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miércoles, 8 de abril de 2009

SI QUIERES QUE TE AYUDE, DIME QUÉ QUIERES

A todos nos gusta contentar a nuestros jefes/superiores en lo que hace referencia a nuestro rendimiento y con las tareas que ejecutamos día a día y evitar, así, problemas que pueden poner en peligro nuestra permanencia en la empresa.

Es por ello, que será necesario ser reflexivos y pensar las cosas dos veces antes de ponerse a hacerlas. Muchas veces nos ponemos a hacer las cosas sin pararnos a pensar seriamente si hemos comprendido adecuadamente lo que nos han solicitado. No es cuestión hacer tareas sino las que se requieren.

Habrá veces que no será culpa vuestra no haber entendido qué es lo que se pide; os tendréis que buscar la vida para cubriros vuestras espaldas. No valdrá decir “es que fulano o mengano me dijo… y por eso lo hice así”. Esto es muy complicado de demostrar y traerá más perjuicios que beneficios, a pesar de que sea verdad.

Así que es muy importante observar a vuestros compañeros de trabajo para saber cómo es cada uno a la hora de tener que trabajar con ellos de forma conjunta. Esto permitirá ir con ventaja para anticiparse y saber cómo plantear las cosas para evitar malentendidos.

Por ello, cuando algún compañero o superior os solicite que le realicéis alguna tarea o trabajo debéis de sentaros cinco minutos (o los que sean necesarios) con él para analizar el tema en profundidad y evitar tener que hacer luego el doble de trabajo originado por una mala comunicación.

Por ejemplo, hay gente que se explica muy mal cuando pide las cosas porque generaliza demasiado y no concreta lo que quiere. Si os encontráis con este tipo de personas debéis de preguntarles; ¡nada de callarse por no dar la impresión de que no os enteráis de nada! Para ello, vendrá muy bien decir “entonces lo que me has pedido es…”. Esto es parafrasear lo que él nos dijo para que nos lo verifique o nos lo rectifique. Esto os permitirá hacer las tareas con claridad.

Luego tenemos a las personas dubitativas que al pedirnos algo requieren varias cosas totalmente distintas porque está pensando en alto y ni ellos tienen claro lo que quieren. En este caso, lo mejor es posponer la ejecución de esos temas hasta que la persona encargada de decirnos qué tareas hacer lo tenga claro. Os preguntaréis ¿Cómo plantear esto?

Muy sencillo; es cuestión de hacerle ver a la persona que os solicita algo que os está pidiendo varias cosas contradictorias y que vosotros no tenéis inconveniente en hacer lo que se precise, sin embargo, veis que lo mejor es que posponga su decisión hasta que lo clarifique para avanzar más rápido.

También tenemos a las personas que piden que hagáis determinadas tareas y que dan determinadas cosas por hechas, sin comunicarlas. Nunca se pueden dar cosas por sabidas si no se dijeron. Nadie es capaz de leer la mente de otro. Así que, cuando alguien os pida algo, siempre debéis de preguntar: Entonces, para que me quede claro ¿lo que quieres que haga es….x….? Si no nos da toda la información, tendremos que solicitársela de forma inteligente, contándole lo que vosotros habéis entendido que os pide y así conseguiréis que os dé más datos que omitió.

Es preferible perder más tiempo con este tipo de personas y, una vez que estáis con ellos, aprovechar para desglosar los pasos y ver que tenéis claros todo lo que quieren y en caso de que no sea así, amablemente debéis preguntar una vez que acabéis las tareas que os quedaron claras ¿Y ahora que debo hacer?

La iniciativa es buena, pero no recomiendo ejecutar cosas sobre la marcha, sin tenerlo claro o improvisando; puede ser que alguna vez tengáis suerte y acertéis pero, finalmente, llegará el día en que no y no tendréis excusa a pesar de hacerlo con la mejor de las intenciones.

En la ejecución de tareas es fundamental la comunicación entre los emisores y receptores, comprobando que ambos hablan en la misma frecuencia y que les ha quedado claro a todos lo comunicado.

No pasa nada por preguntar porque esto demuestra interés en que queréis hacer bien vuestro trabajo para evitar errores por no tenerlo claro.

