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miércoles, 15 de julio de 2009

COSAS BUENAS Y MALAS

Todo el mundo, al preguntársele por su trabajo, empieza a hablar sobre los puntos negativos, que suele conllevar “poner a caldo” a la empresa, compañeros, trabajo, clientes... Desgraciadamente, el ser humano, por naturaleza, suele centrarse en los aspectos negativos de las cosas sin apreciar los aspectos positivos no porque no los tengan sino porque no los sabemos valorar.

Pero debemos de saber valorar lo que tenemos y más en estos momentos. Quizás muchos de vosotros no tengáis el mejor de los trabajos, pero al menos tenéis un trabajo que, ahora mismo, ya es todo un logro. Cada uno mira por uno mismo y por su situación. De poco sirve decir que hay mucha gente que no tiene trabajo porque no sois ellos y no os ponéis en su situación, sin embargo, no os paráis a pensar lo que están pasando que en comparación con lo que pasáis vosotros en el puesto de trabajo del que tanto os quejáis no es nada.

Todo trabajo puede tener aspectos a mejorar. Cuando no son vuestros jefes, son los compañeros de trabajo que os hacen la vida imposible, o quizás las tareas que tenéis que no os llenan o satisfacen para vuestro desarrollo personal. También puede ser el tipo de trabajo o el ambiente de trabajo u otras muchas cosas.

Pero no es bueno residir simplemente en los puntos malos. Todos los trabajos tienen sus cosas buenas y sus cosas malas. Lo que pasa es que solo nos enfocamos y centramos en ver las negativas haciendo que todo gire en torno a ellas, metiéndonos en un círculo vicioso del que es imposible salir sin ver más allá.

Cada persona vive las situaciones de una forma muy distinta y se las toma de modos radicalmente opuestos y esto influye a la hora de la verdad en la manera de afrontarlo en nuestras vidas.

Quizás tengáis un jefe insoportable pero seguro que no todos los responsables de vuestra compañía son así, a pesar de que en este momento os haya tocado el que os hace la vida imposible. Toca acostumbrarse sin que os afecte o intentar cambiar la situación. En otros trabajos, serán los compañeros o las tareas o el ambiente, etc. Siempre vais a tener algún inconveniente en todos los trabajos y tendréis que aprender a vivir con él e intentar solucionarlo o ponerle un remedio que os permita llevarlo bien.

Y con esto no quiero decir tenga que ser el trabajo de vuestra vida y que tengáis que aguantarlo para siempre pero sí hasta que podáis cambiar. Siempre habrá trabajos mejores, pero todo cambio supone un riesgo y mejorar en una parte, puede suponer empeorar en otra. A veces la precipitación y desesperación nos hace ir hacia atrás sin darnos cuenta.

En estos casos, ayudará, además de ver el lado negativo, identificar el positivo, que aunque parezca mentira, también existe: por ejemplo, el horario continuo es una maravilla porque os permite compatibilizar vuestra vida laboral y familiar cosa que no seria posible con horarios partidos que os tienen ocupado todo el día. Que vosotros tengáis este buen horario no quiere decir que todo el mundo lo tenga.

Y como esta habrá miles de cosas buenas en vuestros puestos de trabajo que debéis valorar y apreciar. Siempre tendemos a quitarle importancia a las cosas buenas que tenemos a nuestro alrededor y las empezamos a valorar cuando no las podemos disfrutar. Ayudas de transporte, flexibilidad horaria... muchos puntos que están ahí y que muchas veces, no se tienen en cuenta.

Por ello, sin quitarle importancia a todos esos factores negativos que tanto os disgustan, es importante tener presentes también los positivos, que también están, de cara a hacernos más llevadero nuestro día a día. Las cosas se pueden ver y plantear de muchas formas. Al menos, mientras no os quede más remedio.

lunes, 6 de abril de 2009

¿QUÉ PODEMOS RECORTAR?

España se encuentra en una profunda recesión económica que nadie se atreve a afirmar con rotundidad cuando acabará y se comenzará a ver la luz. Personalmente creo que a estas alturas de 2009, va a ser imposible la remontada que nuestros políticos quieren convencernos.

Las empresas han visto como sus pedidos y ventas se han reducido considerablemente porque el consumo de todos los productos y servicios se están viendo sujetados por unos consumidores que se están quedando sin trabajo o tienen peligro de perderlo, por lo que su poder adquisitivo se ha reducido. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Pero los recortes, no se ciñen a los particulares. Hoy quiero hablar de los recortes que están efectuando las compañías en sus políticas de personal para afrontar la recesión y hacer que sobrevivan con medidas necesarias y estudiadas. La gran mayoría de las empresas han congelado la contratación y muchas de ellas están destruyendo o suspendiendo puestos de trabajo a marchas vertiginosas, que le hacen a uno plantearse hasta dónde vamos a llegar.

