Nos guste o no, nuestras vidas están llenas de reglas que se deben de cumplir para conseguir determinadas cosas.Hoy quiero abordar en este post el tema de las excepciones que se hacen muchas veces a determinadas personas que no cumplen las reglas del juego y se les tolera.
Lo voy a reflejar con un ejemplo que vi hace ya unas semanas en la televisión que, además, es un medio que incentiva los incumplimientos. Eran las 4 de la tarde, estaba haciendo zapping y finalmente acabe viendo el casting de selección de bailarines de fama que va por diversas ciudades para lo cual las personas interesadas han tenido que llamar previamente para pedir cita. Luego, en cada ciudad el jurado sale a la calle para seleccionar a unos pocos que van sin número para darles una oportunidad más, según cómo bailen en ese momento. Al fin y al cabo, no deja de ser una selección similar a la que nos enfrentamos los responsables de recursos humanos.
Cuando ya habían elegido a unos pocos de la multitud y se encontraban en el estudio, para hacer la prueba, llegó una listilla que se había colado porque no pidió cita y no la seleccionaron en la calle. La lógica, en este caso, es haberle invitado a que abandonara la sala, pero no fue así. Los seleccionadores le dieron la oportunidad de verla bailar. Creo que esto es un error grave, sobretodo, por tratarse de una falta de respeto para todos los demás que querían la oportunidad y no la tuvieron.
Especialmente en la televisión y este tipo de programas que son tan vistos por los jóvenes, se debería primar la ética. Porque al permitir esto están incentivando el “cuélate y échale morro” que igual suena la flauta por casualidad. Y si se hace una excepción, debería hacerse extensible a todos los que estén en similar situación.
Imaginaos que un candidato se entera de que estamos entrevistando para un puesto. Él cree cumplir los requisitos y se nos presenta sin haberle llamado a entrevista, sin tener nosotros su CV, ni nada... ¿Le daríamos esa oportunidad?
Yo soy de la opinión de que a los curriculums que lleguen fuera de plazo no se les debe de incluir a no ser que, posteriormente, se vea que con los que han llegado no son suficientes y se vuelva a abrir de nuevo el período de recepción de candidaturas.
Algo parecido ocurre cuando se pide enviar una carta manuscrita con las motivaciones para el puesto; quieren una carta escrita a puño y letra y no a ordenador. No tenéis obligación de hacerlo, sin embargo, si queréis participar debéis de enviar lo que se pide. Pero algunos seleccionadores, aceptan alguna candidatura aun no habiendo llegado la carta manuscrita. Entonces, ¿Para qué lo piden como requisito imprescindible?
El hacer este tipo de cosas es una falta de respeto para los que se toman en serio el proceso de selección, siguiendo paso a paso lo que se solicita.

Otro tema aparte es que algunas organizaciones, a la hora de llevar a cabo sus procesos de selección, solicitan una exageración de documentación para poder participar. Obviamente, si no os gusta, no lo enviáis y ya está.
Las excepciones tienen que estar muy argumentadas y con la debida justificación para evitar que se os pueda escapar de las manos y conseguir el efecto contrario al que se pretende. Porque si toleramos los casos especiales, tantas veces como ocurran, tantas veces que deberéis de tolerarlo porque sino, estáis discriminando de forma subjetiva.
No podemos encima pretender que el que se salta las reglas quede victorioso porque esto hace que se lance a los demás el mensaje equivocado. Los procedimientos, las filas, etc. están para cumplirlos porque si los demás lo hacen, ¿Por qué vosotros sois diferentes?












