiembre muchos españoles disfrutamos de jornada intensiva. Creo que no es descabellado afirmar que casi todos, “soñamos con un horario de funcionario” de lunes a viernes de 8 a 15. Bueno, esa es la teoría, aunque los rumores generales dicen que los funcionarios, no suelen respetar la hora de llegada, de salida, ni siquiera, el horario del resto del día… Pero eso será tema para otra entrada de este blog.

Aun son muy pocas las empresas en nuestro país que lo han implantado de forma generalizada durante todo el año. Aun así, aquellas que lo tienen implantado no han presentado un estudio objetivo que demuestre que llevar este tipo de horario reduzca o mejore la productividad de sus empleados.
Si se demostrase que con jornada intensiva de 8 a 15 se mejora la productividad o que no se reduce la misma haría cambiar la mentalidad radicalmente a los detractores de este tipo de medidas horarias.

Yo apuesto firmemente porque este es el horario del futuro que va a permitir conciliar vida laboral y familiar a la perfección. Sin embargo, para poder llegar a esto de forma generalizada las organizaciones se tienen que preparar.
De esta forma tendrán que tener una estructura productiva muy organizada para que sus trabajadores sepan a donde tienen que llegar en términos de rendimiento.

A esto va a ayudar tener establecidos unos objetivos claros y alcanzables por puesto de trabajo que hará mantener el nivel de productividad a pesar del nuevo horario.

Por supuesto, es imprescindible que las organizaciones hagan una fuerte inversión para implantar las tecnologías adecuadas en su organización que van a permitir automatizar muchos procedimientos, gracias a la instalación de programas de gestión, que reducirán considerablemente el número de tareas manuales a realizar. El tener este tipo de herramientas nos va a permitir ahorrar tiempo y poder dedicarlo a otras tareas.

Los trabajadores que llevan horario de 8 a 15 son conscientes de que, después de trabajar, tienen toda la tarde libre para poder dedicarse a su vida familiar y personal.
Esto, produce un cambio en los empleados, consiguiendo que vayan de mejor humor al trabajo. De forma inconsciente, vas a ser más operativo en tu puesto de trabajo porque te vas a gestionar mejor para llegar a todas las tareas asignadas.

Por otro lado, con la implantación generalizada de la jornada intensiva de 8 a 15
va a reducir, diría yo, considerablemente, el índice de absentismo laboral ya que va a producir un cambio en la forma de percibir el trabajo.

Con este tipo de horarios, se trabajan las mismas horas, aunque estamos menos horas a la semana en la empresa y, por lo tanto, requiere cambiar la mentalidad.

Hasta poder llegar a esto de forma satisfactoria nos queda mucho camino por recorrer. Antes de implantar estas medidas, las organizaciones de nuestro país tienen que prepararse a conciencia en muchos aspectos.
Las personas que las integramos tenemos que ser muchos mas organizadas en conjunto. Coordinarnos mucho mejor.

Además, habrá que establecer procedimientos adecuados de comunicación entre los diferentes departamentos que eviten dosificar esfuerzos. Debemos ayudarnos entre todos para mantener los niveles de productividad; es decir, debe producirse una distribución equitativa del trabajo entre departamentos. Para esto, el departamento de personal tendrá que ser un experto distribuidor de las personas de su compañía en función de la carga de trabajo de cada equipo en cada momento.

Esto comienza por no considerar a las personas de nuestro departamento “de nuestra propiedad” sino de la compañía para que, en cada momento, estén donde más se les necesite.
Esto, supondrá que todos seamos más polivalentes, en la medida de lo posible, claro está. No todo el mundo está capacitado o preparado para desempeñar una función en particular.

Los empresarios tienen que darse cuenta que no por estar más horas al día en la oficina se produce más. La cuestión es que el nivel de productividad no va unido proporcionalmente al número de horas que se trabajan.

Los trabajadores, con este tipo de medidas de conciliación, van mucho más motivados a trabajar y hace que las horas que están en el trabajo estén mucho más centrados y concentrados, dedicando toda su atención a trabajar porque saben que tienen el resto del día para poder dedicarse a sus cosas personales.

Los trabajadores no tienen que olvidar que las medidas de conciliación les benefician, sin embargo, para que no se eliminen tienen que demostrar a los empresarios que se aplican, manteniendo y aumentando la productividad de la compañía.
Esto les va a requerir más esfuerzo y dedicación a su trabajo durante su horario para poder llegar al nivel de productividad necesario.