Puede pasar que, pese a que la persona encargada de pedirnos la ejecución de alguna tarea nos diera bien el mensaje, a nosotros no nos quedase claro por la razón que sea. Ya sabéis lo que toca: pedir que os lo vuelvan a explicar. Muchas veces nos callamos por el miedo al que dirán si pregunto. Lo que os debe importar es hacer bien vuestro trabajo pasando de todo los demás aspectos subjetivos que existen y que no se pueden controlar por más que quisierais.

Esto os tiene que entrar en la cabeza a las personas y a las compañías porque de esta forma se ahorraría mucho tiempo dedicado a tener que hacer muchas cosas varias veces por no dedicarle un poco más de tiempo a la preparación de qué se debe de hacer, quién y cómo. Y posteriormente antes de comenzar verificar que a todo el mundo le quedó claro. No es cuestión de que el que lo pide lo tenga claro sino también todo el equipo. Nadie nace enseñado y a todo hay que dedicarle el tiempo necesario para no tener luego que invertir el doble de tiempo. Siempre es preferible aprenderlo por las buenas que no por las malas.

lunes, 21 de julio de 2008

EVITANDO MALENTENDIDOS

Cuando los departamentos de recursos humanos estamos cerrando la incorporación de nuevas personas que encajan con el perfil buscado hay que tener mucho cuidado con lo que se promete. Es decir, si se establecen pactos concretos con alguna persona incorporada hay que apuntarlos rigurosamente para acordarnos y aplicarlos en su momento. Es fundamental que haya coherencia y transparencia entre lo pactado y lo realizado con posterioridad.

Eso sí, no siempre estos malentendidos al comienzo de una vinculación laboral a una nueva organización se producen por culpa de los departamentos de recursos humanos. Hay que tener mucho cuidado cómo decimos las cosas porque luego cada persona entiende lo que quiere por muy claro que este. Por ejemplo, al incorporarse una nueva persona a la compañía es normal que, si hay plan de carrera en la misma, con evaluaciones trimestrales, semestrales o anuales, se indique que, pasado el plazo establecido para la misma, se hará la correspondiente revisión o evaluación de su desempeño.

Bueno, pues yo creo que, con esto, está claro que se le evaluará para ver qué tal fue este primer período, sin prometer nada concreto. Sin embargo, algunos recién incorporados, entienden con esto que, pasado ese plazo, se les subirá el salario, independientemente de la evolución.
Cada uno puede entender lo que quiera, a pesar de la claridad de estos mensajes.

No voy a negar que algunos profesionales de los recursos humanos usan técnicas poco lícitas, prometiendo cualquier cosa, con tal de contar con la incorporación de ciertos candidatos. Esto es perjudicial porque, tarde o temprano, van a ser conocedores del engaño, propiciando su malestar con esta compañía, que provocará finalmente su marcha.

Además, estas personas van a dar una imagen muy negativa de compañía por culpa de algunas personas que la representan.
No olvidemos que la imagen positiva o negativa de las empresas la producen las personas que las dirigen, independientemente de la compañía como ente.

Por eso, mi consejo particular a los candidatos recién incorporados a una nueva organización y a los profesionales de recursos humanos de una compañía que, en caso de llegar a acuerdos concretos sobre mejora de las condiciones laborales, pasado un plazo, se haga constar por escrito con firma de ambas partes. En este documento se debe reflejar de forma concreta los condicionantes que se tienen que producir para que lo que está plasmado en este escrito se lleva a efecto para evitar malentendidos.

Y acordaros de cumplirlo sin necesidad de que os lo recuerde el incorporado porque esto genera una muy mala imagen totalmente evitable mediante una organización rigurosa.

Estáis en vuestro derecho de exigir este tipo de documentos para salvaguardaros vuestras espaldas y evitar malentendidos posteriores, que no conducen a nada.
De la otra forma, será la palabra de una parte contra la otra.

Eso sí, los recién incorporados debéis ser coherentes y no entender aquello que más os interese. Porque después es muy fácil echar la culpa a los departamentos de recursos humanos que, lógicamente, nos equivocamos como todos y no tenemos problema en asumir nuestra culpa cuando nos corresponda.

Este tipo de malentendidos iniciales producen muchos conflictos que generan tensiones innecesarias.

Por ello, es fundamental dialogar pausadamente a la hora de cerrar las condiciones laborales, escuchando detalladamente y de forma activa a la otra parte para captar su mensaje. Y en caso de que nos genere dudas, ese es el momento de indicarlo para que no los aclaren y no a la vuelta de bastante tiempo.