La preparación es fundamental en todo lo que acometamos en nuestra vida profesional o personal.La improvisación y el actuar sobre la marcha, característica muy española, nos puede ayudar en alguna ocasión gracias al factor suerte, pero todo tiene un límite y cuando más necesitemos que las cosas salgan bien, más posibilidades habrá de que falle si no está preparado.
Si lo trasladamos a las entrevistas, la historia no deja de ser diferente. La falta de preparación de las mismas, así como el desconocimiento de las trayectorias profesionales de muchos candidatos que le dejan a uno asombrado. No es un tema que se quede en el sector de los candidatos exclusivamente. Otro día abordaré este mismo tema, enfocándome en los entrevistadores.
Tiene que quedar claro que prepararnos las entrevistas no nos garantiza el éxito pero, al menos, nos hace estar más entrenados y seguros. Se ve a la legua cuando hay preparación y cuando no.
Muchos candidatos, cuando llegan a la entrevista, van desganados cuando deberían ir muy motivados porque han conseguido algo que muy pocos logran. Tienen que ser conscientes de que sí están ahí es porque la empresa tiene interés en ellos. Por ello, si conocen a qué empresa acuden deberían investigar sobre la misma para tener información y poder hacer alguna pregunta que demuestre que se tiene interés en ella. Muchos dicen conocer cosas sobre la empresa sin ser verdad; los que sí que conocen la empresa, podrán comprobar que dicen la verdad, pues ellos, sí que la conocen de verdad. El ser cazado mintiendo siempre da mala impresión.
Por ejemplo imaginaros que una candidata va a una entrevista de trabajo a una empresa de desarrollo de software, por decir algo y ,tras la correspondiente presentación, se comienza la entrevista y el entrevistador le pregunta a la candidata que si conoce algo de la empresa y ella, convencida, dice “sí, por supuesto, he visto las furgonetas de reparto por la ciudad”, el entrevistador le dirá claramente “no tenemos furgonetas de reparto” y la entrevista habrá terminado automáticamente, aunque continúen, por cortesía, preguntando. Por supuesto, esta candidata, callará y dirá por dentro “tierra, ¡trágame!”.
Esto, con un poco de preparación, se puede evitar. Por imposible que parezca, situaciones de este tipo son más habituales de lo que uno creería, que hacen que ya comience el candidato la entrevista de forma negativa. Si miente o no se prepara la entrevista, ¿quién dice que no hará lo mismo al incorporarse a esa compañía?
Siempre recomiendo hacer simulaciones de entrevistas con conocidos o personas cercanas, que nos ayuden a saber enfrentarnos mejor a las preguntas. Nunca habrá una única respuesta válida pero si que hay unas cuantas inaceptables que, con practica y tablas, se pueden evitar.
A más de un candidato le preguntas ¿en qué año comenzó y finalizó sus estudios? Y parece que le has preguntado que te resuelva la raíz cuadrada de 10472 (102.33279 con la ayuda de la calculadora) porque tarda mucho o duda.
En una entrevista, es normal que los candidatos vayan nerviosos y que en un momento, los nervios puedan traicionar. Pero lo que no es tan normal es dudar en todas las preguntas y datos porque se ve que no os los sabéis. Y digo yo ¿Cómo es posible? Aquí no se admite el comodín del público o la llamada a un familiar para que os ayude en la respuesta. Hay personas que tienen más problema para memorizar, pero con práctica se soluciona. Además, vuestra vida profesional no es algo que tengáis que estudiar de nuevas y luego repasar porque es lo que habéis vivido y sólo es cuestión de que lo tengáis claro en vuestra memoria.
Ahora ya se ve menos pero, hace unos años, era habitual que algunos candidatos se llevasen su currículum a las entrevistas para poderlo ojear ante las preguntas.

Igualmente debéis tener claro la razón por la que os interesa ese puesto, qué cosas positivas tenéis y cuáles son vuestras cosas a mejorar. Muchos candidatos ante la pregunta ¿por qué te interesa este puesto? no saben qué responder y contestan con argumentos muy genéricos que no ayudan como, “porque quiero trabajar”… Debéis tener un criterio porque no todo os debe valer. Tenéis que prestar tiempo a conoceros a vosotros mismos mediante el autoanálisis y la reflexión interna. Si no os conocéis a vosotros mismos, ¿cómo vais a poder conocer en profundidad a otras personas o compañías? Desafortunadamente, hoy en día, olvidamos lo realmente importante, dejando de dedicar tiempo a pensar sobre nosotros mismos, a qué deseamos y buscamos en nuestra vida y enfocarnos hacia ello.
Muchos candidatos se piensan que ellos no tienen poder de decisión en el proceso de selección y que sólo pueden optar a los puestos y empresas para los que les llamen y están equivocados porque ellos tienen también la decisión, en función de que cuáles sean sus prioridades profesionalmente hablando.
Todo candidato debe saber enfocar su trayectoria hacia el puesto al que acude a realizar la entrevista, resaltando aquellas cosas que sean más precisas y atractivas para el que le va a contratar. Todavía son muchos los que cuentan lo mismo para un puesto de técnico que para uno de responsable de departamento y lógicamente, esto es un error. Nada tiene que ver la forma de plantear una entrevista para uno u otro puesto.
Así, se ha de realizar el trabajo previo de preparación que ayudará a intentar ponérselo difícil a los entrevistadores; siempre quedará al criterio arbitrario o subjetivo de los mismos, sin embargo, la calidad, tarde o temprano, termina imponiéndose. No olvidemos que no es cuestión de cantidad sino de calidad. Por mucho que se adorne el envoltorio (el currículum), hay que mostrarse tal y como se es, contando lo que plasman esas hojas de papel. En un candidato serie, debería de coincidir el papel, con la explicación oral, a no ser que se trate de una realidad virtual.