Los empresarios tienen un ejemplo negativo de la jornada intensiva: el de "La Administración" donde los funcionarios de forma generalizada llevan jornada intensiva de 8 a 15 y su productividad es francamente baja porque hay mucho trabajo retrasado.
Eso sí, la diferencia es que los funcionarios tienen plaza fija y es imposible echarles, aun cuando su trabajo sea deficiente, algo, que tampoco es justo.

Por lo tanto, animo a los empresarios españoles a abrir la mente y a comenzar a preparar a sus organizaciones para dar el salto a la jornada intensiva.

domingo, 29 de junio de 2008

¿ESTAMOS SATISFECHOS?

Echando un vistazo al resultado del “Estudio Anual Cátenon de Satisfacción Laboral y Calidad de Vida 2008” realizado por la filial española de Cátenon Worldwide Executive Search, se aprecian cosas que me llaman la atención.

El 67 % de los españoles estaríamos dispuestos a irnos al extranjero a trabajar, siempre y cuando nos surgiera una buena oportunidad profesional a la que no pudiésemos decir que no.
Eso sí, este porcentaje tan alto, para aceptar irse a trabajar lejos de su país, exigirían cobrar al menos un 50% más del salario que perciben en su puesto de trabajo de España; sino declinarían la oferta.

También comentar que la gran mayoría de los españoles encuestados se iría al extranjero por un tiempo limitado, inferior a 3 años, para posteriormente volver a vivir a España.

Esto resalta que a la gran mayoría de los españoles lo que principalmente les influye para irse a trabajar lejos de su casa es que vayan a percibir una remuneración económica muy superior a la que perciben. Está claro que el salario es importante; todos trabajamos por dinero,
sin embargo, éste no puede ser el único motivo por el cual nos vamos a trabajar al extranjero. Tiene que haber otros motivos, a parte de este, como perfeccionar un idioma, desarrollarnos profesionalmente, adquirir experiencia internacional, etc.

Si el único motivo por el cual nos vamos fuera de nuestro país es el salarial pronto volveremos; el dinero no lo es todo.
Cuando nos trasladamos a trabajar a otro país tenemos que tener unos objetivos fijados a alcanzar que sean los que nos animen a seguir allí.

Las diferencias entre hombres y mujeres vuelven a ser evidentes en cuanto a los motivos que más les influyen para continuar en su puesto de trabajo.

A Los hombres lo que más les retiene es:
-
La responsabilidad.
- Autonomía en el puesto.
- El reconocimiento dentro de la empresa.
- Sentirse bien pagado.

A las mujeres lo que más les retiene es:
-
El buen ambiente laboral.
- El reconocimiento dentro de la empresa.
- La flexibilidad de horarios.

Una vez, vemos que las inquietudes de hombres y mujeres son distintas y que, de forma general, ellas valoran mucho más, para mantenerse en un trabajo, los aspectos que les permite compatibilizar vida laboral y familiar. En este aspecto los hombres, a nivel general, seguimos siendo más egoístas pensando aun más en nuestras carreras profesionales sin estar dispuestos a sacrificarnos.
Y esto no es porque ellas quieran sino porque hay un componente social muy grande y difícil de cambiar.

Otra cosa interesante son los motivos por los cuales los hombres y las mujeres estamos animados a cambiar de trabajo aunque en el primer motivo coincidimos.

Los hombres cambiarían de trabajo por:
-
La retribución económica.
- La responsabilidad.
- Las posibilidades de promoción
.

Las mujeres cambiarían de trabajo por:
-
La retribución económica.
- Las posibilidades de promoción.
- Flexibilidad de horario.

Vemos que las mujeres piensan en su carrera profesional siempre y cuando les permita compatibilizarlo con su vida familiar, ya que, si no es, así la gran mayoría renuncia o pospone para más adelante el desarrollo profesional.

El 72% de los encuestados considera que para alcanzar una brillante carrera profesional hay que sacrificar y renunciar a una parte muy importante de nuestra vida personal. Entre las medidas que propone para conciliar mejor la vida laboral y la vida personal son:

1.- Horario flexible.
2.- Distribución libre de las horas de trabajo a lo largo del año.
3.- Posibilidad de trabajar desde casa.
4.- Posibilidad de reducir la jornada o disfrutar de excedencias.

