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viernes, 3 de abril de 2009

LLUVIA DE IDEAS

En las compañías surgen habitualmente piedras en el camino a la hora de sacar adelante determinadas propuestas, asuntos o tareas que requieren de un trabajo extra y esfuerzo en equipo, con el fin de encontrarles una solución adecuada entre todos. Sin embargo, frecuentemente se acaba desechando el tema, cayendo el obstáculo en el olvido porque ha podido con vosotros una vez más. Esto se deberá a que no habéis planteado de forma correcta el intentar encontrarle una solución viable.

Normalmente, en muchas empresas a pesar de trabajar en un departamento con más gente, se hace trabajo individual, repartiendo tareas sin prestar demasiada atención a lo que hace el compañero de al lado. Esto se llama trabajar con más gente pero no colaborar o trabajar en equipo. Y es lógico que cuando uno de vosotros se encuentra con un problema en algo que hace que le de vueltas a la cabeza para intentar buscarle una solución. Lo que pasa es que al estar bloqueados y obcecados con una posible vía de salida no vemos más allá, independientemente de que podamos dejar pasar los días.

Se debe potenciar por ello la comunicación fluida entre todos los miembros de un grupo, que ayudará a que el trabajo en equipo surja de forma más espontánea y sea algo habitual entre todos. Así que cuando a cualquiera de vosotros le surja un problema a algo de lo que desempeñáis y no le encontréis una solución adecuada tras intentar varias por vosotros mismos, debéis para otra vez ahorraros esfuerzo innecesario que no sirve para mucho. Lo adecuado es incentivar dentro del equipo de trabajo las lluvias de ideas para encontrar soluciones a los problemas de trabajo.

En primer lugar, se debe plantear el problema a todos los miembros del equipo y explicarles en qué consiste una lluvia de ideas (también llamada bajo el término anglosajón, brainstorming) y qué se pretende conseguir con ello para que todos entiendan el funcionamiento. Esto consiste en que durante un período de tiempo, todos los miembros del equipo digan todas las ideas que se les ocurran para solucionar ese problema. Se tendrán que apuntar todas, por muy descabelladas que parezcan. Después se debatirán todas y se seleccionaran las tres o cuatro más adecuadas para todos los integrantes del grupo. Luego es cuestión de que a estas 3 ó 4 ideas seleccionadas se les busquen los pros y contras y se priorice entre ellas para ver cuál es la mejor opción a intentar.

Pensando todos en conjunto es más fructífero porque lo que no se le ocurra a uno se le ocurrirá al otro y también unas ideas pueden llevar a otras mediante el debate. Aquí no importa tanto quién dice la idea más adecuada sino que el desarrollo satisfactorio de la misma sea debido al trabajo en equipo de todos. Varias personas trabajando juntas son más efectivas que todas esas personas trabajando por separado. No se ha de olvidar que la unión hace la fuerza.

Eso sí, para que esto funcione debemos dejar claras unas reglas de funcionamiento para que se saque el mayor partido a este sistema. Para comenzar, se deben respetar todas las ideas que se digan, sin juzgarlas ni vetarlas inicialmente porque, quizás lo que inicialmente parece algo surrealista puede luego ser la idea adecuada con un poco de desarrollo. De emitir juicios, habrá quienes se cohíban y corten durante estas sesiones de trabajo, haciendo que no se integren y participen en el mismo 100% involucrados a lo que hay que estar. Suelen estar pensando más en cómo se tomarán los demás lo que va a decir que en concentrarse en pensar todo lo que se le ocurra para solucionar determinado problema sin pararse a pensar si vale o no como idea.

Estas sesiones de trabajo es bueno realizarlas en grupos de personas de máximo 12 personas para poder gestionarse y coordinarse bien. Luego debe de estar una persona para apuntar e incentivar la participación de las personas a animarles que en el tiempo acotado digan lo que les venga a la cabeza. Luego ya llegará el momento de razonar y elegir las más adecuadas entre todos los participantes. Será importante que impere el buen ambiente desde el primer momento para hacer más productiva la misma. Suelen estar muy bien acogidas entre los trabajadores porque se sienten partícipes de las decisiones y ven que se cuenta con su opinión.

Los resultados suelen ser asombrosos y llegar a soluciones muy trabajadas que dan más de lo esperado haciendo que se vuelva a repetir la experiencia.

Así que las compañías deben incentivar mucho más este tipo de iniciativas entre los miembros que las conforman para que el trabajo en equipo sea algo que las diferencie. Porque lo importante es que todos vayan encaminados hacia los mismos objetivos globales de empresa, dejando a un lado los individuales, que no suele pasar muy habitualmente.