Algunas patronales de empresarios y agentes sociales reclaman al gobierno un abaratamiento de los despidos, pasando las indemnizaciones de 45 días por año trabajado a 20 días ya que, según ellos, esto ayudará a que mejore el mercado laboral. La verdad es que este tipo de afirmaciones me parecen indignantes. E incluso, diría yo, que tan caro no será cuando en la actualidad se están despidiendo en España a más de 6.000 trabajadores al día, a pesar de que muchos empresarios protesten por el coste de los despidos. No será tan caro cuando no paran de despedir. Así que abaratar los costes de los despidos en estos momentos no haría más que fomentar aun más la destrucción de puestos de trabajo, lo que supondrá incrementar el número de desempleados. Si bien es necesario flexibilizar el mercado laboral, no se debe hacer con este tipo de medidas.

Muchas empresas, para sobrevivir tienen que congelar los salarios de sus trabajadores al menos durante este año hasta ver cómo van evolucionando los acontecimientos. Los trabajadores tienen que ser flexibles al respecto y entender que en estos momentos es más importante que sus compañías puedan conservar sus puestos de trabajo.

Determinadas empresas también deciden recortar beneficios sociales que hasta ahora tenían sus trabajadores. Esto tiene que venir muy justificado y que la empresa lo comunique con tiempo suficiente a los trabajadores para que se entienda y se puedan buscar alternativas que les compensen este perjuicio. Además, una empresa responsable, antes de implantar beneficios sociales para sus trabajadores, tiene que echar cuentas para contar con ello en tiempos buenos y malos, ya que la inversión que requiere y la imagen que causa en sus trabajadores es importante.

Imaginemos que una empresa que está situada en un polígono industrial decide subvencionar a sus trabajadores el servicio de autobús del polígono para que tengan opciones de poder acudir a su puesto de trabajo por algún medio de transporte público.


Muchos trabajadores no disponen de vehículo particular para acudir a sus puestos de trabajo y siempre se agradece alguna alternativa. Esto hace que la empresa demuestre que se preocupa por todos sus trabajadores, teniendo en cuenta las circunstancias de todos. Esto lo implanta desde que la empresa se traslada al polígono y su personal ya se acostumbra. Imaginemos que ahora, con la llegada de la crisis, sin explicación previa, comunica la empresa que a partir de ese momento, se va a dejar de subvencionar el servicio de transporte al polígono. Esto supone un gran cambio para los trabajadores, que a partir de entonces, se lo van a tener que abonar ellos de sus salarios y eso les supone menos salario al mes. Esto puede ser trasladable a cualquier otro tipo de beneficios sociales que se puedan tener implementados en las empresas.

Además, estos recortes deberían ser explicado por la empresa de forma adecuada, para evitar enrarecer el ambiente laboral por decisiones precipitadas que le traerán, a la larga, más perjuicios que beneficios.

Además, estas actuaciones tendrían su lógica cuando se ve que se está reduciendo los costes en todas las partidas empresariales, incluidas las del personal directivo para dar ejemplo y mostrar que ellos son los primeros conscientes. Lo que pasa es que el recorte de gastos de la cúpula directiva no ocurre y en algún caso se aumenta para eventos grupales de todos ellos totalmente prescindibles. No olvidemos que si no hay dinero no lo hay para nada que suponga costes evitables. Muchas veces para algunas cosas sí que hay dinero y para otras no. Por supuesto, esto no es por orden de urgencia de la inversión de dinero sino por la persona o departamento a la que vaya dirigida la misma.

miércoles, 4 de marzo de 2009

FORMACIÓN PROFESIONAL ¿UNA ALTERNATIVA?

A la hora de acabar la educación secundaria obligatoria, a los 16 años, nuestros jóvenes tienen varias alternativas (finalizar sus estudios y ponerse a trabajar, continuar estudiando el bachillerato o elegir como opción educativa la formación profesional) donde poder elegir. Según se decanten por una u otra, podrán comenzar a orientar su futuro profesional.

Creo que a estas edades vendría muy bien una orientación a estos jóvenes, sobre todas las opciones y las consecuencias de elegir unas u otras, para que decidan teniendo toda la información y valorando la realidad expuesta por profesionales objetivos y ajenos a su círculo cercano. Porque a veces se arrepienten de la opción elegida cuando ya es demasiado tarde.