Eso sí, se desprende de este estudio que los trabajadores españoles quieren conciliar ambas facetas de su vida y que ya no están dispuestos a sacrificar tantas cosas por el trabajo como en épocas pasadas. El 72% estaría dispuesto a renunciar a una parte razonable de su salario para poder mejorar su calidad de vida personal.

Cada vez más las empresas tienen que desarrollar el concepto de horario flexible y la distribución irregular de las horas de trabajo a lo largo del año para que cada trabajador se pueda acoger al que más le interese, dentro de unos mínimos y máximos controlables.

Igualmente, de aquí a no demasiado tiempo, la gran mayoría de los empleados desempeñarán parte de su jornada laboral en su domicilio, que les permitirá conciliar mejor ambas facetas. Lógicamente, esto entraña dificultades que se pueden atajar, simplemente, con ganas de hacerlo y con la puesta en marcha de la infraestructura necesaria para poder hacerlo.
Los empresarios que comprendan la necesidad de ofrecer flexibilidad tendrán menor rotación en sus plantillas debido a que atenderán las necesidades de sus empleados.

Para finalizar, tengo que comentar que el 62% de los españoles están entre contentos y muy contentos con su trabajo actual. A nivel de retribución económica solo el 50% está contento con el salario que percibe, eso sí, solo el 14% considera que está mal pagado. Por lo tanto, de esto podemos extraer la conclusión
de que la percepción que tenemos los españoles respecto a nuestra remuneración es mejor de lo que imaginamos o al menos eso dicen en las encuestas.

Este tipo de estudios nos permiten ver, a nivel general, qué opina la sociedad trabajadora española respecto a aspectos relacionados con el trabajo. Las encuestas, normalmente, tienen un porcentaje de respuestas que no se ajustan a la realidad, pero si a los participantes se les explica adecuadamente los motivos de estas encuestas, suelen participar indicándote su parecer real sobre lo que se les pregunta. Por lo tanto, considero este tipo de iniciativas muy positivas para poder estar al tanto del sentir de la sociedad en general.

Los representantes políticos de la Unión Europea deberían mirar este tipo de encuestas para ver qué medidas ven positivas los trabajadores y los empresarios. La idea de ampliar la jornada laboral máxima a 65 horas semanales puede que haya salido en el círculo político, pero aun estamos esperando que nos preguntes a las partes implicadas. Si nos preguntasen por las cosas a realizar cambiarían muchas cosas. ¿Les conviene consultarnos?

domingo, 22 de junio de 2008

¿NÁUTICOS O MENORQUINAS?

Continúo con más noticias relacionadas con Expo Zaragoza 2008; en este caso me tengo que referir a una noticia que publica el Periódico de Aragón en su edición de hoy, en la que se comenta que grupos de trabajadores y voluntarios de la muestra están pidiendo a la organización que les cambien los náuticos con calcetines por unas menorquinas; el calor y las ampollas producidas por este calzado van a destrozar sus pies, comentan.

Es curioso porque llevamos tan sólo una semana de EXPO y ya comienzan a quejarse los trabajadores de algo de vital importancia a nivel ergonómico como es la comodidad del uniforme de trabajo. El encargado de confeccionar los uniformes ha sido el diseñador zaragozano Antonio Jiménez. Está claro que al que se le haya ocurrido la idea de poner del calzado unos zapatos cerrados como los náuticos con calcetines no conoce mucho las temperaturas que se alcanzan en Zaragoza en los meses de verano.
Por lo tanto, lo que solicitan tiene toda su lógica.

Es necesario un calzado cómodo y abierto para que el pie pueda transpirar. A parte que sea cómodo y resistente para que los trabajadores no tengan molestias producidas por el calzado tras tantas horas de pie.

Ellos solicitan unas menorquinas del tipo que sean;
para los que no estén familiarizados con este tipo de calzado, se trata de un tipo de sandalias abiertas por detrás y por los laterales que permite llevar el pie cómodo y fresco. Además, se realizan en muchos materiales.

