Tras quedarse sin trabajo cambian muchas cosas; entre ellas, los ingresos a percibir.No hay que olvidar que para poder acceder a la prestación de desempleo se tienen en cuenta los últimos 6 años trabajados, correspondiendo 2 meses de prestación por cada 6 meses trabajados. Con un máximo de 24 meses de prestación, es decir, 2 años. Y se tendrán en cuenta las bases de cotización de las últimas 6 nóminas para calcular la base reguladora que determinará lo que se cobrará como prestación. El porcentaje de lo que se cobrará será en función de lo que se cobrara al trabajar, siempre con un máximo, posiblemente muy por debajo de aquello que se percibía trabajando.
Llega el dilema de cuando cobramos más con la prestación de desempleo que con los trabajos que os van ofreciendo por ahí. Lógicamente, es muy fácil opinar y difícil responder. Sin embargo, no olvidemos que la prestación la cobráis estando en vuestra casa, plácidamente, sin hacer nada porque es un derecho que os corresponde. Todo el mundo quiere, naturalmente, un trabajo en el que cobre al menos lo que percibe de prestación; por menos, son muchos los que opinan que es mejor quedarse en casa.
Existe un cierto abuso empresarial de esta situación porque siendo conscientes de la necesidad, algunos empresarios consideran que pueden estrujar más a los candidatos ofreciéndoles por una posición que anteriormente rondaba los 30.000 Euros de salario, alrededor de 20.000 euros, incluso menos, si pueden. Afortunadamente, no todas las empresas actúan así. Soy de la opinión que el salario debe ser acorde a lo que se solicita, siempre y cuando la persona seleccionada aporte lo que se precisa en ese puesto.
Determinados candidatos cualificados que antes podían elegir y que tenían un puesto de trabajo con unas condiciones inmejorables se han caído de golpe a la cruda realidad, pasando a estar en la cola del paro. Siguen en con su mentalidad de “yo valgo mucho y el que me quiere me debe pagar X y de ahí no me bajo” aun en estas circunstancias. Es una posición respetable, como todas. Sin embargo, es algo que no os ayudará a encontrar trabajo. Porque ahora se vive otra situación y tocará demostrar de nuevo vuestra valía. Es decir, se deberían cubrir unos mínimos, porque la trayectoria cuenta, sin olvidar que habrá que ser flexibles ante las nuevas oportunidades, sopesando todo e intentando llegar a acuerdos que os beneficien a todas las partes.

En los tiempos de bonanza, existía la frase “Por menos de X no salgo de la cama”. Actualmente, esa frase ha pasado a “Si cobro menos que con el paro, no me interesa”. Todos aquellos, que pretendan cobrar al menos lo que perciben de prestación o más, tendrán que marcarse unas fechas tope para esta opción, en función de las circunstancias particulares de cada uno. No habrá que olvidar que sin trabajar, el tiempo también se pasa muy rápido y no hacer nada efectivo cuenta en nuestra contra. Muchas de estas personas piensan que van a cobrar el máximo de prestación hasta que mejore la situación económica y laboral. Y yo les pregunto ¿En qué fecha va a mejorar? Porque a ciencia cierta, nadie lo sabe y lo que está claro es que el 2009 y el 2010 van a ser complicados. Volver a la época de bonanza y opulencia que vivíamos costará años. Esto no es ser pesimista sino realista. Las personas desempleadas tendrán que buscar por si mismas las mejores opciones para salir de esa situación.
Los empresarios que abusen ofreciendo unas condiciones económicas inaceptables puede que en estos momentos puedan salirse con la suya porque haya mucha gente que necesita dinero y trabajar y acepta cualquier cosa a pesar de sean conscientes de que es un abuso. Sin embargo, cuando mejore todo, esas personas volarán y quedará la reputación de ser unos “usureros sin escrúpulos”.
La crisis aprieta con dureza a todos y que duda cabe que ahora se deben ajustar los salarios para poder sobrevivir pero, siempre, se debería hacer hasta unos niveles razonables. Si para un puesto con experiencia se están pagando 15.000 euros, lo primero que se tiene que hacer es ajustarlo a todas las personas que ya ocupan ese puesto en la organización. Esto parece muy fácil y no se suele hacer por que no sería justo para los trabajadores que llevan tiempo en la empresa, que, además, no lo aceptarían.
Hay quienes ven el desempleo como un tiempo de vacaciones prolongadas, “Total, me pagan y no hago nada”. A nadie le viene mal un período de vacaciones, pero hay que ser conscientes que más adelante, deberá justificarlo ante las empresas a las que intente acceder a trabajar. Y esto cuenta en su contra frente a otros candidatos que han estado sin trabajar, haciendo muchas cosas efectivas para intentar salir de la inactividad.
Paralelamente, el Gobierno deberá de tomar medidas que fomenten el trabajo y den mayor soporte a la situación financiera de muchos empresarios que pasan por apuros; para no despedir y crear empleo, necesitan flexibilidad. Aumentar el tiempo a percibir prestación por desempleo es medida pasiva que no mejora nada y hace que las personas nos amoldemos y convirtamos en dependientes, acostumbrándonos a esa forma de vida de la que luego cuesta salir.Por supuesto, este post no pretende ni generalizar ni molestar a nadie. Pretende dar una visión de lo que está pasando.
Para que cambie el chip de muchos desempleados también deberá cambiar la nueva mentalidad de algunos empresarios para estar en la misma sintonía que no es otra que la de sobrevivir en una óptimas condiciones.
Todos unidos, debemos afrontar la nueva realidad. A día de hoy, el gobierno a tomado muchas medidas, eso sí, ninguna que fomente la creación de empleo. Se debe reformar el mercado laboral con urgencia, estableciendo nuevas reglas de juego acorde a las necesidades que van a regir a partir de ahora y con los nuevos actores que se vislumbran irremediablemente.