Hoy voy a centrar este post en la opción de continuar estudiando formación profesional de grado medio o superior que tiene una enorme losa de desacreditación y desprestigio social en España a pesar de que va cambiando.

Nunca se ve como una buena opción; sólo se ve como salida para aquellos jóvenes que no son buenos estudiantes; así, aprenden un oficio que les permitirá comer en el futuro. Con esta generalización instaurada en nuestra sociedad desde fuera no atrae nada porque parece que los jóvenes que hagan FP van a ser de segundo nivel cuando no es así.

Hay que tener una idea clara. La Formación Profesional no es un cajón desastre donde tenga que terminar todo aquel que no sea bueno en los estudios. No nos engañemos. Aquí, también hay que estudiar, aunque también es cierto que todo es más práctico.

A la formación profesional tienen que acceder a aquellos jóvenes que les atraiga y guste este tipo de formación orientada a determinadas áreas y oficios independientemente del expediente académico que tengan. Los alumnos brillantes pueden elegir esta opción como cualquier otra porque es una salida igual de buena que continuar bachillerato.

Lo que pasa que las instituciones tienen que poner más de su parte para lavar la imagen de la formación profesional en nuestro país porque, a pesar de que ha mejorado, estamos a la cola de Europa en número de estudiantes que eligen esta opción educativa, por la mala fama que tiene aquí.

Luego la sociedad tiene que cambiar “el chip” de ver la formación profesional como una opción de menor nivel y valor que el estudiar bachillerato para luego acceder a una carrera universitaria. Porque esta percepción esta basada en el desconocimiento de la realidad.

Hay que invertir más dinero en reactivar la formación profesional dotándola de mayor variedad y calidad a sus estudios medios y superiores. Se debe de profundizar más en el aprendizaje.

Es indiscutible que la formación profesional en España es eminentemente práctica (aunque aun se debe mejorar) y está mucho más orientada al mercado laboral que las carreras universitarias.

Por el contrario, las carreras universitarias españolas dan la espalda al mercado laboral; los jóvenes diplomados y licenciados estudian y estudian y no salen preparados conforme a lo que necesitan en la vida post universitaria. La universidad es, o debería ser, una “mina” de nociones teóricas, que se debieran plasmar en unas prácticas, para acercar ese conocimiento a la vida laboral. El paso por la universidad debería ser más “rentable” para el alumno si ese aprendizaje fuera más cercano a la realidad laboral. Por ahora, se ha convertido en una “fiebre de titulitis acumulativa” que no se sabe muy bien para que sirve. ¡Ojo! No quiero menospreciar el estudio universitario. Pero no es cuestión de estudiar mucho, sino lo necesario y orientado al trabajo que se demanda.

En los últimos años, los alumnos que salen de los módulos de formación profesional de grado medio y superior encuentran trabajo bastante antes que los universitarios; no hay masificación y determinadas profesiones tienen más puestos que personas para ocuparlos.

También las bandas salariales se han equiparado bastante y ya no hay tanta diferencia salarial entre lo que cobra un licenciado universitario y una persona que acabada de finalizar un grado superior de formación profesional. Es más, en determinadas profesiones cobran hasta más que los universitarios. Para que esto siga avanzando hay que especializar mucho más la formación profesional en España para tener excelencia en esta área.

Cada persona tiene un potencial; puede aportar algo que el resto no. Los licenciados miran a los de FP por encima del hombro porque los ven inferiores. Y digo yo ¿Qué razones tienen para actuar así?

Ninguna objetiva, lo que pasa que esto se tolera por la sociedad española y se da por hecho que es cierto cuando no lo es.

Debería haber mayor conexión entre las carreras universitarias y los módulos de formación profesional de grado medio y superior. ¿Por qué no existen cursos puentes para poder acceder de unos a otros como ocurre entre muchas diplomaturas y licenciaturas que superándolos acceden a tener la doble titulación? Es cuestión de integrarlo con herramientas que se adapten.

Debemos de romper esta mentalidad de que estudiar una carrera universitaria es mejor que estudiar una formación profesional porque esto es falso como se esta demostrando. Porque sino ¿Quiénes tienen más facilidad para encontrar trabajo?

El modelo educativo español está obsoleto y no creo que el plan Bolonia ayude a mejorarlo. Las cosas hay que hacerlas estudiando todas las alternativas y haciendo que todos nuestros estudios estén equiparados de forma equitativa a Europa, pero antes que eso, deberían estar interrelacionados dentro de España.

Estudiar formación profesional es igual de digno que hacer una carrera universitaria y negar esto es demostrativo de la ignorancia del ser humano. Así que hagamos realidad esto apostando por la misma como por las demás opciones.