Todos entendemos que los uniformes tienen que llevar los colores corporativos y más aun, en este caso, donde el uniforme pasa a ser un elemento distintivo y necesariamente reconocible para el visitante. Aun así, esto no quita para que también piensen a la hora de diseñarlos en los que los tienen que llevar todos los días.
Los náuticos son de todo menos cómodos; si añadimos que han de llevarse con calcetines, se convierte en una tortura para el pie, que no tiene por donde transpirar. Si a eso le sumamos el estrenar zapatos la situación aun empeora.

Obviamente, la organización tendría que haber pensado estas cosas antes de fabricarlos en serie porque, ahora, mala solución tiene, al haber ya comenzado la EXPO y, por supuesto, se han repartido todos los uniformes. Ahora, tendrían que volver a gastar dinero en calzado para todos los empleados y voluntarios.


El tema económico, sin quitarle importancia, no debe ser un problema para que trabajadores y voluntarios, puedan desempeñar su trabajo o actividad con calzado adecuado a las circunstancias.

Por lo tanto, señores de la organización, de nuevo vemos una mala previsión por su parte; así pues, deberían buscar una alternativa que solucionase esta petición. Espero que no decidan hacer la vista gorda y hacer como que no pasa nada, ya que esta opción es la más cómoda por ustedes. Tienen que asumir sus errores y buscarles solución, que para eso son los organizadores.


Si no, a los trabajadores y voluntarios siempre les queda llevar un calzado alternativo propio pero cómodo a pesar de que puedan ser amonestados por ello. Esta tampoco es la solución siempre y cuando se les de una alternativa a lo que demandan. No es de recibo ver como los voluntarios y trabajadores se refugian bajo las escasas zonas de sombra, descalzos. Buena imagen está dando la Expo Zaragoza 2008.

domingo, 15 de junio de 2008

¿RESPETAMOS O ABUSAMOS DE NUESTROS DERECHOS?

El derecho a la intimidad se nos debe respetar en todos los ámbitos de nuestra vida. Donde más problemas y malentendidos suelen surgir con el respeto a la intimidad suele ser en el ámbito laboral. El tema se complica porque es un entorno en el cual hay intereses contrapuestos; están los de la persona física trabajadora y los de la persona física o jurídica del empresario.

Lógicamente, a todos los trabajadores, en nuestros puestos de trabajo se nos debe respetar/garantizar el derecho a nuestra intimidad y privacidad.

Eso sí, el trabajador no debe olvidar el lugar donde se encuentra y el motivo por el que esta allí, evitando confusiones que le pueden conllevar problemas.

Por otro lado, el empresario, para actuar con respecto a la legalidad, tiene que avisar a los trabajadores cuando comienzan su relación laboral en la compañía que las herramientas de trabajo deben usarse únicamente para estos fines. También debe indicar el empresario a sus trabajadores (en caso de que se produzca) que se pueden revisar el uso que los trabajadores hacen de estas herramientas. Y avisarles en el momento que se produzcan para evitar infringir sus derechos.

Si en la empresa existen zonas de video vigilancia, habrá que comunicarselo a todos los integrantes de la plantilla, indicándoles en qué zonas y dónde se encuentran, de cara a mantenerlos informados y cumplir, así, con la normativa legal vigente en esta materia.

Hasta aquí todos de acuerdo. El problema se produce cuando los trabajadores, a pesar de haberles avisado, hacen oídos sordos y dedican parte de su tiempo efectivo de trabajo a usar las herramientas de trabajo para fines particulares que nada tienen que ver con sus tareas de trabajo.

Siempre hay que saber interpretar las normativas vigentes en esta materia, usando el sentido común, es decir, no pasa nada porque en un momento puntual, un trabajador haga una llamada particular desde el teléfono de la empresa en horario de trabajo o visite un día en Internet de forma puntual una Web para buscar información para fines personales.

Otra cosa muy diferente es usar habitualmente las herramientas de trabajo para fines particulares dentro del horario laboral.

Después hay que ser conscientes de las consecuencias que pueden traernos el realizar este tipo de acciones en el puesto de trabajo. Tenemos que actuar con lógica y saber cuando obramos mal en nuestro puesto de trabajo. Por lo tanto, antes de actuar sin pensar, hay que recapacitar y meditar sobre ello.

Siempre va a estar en nuestra mano el decidir si hacer lo correcto o lo incorrecto con las herramientas de trabajo.

Por otro lado, no hay que olvidar las molestias que podemos ocasionar al resto de trabajadores de la empresa por usar herramientas de trabajo para fines particulares. Por ejemplo, usar la red en el trabajo para descargarse películas o música hace que esta funcione muy lenta. No es admisible que el resto de los compañeros tengan que sufrir el mal funcionamiento de la red, cuando hay alguien que no la usa adecuadamente y perjudica al resto.

Al llamarle la atención, este tipo de trabajadores suelen negar las evidencias cuando son pillados o plantan cara diciendo que se están violando sus derechos, como si se tratase de una travesura propia de un colegial. Y yo me pregunto, ¿Piensan ellos en las obligaciones laborales que están vulnerando? ¿Qué pasa con los derechos del empresario que están siendo olvidados?

A estos trabajadores se les esta pagando por trabajar y esto engloba el utilizar todo su tiempo efectivo de trabajo en ser productivos sin contar, por supuesto, los tiempos que la legislación les marca de descansos durante la jornada laboral.

Obviamente, el empresario es consciente de que a lo largo de las jornadas de trabajo los trabajadores pasan por diferentes períodos en los que se es más productivo que en otros, dependiendo de diferentes circunstancias.

Este tipo de trabajadores caradura, afortunadamente, minoritarios, hacen que paguen sus consecuencias la totalidad de los trabajadores. Por ejemplo, en muchas compañías que se permitía el acceso a Internet se ha restringido su uso por el abuso que se realizaba del mismo para fines no laborales. Así, solo se deja acceder a Internet a los trabajadores que lo precisan por su trabajo o solo se permite el acceso a las paginas que se precisan.

Este tipo de medidas no son la solución, sin embargo, muchas veces no queda otro remedio que tomarlas para cortar de cuajo, este tipo de conductas. Los trabajadores tienen que saber hacer un uso adecuado y responsable de las herramientas de trabajo.

Deberíais haceros la siguiente pregunta : ¿Qué coste suponen para los empresarios el tiempo de trabajo en el que usáis las herramientas de trabajo para fines personales?

Por otro lado, no olvidéis que prolongar este tipo de comportamientos en vuestro puesto de trabajo os puede conllevar diferentes penalizaciones, que pueden ir desde leves hasta graves. Se os puede suspender de empleo y sueldo durante un tiempo por estas conductas. También se puede proceder a despediros por estos actos cuando son muy graves o muy habituales.

El trabajador tiene que ponerse en el lugar del empresario y éste en el del trabajador para encontrar el punto de equilibrio. Hablando, todas las partes, se entienden. Ambas partes han de poner empeño para conseguirlo. ¿Cómo os sentaría a vosotros que un mes se os pague menos salario del que os corresponde? Por supuesto, muy mal y menos, sino se os avisa previamente dándoos una explicación.

Ahora, imaginaros cómo le sentaría al empresario que os llevaseis herramientas del trabajo a vuestro domicilio sin avisarle de ello y sin darle las correspondientes explicaciones.

Nuestro derecho a la intimidad se debe respetar siempre y cuando no estemos vulnerando los derechos de las otras partes.

domingo, 1 de junio de 2008

CAMBIO SATISFACCIÓN POR PRODUCTIVIDAD

Hoy en día, lo que más importa es la productividad de las personas que integran nuestras organizaciones.

Por lo que es normal que se controle que se preste mayor atención a los trabajadores que producen más.

Como he mencionado en muchas ocasiones, no todos los trabajadores son iguales y es lógico que las empresas incentiven más a los empleados que más trabajo sacan adelante con calidad e involucración.
Aunque parezca mentira, cada vez es más complicado conseguir la involucración de los trabajadores en su trabajo, a pesar de implementar medidas que ayuden a ello.

No hay que olvidar que para dar en los días en los que vivimos, hay que recibir algo en contraprestación que compense el esfuerzo y sacrificio de los trabajadores.

Aunque nos cueste creerlo los trabajadores que más producen en sus puestos de trabajo son aquellos que tienen un alto grado de satisfacción con su trabajo y organización.
Cuanto más contento este un empleado, más vamos a poder conseguir de él. Puede o no costarle esfuerzo extra sacar su trabajo adelante pero lo hará porque lo hace satisfecho.

Por el contrario, aquellos trabajadores que estén descontentos, insatisfechos, molestos, etc. con su trabajo, organización, compañeros de trabajo u algún otro aspecto relacionado con su trabajo van a tener un rendimiento considerablemente inferior; esto les hace desconcentrarse de la tarea principal, haciendo que gasten energías en cosas que hacen bajar su ritmo de trabajo. La negatividad por alguna de estas causas hace que estos empleados vayan desmotivados a su trabajo, haciéndoles entrar en un círculo vicioso peligroso del que es complicado que salgan.

Sigo insistiendo en que los empresarios tienen que poner todos sus esfuerzos para tener contentos y satisfechos a los empleados de sus organizaciones y, así, poder sacarles el mayor partido.

Para conseguir esto, lo primero que tenemos que hacer habitualmente es escuchar a todos los miembros de nuestra organización para saber como se encuentran, qué necesitan, qué valoran, qué detestan, etc. El conocimiento de estos aspectos es un arma muy valiosa que tenemos que tener y saber utilizarla adecuadamente.
Cuanta más información poseamos, más poder vamos a tener de cara a poder cambiar situaciones negativas en el desempeño del trabajo de nuestros empleados.

Además, hay que saber qué es lo que los trabajadores necesitan o valoran tener para estar más contentos en sus puestos de trabajo, en su organización.
Muchas organizaciones implantan mejoras para sus trabajadores sin haberse planteado previamente si es lo que sus trabajadores demandaban.

Está claro que todas las mejoras que se acometan en beneficio de los trabajadores las van a acoger satisfactoriamente, sin embargo, si son las que ellos solicitan o desean el efecto que conseguiremos va a ser el doble. Ellos van a percibir que nos preocupamos por sus peticiones y que, por lo tanto, son importantes para su empresa sus necesidades.

Los trabajadores tienen que sentir que son importantes dentro de sus organizaciones y son los pequeños detalles los que marcan la diferencia.

También hay que saber marcar la diferencia, tratándoles como personas que es lo que son y no como un simple número dentro del volumen total de trabajadores.
Es decir, tenemos que demostrar preocupación por ellos siendo flexibles con ellos cuando las circunstancias lo requieran.

Si conseguimos darles más de lo que esperaban en función de sus expectativas vamos a dejarles impresionados y con esto vamos a conseguir involucrar mucho más a nuestros trabajadores.

domingo, 18 de mayo de 2008

DE LA URBE AL POLÍGONO

Con el traslado de la mayoría de las empresas de los cascos urbanos a los polígonos industriales de la periferia, hemos tenido que cambiar de mentalidad para adaptarnos a estas nuevas circunstancias. Ha supuesto un cambio tanto para el empresario como para el trabajador.

Cuando la empresa decide trasladar sus instalaciones a un polígono se encuentra con el primer obstáculo: el desplazamiento de sus trabajadores. No todos dispondrán ni de carnet de conducir ni de vehículo. Consecuentemente, habrá que dotarles de alguna opción. Si queremos que sigan en nuestra organización, tendremos que pensar que habrá que dar facilidades.

Hay muchas opciones: autobús de empresa, autobús de polígono (últimamente implantándose y sufragado por el polígono y/o las propias empresas).

Aquellos trabajadores que, aun existiendo esta opción, decidan acudir a trabajar en su vehículo particular, no pueden reclamar compensación porque la empresa ya les da una opción alternativa. Aun así, ocurre que empresas, para mantener contentos a estos trabajadores, deciden abonarles un pequeño plus de transporte que no deja de ser simbólico para el coste que tiene hoy en día el combustible.

Otro obstáculo es el horario; me voy a centrar sobre este tema.

Cuando las empresas están en el caso urbano el horario que suelen llevar es partido (de mañana y tarde) con un parón para comer de entre 2 y 3 horas no subvencionado, en la que los trabajadores en su gran mayoría acuden a su domicilio a comer para volver posteriormente al trabajo. Con el traslado a los polígonos industriales esto ya no es posible. Las distancias se alargan y tiene que haber un cambio en la empresa, por mucho que le cueste entenderlo al empresario. Es un cosa que van a agradecer todos los trabajadores y que les va a permitir conciliar mejor su vida personal y profesional.

Las horas anuales de trabajo se tienen que seguir cumpliendo, claro está, siguiendo las indicaciones del convenio colectivo por el cual se rige la empresa. Simplemente se procede a distribuirlo de otra manera. La mejor opción son los horarios continuos con flexibilidad a la entrada y la salida con un pequeño parón para comer de entre media hora y una hora a elección de cada trabajador en función de sus circunstancias particulares.

Esto suele ser muy bien acogido por los trabajadores y es una forma de hacerles más atractivo el traslado a un polígono industrial porque perciben que nos adaptamos a ellos. Mientras la productividad no baje con el horario continuo y flexible no se va a tener ningún problema. No olvidemos que esto se tiene que seguir controlando. Por otro lado, con este nuevo horario hay que seguir poder atendiendo a nuestros diferentes clientes en función de sus horarios por lo que tendremos que hacer que el horario continuo abarque más horas, estableciendo turnos.

Esto supone un cambio de cultura para el cual muchos trabajadores no están preparados y confunden la flexibilidad horaria con el "escaquearse" y hacer menos horas al día de las que se estipulan. Hay que ser conscientes de que la flexibilidad a la entrada y a la salida supone que el que entra más tarde tiene que salir más tarde para seguir cumpliendo con las horas diarias establecidas. A parte, con esta flexibilidad, el trabajador cada día puede entrar a trabajar a distintas horas y, en función de cuando llegue, saldrá antes o después. La gran mayoría de los trabajadores son adultos y responsables, sin embargo, hay una minoría de irresponsables que hacen que paguen las consecuencias de unos pocos toda la plantilla.

Por lo tanto, es normal que en las organizaciones que llevan este tipo de horarios se implanten sistema de fichajes con tarjeta , huella dactilar (para las más tecnológicas) o un simple reloj con impresión de entrada y salida en cartulinas (vamos, el de toda la vida) para controlar el horario que hace cada trabajador. Este sistema también tiene que estar implantado en el comedor de la empresa. Las empresas que tienen implantados estos sistemas suelen ser de un volumen de trabajadores elevados por lo cual es preciso tener personal que se dedique exclusivamente a controlar todo este tipo de registros, sacando informes detallados que especifican las incidencias diarias.

Muchos trabajadores son reticentes a este tipo de controles, sin embargo, esto va en beneficio de los trabajadores que cumplen sus horarios porque va a permitir detectar a los trabajadores que se quieren ausentar antes de tiempo, que alargan sus pausas intentando salir antes de cuando les corresponde por esto. Pero también se verá quien realiza más horas que nos permitirá evaluar su progresión en la empresa, si además de tiempo, es productivo. No por quedarse más tiempo en la empresa quiere decir que trabaje más.

Normalmente la oposición a este tipo de sistemas se debe a miedos infundados por el desconocimiento a lo nuevo. Aquellas personas que persisten en su oposición tendrán algo que ocultar o porque no les conviene ser controlados debido a que su horario posiblemente, no sea el debido.

Desgraciadamente, la flexibilidad conlleva más control para cerciorarnos de que todos los trabajadores cumplen con sus obligaciones laborales dentro de los horarios. El incumplimiento reiterado del horario de trabajo por parte de un trabajador puede ser objeto de sanciones leves, graves y muy graves acabando en el peor de los casos en despido por este motivo.

No es algo tan descabellado porque todos los trabajadores controlamos que, en la fecha estipulada, se nos pague el salario que nos corresponda, que se nos permita disfrutar de las vacaciones que marca la ley, etc. Pues el empresario tiene que controlar que los trabajadores cumplan con su horario y con su trabajo y si fuera necesario, amonestar a los que no lo hagan por su propio beneficio, además de por interés y respeto hacia los trabajadores que lo hacéis.

Este tipo de medidas se basa en la confianza mutua entre el empresario y el trabajador. Por lo tanto, estos sistemas de control se implantan para cumplir con esa confianza. Sería incumplirla hacia los trabajadores si el empresario no controla que todos cumplen lo pactado. El permitir que algunos trabajadores hagan menos horas de las que les correspondes sin justificar es una falta de respeto hacia el resto de los trabajadores.

En resumen, todo cambio lleva unas consecuencias en el día a día de los trabajadores. Cuanto antes nos acostumbremos mejor será para todos. La empresa nos ofrecerá un horario flexible. Seamos como tenemos que ser y cumplamos con nuestras obligaciones.